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La circuncisión del señor

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1. Introducción

El 14 de enero, siguiendo el calendario juliano adoptado como propio (o el 1º de enero, según el calendario gregoriano que rige la vida civil en Rusia), la Iglesia Ortodoxa conmemora la presentación en el Templo, a los ocho días de su nacimiento, del niño nacido en Belén. María y José cumplían escrupulosamente con la ley de Moisés y Jesús se aprestaba a aceptar el pacto de Dios con Abraham, a través de la circuncisión ritual, y a recibir su nombre.
 
La circuncisión es la práctica quirúrgica o ritual consistente en seccionar el prepucio del pene. Su práctica en el pueblo judío proviene de la ley mosaica, que prescribe: «Serán circuncidados a los ocho días de nacer todos vuestros varones de cada generación».
 

En la Iglesia Católica ha desaparecido prácticamente la festividad de la Circuncisión del Señor, que antes del nuevo ordenamiento litúrgico se celebraba el 1º de enero:

“La fiesta tiene cuatro facetas brillantísimas:
a).El año nuevo;
b) La octava de Navidad;
c) La Circuncisión del Señor;
d) María Madre de Dios”
.
(DOM PIO PARSCH, El año litúrgico, tomo I, pág. 185)
 
La reforma del Calendario en 1960, por el papa Juan XXIII, dio a la celebración litúrgica del 1º de enero el nombre de "Octava de Navidad". En la actualidad se celebra como Solemnidad de Santa María, Madre de Dios.
 

2.-La historia de Israel

Este rito judío se realiza en todos los niños en el octavo día después de su nacimiento y significa el pacto hecho por Dios con Abraham y sus descendientes

“Esta es la alianza que habréis de guardar, una alianza entre yo y vosotros y tus descendientes: sea circuncidado todo varón entre vosotros. Os circuncidaréis la carne del prepucio y esa será la señal de mi alianza con vosotros. A los ocho días de nacer serán circuncidados todos los varones de cada generación: los nacidos en casa y los comprados con dinero a extranjeros que no sean de vuestra raza. Deberán ser circuncidados los nacidos en casa y los comprados con dinero. Así llevaréis en la carne mi alianza como alianza perpetua. Todo varón incircunciso, que no haya circuncidado la carne de su prepucio, será extirpado de mi pueblo, por haber quebrantado mi alianza. (Gén 17, 10-14)
 
El octavo día será circuncidado el niño (Lev 12,3)
 
La Leyenda dorada ilustra estos extremos con estas palabras:
Instituyó Dios este sacramento de la circuncisión, y dióle á Abrahán, para que fuese una señal de concierto y pacto que se había hecho entre él y su pueblo. Instituyó también la circuncisión el señor para separar y distinguir el pueblo de Israel de las demás gentes y naciones con esta señal exterior, y como divisa de su familia (La leyenda dorada, día 1º de enero)
 
La circuncisión –conocida en hebreo como Berit Milá- es un precepto a cumplir por el padre del niño, como lo hizo Abraham con Isaac. En la actualidad la mayoría de padres judíos prefieren contratar a un mohel, un especialista en esta ligera intervención quirúrgica, para circuncidar a sus hijos.
 
Esta ceremonia del Berit Milá es uno de los mandamientos más afincado en la cultura religiosa judía y su práctica no se retrasa, salvo peligro grave para la vida del bebé, bajo ningún concepto, debiéndose llevar a cabo a primeras horas de la mañana del octavo día de la vida del niño
 
La visión católica de este rito está perfectamente definida por la Pontificia Comisión Bíblica:
La circuncisión es el "signo" del compromiso con Abrahán, así como el arco iris es el signo de la alianza con Noé, con la diferencia de que la circuncisión depende de una decisión humana. Es una señal que identifica a los destinatarios de la promesa de Dios. Los que no llevasen esa señal serían en castigo expulsados del pueblo, ya que lo habrían profanado (Gn 17,14).(PONTIFICIA COMISIÓN BÍBLICA, El pueblo judío y sus escrituras sagradas en la biblia cristiana)
 

3.-La historia cristiana

Según dice el Evangelio de Lucas,
Cuando se cumplieron los ocho días para circuncidar al niño, le pusieron por nombre Jesús, como lo había llamado el ángel antes de su concepción.(Lc 2, 21)
La Circuncisión del Señor

Según los Padres de la Iglesia, la aceptación por Jesús de este precepto mosaico muestra las siguientes enseñanzas:

1º.-Jesús no ha venido a abolir la Ley, sino a darle cumplimiento, tal como diría él mismo después

No creáis que he venido a abolir la Ley y los Profetas: no he venido a abolir, sino a dar plenitud. (Mt 5, 17)
 
2º.-Muestra con su ejemplo que los mandamientos divinos deben ser cumplidos sin condiciones.
 

3º.-Muestra, con el vertido de su sangre, que es un hombre perfecto, no un ser fantasmal como enseñarían los docetas años después.

Junto con la circuncisión, también recibió el nombre de Jesús (Salvador) como un sello de su ministerio a la causa de la salvación del mundo

Así, los cristianos vieron cómo Jesús desde el primer momento cumple con la Ley de Moisés, pero no está sujeto a ella, sino que la lleva a su plenitud. Cristo hace decaer el precepto mosaico y de esa manera se sintió en la primera comunidad, tal como lo cuenta el libro de los Hechos de los Apóstoles:
"Unos que bajaron de Judea se pusieron a enseñar a los hermanos que, si no se circuncidaban conforme al uso de Moisés, no podían salvarse. 2 Esto provocó un altercado y una violenta discusión con Pablo y Bernabé; y se decidió que Pablo, Bernabé y algunos más de entre ellos subieran a Jerusalén a consultar a los apóstoles y presbíteros sobre esta controversia". (Hch 15, 1ss)
 
Una vez en Jerusalén
"Hemos decidido, el Espíritu Santo y nosotros, no imponeros más cargas que las indispensables: 29 que os abstengáis de carne sacrificada a los ídolos, de sangre, de animales estrangulados y de uniones ilegítimas. Haréis bien en apartaros de todo esto". (Hch 15, 28s)
 
Pues con Cristo los cristianos fueron
“también circuncidados con una circuncisión no hecha por manos humanas mediante el despojo del cuerpo de carne, con la circuncisión de Cristo".(Col 2,11)
 
Habiendo cumplido la ley de Moisés, Jesucristo la lleva a su plenitud aboliendo la antigua ley y dándonos el Bautismo. La promesa a Abraham es ahora el sacramento de la iniciación cristiana. Ahora, el admirable intercambio se lleva acabo de forma que así como Él se hizo partícipe de nuestra naturaleza, nosotros podemos participar de la suya.
 

La plenitud de la circuncisión de la Ley es el Bautismo, a través del cual el hombre pasa a ser parte del cuerpo místico de Cristo, es hijo de Dios y puede llamarle “Abbá” –Papá-:

« ¡Abba!, Padre: tú lo puedes todo, aparta de mí este cáliz. Pero no sea como yo quiero, sino como tú quieres». (Mc 14, 36).»
 
"Como sois hijos, Dios envió a nuestros corazones el Espíritu de su Hijo, que clama: «¡Abba, Padre!»". (Gál 4, 6) 7!"
 
"Pues no habéis recibido un espíritu de esclavitud para recaer en el temor, sino que habéis recibido un Espíritu de hijos de adopción, en el que clamamos: «¡Abba, Padre!»". (Rom 8,15)!
 

4.-Los textos

La circuncisión del SeñorEl octavo día después de Su Natividad, nuestro Señor Jesucristo, de acuerdo con la ley del Antiguo Testamento, aceptó la circuncisión establecida para todos los infantes varones como una señal del Pacto de Dios con el antepasado Abraham y sus descendientes.

"Esta es la alianza que habréis de guardar, una alianza entre yo y vosotros y tus descendientes: sea circuncidado todo varón entre vosotros. Os circuncidaréis la carne del prepucio y esa será la señal de mi alianza con vosotros. A los ocho días de nacer serán circuncidados todos los varones de cada generación: los nacidos en casa y los comprados con dinero a extranjeros que no sean de vuestra raza. Deberán ser circuncidados los nacidos en casa y los comprados con dinero. Así llevaréis en la carne mi alianza como alianza perpetua. Todo varón incircunciso, que no haya circuncidado la carne de su prepucio, será extirpado de mi pueblo, por haber quebrantado mi alianza". (Gén 17, 10-14)
 

El Señor habló así a Moisés:

«Di esto a los hijos de Israel: “Cuando una mujer quede embarazada y tenga un hijo varón, quedará impura durante siete días; será impura como durante sus reglas.  El octavo día será circuncidado el niño; y ella permanecerá treinta y tres días más purificando su sangre". (Lev 12, 3)
 
Al realizar esta ceremonia, al Divino Niño se le dio el Nombre de Jesús, anunciado por el Arcángel Gabriel el día de la Anunciación a la Santísima Virgen María
 
De entre los evangelios canónicos solo Lucas lo refiere

"Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre; reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin». (Lucas 1,31ss)

 

"Cuando se cumplieron los ocho días para circuncidar al niño, le pusieron por nombre Jesús, como lo había llamado el ángel antes de su concepción." (Luc 2,21).).

 

Según la interpretación de los Padres de la Iglesia, el Señor aceptó la circuncisión para que nadie pudiera dudar más tarde de que Él era un verdadero Hombre y no un portador de carne fantasmal, como enseñaron los docetas. En el Nuevo Testamento, el rito de la circuncisión dio paso al sacramento del Bautismo, del cual era un prototipo

"En él habéis sido también circuncidados con una circuncisión no hecha por manos humanas mediante el despojo del cuerpo de carne, con la circuncisión de Cristo". (Col. 2, 11s).
 
Los evangelios apócrifos son mucho más pródigos en información en este sentido. Así,
 

4.1.-EL Pseudo-Mateo

XV 1. El sexto día entraron en Bethlehem, donde pasaron el séptimo día. El octavo, circuncidaron al niño, y lo llamaron Jesús, como lo había denominado el ángel antes de su concepción. Cuando se cumplieron, según la ley de Moisés, los días de la purificación de María, José condujo al niño al templo del Señor. Y, como el niño había sido circunciso, ofrecieron por él dos tórtolas y dos pichones.(Pseudo-Mateo)
 

4.2.- El Evangelio árabe de la infancia

Un evangelio apócrifo muy tardío, narra cómo tras la circuncisión de Jesús, la matrona de María guardó el prepucio en una jarra de alabastro llena de nardos y un conservante, y se la dio a su hijo, perfumista de profesión, pidiéndole que guardase bien la jarra y no la vendiese aunque le ofrecieran trescientos denarios.
 
V 1. Y, cuando fueron cumplidos los días de la circuncisión, es decir, al octavo día, la ley obligaba c circuncidar al niño. Se lo circuncidó en la caverna, y la anciana israelita tomó el trozo de piel (otros dicen que tomó el cordón umbilical), y lo puso en una redomita de aceite de nardo viejo. Y tenía un hijo perfumista, a quien se la entregó, diciéndole: Guárdate de vender esta redomita de nardo perfumado, aunque te ofrecieran trescientos denarios por ella. Y aquella redomita fue la que María la pecadora compró y con cuyo nardo espique ungió la cabeza de Nuestro Señor Jesucristo y sus pies, que enjugó en seguida con los cabellos de su propia cabeza.
 
2. Y, habiendo transcurrido diez días, llevaron al niño a Jerusalén. Y, cuarenta días después de su nacimiento, un sábado, lo condujeron al templo a presencia del Señor, y ofrecieron, para rescatarlo, los sacrificios previstos por la ley de Moisés, a quien Dios dijo: Todo primogénito varón me será consagrado.
 

4.3.-El Evangelio armenio de la infancia

El Evangelio armenio de la infancia ofrece otra versión, según la cual el niño sangró durante la operación, pero sin que se produjese corte alguno.
 
XII 1. Después de todos los acontecimientos ocurridos, José y su esposa permanecieron secretamente en la caverna, teniéndolo oculto, para que persona alguna supiese nada. Y, tomando todos los tesoros aportados por los magos, José los escondió cuidadosamente en la gruta. Y, siempre a hurto de la gente, salía y circulaba a diario por la villa, por la aldea y por la campiña. Las necesidades materiales de todos estaban provistas y nadie los inquietaba, ni los amenazaba, por voluntad de Dios, pues, aunque de Bethlehem a la ciudad de Jerusalén, apenas hay doce millas, todo el territorio de las inmediaciones está desierto e inhabitado. Y, cada vez que José iba a algún menester a cualquier lugar, dejaba de guardián, al servicio de María, a su hijo menor, que lo había seguido a Bethlehem.
 
2. Y, cuando el niño tuvo ocho días de edad, José dijo a María: ¿Cómo obraremos con esta criatura, puesto que la ley ordena hacer la circuncisión a los ocho días del nacimiento? Y María le dijo: Procede como te plazca en este asunto. Y José marchó con sigilo a Jerusalén, y trajo de allí un hombre sabio, misericordioso y temeroso del Señor, que se llamaba Joel, y que conocía a fondo las leyes divinas. Y llegó a la gruta, donde encontró al niño. Y, al aplicarle el cuchillo no resultó de ello ningún corte en el cuerpo de aquél. Ante este prodigio, quedó estupefacto, y exclamó: He aquí que la sangre de este niño ha corrido sin incisión alguna. Y recibió el nombre de Jesús, que le había sido impuesto de antemano por el ángel.
 
3. Y la sagrada familia continuó en la gruta. Y el niño Jesús crecía y progresaba en gracia y en sabiduría. Y, hasta los cuarenta días, los esposos siguieron ocultándolo, para que nadie lo viese.
 

5.-Iconografía

.Circuncision-del-Señor_Imagen-superior-de-san-Basilio-el-Grande,cuya-memoria-se-celebra-el-1-de-enero.jNo son frecuentes las imágenes de la Circuncisión del Señor, incluso podríamos decir que son bastante raras. Normalmente, se puede ver la Circuncisión del Señor en frescos de pinturas interiores de antiguos templos. En ellos no pueden faltar las figuras de la Madre de Dios con su Hijo en brazos, su esposo José y un anciano preparado para realizar la circuncisión.
 

La escena se registra siempre en el interior del templo, ocupando el centro de ella el sacerdote (o conjunto de sacerdotes) sentado con el niño Jesús en brazos. A su lado, la Virgen María y José se mantienen reverentes contemplando con respeto la acción del sacerdote, que, siempre vestido con ropas litúrgicas solemnes, se apresta a realizar el rito. No suele faltar que

“Para destacar la dignidad de esta circuncisión divina, ángeles asistentes sostienen el lebrillo con las vendas destinadas a enjugar la sangre de la herida” (L. REAU, Iconografía del arte cristiano, T.1 V.2, pág. 271)
 
El artista da solemnidad a la escena con radiaciones brillantes sobre la cabeza del niño-Dios o rayos luminosos que atraviesan el templo.
 

Es de señalar que esta figuración

“no tiene en cuenta la realidad, puesto que la operación entre los judíos tenía lugar en la casa paterna, y la Virgen no tenía derecho a entrar en el Templo antes de su purificación que sólo podía realizarse cuarenta días después del parto” (L. REAU, Iconografía del arte cristiano, T.1 V.2, pág. 269)
 
Siempre ha sido habitual que el esquema de la iconografía de la Circuncisión se asemeje al de la "Presentación de niño en el Templo", en la escena conocida y celebrada en muchos lugares como la Candelaria.
 
En Occidente, en los siglos XVII y XVIII, muy especialmente en la parte protestante, este tema fue la base iconográfica de numerosos grabados.
 

6. La fiesta

Ya hemos visto que la Torá señala que 
El octavo día será circuncidado el niño; (Lev. 12, 3)
A los ocho días de nacer serán circuncidados todos los varones de cada generación (Gén. 17, 12))
 
En memoria de esto, la Iglesia estableció la fiesta de la Circuncisión del Señor a los ocho días de su nacimiento. Se trata de una de las fiestas cristianas más antiguas y, además, una de las más veneradas en la ortodoxia, que se remontan al siglo IV. 
 

El relato evangélico indica que junto con la circuncisión el Señor recibió, tal como había señalado el arcángel Gabriel, el nombre de Jesús (Salvador) como un sello de su ministerio dentro de la Historia de la salvación: 

«Darás a luz un hijo y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados». (Mt 1,21)
 
"Y les dijo: «Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación. El que crea y sea bautizado se salvará; el que no crea será condenado» (Mar 16,17)
 
"Los setenta y dos volvieron con alegría, diciendo: «Señor, hasta los demonios se nos someten en tu nombre». (Lc 10,17)
 
«Por la fe en su nombre, éste, que veis aquí y que conocéis, ha recobrado el vigor por medio de su nombre; la fe que viene por medio de él le ha restituido completamente la salud, a la vista de todos vosotros» (Hch 3,16s)
 
«Por eso Dios lo exaltó sobre todo y le concedió el Nombre-sobre-todo-nombre; de modo que al nombre de Jesús toda rodilla se doble en el cielo, en la tierra, en el abismo, y toda lengua proclame: Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre» (Fil 2, 9s).
 

Estos dos eventos, que tuvieron lugar al comienzo de la vida terrenal del Salvador, recuerdan a los cristianos que entraron en el Nuevo Testamento con Cristo y

"En él habéis sido también circuncidados con una circuncisión no hecha por manos humanas mediante el despojo del cuerpo de carne, con la circuncisión de Cristo". (Col 2, 11)
 
La celebración de la Fiesta de la Circuncisión fue un ariete importante contra la herejía docetista, de finales del siglo I, que afirmaba que Cristo no era una persona real, sino que “parecía” como tal, a modo de un fantasma o espíritu que semejara tener cuerpo humano. La celebración de la Fiesta era la manifestación del sensu fidei del pueblo cristiano sobre el evento, la predicación del testimonio evangélico de que fue circuncidado, de que el sacerdote había cortado carne y derramado sangre de un cuerpo tangible en la ceremonia.
 
Ha sido práctica consuetudinaria, tanto para la Iglesia Católica como para la Ortodoxa celebrar el 1º de enero (en el calendario gregoriano y 14 de enero si se sigue el calendario juliano) no sólo el Año Nuevo, sino muy especialmente esta fiesta de la Circuncisión del Niño Jesús. Y aún se sigue haciendo así en la Ortodoxia.
 
Hasta 1960, la Iglesia romana, en su calendario litúrgico general, celebraba el día 1º de enero la festividad de la Circuncisión de Cristo con la solemnidad de las leyes propias de la liturgia. En ellas figuraba que las solemnidades estaban acompañadas de una octava, de manera que el octavo día, cuando concluía la octava, se celebraba una solemnidad especial recogiendo el eco de la fiesta primera. Para la solemnidad de la Navidad su octava era la Circuncisión del Señor, el 1º de enero.
 
En 1960, el Papa Juan XXIII reformó el calendario y dejó la festividad de año nuevo como “Octava de Navidad”. La reforma litúrgica posterior al Concilio Vaticano II, dejó la festividad en la Solemnidad de Santa María, Madre de Dios
 

7. Reflexión teológica

Tal como dice la Torá, 
"El octavo día será circuncidado el niño" (Lev. 12, 3)
"A los ocho días de nacer serán circuncidados todos los varones de cada generación" (Gén 17, 12)
 

Pero no es la letra lo que salva, ni lo que Dios pide. No es neutral que la señal del pacto con Abraham la sitúe Dios en el prepucio, en el miembro que simboliza la pasión, la vida humana, porque no es la ablación de la carne lo que Dios busca, sino la circuncisión del corazón, el abandono de las pasiones y los pecados que salen del corazón, tal como dijo Jesús:

«Lo que sale de dentro del hombre, eso sí hace impuro al hombre. Porque de dentro, del corazón del hombre, salen los pensamientos perversos, las fornicaciones, robos, homicidios, adulterios, codicias, malicias, fraudes, desenfreno, envidia, difamación, orgullo, frivolidad. Todas esas maldades salen de dentro y hacen al hombre impuro».(Mc 7, 20ss)
 
Muchas veces lo pidieron los profetas,  como clamaba Jeremías:
"Circuncidaos en el nombre del Señor, quitad el prepucio de vuestros corazones, habitantes de Judá y Jerusalén, no sea que estalle mi cólera como fuego; arda y no haya quien la extinga a causa de vuestras malas acciones" (Jer 4,4)
 
"¿A quién me voy a dirigir,  A quién conjurar y que escuchen? Tienen el oído incircunciso, son incapaces de entender; se mofan de la palabra del Señor porque ya no les agrada".(Jer 6, 10)
 
"Está llegando el tiempo —oráculo del Señor— en que pediré cuentas a todos los que practican la circuncisión: a Egipto, Judá, Edón, los amonitas y Moab, y a la gente del desierto que se afeita las sienes. De hecho, todos estos pueblos son incircuncisos de corazón, lo mismo que la casa de Israel".(Jer 9, 24s)
 
La sujeción de Jesús al rito de la circuncisión ha sido fuente de enseñanza espiritual desde los primeros tiempos, en los cuales los Padres de la Iglesia fueron sembrando la semilla de la piedad popular sobre la fiesta de la Circuncisión, sobre el significado del rito de ablación y del hecho de la imposición del nombre. 
 
La Leyenda dorada, de Santiago de la Vorágine, escrito a mediados del siglo XIII y verdadero monumento de la piedad popular, escribe en su entrada del 1º de enero:.
 
7.1.-SOBRE LA CIRCUNCISIÓN
circuncision-del-senor.Porque así como la Circuncisión era una protestación de la fe y una señal de la justicia que por ella se alcanzaba, y el circuncidado se matriculaba y contaba en el número de los fieles, y era del pueblo de Dios, y capaz de los otros sacramentos y misterios divinos; así el Bautismo se llama y es sacramento de la fe y puerta de los otros sacramentos, por el cual se entra en la Iglesia, y el que le recibe es contado  entre los hijos de ella: y como la Circuncisión era la marca y divisa del viejo Testamento, en que se diferenciaba el pueblo fiel del infiel, y el circuncidado se sujetaría  a la jurisdicción y potestad de la sinagoga; así en el nuevo,  el Bautismo aparta al cristiano del que no lo es, y le  sujeta a la santa Iglesia. (La leyenda dorada)
 
En su encarnación se hizo dios hombre;
En su nacimiento, hombre mendigo y pobrísimo; 
En la circuncisión se dejó herrar como esclavo, pues se vistió de hábito y divisa de pecador.
Él lleva la carga pesada de nuestras culpas, padeciendo por nosotros tantas penas, para darnos sus merecimientos y premios:
Él tomó sobre sí la circuncisión para librarnos de ella
 
Murió en Cristo la circuncisión de la carne, y comenzó la circuncisión de espíritu: aquella era para las judíos carnales; es la otra para los cristianos y hombres espirituales que son verdaderos hijos de Abrahán en la fe, con la obediencia y perfecta imitación: y por esto dijo el apóstol san Pablo: «Nosotros somos la verdadera circuncisión, que servimos á Dios en espíritu, y nos gloriamos en Jesucristo, y no ponemos nuestra fiducia en la circuncisión de la carne»; y en otro lugar dice:. «En Cristo sois circuncidados, no con cuchillo material que corla parle de vuestra carne, sino con aquel cuchillo de piedra viva, que es el mismo Cristo, con el cual estáis sepultados en el Bautismo.»
 
Hoy fue circuncidado el señor en su carne, para que nosotros lo seamos en el espíritu.
 
7.2.-SOBRE EL SANTÍSIMO NOMBRE DE JESÚS
Esta costumbre se tomó del patriarca Abrahán, el cual el mismo día que se circuncidó, se mudó el nombre, y de Abram, que significa «Padre excelso», se llamó Abraham, que quiere decir «Padre de muchas gentes y pueblos.
 
Ninguno puede bien entender la excelencia de este dulcísimo nombre de Jesús, y lo que quiere decir Salvador de pecados, sino el que con la debida ponderación penetrare el estrago que un pecado mortal hace en el alma del que le comete. No hay calamidad ni miseria en esta vida tan para temer, como el pecado; no pobreza y desnudez; no hambre y sed; no deshonra ni afrenta; no guerra y pestilencia; no tormentos y muertes; ninguna cosa, de cuantas cosas pueden venir sobre un hombre desventurado y miserable, tiene qué ver con la ruina y asolamiento que hace un solo pecado mortal. 
 
Diéronle el nombre, porque le dieron el oficio: y llamóse Salvador, porque su oficio fue de Salvador, y Salvador de Pecados, y por serlo le llaman Jesús: y esta es la primera excelencia de este dulcísimo  y amabilísimo nombre de Jesús, que es ser remedio de todos nuestros males, medicina de nuestras enfermedades, alivio de nuestras penas, consuelo de nuestras aflicciones, esfuerzo de nuestros temores, áncora firme y puerto seguro de esta peligrosa navegación.
 
Pero ninguno nos roba más el corazón , ni nos inflama tanto en su amor, cuanto este nombre de Jesús; porque antes de todo nos declara que es Salvador, y Salvador de pecados, que para salvarnos de ellos dio su sangre y murió en una cruz ; y así cuando pronunciamos el dulcísimo   nombre de Jesús , no le habemos de pronunciar como un nombre desnudo, sino vestido y adornado con todos sus atavíos, y que nos representa, no solamente la salud que nos dió nuestro Salvador, sino también la manera con que nos la dió; porque sin duda el amor con que nos salvó es más admirable y más amable para nosotros, que la misma redención: pues no solamente nos dió salud, lo cual él pudiera hacer sin que nada le costara; pero diónosla, tomando sobre sí nuestras enfermedades, sanando nuestras llagas con las suyas, y con sus penas pagando nuestras culpas; librándonos de la muerte eterna con la suya; y por esto cuando decimos «Jesús», decimos un Salvador que por nosotros fué reclinado en un pesebre y circuncidado, y lloró y se cansó, y tuvo hambre y sed; y finalmente fué escupido, abofeteado, escarnecido, azotado, espinado, aheleado, enclavado y atravesado con una lanza nuestros pecados en la cruz.
 
Todo esto nos representa este nombre de Jesús, que es nombre de tanto amor para los hombres, y de tanta reverencia para los ángeles, y tanto terror y espanto para los demonios: es nombre sobre lodos los otros nombres, al cual se humillan las potestades del cielo , y se arrodillan las de la tierra, y tiemblan las del infierno: es nombre dado del Padre eterno á su benditísimo Hijo, pronunciado del ángel, declarado de los profetas, derramado por el mundo, abrazado y creído de todos los fieles, en cuya virtud se salvan lodos los que se salvan.

 

 
Este nombre esforzó á todos los mártires, y les hizo con gozo derramar su sangre por amor de este Salvador, que había dado la suya por ellos: por este nombro fué apedreado Esteban, crucificado Pedro, descabezado Pablo, desollado Bartolomé, asado Lorenzo; y todos los  apóstoles y mártires azotados, afrentados y muertos. Este nombre tuvo tan estampado el apóstol en su alma, que en todas sus epístolas le repite y predica innumerables veces; y su lengua, apartada ya la cabeza del cuerpo tres veces le pronunció, y en lugar de sangre salió leche de sus cervices cortadas: este nombre tuvo tan impreso san Ignacio en su corazón, que partiéndole, como dicen santo Tomás y san Antonio, se halló en él el nombre de Jesús escrito con letras de oro. En virtud de este nombre muchísimos santos hicieron muchos y grandísimos milagros, y san Bernardino enseñó que debe ser reverenciado con la misma reverencia y latría que adoramos al mismo Salvador, no por las letras con que se escribe, ni por la voz y sonido con que se pronuncia, sino por la persona divina que este nombre nos representa. ¡O nombre glorioso, nombre dulce, nombre suave! ¡Quién te trajese siempre escrito con letras de oro en medio del corazón!  Nombre de inestimable virtud y reverencia, que vence los demonios, alumbra los ciegos, resucita los muertos, y a un hombre flaco, caído y miserable, le hace hijo y particionero de Dios.
(La leyenda dorada, día 1º de enero)
 
Icono de la Circuncisión del SeñorEn el Nuevo Testamento, el rito de la circuncisión dio paso al sacramento del Bautismo, del que él era el prototipo.
 
Sobre el nuevo significado de este sacramento, como plenitud del rito de la circuncisión del que era signo, se pronuncia contundentemente Pablo:
"Por lo demás, hermanos, alegraos, en el Señor. A mí no me cuesta nada repetiros lo ya dicho otras veces, y a vosotros os dará seguridad.  ¡Cuidado con los perros, cuidado con los malos obreros, cuidado con la mutilación! Los circuncisos somos nosotros, los que damos culto en el Espíritu de Dios y ponemos nuestra gloria en Cristo Jesús, sin confiar en la carne.  Aunque también yo tendría motivos para confiar en ella. Y si alguno piensa que puede hacerlo, yo mucho más: circuncidado a los ocho días, del linaje de Israel, de la tribu de Benjamín, hebreo hijo de hebreos; en cuanto a la ley, fariseo;  en cuanto a celo, perseguidor de la Iglesia; en cuanto a la justicia de la ley, irreprochable. Sin embargo, todo eso que para mí era ganancia, lo consideré pérdida a causa de Cristo. Más aún: todo lo considero pérdida comparado con la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor. Por él lo perdí todo, y todo lo considero basura con tal de ganar a Cristo  y ser hallado en él, no con una justicia mía, la de la ley, sino con la que viene de la fe de Cristo, la justicia que viene de Dios y se apoya en la fe.  Todo para conocerlo a él, y la fuerza de su resurrección, y la comunión con sus padecimientos, muriendo su misma muerte,  con la esperanza de llegar a la resurrección de entre los muertos. (Flp 3, 1-11)
 

8. Oración

Unigénito Hijo de Dios, tú deseas que circuncidemos el corazón y no la carne, y aceptaste llevar a cumplimiento en tu cuerpo mortal el precepto de la circuncisión; con la espada de tu palabra corta y arranca de nuestros corazones todo lo que no esté de acuerdo contigo y cíñenos con toda clemencia con las virtudes necesarias para llevar a cabo las acciones espirituales. Haz que bien fortalecidos de esta manera podamos reclamar de ti lo que tu has querido que te pidamos, diciendo:

El Señor Jesucristo que recibió en su cuerpo la circuncisión para dar cumplimiento a la ley, arranque de vuestro corazón los incentivos del pecado.
R/. Amén.
 
Aquél que fue sostenido por las manos del justo Simeón os asocie con él para gozar de su bendición eterna.
R/. Amén.
 
Para que una vez limpios de los vicios del alma y del cuerpo podáis llegar sin confusión a aquél que se hizo ministro de la circuncisión para confirmar las promesas de los Padres.
R/. Amén.
 
Por la misericordia del mismo Dios nuestro, que es bendito y vive y todo lo gobierna, por los siglos de los siglos.
R/. Amén.
 
Señor, dando gracias te pedimos que el cuerpo y la sangre de tu Hijo, nuestro Señor, no sea para nosotros motivo de juicio sino que nos aproveche como remedio de alma y cuerpo y nos obtenga la plenitud del consuelo constante.
R/. Amén.
 

9.-BIBLIOGRAFÏA

Las principales fuentes consultadas para esta página son:
 
Evangelio árabe de la infancia
Evangelio armenio de la infancia
Evangelio del Pseudo-Mateo
LOUIS RÉAU, Iconografía del arte cristiano
PONTIFICIA COMISIÓN BÍBLICA, El pueblo judío y sus escrituras sagradas en la biblia cristiana
SANTIAGO DE LA VORÁGINE, La leyenda dorada
 

10. Galería