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María Reina

La Virgen de los ángeles, patrona de Getafe

 

 

 

Vino el demonio en figura humana á la cueva de Manresa á engañar al santo; y él luego se acogió á la Virgen, renovando delante de su imagen el propósito de sus ayunos y penitencias , perseverando por muchos días delante de su Reina y Señora, sin comer bocado, siendo en este tiempo muy favorecido de ella. (La leyenda dorada, 31 de agosto, san Ignacio de Loyola)
 

1. Introducción

Pocas cosas hay en la Iglesia Católica tan unánime extendidas y aceptadas por el pueblo cristiano como la veneración a María Santísima. No hay nación, capital, pueblo, familia que no tenga en su historia o en sus leyendas seculares alguna intervención milagrosa en su favor de la Virgen. 
 
El título "Reina del Cielo" ha sido durante mucho tiempo una tradición católica, incluida en las oraciones y la literatura religiosa, y fue visto en el arte occidental en el contexto de la coronación de la Virgen en la Edad Media, mucho antes de que se le diera una definición formal por la iglesia.
 
La leyenda dorada, relato hagiográfico monumental de la segunda mitad del s. XIII, en su comentario al día 15 de Agosto, fiesta de la Asunción de la Virgen, se refiere repetidas veces a ella como Reina de todo lo creado, Reina de las ángeles, Reina de cielos y tierra, Reina del universo, Reina y Señora de todas las criaturas, etc.
 
La constante devoción popular a la Reina del cielo hizo que en el Concilio Vaticano I, en 1869, numerosos obispos, entre los que destacaban los franceses y españoles, solicitaran el establecimiento de su festividad propia, cosa que posteriormente se consiguió, de manera que el día 31 de mayo, culminando el mes tradicionalmente dedicado a María, se celebraba la fiesta de María Reina.
 
La renovación litúrgica, iniciada a principios del S.XX y consagrada tras el Concilio Vaticano II, llevó a relacionar esta fiesta íntimamente con el misterio de la Asunción, siguiendo la lógica interna del tránsito de la Virgen tal como la ve la mentalidad occidental: Dormición-->Entierro --> Asunción --> Coronación.
 
La enseñanza católica sobre este tema se expresa en la encíclica papal Ad Caeli Reginam , publicada por el Papa Pío XII . Dice que María es llamada la Reina del Cielo porque su hijo, Jesucristo, es el rey de Israel y el rey celestial del universo. En 1942 dedicó el mundo entero al Inmaculado Corazón de María y, restaurando la fiesta de la Santísima Virgen María Reina en 1954, decidió renovar la dedicación del mundo al Sagrado Corazón de María cada año en este mismo día del 22 de agosto.
 
El 22 de agosto celebramos a la Santísima Virgen María como Reina. María es Reina por ser Madre de Jesús, Rey del Universo.
“La Virgen Inmaculada … asunta en cuerpo y alma a la gloria celestial fue ensalzada por el Señor como Reina universal, con el fin de que se asemejase de forma más plena a su Hijo, Señor de señores y vencedor del pecado y de la muerte”. (Conc. Vat. II, Const. dogm. Lumen gentium, n.59).
 

2.-La historia

La veneración a la Virgen María como Reina es registrada por el arte cristiano desde los primeros tiempos. Se conocen en las catacumbas de Priscila las primera manifestación de la Virgen con atributos reales. El Concilio de Éfeso, que consagra el título de Thetokos (Madre de Dios, literalmente) potenciará lo que el sentimiento popular ya conocía en su corazón. 
 
El arte bizantino multiplicó las representaciones de María Reina en sus iconos de “Basilissa” y de la “Theotokos”, que serían consagradas en Occidente a partir del gótico francés con las bellas imágenes de la coronación de la Virgen por la Trinidad misma.
 
Pero ni en las Sagradas Escrituras ni en la Tradición solemne de la Iglesia se dice nada sobre la Coronación de María después de su Asunción al Reino celestial. Pero no faltó desde el primer momento el apoyo popular a este tema, ya sea en forma de leyendas, de oraciones o de arte. Se trata de una Tradición de la que se tiene noticias desde el s.XII, aún antes de que la Leyenda Dorada, a mediados del s.XIII, le diera dimensión universal.
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Es un apoyo que se fundamenta en la visión que los Padres apostólicos han hecho de diferentes partes de la Biblia. Así, por ejemplo, La Virgen ha sido preanunciada en El Cantar de los Cantares (4.8)
¡Ven del Líbano, esposa, ven del Líbano, acércate! 
¡Desciende de la cumbre del Amaná, de las cumbres del Senir y del Hermón, 
de las guaridas de leones, de los montes de leopardos! 
Me has robado el corazón, hermana mía, esposa; 
me has robado el corazón con una sola mirada tuya, 
con una vuelta de tus collares.
 
 
 
 
 
 
 
 
Y también ha sido entrevista en los Salmos:
Escucha, hija, mira: inclina el oído, olvida tu pueblo y la casa paterna; 
prendado está el rey de tu belleza: póstrate ante él, que él es tu señor.(Sal 45, 11s)
 
El libro del Apocalipsis muestra la figura de una mujer una mujer vestida del sol, y la luna bajo sus pies y una corona de doce estrellas sobre su cabeza, que la Iglesia ha visto siempre como una imagen de la Virgen, de Israel y de la propia Iglesia:
 
Un gran signo apareció en el cielo: una mujer vestida del sol, y la luna bajo sus pies y una corona de doce estrellas sobre su cabeza; y está encinta, y grita con dolores de parto y con el tormento de dar a luz. Y apareció otro signo en el cielo: un gran dragón rojo que tiene siete cabezas y diez cuernos, y sobre sus cabezas siete diademas, y su cola arrastra la tercera parte de las estrellas del cielo y las arrojó sobre la tierra. Y el dragón se puso en pie ante la mujer que iba a dar a luz, para devorar a su hijo cuando lo diera a luz. Y dio a luz un hijo varón, el que ha de pastorear a todas las naciones con vara de hierro, y fue arrebatado su hijo junto a Dios y junto a su trono; y la mujer huyó al desierto, donde tiene un lugar preparado por Dios para ser alimentada mil doscientos sesenta días. Y hubo un combate en el cielo: Miguel y sus ángeles combatieron contra el dragón, y el dragón combatió, él y sus ángeles. (Ap12,1-7). 
 

3. Los textos/La leyenda

Si bien no hay textos bíblicos que anuncien inequívocamente este evento en la vida de la Virgen, sí existen hechos que permiten inferir como necesario en el orden de la Historia de la Salvación la Coronación gloriosa de la Virgen como Reina, en el cielo.
 
El origen de la Coronación aparece en los iconos apoyándose el artista en los comentarios de los Padres a imágenes en el AT que eran signos de lo que claramente se contendría en el Nuevo. Así, en la tradición de Israel, la madre del Rey tiene un papel privilegiado como intercesora y un asiento lo más próximo al trono real, como se lee el libro primero de los Reyes:
Betsabé entró donde estaba el rey Salomón para interceder en favor de Adonías. El rey se levantó a su encuentro, hizo una inclinación ante ella y tomó asiento en su trono. Dispuso otro para la madre del rey, quien tomó asiento a su derecha. 20 Dijo ella: «Solo tengo un pequeño ruego que hacerte, no me vuelvas la cara». Contestó el rey: «Expón tu ruego, madre, que no te volveré la cara». (1 Reyes 2, 19s) 
 
Y en el Libro de Esther se lee este texto:
«Y el rey amó a Ester más que a todas las otras mujeres, y halló en ella gracia y benevolencia delante de él, más que todas las demás vírgenes; y puso la corona real en su cabeza, y la hizo reina en lugar de Vasti.» (Est  2,17)
 
De esta tradición judía hace uso Pio XII cuando, con ocasión de la solemne Coronación de la Virgen como Reina, el 11 de octubre de 1954, dice:
“Con razón ha creído siempre el pueblo cristiano, aun en los siglos pasados, que Aquélla, de la que nació el Hijo del Altísimo, que «reinará eternamente en la casa de Jacob»[5] y [será] «Príncipe de la Paz»[6], «Rey de los reyes y Señor de los señores»[7], por encima de todas las demás criaturas recibió de Dios singularísimos privilegios de gracia."
 
Y considerando luego las íntimas relaciones que unen a la madre con el hijo, reconoció fácilmente en la Madre de Dios una regia preeminencia sobre todos los seres.
"Por ello se comprende fácilmente cómo ya los antiguos escritores de la Iglesia, fundados en las palabras del arcángel San Gabriel que predijo el reinado eterno del Hijo de María[8], y en las de Isabel que se inclinó reverente ante ella, llamándola «Madre de mi Señor»[9], al denominar a María «Madre del Rey» y «Madre del Señor», querían claramente significar que de la realeza del Hijo se había de derivar a su Madre una singular elevación y preeminencia.” (Ad Caeli Reginam, 4)
 
“Por ello San Alfonso de Ligorio, resumiendo toda la tradición de los siglos anteriores, escribió con suma devoción:
«Porque la Virgen María fue exaltada a ser la Madre del Rey de los reyes, con justa razón la Iglesia la honra con el título de Reina”  (Ad Caeli Reginam, 7) .
 
En La leyenda dorada, podemos leer la densidad de este día, 15 de agosto, fiesta de la Asunción, cuando dice:
Verdad es, que hoy celebramos en un dia tres
fiestas de nuestra Señora debajo del título de la Asunción:
una es la de su felicísimo tránsito, cuando su bendita alma,
dejando el cuerpo en la tierra , voló a! cielo;
 otra es cuando poco después se juntó y se reunió la misma alma
con el cuerpo, y con inefable gloria subió al cielo ;
la tercera es de su coronación por Reina de los ángeles 
y Señora del universo;
 
Hoy hizo esto el Señor con su dulcísima Madre,
llevándola en cuerpo y alma al cielo, y sentándola en un
trono por si sobre todos los coros de los ángeles, y sobre
todos los santos , como Madre suya, y Reina y Señora de
todo lo criado: y por esta gloria tan encumbrada de la
Virgen se llama esta fiesta especialmente: "Día de nuestra
Señora"
 
Así dice el seráfico doctor san Buenaventura: 
«Admirable privilegio de la gloria de María, es que todo 
lo que después de Dios es lo más hermoso, más dulce, 
más alegre en aquella gloria de los bienaventurados, 
todo esto es de María: todo está en María; 
y todo les viene por María.» 
 
Finalmente, a partir de este mismo siglo XIII surge en Francia un fuerte movimiento iconográfico a favor de María, Madre del Señor, montado en la ola del cambio de consideración del papel de la mujer en el ámbito eclesiástico que tenía lugar en la Iglesia. Y, con ello, la Coronación de la Virgen fue un tema potenciado por las catequesis de San Alberto Magno y San Buenaventura, entre otros.
 
Y, así, en este tiempo, a semejanza de Cristo-nuevo Adán, se va creando la conciencia de María-nueva Eva, símbolo de pureza, virginidad e inocencia, que tanto desarrollo artístico conocería en el gótico.
 
 

3.1. Occidente: La Coronación de la Virgen

Como decíamos en la Introducción, “siguiendo la lógica interna del tránsito de la Virgen tal como la ve la mentalidad occidental: Dormición --> Entierro --> Asunción --> Coronación” esta última etapa se inscribe como la última etapa del misterio de la Asunción o, visto más ampliamente, dentro del misterio del tránsito final de la Virgen en este mundo.
 
Este episodio final de la Virgen María suele dividirse en cuatro grandes eventos:
1. Dormición de la Madre de Dios, en la que aparece la Virgen recostada en su lecho de muerte, rodeada por los testigos que ella ha pedido a su Hijo que le acompañaran.
2. Entierro, etapa que no ha merecido una atención semejante a las otras y, por ello, ha sido rara vez representado.
3. Asunción a los cielos, sin duda la etapa que ha merecido mayor atención, tanto en la iconografía oriental, como en el arte occidental
4. Coronación de la Virgen, ya asunta al cielo, tras asentarse en el trono preparado por su Hijo para ella inmediatamente después de la Asunción. 
 
La coronación de la Virgen María se celebra en el ámbito católico el 22 de agosto. 
 
Como en tantos casos, la historia, que en Occidente es entendida como una sucesión de eventos temporales perfectamente documentados, ha sido sustituida por la leyenda creada con el sensum fidei del pueblo cristiano. La oración precede, en este caso, a la creencia y, así, la constante invocación de los fieles a la Virgen María como Reina permitió la declaración de PioXII en 1954.
 
31.Coronación del icono de Salus Populi RomaniPapa Pío XII en 1954
.PioXII-coronacion-Salus-populi-romani
El 11 de octubre de 1954, el pontífice anunció una nueva festividad en su encíclica Ad caeli reginam . La festividad se celebró el 31 de mayo, último día del mes de María. La ceremonia inicial de esta fiesta consistió en la coronación del icono de la Virgen Salus Populi Romani por Pío XII en Roma como parte de una procesión en Roma.
 

3.1.1. La encíclica Ad Caeli Reginam

Durante este acto solemne, Pio XII declaraba:
 
«Verdaderamente se convirtió en Señora de toda la creación, desde que llegó a ser Madre del Creador» (13)
Mas la Beatísima Virgen ha de ser proclamada Reina no tan sólo por su divina maternidad, sino también en razón de la parte singular que por voluntad de Dios tuvo en la obra de nuestra eterna salvación.(14)
Aunque es cierto que en sentido estricto, propio y absoluto, tan sólo Jesucristo —Dios y hombre— es Rey, también María, ya como Madre de Cristo Dios, ya como asociada a la obra del Divino Redentor, así en la lucha con los enemigos como en el triunfo logrado sobre todos ellos, participa de la dignidad real de Aquél, siquiera en manera limitada y analógica (15)
No hay, por lo tanto, duda alguna de que María Santísima supera en dignidad a todas las criaturas, y que, después de su Hijo, tiene la primacía sobre todas ellas (15)
Ella se preocupa de todo el género humano, pues está constituida por el Señor Reina del cielo y de la tierra y está exaltada sobre los coros todos de los Ángeles y sobre los grados todos de los Santos en el cielo, estando a la diestra de su unigénito Hijo, Jesucristo, Señor nuestro, con sus maternales súplicas impetra eficacísimamente, obtiene cuanto pide, y no puede no ser escuchada»(17)
 

3.2. Oriente: La Coronación de la Virgen

La Ortodoxia contempla todos los acontecimientos alrededor del tránsito final de la Virgen como un único misterio, que celebra en la fiesta de la Asunción de la Virgen. Su rica iconografía no se apoya, como en el caso occidental, en una distinción de eventos sucesivos y diferentes en el misterio del tránsito de la Virgen, sino en una progresiva contemplación del misterio mariano y una atención particularmente rica de la Virgen María hacia el pueblo ruso, que, lleno de fe, ha sabido ver la acción milagrosa de la Madre de Dios en su favor, lo ha reconocido públicamente, lo ha festejado en su liturgia anual, lo ha registrado con iconos milagrosos y ha levantado iglesias para su eterna memoria.
 
El estudio de la aparición de estos iconos de la Virgen-Reina ilustra la especial providencia de la Madre de Dios sobre la Iglesia de su Hijo, de la cual ella es Madre desde la donación que Cristo nos hizo: «Luego, dijo al discípulo: Ahí tienes a tu madre»”(Jn 19,27).
 

4.- Desarrollo de la iconografía

 

4.1. Oriente: desarrollo de la iconografía

La tradición iconográfica y religiosa que subyace a la imagen de la Madre de Dios "Reinando" o “Soberana” se refiere al tipo de los iconos de la Madre de Dios - "Panahranta" (Misericordiosa) o "Tsaritsa" (Reina)- Los iconos de este tipo tienen una característica común: se representa a la Madre de Dios sentada en el trono. De rodillas sostiene al Niño Jesús. El trono simboliza la gloria real de la Madre de Dios, la más perfecta de todas las personas nacidas en la tierra.
Estos son los iconos más famosos de este tipo en Rusia: "Panahranta " (Todo misericordiosa)  y "La Tsaritsa" (Reina).
 
El soporte teológico para esta iconografía se basan en dos fuentes: 
.-la doctrina católica de la coronación celestial de la Virgen después de su Asunción y 
.-la identificación de la Virgen con la " mujer vestida del sol, y la luna bajo sus pies y una corona de doce estrellas sobre su cabeza;" (Ap 12, 1). 
 
Ambas fuentes fueron desde los primeros momentos muy afines al corazón de los fieles cristianos, siempre muy sensibles a todo lo que rodea la persona de la Virgen. Toda la iconografía hoy existente alrededor de la Virgen Reina es producto de un constante desarrollo artístico. 
 
Pero lo que hace popular un icono determinado no depende de la voluntad humana. La iconografía particular de un determinado icono se inicia a partir de un hecho singular que rompe cualquier tipo de rutina humana. La originalidad de la iconografía ortodoxa es que los diferentes tipos de iconos existentes nacen como consecuencia de un milagro constatado por la Iglesia de Oriente y, sobre todo, aprobado por los fieles, que no dudan el llevarse estas imágenes a lo pequeños iconostasios hogareños que existían antes de la dictadura implantada en Rusia en octubre de 1917.
 
Vamos a seguir el desarrollo de la iconografía referente a la Madre de Dios como “Reina”, desde las primeras imágenes que la presentan como tal.

 

4.1.1.-Siglo IV

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Hay varios iconos diferentes de la Madre de Dios con el nombre de Chipre. Uno de ellos representa a la Santísima Theotokos sentada en un trono con el Divino Infante en sus brazos. Frecuentemente, la Madre de Dios está rodeada de ángeles con palmas en las manos.
 
La imagen apareció en el año 392 en la isla de Chipre, en la ciudad de Larnaca, en el lugar de enterramiento del justo Lázaro, y desde entonces se conserva en el monasterio de Stavruni, construido en el lugar del hallazgo.
 
 

4.1.2.Siglo VI

Sin embargo, los iconos enumerados carecen de un detalle importante característico del "Soberana” o “Reina": la corona que corona a la Virgen María. 
 
Aparece documentado este icono de Virgen Soberana, ya con corona, en una imagen que, según la tradición de la iglesia, fue pintada en el siglo VI por el monje benedictino Agustín (el futuro primer arzobispo de Canterbury) a partir de una escultura de madera de la Virgen, atribuida al mismo evangelista Lucas. Posteriormente, la estatua fue trasladada por el Papa Gregorio Magno al monasterio castellano de Guadalupe, por lo que a este tipo de imagen se le denomina Virgen Gregoriana o de Guadalupe. Actualmente esta imagen se encuentra en  la iglesia de santa Ana, en Codena.
 

4.1.3.Siglos VII-VIII

Este tipo iconográfico ya estaba muy extendido en los siglos VI-VII. Lo encontramos en Sofía de Constantinopla, en el mosaico "Emperadores Constantino y Justiniano ante la Madre de Dios". Las primeras imágenes de este tipo en Occidente se encuentran en los frescos romanos de los siglos VII-VIII, en los que la Madre de Dios aparece con las coronas de las emperatrices bizantinas.
 
 Según los investigadores, las imágenes de la Virgen sentada en el trono no se formaron sin la influencia de los retratos de las emperatrices bizantinas de esa época. Más tarde, a partir del siglo XIII, las imágenes de la Virgen María con una corona ganaron gran popularidad en Occidente, y  se extendió a Rusia y otros países eslavos.
 

4.1.4.Siglos XI-XII

"Panahranta. Por primera vez, las imágenes de la Virgen María Todo misericordiosa (Panahranta) aparecieron en los siglos XI-XII en Bizancio. Allí, esta imagen se llamó "Theotokos de Chipre".
 
 

4.1.5.Siglo XVII, Tsaritsa (Reina) 

En el Monte Athos, en el siglo XVII, tuvo lugar la primera mención del icono de la Tsaritsa (Reina, Reinante, Soberana). El caso que ocurrió en Athos es ampliamente conocido: 

Una vez, un hombre se acercó a la imagen de la Madre de Dios la Tsaritsa y comenzó a murmurar algo inarticulado. Y en ese momento el rostro de la Madre de Dios brilló como un rayo, y una fuerza invisible obligó al joven a caer, y cuando despertó, inmediatamente se confesó con el sacerdote. Resultó que estaba involucrado en la magia, pero el poder milagroso del icono de la Tsaritsa lo convenció de cambiar su vida y acercarse a Dios. Por lo tanto, el Santísimo Theotokos salvó a una persona de la destrucción espiritual
 
En Rusia, estas imágenes comienzan a encontrarse a mediados del siglo XVII. bajo la influencia occidental - ver, por ejemplo, el icono "Bendito cielo" en la Catedral del Arcángel del Kremlin de Moscú, claramente inspirado en las imágenes del Apocalipsis. A veces, en la pintura de iconos rusa, incluso encontramos una escena de la coronación de la Virgen María por parte de loa ángeles o de la misma Santísima Trinidad.
 
Encontramos el ejemplo ruso más antiguo de un tipo de pintura de iconos cercano al tipo "Soberano" en el icono de la "Theotokos de Chipre", pintado, en 1680, por Semyon Spiridonov
 
 
En Rusia, en 1622, tuvo lugar un hecho milagroso: 
45.1.2.El Icono de la Santísima Theotokos (georgiana)_original .jpg:
Tsaritsa (Reinante)_Monte-Athos_S.XVII
 
 
"En 1622, el persa Shah Abbas conquistó Georgia. Se robaron muchos santuarios cristianos y muchos se vendieron a comerciantes rusos que estaban en Persia. Entonces, el ícono georgiano de la Madre de Dios llegó a un cierto comerciante Stephen, quien la guardó con reverencia. En ese momento, en Yaroslavl, el comerciante Georgy Lytkin, para cuyos asuntos comerciales Stephen estaba en Persia, recibió en un sueño una revelación sobre el santuario adquirido por Stephen, y la orden de enviarlo al monasterio montenegrino de la diócesis de Arkhangelsk, fundado en 1603."
 
Cuando en 1629 Stephen regresó a su tierra natal y le mostró el icono a Georgy Lytkin, recordó su visión y se dirigió a los límites de Dvina hasta el monasterio montenegrino (llamado así porque fue construido en un lugar montañoso y sombrío, antiguamente llamado Montaña Negra; más tarde el monasterio fue rebautizado como Krasnogorskaya). Allí, el icono se hizo famoso por sus milagros. En 1654, durante una pestilencia, el icono fue llevado a Moscú, y quienes rezaron antes evitaron la úlcera mortal. Muchas copias del icono atestiguan su profunda veneración. En 1658, con la bendición del Patriarca Nikon, se estableció una celebración anual del Icono georgiano de la Madre de Dios. ( http://www.patriarchia.ru/db/text/914068.html)

 

4.1.6.Siglos XVII y XVIII

En la segunda mitad, a fines del siglo XVII, a través de grabados e ilustraciones de libros, el tema se hizo conocida en Rusia. La fuente más probable de la composición fue un antiguo libro ilustrado ucraniano impreso. En la pintura de iconos, la imagen de la Coronación, que acompaña la escena de la Dormición de la Madre de Dios, apareció por primera vez en el último cuarto del siglo XVII. entre los maestros de la Cámara de Armería: Kirill Ulanov y Tikhon Filatyev. Las obras de iconos independientes se conocen sólo desde mediados del siglo XVIII.
 
Se asume que la difusión de la iconografía occidental fue causada por la necesidad de una justificación "celestial" para la coronación en el trono ruso de emperatrices que violaron las leyes tradicionales de sucesión al trono. Sin embargo, es más probable que la trama estuviera asociada a la coronación de las imágenes iconográficas de la Madre de Dios con coronas preciosas. 
 
Madre-de-Dios-Alegria-de-todos-los-que-sufren_1702-1704_Kirill-Ivanov-Ulanov-y-Tikhon-Ivanov-Filatyev_Bronnitsy-region-de-MoscuImagen de la Madre de Dios Alegría de todos los que sufren.
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4.1.7.Siglo XIX.Yaroslavl (Pechersk) Icono de da Madre de Dios

En la ciudad de Yaroslavl, la mujer pequeñoburguesa Alexandra Dobychkina sufrió severamente una enfermedad mental y física durante 17 años. En 1823 tuvo una visión en un sueño: una iglesia con un icono de la Madre de Dios. Y decidió buscar el templo y el icono que había visto en Yaroslavl. Este templo resultó ser una iglesia en honor al Origen de los venerables árboles de la Cruz del Señor, ubicado bajo el campanario de la casa del obispo. Al entrar en la iglesia, la enferma Alexandra vio una imagen de la Madre de Dios Kiev-Pechersk pintada en la pared. De repente tuvo una convulsión violenta, después de la cual  sintió, primero, un gran alivio y, luego, la curación completa de su grave enfermedad. A partir de ese momento, las curaciones milagrosas comenzaron a fluir de esta imagen a través de las oraciones a la Santísima Theotokos.
Día de celebración: 14 de mayo
 
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Yaroslavl-Pechersk_Icono-de-la-Madre-de-Dios(tipo-Panahranta)_1823
 

4.1.8.-Siglo XX

Icono de la Madre de Dios "Reinando"
 
 
Representa a la Madre de Dios sentada en un trono con el Niño en sus rodillas. En su cabeza hay una corona y en sus manos un cetro. 
 
Este tipo de pintura de iconos, aparentemente, fue el resultado del desarrollo de la tradicional Madre de Dios "chipriota" y "Pechersk" bajo la influencia de la tradición occidental de pintura de iconos. Es a este tipo de iconos, que se generalizó en el siglo XVIII, a los que pertenece el tipo "Soberana".
 
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icono reinante de la Madre de Dios como profecía de la restauración del Patriarcado en RusiaLa imagen fue descubierta en una de las iglesias cerca de Moscú en 1917, el día en que Nicolás II abdicó el trono. Considerando el contexto histórico y cultural de este suceso, que abrió las puertas a la revolución rusa de octubre de 1917,  todos vieron en esto una determinada carga simbólica: la Madre de Dios asumió el poder zarista, convirtiéndose ahora en la reina de Rusia. 
 
Pero en el mismo año 1917 ocurrieron hechos eclesiales extraordinarios relacionados con el Patriarcado de Moscú. Este Patriarcado fue abolido por Pedro I a principios del siglo XVIII. En 1700, después de la muerte del Patriarca Adrián, Pedro prohibió la elección de un nuevo patriarca y nombró a Stephen Jaworski como locum tenens (nombramiento como interino o en funciones) del trono patriarcal. En 1721, el zar estableció el Santo Sínodo, un colegio espiritual, que desde entonces ha dirigido la Iglesia rusa. Después de la reforma petrina, la Iglesia no solo estaba subordinada al estado, también dependía  de las autoridades estatales.
 
La anormalidad de esta situación ya se comprendió a fines del siglo XIX - principios del siglo XX, pero fue posible comenzar a resolverla solo después del comienzo de los eventos revolucionarios. En marzo de 1905, el Santo Sínodo solicitó al soberano que convocara un concilio de la iglesia, pero recibió una respuesta negativa.
 
La cuestión de convocar un Concilio volvió a surgir en 1917, tras la caída de la monarquía
 
La Concilio se inauguró en Moscú el 15 de agosto de 1917, el día de la Asunción de la Santísima Theotokos. La restauración del Patriarcado se convirtió en uno de los temas más importantes discutidos en el Concilio. El 5 de noviembre de 1917, después de una oración frente al Icono de Vladimir de la Madre de Dios, el anciano de la ermita de Zosimov  propuso al metropolitano de Moscú Tikhon. El 21 de noviembre, día de la Entrada al Templo de la Santísima Theotokos, tuvo lugar la entronización del Patriarca Tikhon, el primer Patriarca ruso después de más de doscientos años de “cautiverio sinodal de la Iglesia”.
 
Los hechos ocurridos durante la restauración del Patriarcado tuvieron un marcado simbolismo asociado a la Madre de Dios. Efectivamente, para un corazón creyente no hay una casualidad que justifique la providencial sucesión de estos eventos religiosos, precisamente en fechas claramente marianas:
.-La Concilio local 1917-1918 fue inaugurado el día de la Asunción de la Santísima Virgen María. 
.-La elección final del Patriarca se basó en un sorteo realizado después de las oraciones en el milagroso Icono Vladimir de la Madre de Dios, y 
.-la entronización del Patriarca Tikhon tuvo lugar el día de la Entrada de la Madre de Dios en el Templo. 
 

4.2. Occidente: Desarrollo de la iconografía

 

4.2.1.Arte paleocristiano 

El arte paleocristiano representa a María en un estrado real y el artista la pinta como la ve su fe: Lleva o sostiene a su divino hijo en sus brazos; Después de ascender al cielo, reina en gloria divina; María,  madre de Jesucristo es ascendida al cielo por su hijo y participa de su gloria celestial.
La representación romana más antigua conocida de Santa María Regina, que representa a María como una reina, se remonta al siglo VI y se encuentra en la modesta iglesia de Santa Maria Antiqua (es decir, la antigua Santa María), construida en el siglo V en el Foro Romano . Aquí María está claramente representada como una emperatriz. Como una de las primeras iglesias católicas romanas de María, esta iglesia fue utilizada por el Papa Juan VII a principios del siglo VIII como el trono del obispo de Roma . También en el siglo VIII, el Segundo Concilio de Nicea decidió honrar tales imágenes de María.
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La trama y la composición del icono se remontan a la tradición medieval europea occidental de veneración litúrgica de la Coronación de la Madre de Dios. Este evento, según la teología católica, siguió inmediatamente después de la Asunción y Ascensión de María al cielo. 
 
La colocación de la corona sobre la cabeza de la Madre de Dios por todas las Personas de la Trinidad del Nuevo Testamento dio énfasis a la glorificación celestial de la Madre de Dios, que completó así su vida terrenal. La escena simbólica se interpretó como una imagen visible del cumplimiento final del plan divino para la salvación del hombre. Esta idea fue confirmada por la introducción de los atributos de la Trinidad del Nuevo Testamento en la iconografía: una gran cruz y un manto rojo sangre, símbolos de la hazaña redentora del Hijo de Dios, así como un cetro y un orbe, que simbolizan la soberanía del Padre. Luna creciente dorada bajo los pies de la Virgen,
 

4.2.2.Siglos XIII-XIV

La iconografía de la Coronación de Nuestra Señora se formó en el arte gótico francés del siglo XIII a partir del texto de  "La Leyenda Dorada", que figura en la ya citada obra de Jacopo da Vorajina (1230-1298). 
Las obras de arte, que incluyen pinturas, mosaicos y tallas de la coronación de María como Reina del Cielo, se hicieron cada vez más populares a partir del siglo XIII. Las obras siguen un patrón establecido, mostrando a María arrodillada ante la corte celestial y coronada por Jesús solo o por Jesús y Dios Padre, y presente el Espíritu Santo, generalmente en forma de paloma, completando la Trinidad . La coronación de María es casi en su totalidad un tema de arte occidental.
 
 
 
42.2.La-Coronacion-de-la-Virgen-Maria-(detalle)_Ridolfo-Ghirlandaio_1504.jpg 
La-coronacion-de-María_boveda-de-la-iglesia-de-la-Asuncion-del-Santisimo-Theotokos_Convento-Novodevichy_Moscu.En la Iglesia Ortodoxa Oriental , aunque a menudo se representa a María con una corona, la coronación nunca se convirtió en un tema artístico generalmente aceptado.
 

4.2.3.Siglo XVI

Este siglo conoce la nueva iconoclasia protestante, con su especial atención a la devoción mariana. 
Tanto Calvino como Zwinglio fomentaron la destrucción de toda la imaginería religiosa.
 
Como reacción, la contrarreforma liderada por el Concilio de Trento, a mediados del siglo XVI, reafirmó la veneración católica de las pinturas de la Virgen María, tan representada a menudo como una Virgen con una corona rodeada de estrellas, de pie en la cima del mundo, sobre una luna parcialmente visible.
El papel otorgado por la cristiandad a María en la victoria de Lepanto, contra la expansión turca, multiplicó en Europa las imágenes de la Virgen bajo la advocación de  Reina de la Victoria, adornada con la corona del Imperio Habsburgo.
Fue muy común que en las diferentes naciones europeas la imagen de la Virgen Reina apareciese con la corona de la casa real de la nación, como ocurrió en Francia, Polonia, Hungría, Austria, etc.

 

4.2.4.Siglos XVII y XVIII

Se multiplica la devoción a María, Reina coronada en el cielo.
 
Aparece una variante caracterizada porque la Virgen está siendo coronada, sin que aparezca todavía situada en su cabeza.
La corona puede estar sostenida por diferentes combinaciones de las divinas personas, dando lugar a una gran variedad iconográfica. 
 
Puede haber varias opciones para la ubicación de las figuras:
1. Jesús y María se sientan en tronos uno frente al otro, María es coronada con Jesús .
2. María está entre el Padre y el Hijo, que la coronan conjuntamente. Arriba hay una paloma. María es coronada con la Santísima Trinidad .
3. María inclina las rodillas a los pies de Dios Padre, a menudo cruzando los brazos sobre el pecho en un gesto de sincera oración. María es coronada con Dios Padre . (Distribuido en Italia en el siglo XV).
4. Los ángeles sostienen la corona sobre la cabeza de María (subtipo, a menudo la pintura tiene un nombre diferente).
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Dos o más ángeles a los lados indican la presencia de las legiones celestiales. A menudo, la imagen de ángeles tocando música; después de todo, María fue recibida solemnemente en el cielo; Los instrumentos son un símbolo de la música de las esferas celestes. 
 
A veces puede verse la imagen de la esfera sobre la que descansa Dios Padre: esto es un símbolo del universo. Hay una luna bajo los pies de María, imagen que procede del Apocalipsis de Juan.
 
Y las flores sirven para denotar el maravilloso aroma que surgió en el momento de la Dormición/Asunción, según testigos presenciales. A pesar de que, según los apóstoles, María se durmió a los 60 años,  se la retrata como una hermosa joven doncella, ricamente vestida, de acuerdo con su futuro papel de Reina del Cielo (Regina Coeli). Jesús sostiene algunas veces en sus manos un libro con las líneas: "Veni, electa mea, et ponam te in thronum meum" (Ven, elegida mía , y siéntate en mi trono).
 
Dado que el misterio de la Asunción se desarrolla en un eón diferente al nuestro, no es raro que el artista combine La Coronación con la trama de la Asunción en un cuadro con dos zonas claramente diferenciadas, la terrenal y la celestial). La imagen de la virgen recostada en su lecho puede ir acompañada tanto de los apóstoles, testigos de los últimos minutos de la vida de María, como simplemente de los santos elegidos, patriarcas, Padres de la Iglesia, mártires etc.
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En el arte de la Contrarreforma, habrá un esfuerzo por complementar este tema con el de la Inmaculada Concepción de María.
 

4.2.5.Siglo XX

La coronación más reciente fue la coronación de la Salus Populi Romani en 1954 por Pío XII, que se ha mostrado en el anterior punto 3.1.
 
 
Coronation-of-the-Virgin_Rubens
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

5. La fiesta

 
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Coronacion-de-la-Virgen_Colegiata-de-Santa-Maria-la-Mayor_Toro, Zamora_1230dCEl actual rito para la coronación de imágenes de Santa María Virgen es incorporado a la Liturgia Romana en 1897 y decididamente potenciado por Pio XII en su Encíclica “Ad coeli reginam”, de 1954, como colofón del año mariano y centenario del dogma de la Inmaculada Concepción de María, instituyéndose a partir de dicho año la fiesta de Santa María Reina.
 
La fiesta de Santa María, Reina se celebra el 22 de agosto, continuando una serie de fiestas que tienen a la Virgen como centro en estos días de verano  posteriores a la Asunción, coincidiendo con el día de la octava de la Asunción de la Virgen.  
 
Hasta esta fecha se ha recorrido un largo camino de casi 2.000 años. Los primeros cristianos, todos de raíz judía, sabían que en la casa real de David tenía una decidida la preeminencia la madre del Rey, tal como cuenta el Libro 1º de los Reyes: 
Betsabé entró donde estaba el rey Salomón para interceder en favor de Adonías. El rey se levantó a su encuentro, hizo una inclinación ante ella y tomó asiento en su trono. Dispuso otro para la madre del rey, quien tomó asiento a su derecha. Dijo ella: «Solo tengo un pequeño ruego que hacerte, no me vuelvas la cara». Contestó el rey: «Expón tu ruego, madre, que no te volveré la cara».(1Re 1,19-20) 
 
En la dinastía davídica, Betsabé, la Madre del Rey Salomón, tenía un papel primordial, que era interceder por sus súbditos ante el monarca, su propio Hijo, por lo que se sentaba en un trono a su derecha. 
Por analogía, una visión de María como Reina del Cielo se recogería ya en textos apócrifos desde el siglo VI por Gregorio de Tours, que fue incluida posteriormente en el siglo XIII por Jacobo de Vorágine en la "Leyenda Dorada":
Sentóse como otra Betbsabé madre de Salomón, en una
silla al lado de su Hijo sobre todos los coros y jerarquías
de los celestiales espíritus y de lodos los santos. Aquí vinieron
aquellos divinos cortesanos a hacer reverencia , y
dar la obediencia a su Reina y Señora 
(Leyenda dorada, 15 de agosto)
 
María, por ser Madre de Jesús, el Redentor y Señor del Universo, participa en la soberanía y realeza de su Hijo, que es Dios y que con toda razón pudo de decir: "«Se me ha dado todo poder en el cielo y en la tierra" (Mt 28, 18. A los siete días de haber celebrado la fiesta de la Asunción de María a los cielos sin haberse corrompido su cuerpo virginal, del que nació Cristo, la Iglesia la vuelve a celebrar esta festividad mariana que viene a ser como una continuación lógica de aquella. Y dentro de esa lógica de amor de Cristo por su madre, la Iglesia la reconoce como Mediadora Universal de Todas las Gracias –análogamente al papel intercesor de la madre del Rey ante su augusto Hijo, en la corte de David—y a ella se dirige en el 5º misterio glorioso del santo Rosario
 
Muy tempranamente la Leyenda Dorada recogía algunas manifestaciones patrísticas sobre esta intercesión universal de la Virgen:
“Así dice san Germán, arzobispo de Constantinopla, hablando con la Virgen, estas palabras : 
«Ninguno se salva sino por vos, ¡ó Virgen santísimaI 
Ninguno es libre de los males, sino
por vos, ¡ó Virgen purísima! 
Ninguno hay que reciba dones de Dios, sino por vuestra mano, ¡ó Virgen castísima! 
De ninguno tiene Dios misericordia, sino por vos, ¡ó
Virgen bendilííima! 
 
¿Quién después de vuestro bendito Hijo tiene tanto cuidado del linaje humano como vos?
¿Quién así nos defiende de nuestras tribulaciones ? 
¿Quién tan presto nos socorre, y nos libra de las tentaciones que nos acosan y persiguen? 
¿Quién con sus piadosos ruegos así intercede por los pecadores, y los excusa y les alcanza perdón,
y los libra de las penas que por sus pecados merecen?
 
Por esto recurre á vos el que está afligido, el que se siente agraviado;
y el que se halla angustiado y combatido de las furiosas ondas de esle mar tempestuoso,
mira á vos, como al norte y estrella rutilante, para que le guieis y llevéis al puerto. 
 
Todas vuestras cosas , Virgen beatísima , son admirables ;
todas sobre la naturaleza, todas inmensas, y que exceden nuestra capacidad:
y así no es maravilla, que no podamos comprender vuestras gracias y favores”
(Leyenda dorada, 15 de agosto)
 
Recogía Pio XII en su Ad Caeli Regina un extenso elenco de afirmaciones de los Padres para mostrar fehacientemente cómo María Reina estaba presente en la oración del pueblo cristiano desde los primeros momentos de la existencia de la Iglesia. Así decía en Ad Caeli Regina:
5. Por esta razón San Efrén, con férvida inspiración poética, hace hablar así a María: «Manténgame el cielo con su abrazo, porque se me debe más honor que a él; pues el cielo fue tan sólo tu trono, pero no tu madre. ¡Cuánto más no habrá de honrarse y venerarse a la Madre del Rey que a su trono!»[10]. Y en otro lugar ora él así a María: «... virgen augusta y dueña, Reina, Señora, protégeme bajo tus alas, guárdame, para que no se gloríe contra mí Satanás, que siembra ruinas, ni triunfe contra mí el malvado enemigo»[11].
 
San Gregorio Nacianceno llama a María «Madre del Rey de todo el universo», «Madre Virgen, que dio a luz al Rey de todo el mundo»[12]. Prudencio, a su vez, afirma que la Madre se maravilló «de haber engendrado a Dios como hombre sí, pero también como Sumo Rey»[13].
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Esta dignidad real de María se halla, además, claramente afirmada por quienes la llaman «Señora», «Dominadora» y «Reina».
Ya en una homilía atribuida a Orígenes, Isabel saluda a María «Madre de mi Señor», y aun la dice también: «Tú eres mi señora»[14].
Lo mismo se deduce de San Jerónimo, cuando expone su pensamiento sobre las varias "interpretaciones" del nombre de "María": «Sépase que María en la lengua siriaca significa Señora»[15]. E igualmente se expresa, después de él, San Pedro Crisólogo: «El nombre hebreo María se traduce Domina en latín; por lo tanto, el ángel la saluda Señora para que se vea libre del temor servil la Madre del Dominador, pues éste, como hijo, quiso que ella naciera y fuera llamada Señora»[16].
 
San Epifanio, obispo de Constantinopla, escribe al Sumo Pontífice Hormidas, que se ha de implorar la unidad de la Iglesia «por la gracia de la santa y consubstancial Trinidad y por la intercesión de nuestra santa Señora, gloriosa Virgen y Madre de Dios, María»[17].
Un autor del mismo tiempo saluda solemnemente con estas palabras a la Bienaventurada Virgen sentada a la diestra de Dios, para que pida por nosotros: «Señora de los mortales, santísima Madre de Dios»[18].
 
San Andrés de Creta atribuye frecuentemente la dignidad de reina a la Virgen, y así escribe: «(Jesucristo) lleva en este día como Reina del género humano, desde la morada terrenal (a los cielos) a su Madre siempre Virgen, en cuyo seno, aun permaneciendo Dios, tomó la carne humana«[19]. Y en otra parte: «Reina de todos los hombres, porque, fiel de hecho al significado de su nombre, se encuentra por encima de todos, si sólo a Dios se exceptúa»[20].
 
También San Germán se dirige así a la humilde Virgen: «Siéntate, Señora: eres Reina y más eminente que los reyes todos, y así te corresponde sentarte en el puesto más alto»[21]; y la llama «Señora de todos los que en la tierra habitan»[22].
 
San Juan Damasceno la proclama «Reina, Dueña, Señora»[23] y también «Señora de todas las criaturas»[24]; y un antiguo escritor de la Iglesia occidental la llama «Reina feliz», «Reina eterna, junto al Hijo Rey, cuya nívea cabeza está adornada con áurea corona»[25].
 
Finalmente, San Ildefonso de Toledo resume casi todos los títulos de honor en este saludo: «¡Oh Señora mía!, ¡oh Dominadora mía!: tú mandas en mí, Madre de mi Señor..., Señora entre las esclavas, Reina entre las hermanas»[26].
 
5. Los Teólogos de la Iglesia, extrayendo su doctrina de estos y otros muchos testimonios de la antigua tradición, han llamado a la Beatísima Madre Virgen Reina de todas las cosas creadas, Reina del mundo, Señora del universo. 
(Ad Caeli Regina)

La realeza de María no es un dogma de fe, pero es una verdad del cristianismo. Esta fiesta se celebra, no para introducir novedad alguna, sino para que brille a los ojos del mundo una verdad capaz de traer remedio a sus males. Por eso, la misa propia dice:

En verdad es justo darte gracias,
y deber nuestro glorificarte, Padre santo,
por Cristo, Señor nuestro.
 
Porque, con tu misericordia y tu justicia
dispersas a los soberbios y enalteces a los humildes.
A tu Hijo, que voluntariamente se rebajó
hasta la muerte de cruz,
lo coronaste de gloria y lo sentaste a tu derecha,
como Rey de reyes y Señor de señores;
y a la Virgen, que quiso llamarse tu esclava
y soportó pacientemente la ignominia de la cruz del Hijo,
la exaltaste sobre los coros de los ángeles,
para que reine gloriosamente con él,
intercediendo por todos los hombres
como abogada de la gracia
y reina del universo.
(Prefacio misa 22 agosto, Fiesta de María Reina)
 
En el tiempo Pascual se canta el "¡Regina coeli, laetare, aleluya!", mientras las Letanías lauretanas invocan repetidas veces la Realeza de María: 
"Reina de los ángeles, 
Reina de los patriarcas, 
Reina de los profetas, 
Reina de los apóstoles, 
Reina de los mártires, Reina de los confesores,
Reina de las vírgenes, 
Reina de todos los santos,
 Reina concebida sin pecado original, 
Reina asumpta al cielo, 
Reina del Santísimo Rosario,
Reina de la familia, Reina de la paz".
 
 

6. Reflexión teológica

Antes de entrar a examinar las particularidades y desencuentros de las teologías Católica y Ortodoxa sobre el reinado universal de María y, previamente, sobre todos los aspectos del misterio de su tránsito al cielo, conviene asentar las verdades comunes sobre las que ambas Iglesias asientan su reflexión teológica. 
 
Debemos recordar que tanto los ortodoxos como los romanos tenemos en común la tradición eclesiástica de 1.000 años de Iglesia indivisa. Tradición que nos revela que la santísima Virgen después de su dormición fue tomada por su Hijo, nuestro Señor Jesucristo, y llevada a la gloria celestial en cuerpo y alma. Esta tradición es firmemente mantenida, tanto en la Iglesia Ortodoxa como en la Iglesia de Roma, y ha sido recibida por ambas a través de las mismas fuentes. 
En el mismo siglo X encontramos, cuando menos dos formularios en los que se hacen cuatro invocaciones a la Virgen: • una vastísima letanía celta de más de doscientas cincuenta invocaciones; la Virgen es invocada con títulos de una cierta originalidad y de no poco contenido teológico: 
Sancta Maria 
Regina mundi 
Salvatrix mundi 
Redemptrix mundi”
(Súplicas Letánicas A Santa María, pag. 19, CURIA GENERAL OSM, 1987)
 
No obstante esta raíz común, la comprensión y la reflexión teológica de esta tradición en los ortodoxos y católicos romanos son diferentes. Diferencia que afecta de forma muy importante a la unidad cristiana de la Iglesia de Jesucristo 
 

6.1.Tradición católica

Desde su proclamación como dogma de fe, la Iglesia católica afirma como verdad revelada que María ascendió al cielo y está con su hijo divino, nuestro Señor Jesucristo.
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A ella se dirige el pueblo cristiano, diciendo la frase latina Ora Pro Nobis, ("ruega por nosotros") y dándole un culto de hiperdulía -- San Juan Damasceno llega a escribir esta expresión: «Infinita es la diferencia entre los siervos de Dios y su Madre» (Ad Coeli Reginam, 15)-- como sólo a ella corresponde por su maternidad divina de Jesucristo, y porque Dios quiso que ella desempeñara un papel excepcional en la causa de la salvación eterna. 
 
María fue elegida para participar de manera excepcional en el plan de Dios para redimir a la humanidad. Es la Madre de Cristo y la Iglesia Católica la ha venerado como Reina del Cielo desde la antigüedad. 
 
La Reina del Cielo (en latín, Regina Caeli ) es uno de los muchos títulos de la Reina María, madre de Jesús . El nombre se deriva de las razones múltiples que exhibió Pio XII en Ad Coeli Reginam  recogiendo la catequesis constante de la antigua enseñanza católica, según la cual María, al final de su vida terrenal, fue asumida corporal y espiritualmente al cielo, y que allí fue venerada como reina.
 
Pío XII sostiene que María merece este título porque es la Madre de Dios, porque ella, como la Nueva Eva, está estrechamente asociada con la obra redentora de Jesús por su maternidad divina. ... Entonces, con total justicia, San Juan de Damasco pudo escribir: "Habiéndose convertido en la Madre del Creador, ella se convirtió verdaderamente en la Reina de toda la creación".
 
La estatua de la Asunción de la Virgen suele estar coronada con 12 estrellas, tal como se dice de la mujer bíblica del Apocalipsis
 
12. Estatua de Attard, Malta .
 
En el Nuevo Testamento, este nombre tiene varias fuentes bíblicas. Durante la Anunciación, el Arcángel Gabriel indica que [Jesús]
 “... será grande y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de su padre David. Él lo gobernará. La casa de Jacob es para siempre, y su reinado será para siempre ”(Lucas 1:32).
 
El precedente bíblico en el antiguo Israel es que la madre de un rey se convierte en reina-madre. El reino de María es parte del reino de Jesús.
La Iglesia Católica Romana ve a María como la mujer vestida del sol en Apocalipsis 12:
“Una señal grande y maravillosa apareció en el cielo: una mujer vestida del sol, con la luna debajo de sus pies y una corona. doce estrellas en su cabeza. Estaba embarazada y gritó de dolor cuando estaba a punto de dar a luz. Entonces apareció otra señal en el cielo: un enorme dragón rojo con siete cabezas, diez cuernos y siete coronas en la cabeza ”. (Ap 12,1ss))
 
La Iglesia acepta que la mujer de Apocalipsis 12 hace referencia simultánea a María, a Israel y a la Iglesia misma, como un triple símbolo.
 
 

6.2.Tradición ortodoxa

La Iglesia Ortodoxa no tiene un corpus doctrinal acerca del tránsito de la Virgen comparable al desarrollado por Roma. Su innegable veneración a María, a la que confiesa con los más altos calificativos; incluso a pesar de los intentos de presentar a María como la “Sabiduría creada”, el punto de vista de la Iglesia Ortodoxa hasta ahora no se ha formulado clara y suficientemente desarrollado . A pesar del llamamiento a la Madre de Dios como "el más alto de los cielos y los más puros señoríos del sol", a pesar de intentos de teólogos ortodoxos individuales de presentar a la madre de Dios como Sabiduría creada, en la que la Sabiduría fue "justificada", la cuestión de su asunción permanece abierta.,
 
A principios del siglo XX, el profesor A. Bulgakov publicó un trabajo sobre la declaración, en 1854, del dogma de la Inmaculada Concepción por Pio IX. Pio IX decía que le habían sido aplicados los méritos de su hijo Jesucristo desde el mismo instante de su concepción, de manera que la Virgen María estuvo libre del pecado original. 
 
Bulgakov, en su trabajo, constataba que:
a. La Escritura no contiene declaración alguna que permita sacar conclusiones sobre el tránsito de la Santísima Virgen.
b. Éfeso, en el tercer Concilio Ecuménico, año 431, toca sólo tangencialmente esta cuestión, relacionándola con la dignidad suprema de María como Theotokos (Madre de Dios), que ha engendrado a Jesucristo.
c. No existe Tradición ni Leyendas sobre la Asunción de su cuerpo al cielo antes del siglo V, y no consta que estuvieran muy extendidas.
d. La doctrina de Efeso no alteró la existente sobre la naturaleza del hombre caído por el pecado de Adán; ni sobre la doctrina de la universalidad de la propagación de este pecado original a toda la estirpe humana; ni sobre la existencia, como consecuencia del pecado, de una concupiscencia inicial que mancha el alma de todos los mortales.
e. Hasta el Siglo IX es constante la enseñanza catequética a todos los cristianos de las consecuencias del pecado original.
f. Existe un continuo y creciente sentimiento en el pueblo cristiano occidental de que la Virgen María fue preservada de la culpa de Adán y de sus consecuencias morales
g. Como consecuencia de este desarrollo, en 1854, el Papa Pio IX declaró el dogma de la Inmaculada Concepción.
 
Sus conclusiones se contenían dentro de las siguientes consideraciones:
1) Este dogma no tiene fundamento en las Sagradas Escrituras.
2) Tampoco aparece en la Tradición antigua del magisterio eclesiástico.
3) El dogma de la Inmaculada Concepción de la siempre Virgen María contradice las principios más generales de la soteriología cristiana, y saca a la Madre de Dios del conjunto humano, al hacerla una excepción en la trasmisión de la culpa de Adán.
4) La declaración del dogma añade obstáculos adicionales a la unidad de las Iglesias Católica y Ortodoxa, con una carga negativa obvia.
 
 

7. Oración

Texto en latín:

Salve, Regina, Mater misericordiae.
Vita, dulcedo et spes nostra, salve.

 

Ad te clamamus exsules filii Hevae.
Ad te suspiramus gementes et flentes in hac lacrimarum valle.

Eia, ergo, advocata nostra, illos tuos misericordes oculos ad nos converte; et Iesum, benedictum fructum ventris tui, nobis post hoc exsilium ostende.

 

O clemens, O pia, O dulcis Virgo Maria.

Ora pro nobis, Sancta Dei Genitrix.
Ut digni efficiamur promissionibus Christi. Amen.

 

Texto en español:

Dios te salve, Reina y Madre de misericordia.

Vida, dulzura y esperanza nuestra, Dios te salve.

A ti llamamos los desterrados hijos de Eva.

A ti suspiramos gimiendo y llorando en este valle de lágrimas.

Ea, pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos; y después de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre.

 

Oh clemente, oh piadosa, oh dulce Virgen María.

Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios. Para que nos hagamos dignos de alcanzar las promesas de nuestro Señor Jesucristo. Amén

 

8.-Galería