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Protección de la Santísima Virgen

 

 

La composición de este icono muestra una rigurosa simetría respecto a un eje vertical, donde la imagen del lado derecho aparece equilibrada con la imagen del izquierdo, dando al conjunto un indudable aire de solemne seriedad.

Todo está inscrito en una triple arcada, completada con cinco cúpulas en la parte superior de la tabla.

Horizontalmente también se distinguen tres zonas:
Zona Superior,
en la que dos ángeles llevan un velo rojo sobre la Madre de Dios. Sobre el velo hay una imagen de medio cuerpo de Cristo, haciendo un gesto de acogimiento con los brazos abiertos, y los dedos de las manos con su típico signo de bendición.

Zona Media
En el centro, la Madre de Dios en una nube, de frente, en la posición Oranta. Lleva quitón azul y una maforia marrón, color de la humildad.

En la izquierda, trás un trono que muestra el libro del Evangelio, hay tres santos con túnicas (posiblemente san Basilio, san Gregorio el Teólogo y Juan Crisóstomo).

En la derecha aparecen tres ángeles.
Zona Inferior
En el centro, están las puertas reales, y a los lados hay dos grupos de testigos presenciales del milagro.
En la izquierda están Juan el Bautista con un rollo desplegadso, luego tres apóstoles (entre ellos, quizás, el evangelista Juan y Pablo).
A la derecha, Andrés el Loco, apuntando hacia arriba, Epifanio con un libro abierto y dos soldados mártires).

 

 

 

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1. Introducción

El 14 de octubre, los creyentes ortodoxos celebran la fiesta de la Intercesión de la Santísima Theotokos. La fiesta de la Protección de la Virgen se conoce como Pokrov, en Rusia y Grecia.
 
Aunque el hecho que da origen a la fiesta tuvo lugar en Constantinopla a principios del siglo X, durante el reinado del emperador León Philosophe, no se estableció en Grecia. Sorprendentemente, esta historia, conocida como el Pokrov, la fiesta griega de la derrota de los rusos, se convertiría dos siglos después en una de las principales fiestas de la Iglesia rusa
 
En 1165, el príncipe de Vladimir - Andrey Bogolyubsky- hizo erigir la Iglesia de la Intercesión, en el Nerl, en honor a la Santísima Virgen, co mo acción de gracias por su victoria sobre los búlgaros.
 
Cinco siglos después, en el XVII, otro evento calificado de milagroso sucede cerca de Azov, en 1641. Ese año los turcos asediaron la fortaleza más de tres meses con fuerzas muy superiores en número a la pequeña guarnición cosaca que la defendía. Hasta un total de 24 ataques se sucedieron y en todos la resistencia de la guarnición cosaca obligó a los turcos a abandonar el intento tras sufrir grandes pérdidas. La victoria fue atribuida a la protección de la Santísima Virgen. Desde entonces la fiesta ortodoxa de la Intercesión de la Madre de Dios, que se celebra el 14 de octubre, fue adoptada por el ejército de los cosacos del Don como su principal fiesta militar.
 
Más modernamente, ya en el siglo XX, tras un olvido de mucho tiempo, la Fiesta de la Intercesión, que no se celebraba en Grecia, donde surgió en el siglo X, fue recuperada. El pueblo griego atribuyó a la protección de la Santísima Virgen la liberación final de Grecia durante la Segunda Guerra Mundial. La Iglesia de Grecia, por decisión sinodal, recuperó la Pokrov, la fiesta de la Protección de la Santísima Virgen, que desde entonces se celebra en Grecia el día 28 de octubre, día de la liberación de Atenas.
 
 

2. La historia

Como en la más pura tradición veterotestamentaria, en el origen y consolidación de la fiesta de la Protección de la Virgen se dan las características clásicas que envuelven la intervención de Yhavé sobre su pueblo:
1. .-Una situación de desolación en el pueblo, atemorizado por un mal insoportable para sus fuerzas; 
2. .-Un profeta que intercede por su pueblo y es escuchado; 
3. .-La intervención extraordinaria de la divinidad --en este caso de la Madre de Dios-- que con brazo fuerte derrota a los enemigos de Israel.
 
1.-El pueblo en peligro 
Ocurrió a principios del siglo X, cuando tribus rusas atacaron por sorpresa Constantinopla y la amenazaron con su ruina y la muerte de sus habitantes. Y el 14 de octubre  la gente oró fervientemente por la liberación de la repentina desgracia en la iglesia de Blachernae
 
La gente se congregó en la Iglesia de la Madre de Dios en Blaquernae, en Constantinopla, donde, según la leyenda, se guardaba la túnica de la Virgen, traída desde Jerusalén. Era domingo, 14 de octubre. 
 
En un momento de la vigilia de toda la noche, Andrés el Loco con quien estaba el joven Epifanio, vieron a la Madre de Dios, acompañada de Juan el Bautista, Juan el Evangelista y muchos santos con vestiduras blancas que caminaban alrededor de ella. Vieron que la Madre de Dios entró en la Iglesia y se dirigió al altar para orar, se quitó el velo con que se cubría -el maforium- y lo extendió sobre los fieles
 
2.- El profeta
Entre los fieles congregados en la iglesia estaba Andrés, que por amor de Cristo se había hecho pobre para enriquecer a los pobres – según las palabras de san Pablo: “Conoceis la gracia de nuestro señor Jesucristo, el cual, siendo rico, se hizo pobre por vosotros para enriqueceros con su pobreza”.(2Co 8,9)-. No dudaba en andar por la calle descalzo y vestido de harapos, sufriendo los insultos y humillaciones de los que le calificaban de loco por la radicalidad de su seguimiento de Cristo. Pero era justo a los ojos de Dios, que recompensaba su santidad con el don de la clarividencia y, en Blaquernae, Dios le concedió ser testigo de la gloria de la Madre de Dios entrando en la Iglesia.
 
3.- El hecho milagroso
Dice la leyenda que durante la celebración de la vigilia, Andrés vio de repente abrirse el techo de la iglesia y aparecer en gloria, rodeada de ángeles, apóstoles, profetas, y fieles a la Madre de Dios misma.
 
La Virgen oró por las personas que estaban en el templo y, quitándose el velo (maforia), lo extendió sobre el público, hecho cuya descripción se convirtió en una de las fuentes de la iconografía de la Intercesión,
 
Abrumado por la visión, Andrés se volvió hacia su discípulo Epifanio, que estaba cerca de él, y le preguntó si también veía a la Señora Celestial intercediendo por la gente. Él respondió que lo veía y estaba aterrado..
 
La acción de Andrés conmovió a los presentes en el templo que al darse cuenta de lo que había sucedido, consideró el fenómeno como una señal del favor de Dios para el templo y la ciudad. Vueltos hacia Dios, se fortaleció su espíritu y se llenaron de la segura esperanza de que, por medio de la intercesión y el patrocinio de la Madre de Dios, Él evitaría el desastre y alejaría al enemigo. Y así sucedió. El enemigo fue derrotado, la ciudad se salvó de la destrucción; y los habitantes, de la violencia y la devastación.
 

3. La iconografía

La formación de la iconografía de la Fiesta de la Intercesión de la Santísima Madre de Dios se remonta al siglo XII, aunque las imágenes más antiguas que se conservan se remontan al siglo XIII, una época marcada en Rusia por la construcción de templos y monasterios dedicados a este evento (de manera indistinta puede decirse Protección o Intercesión cuando se refiere a la acción de la Virgen pidiendo a su Hijo un favor para los fieles cristianos)
 
Generalmente se acepta destacar dos versiones iconográficas principales de la Intercesión: la llamada "Suzdal" (desarrollada en la Rusia central) y "Novgorod". En el primer caso, la Madre de Dios está representada frente al templo, extendiendo su maforium (especie de foulard que cubría la cabeza) sobre todos los presentes. En la versión "Novgorod", el velo está sostenido por ángeles, y no por la misma Madre de Dios, representada dentro del templo sobre las puertas reales cerradas.
 
Ambas opciones tienen características similares:
Como regla general, se figura un testigo ocular del milagro ocurrido en Blachernae. Se trata de San Andres, el Loco, señalando la imagen de la Virgen a su joven discípulo. 
El velo que simboliza la intercesión de la Virgen se pinta de un rojo brillante, siguiendo la descripción de la visión que hizo Andrés, que enfatizó que el velo protector extendido era "como un rayo”.
A partir del siglo XV-XVI los iconos de la Intercesión muestran una línea convergente entre las dos escuelas, caracterizándose por la figuración de un mayor número de personajes.
 

3.1.-Escuela de Novgorod

Proteccion-de-laSantisima-Theotokos_Icono-ruso-del-Monasterio-Zverinsky_1399_Escuela-de-Novgorod
La composición de este icono muestra una rigurosa simetría respecto a un eje vertical, donde la imagen del lado derecho aparece equilibrada con la imagen del izquierdo, dando al conjunto un indudable aire de solemne seriedad.
 
 
Todo está inscrito en una triple arcada, completada con cinco cúpulas en la parte superior de la tabla.
 
Horizontalmente también se distinguen tres zonas. Abajo, en el centro, están las puertas reales, y a los lados hay dos grupos de testigos presenciales del milagro. En la izquierda están Juan el Bautista con un rollo desplegado, luego tres apóstoles (entre ellos, quizás, el evangelista Juan y Pablo). A la derecha, Andrés el Loco, apuntando hacia arriba, Epifanio con un libro abierto y dos soldados mártires).
 
El centro del icono está ocupado por la figura de la Virgen, presentada de frente en la posición de Oranta, con los brazos extendidos en oración. 
 
Siguiendo este enlace puede conocerse el tipo Oranta más ampliamente. La imagen personifica la oración cristiana que “alza las manos como ofrenda de la tarde” (Sal 140,2) y dice “Toda mi vida te bendeciré y alzaré las manos invocándote” (Sal 62, 4). 
La Madre de Dios se encuentra en una nube, destacando sobre el fondo del ábside del altar, sobre las puertas reales, que aparecen cerradas.
 
La nube simboliza la participación de la Madre de Dios en el cielo junto a la acción divina que la acompaña, en clara evocación de las teofanías con que Yhavé protegió a los hebreos, que no dejan de recordar en su oración la nube misteriosa que acompañó al pueblo israelita en su éxodo de la tierra egipcia (“Tendió una nube que los cubriese y un fuego que los alumbrase de noche” (Sal 104, 39). Sobre una nube tiene los discípulos su última visión del maestro: “Dicho esto, a la vista de ellos, fue elevado al cielo, hasta que una nube se lo quitó de la vista” (Hch 19). 
 
Un velo rojo se extiende sobre la Santísima Virgen, cuidadosamente sostenido en ambos lados por ángeles que lo elevan en el aire. El color rojo significa el amor divino y enfatiza que la Protección de la Santísima Virgen conlleva la protección de la gracia de Dios.
 

Pentecostés

 
 
En la pintura de iconos, con los mismos tonos rojos se representan lenguas de fuego, que simbolizan la acción del Espíritu Santo.
 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La forma arqueada del velo semeja visualmente un arco iris de fuego, como el avistado por el profeta Ezequiel durante la visión inicial que determinará su misión:”Y vi un un brillo como de ámbar…como el arco que aparece en las nubes cuando llueve” (Ez 1, 28) o, más tarde, el contemplado por san Juan al ver “la puerta abierta en el cielo” y en él “un trono puesto en el cielo y sobre el trono uno sentado… y había un arco iris alrededor del trono de aspecto semejante a una esmeralda”(Ap 4, 2-4). 
 
La iconografía utilizará estos arcos, que a veces se cierran en forma de mandorla o almendra para simbolizar tanto el resplandor de la Gloria divina, como la alianza hecha con Noé “para todas las generaciones” (Ge 9, 12).

 

icono-Proteccion-Santisimo-Theotokos_Novgorod_1401-1425_Galeria-TretyakovEl Salvador está representado sobre el velo, en el centro, bendiciendo con ambos brazos abiertos. Sobre Él, el techo del templo está pintado de rojo, correspondiente al color de la Intercesión, que sugiere la Iglesia triunfante del Cielo.
 
La parte superior de la imagen está coronada por cinco cúpulas de iglesia. 

 

El conjunto de la figuración trae al icono la totalidad de los fieles divinos: almas ya santificadas junto a ángeles celestiales, en un símbolo inequívoco de la unidad del mundo celestial y terrenal.
 
Con ello no solamente se atiende a la teología paulina (“Dios será todo en todos” (1Co 15, 28)), sino que se evita la impresión posible de que la bendición de Cristo está dirigida solo a los reunidos en el templo y marcados en los niveles central e inferior de la composición, pues la bendición de Dios es prometida al final del Evangelio de Mateo de forma universal: “Sabed que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el final de los tiempos” (Mt 28, 20).
 
La situación de Cristo, encima del velo de la Virgen, distingue perfectamente los diferentes escenarios en que se mueven la acción divina y la acción mariana, pero con una intención religiosa muy clara. Por un lado, los dedos del Salvador están muy cerca de las manos de la Virgen (levantadas en un signo de oración intensa), como si quisieran decir que son una sola cosa cuando se trata de proteger a los cristianos. Por otro, esa cercanía en la figuración del icono simboliza la extrema proximidad de ambos, que permite al Hijo escuchar la oración de su Madre y responder sin demora a su intercesión.
 
La escala de los personajes centrales es singular en este icono. La Madre de Dios está representada en el icono en una escala mayor que su Hijo divino. Sin embargo, las reglas iconográficas prescriben que la escala de las figuras representadas sea acorde con el grado de santidad de las personas, y es claro que solo el Señor es santo y la santidad de las criaturas es una participación de aquella. Solamente en iconos muy determinados se ignora esta norma: en la Ascensión, para respetar el necesario desdibujamiento de la persona de Cristo cuando es ocultada por una nube; y en la Sofía divina, que mantiene con ese juego de escalas el misterio de quién sea la figura alada que se sienta sobre el trono. 

 

El papel especial de la Madre de Dios en la vida de los creyentes queda enfatizado con esta técnica pictográfica:
.-es a través de Ella, como descendiendo al mundo el Hijo de Dios, Dios Verbo, tomó la naturaleza humana;
.-y en persona divina, se acercó a las personas humanas como un Hombre cualquiera;
.-y es a través de Ella como los fieles invocan en oración la gracia divina que los proteja de los enemigos, visibles e invisibles. Por ello, hacia ella se dirigen las miradas de los ángeles, de los santos y del conjunto de los representados. 
 
Las Puertas Reales sobre las que aparece la Virgen están cerradas, y no sin razón. Están cerradas como el pórtico del santuario, de Ezequiel: 
“Luego me hizo volver al pórtico exterior al santuario que mira hacia oriente. Estaba cerrado. El Señor me dijo: Este pórtico permanecerá cerrado. No se abrirá nunca y nadie entrará por él, porque el Señor, Dios de Israel ha entrado por él. Por eso permanecerá cerrado.”(Ez 44, 1s)
 
Las puertas reales cerradas son una hermosa alegoría de la Madre de Dios como Templo, destinada a acoger al que es verdadero Señor Dios, cuyas puertas solamente Él traspasará y que deberán permanecer cerradas, según Él mismo ha dicho a Ezequiel. 
 
Los dos ángeles que mantienen el velo refuerzan el estatus de la Virgen en el mundo celestial, pues su actitud de reverencia y sus manos cubiertas con paños en señal de humildad ante la Señora la confiesa como Reina del Cielo a cuyo servicio se aprestan. 
 

Proteccion-de-la-Santisima-Madre-de-Dios(detalle)_Novgorod_1401-1425_Galeria-TretyakovEl conjunto de

las figura de los grupos centrales: A la izquierda, de santos con la mirada dirigida a la Virgen y las manos en actitud orante, expresa cuál es el contenido de la Fiesta: el papel protector de la Madre de Dios a quien el Pueblo de Dios se dirige con la seguridad de tener en ella el mejor abogado ante su Hijo Jesucristo. 
A la derecha, un grupo de ángeles con paños de respeto en las manos, tal como acostumbran los sirvientes al atender a sus señores.  
 
La presencia de ambos grupos es común en todos los iconos de la Protección de la Virgen de la escuela de Novgorod..
El nivel inferior de la tablilla se reserva para reforzar el carácter histórico del evento a través de dos grupos de personas cuya existencia está absolutamente probada. A la derecha del espectador, se sitúa el grupo que estaba en los oficios litúrgicos cuando san Andrés vio el milagro de la virgen. Se le ve vuelto hacia María, a quien señala con el brazo extendido mientras, vuelto, pregunta a su discípulo Epifanio si él también está viendo a la Virgen.
A la izquierda, en este mismo nivel inferior, el apóstol Juan y el Bautista, que muestra un pergamino símbolo de la predicación y de la profecía.
En la parte inferior de la imagen, a la derecha de la Virgen (en la esquina inferior izquierda), están Juan Bautista –-el último profeta del Antiguo Testamento--, el evangelista Juan y otros apóstoles.
 

3.2.-Escuela de Suzdal

Icono-de-la-Intercesion-de-la-Virgen_escuela-de-SuzdalSon notables las diferencias que presentan las dos escuelas de Novgorod y suzdal en sus iconos de la Protección de la Virgen, sin que por ello varíen sustancialmente el esquema subyacente a ambos ni la estructura figurativa de los mismos. 
 
Vamos a examinar el icono siguiendo un orden semejante al empleado con el de la escuela de Novgorod.
 
El centro de la composición de la imagen de Suzdal está ocupado por la figura de la Virgen María, también presentada de frente en la posición de Oranta, con los brazos claramente en posición de oración, pero con una profunda distinción sobre Novgorod.
 
El velo rojo de la Virgen que protege a sus fieles está sostenido por las manos de la propia Virgen, lo que sin dejar la posición de Oranta, refuerza tanto la implicación personal de María en la oración por sus hijos, como la actitud de humildad y súplica de la Madre de Dios. 
 
Que sea ella misma quien mantiene su velo protector resalta su implicación personal en el Plan divino de Salvación, su papel de Intercesora universal de la humanidad. Intercesión que autoriza a la Tradición a llamarla Omnipotencia suplicante porque, a tenor del salmo 50, nada le puede ser negado cuando se dirige a su Hijo en esta actitud de suma humildad: “El sacrificio agradable a Dios es un espíritu quebrantado; un corazón quebrantado y humillado, tú, oh Dios, tú no lo desprecias.” (Sal 50, 19).
 
Al fijarse en el velo que sostiene la Virgen en sus manos es imposible no compararlo con el otro velo, dibujado en idéntica forma, que aparece en el vértice superior derecho. Éste puede interpretarse como signo del amparo del santísimo sobre su pueblo, a semejanza de cómo los doseles colocados entre los edificios liberaba del intenso calor veraniego a los viandantes por las calles. O también, en visión más profunda, signo de la Divina Providencia, “que hace salir su sol sobre malos y buenos, y manda la lluvia a justos e injustos” (Mt 5, 45)
 
El fondo del icono 
Si en los iconos de Novgorod era una nube el fondo del cuadro, aquí destaca la arquitectura de un templo majestuoso cubierto con un techo a dos aguas, en clara distinción con la cúpulas en forma de cebolla de las iglesias rusas que figuran en los iconos de Novgorod. 
 
El Salvador
que en los iconos de la escuela de Novgorod figura en un nivel superior al de la Virgen, no aparece explícito en los iconos de Suzdal. Pero tras la imagen de la Virgen se figura un cáliz o copón bajo un dosel, que remite simbólicamente al sagrario o tabernáculo de nuestros templos y, en ellos, la presencia de la Gloria de Dios, de Jesucristo. 
 
Todo el fondo superior es una imagen alegórica de la creación y, muy significativamente de la Historia de Salvación, con el velo superior uniendo los edificios de la esquina superior derecha y del centro, signos del Antiguo Testamento y del Nuevo, sobre fondo dorado. Como dice el salmista cuando canta al Creador: “La luz te envuelve como un manto. Extiendes los cielos como una tienda” (Sal 103,2) 
 
La escala de los personajes
La escala de su imagen no se distingue apreciablemente de la empleada para las figuras laterales, aunque la dignidad de la Virgen se señala con su posición ligeramente más elevada que la de los grupos de almas ya santas, del pueblo de Dios y de ángeles 
 
El papel especial de la Madre de Dios
Siendo Dios solo quien da la Gracia y, por tanto, el destinatario último de toda súplica de la Iglesia, la especial situación de la Virgen en la universal oración de todo lo creado, explica que las miradas y los gestos de las figuras orantes se dirijan a la Virgen. Todo ello simboliza de forma muy evidente, tanto la alta consideración de los presentes por María, como la convicción de que Ella protege a toda la Iglesia.
 
El conjunto de las figura de los grupos laterales
Representa la totalidad de la Iglesia, presidida por la Mater Eclesiae, por la Virgen Madre de la Iglesia, acompañada por las almas ya santas –Iglesia triunfante— que son situadas en un nivel superior al del Pueblo de Dios que peregrina aún en la tierra –Iglesia militante--. 
 
Esa representación de la totalidad se aprecia en detalles llenos de candorosas sutilezas. Así, mientras la mayoría de las figuras tienen halos, signo de su santidad, algunas caras carecen del mismo. Estos personajes (uno en cada esquina inferior), representan a la Iglesia militante, la que aún no ha muerto. 
 
Personajes singulares
Andrés, conocido como el loco de Dios, aparece en todos los iconos de la Protección de la Virgen, como testimonio del milagro original: En la esquina inferior derecha está el bendito Andrés, señalando con su mano derecha a la Virgen mientras pide confirmación de su visión a su discípulo Epifanio, a quien mira.
 
La sutileza del autor del icono nos permite ver cómo las figuras con halo –por tanto, ya en el Cielo—dirigen su mirada a la Virgen, mientras que las dos sin halo –por tanto, aún en la tierra—se mueven hacia Andrés.
 
En los iconos de la escuela de Suzdal, en el centro del nivel inferior, aparece una imagen de San Román, el dulce cantor, cuya aparición de su imagen en el icono de la Intercesión está explicada por su vida.
 
Román, el dulce cantor, fue diácono en Beirut en los años finales del siglo V e iniciales del-VI,donde escribió multitud de cantos a la Virgen, muchos de ellos aún cantados por la Iglesia de Oriente. Estando en oración, cayó en un sueño profundo durante el cual la misma Madre de Dios se le apareció y le dio un pergamino misterioso, ordenándole que se lo tragara.  Por ello, en el icono aparece con un pergamino desplegado en su mano izquierda, mientras con su derecha parece gesticular con movimientos propios de un director de coro que dirige el canto de las figuras, tanto celestiales como terrenales que participan en la oración y alabanza universal, dibujados en el lateral izquierdo.
 

4. Reflexión teológica

Pokrov._Ikona._XIX_v._Rossiya
 
 
 
 
 
 
La historia que da pie al icono de la Protección de la Virgen animan a mantener tres actitudes en nuestra relación con la Virgen o, simplemente, en nuestra necesidad de ayuda divina ante los problemas cotidianos de nuestra vida:
 
.-Hay que tener firme confianza en la segura protección de la Madre de Dios 
El Evangelio registra tanto la especial relación de Cristo con su madre, como la omnipotencia de Éste:
A los tres días, había una boda en Caná de Galilea, y la madre de Jesús estaba allí. Jesús y sus discípulos estaban también invitados a la boda. Faltó el vino, y la madre de Jesús le dice: «No tienen vino». Jesús le dice: «Mujer, ¿qué tengo yo que ver contigo? Todavía no ha llegado mi hora». Su madre dice a los sirvientes: «Haced lo que él os diga» (Jn 2, 1-5)
Acercándose a ellos, Jesús les dijo*: «Se me ha dado todo poder en el cielo y en la tierra. (Mat. 28, 18)
 
Y san Pablo nos dice:
Comparezcamos confiados ante el trono de la gracia, para alcanzar misericordia y encontrar gracia para un auxilio oportuno (Heb 4, 15)
 
Ahora, cuando la Virgen nos ha sido entregada como madre desde la misma cruz, y ya es Reina del Cielo, ¿puede ser que renuncie a su maternidad espiritual sobre sus hijos de la Iglesia? Su hijo e Hijo de Dios, ¿escuchará menos a su Madre que cuando estuvieron en Caná? ¿Dejará Él de hacer lo que le pida cuando se trata del bien de los cristianos, miembros de su Cuerpo místico, ahora,  cuando ya “Le ha sido dada toda autoridad en el cielo y en la tierra”
 
.- debemos agradecer a la Virgen su constante intercesión a nuestro favor
Debería bastar la consideración de la frase popular “es de bien nacidos ser agradecidos” para considerar un deber moral el agradecimiento a los favores recibidos. Pero de ello nos habla el mismo Jesús:
"Una vez, yendo camino de Jerusalén, pasaba entre Samaría y Galilea. Cuando iba a entrar en una ciudad, vinieron a su encuentro diez hombres leprosos, que se pararon a lo lejos  y a gritos le decían: «Jesús, maestro, ten compasión de nosotros».  Al verlos, les dijo: «Id a presentaros a los sacerdotes». Y sucedió que, mientras iban de camino, quedaron limpios. Uno de ellos, viendo que estaba curado, se volvió alabando a Dios a grandes gritos  y se postró a los pies de Jesús, rostro en tierra, dándole gracias. Este era un samaritano. Jesús, tomó la palabra y dijo: «¿No han quedado limpios los diez?; los otros nueve, ¿dónde están? ¿No ha habido quien volviera a dar gloria a Dios más que este extranjero?». Y le dijo: «Levántate, vete; tu fe te ha salvado».(Lucas 17: 11-18)
 
.-debemos tener confianza en su protección en todo momento, por dolorosas o difíciles que sean las circunstancias de nuestra vida.
Los cristianos vivimos en el mundo de todos, fieles o no. Disfrutamos del sol y de la lluvia, como cualquier ciudadano. Incluso tenemos las mismas flaquezas y sufrimientos que todo el mundo.
 
Pero nosotros no somos de este mundo, ni nuestras aspiraciones son las que nos ofrece el mundo. Por el contrario, san Pablo nos dice:
“No os unzáis en yugo desigual con los infieles: ¿qué tienen en común la justicia y la maldad?, ¿qué relación hay entre la luz y las tinieblas?, ¿qué concordia puede haber entre Cristo y Beliar?, ¿qué pueden compartir el fiel y el infiel?, ¿qué acuerdo puede haber entre el templo de Dios y los ídolos? Pues nosotros somos templo del Dios vivo; así lo dijo él: Habitaré entre ellos y caminaré con ellos; seré su Dios y ellos serán mi pueblo. Por eso, salid de en medio de ellos y apartaos, dice el Señor. No toquéis lo impuro, y yo os acogeré. Y seré para vosotros un padre, y vosotros seréis para mí hijos e hijas, dice el Señor omnipotente. (Lev 26,11s)” (2 Cor. 6, 14-15).
 

5. Oración

Acordaos, ¡oh piadosísima Virgen María!, 
que nunca se ha oído decir que alguno 
de los que han acudido a vuestra protección, 
implorando vuestra clemencia, 
haya sido abandonado por vos. 

Animado por esta confianza, 
a Vos también acudo, 
oh Madre, Virgen de las vírgenes, 
y gimiendo bajo el peso de mis pecados 
me atrevo a comparecer ante 
vuestra presencia soberana. 

Oh madre de Dios, no desechéis mis súplicas, 
antes bien, escuchadlas y acogedlas benignamente. 
Amén.
San Bernardo de Claraval (1090-1153)

 

 

6. Galería