Rezando con los iconos

Así como la lectura de los libros materiales permite la comprensión de la palabra viva del Señor, del mismo modo el icono permite acceder, a través de la vista, a los misterios de la salvación (Juan Pablo II, Duodecimum saeculum).
 

 

 

La natividad de la Virgen


El icono recoge la situación de una habitación lujosa de la acomodada casa de Joaquín y en él, como es habitual en la iconografía, se recogen escenas diferentes. La amplitud del escenario y la pureza de líneas de la figuración dan a todo el conjunto un determinado aire sacro, como si de un templo se tratara, y transmite un cierto simbolismo referido a la futura condición de María como portadora de Cristo, el verdadero templo de Dios.

En los iconos de la Natividad de la Virgen es corriente ver a Joaquín asomándose tímidamente desde algún umbral de la habitación para ver a su mujer y a la niña recién nacida. En la habitación sólo él y Ana, entre los adultos, están dotadas del nimbo dorado propio de la santidad.

En ambos iconos de esta página puede observarse que el iconógrafo ha pintado una pequeña aureola dorada alrededor de la cabecita de la niña María, que siempre aparece recibiendo los cuidados de las parteras, en orden al baño y limpieza rituales. En algunos iconos de la Natividad de la Virgen, la niña hace un gesto de repulsa ante el agua destinada a la limpieza ritual, señalando la nula necesidad de ser limpiada quien ha nacido "llena de gracia".

Tres mujeres llevan presentes a la madre, recordando los regalos que, más tarde, los pastoresy los Magos llevarán al Niño. Esta vez los regalos son a Ana, no a la niña recien nacida, en un reconocimiento muy oriental de que la niña pertenece a un pueblo, a una estirpe, y tiene derecho a ser mantenida por el cuidado de todos.

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1. Introducción

Son las palabras de san Pablo a los efesios quien señala el contexto en el que se encuadra el nacimiento de la Virgen María. 
"Bendito sea Dios, Padre de Nuestro Señor Jesucristo….. 
dándonos a conocer el misterio de su voluntad: el plan que había proyectado  realizar por Cristo,  en la plenitud de los tiempos:  recapitular en Cristo todas las cosas del cielo y de la tierra. (Cfr. Ef 1, 3-10)
 
Estamos, pues, en el comienzo de “la plenitud de los tiempos” y es llegado el momento de Jesucristo, el momento de la acción del Verbo en el plan de salvación. Por eso,  el nacimiento de la Virgen María, la Madre de Jesucristo, no fue un evento ordinario, uno más dentro del orden normal de la providencia sobre el mundo.
 
El nacimiento de la Madre de Dios marcó el inicio de la plenitud de los tiempos, cuando las promesas de Dios hechas a través de los profetas comenzaron a cumplirse según estaba escrito. Y es un suceso especialmente trascendente para cada uno de los cristianos, porque la Madre del primogénito de toda criatura es también “abogada nuestra”, a quien recurrimos como hijos suyos.
 
El nacimiento de la Virgen María es celebrada como una de las doce grandes fiestas (la dodeokarton) en la Iglesia Ortodoxa; en Rusia se celebra el 21 de septiembre, en el nuevo estilo (8 de septiembre en el estilo antiguo); como fiesta se celebra en la Iglesia Católica, el día 8 de septiembre. 
 

2. La historia

Icono-con-reencuentro-y-concepcion-de-la-justa-Anna_siglo XVNazaret es un pueblo pequeño, insignificante hasta el punto de que los judíos se referían a él hasta con cierto desprecio, diciendo: "¿De Nazaret puede salir algo bueno?"(Jn 1, 46). En él viven Joaquín, de la casa de David, y Ana, pareja piadosa que ha llegado a una avanzada edad sin tener descendencia. Una sobrina de Ana, Isabel, pasará a la historia por ser prima hermana de la Virgen María y madre de Juan Bautista.
 
La vida de esta pareja tiene aspectos de resonancias bíblicas: son patriarcas con una extensa fortuna, bien acomodados, dueños de ganados y tierras, pero señalados por la desgracia dentro del pueblo judío, pues no tenían hijos, señal inequívoca de la desafección de dios hacia sus personas. Pero, como en el caso de Abrahán y Sara, Dios ha elegido una situación sin esperanza humana posible para mostrar que “para Dios nada hay imposible”.
 
La Tradición se nutre en este tema de lo que cuentan los documentos apócrifos Proto-Evangelio de Santiago  y el Evangelio del pseudo-Mateo, pues el Nuevo Testamento contiene información muy escasa sobre la vida terrenal de la Virgen María, y, desde luego, nada se dice sobre su nacimiento o sobre sus padres.
 
La tragedia de la pareja Joaquín y Ana comienza con ocasión de la ofrenda que Joaquín lleva al Templo para ofrecer un sacrificio a Dios. El sumo sacerdote lo rechazó, porque "no creó descendencia para Israel". Joaquín, ante tal humillación, decide exiliarse al desierto. Simultáneamente, Ana, ya madura, se ve despreciada en su propia casa por la sirvienta y, al mismo tiempo, viuda de hecho, ante el abandono de su marido.
 
En ese momento, ambos soñaron la visita de un ángel que proclamaba que "el Señor ha escuchado tu oración, concebirás y darás a luz, y hablarán de tu descendencia en todo el mundo". 
 
Tras este sueño, Joaquín volvió con sus rebaños hacia Jerusalén, y Ana, que permanecía desconsolada en la puerta, salió corriendo al verle, lo abrazó y dijo: Ahora sé que el Señor me bendijo: siendo viuda, no soy viuda ahora, siendo estéril, ahora soy concebir!  Y Joaquín encontró ese día paz en su casa.
 

3.-Los textos

Sobre Joaquín y Ana y, por ende, sobre la concepción de la Virgen, la Tradición nos da cuenta de estos hechos a través de fuentes originalmente orales y que se recogieron posteriormente en los documentos apócrifos el Proto-Evangelio de Santiago y el Evangelio del pseudo-Mateo.
 

3.1.-Dolor de Joaquín

Y, habiendo llegado el gran día del Señor, los hijos de Israel aportaban sus ofrendas. Y Rubén se puso ante Joaquín, y le dijo: No te es lícito aportar tus ofrendas el primero, porque no has engendrado en Israel vástago de posteridad.
Y Joaquín se contristó en gran medida, y se dirigió a los archivos de las doce tribus de Israel, diciéndose: Veré en los archivos de las doce tribus si soy el único que no ha engendrado vástago en Israel. E hizo pesquisas, y halló que todos los justos habían procreado descendencia en Israel. Mas se acordó del patriarca Abraham, y de que Dios, en sus días postrimeros, le había dado por hijo a Isaac.
 
Y Joaquín quedó muy afligido, y no se presentó a su mujer, sino que se retiró al desierto. Y allí plantó su tienda, y ayunó cuarenta días y cuarenta noches, diciendo entre sí: No comeré, ni beberé, hasta que el Señor, mi Dios, me visite, y la oración será mi comida y mi bebida. (Proto-evangelio de Santiago I, 2-4)
 
En aquel mismo tiempo, un joven apareció en las montañas en que Joaquín apacentaba sus rebaños, y le dijo: ¿Por qué no vuelves al lado de tu esposa? Y Joaquín repuso: Durante veinte años la he tenido por compañera. Pero ahora, por no haber querido Dios que ella me diese hijos, he sido expulsado ignominiosamente del templo del Señor. ¿Cómo volvería al lado suyo, después de haber sido envilecido y despreciado? Continuaré, pues, aquí con mis ovejas, mientras Dios conceda a mis ojos luz. Sin embargo, por intermedio de mis servidores, seguiré repartiendo de buen grado su parte a los pobres, a las viudas, a los huérfanos y a los ministros del Altísimo. (del pseudo-Mateo III, 1)
 
Y, no bien hubo en tal guisa hablado, el joven le respondió: “Soy un ángel de Dios, que ha aparecido hoy a tu mujer, la cual oraba y lloraba. Yo la consolé, y ella sabe por mí que ha concebido de ti una hija. Ésta vivirá en el templo del Señor, y el Espíritu Santo reposará en ella, y su beatitud será mayor que la de todas las mujeres, aun de las más santas, de suerte que nadie podrá decir que hubo, ni que habrá, mujer semejante a ella en este mundo. Baja, pues, de las montañas, y vuelve al lado de tu esposa, a quien encontrarás encinta, porque Dios ha suscitado progenitura en ella, y su posteridad será bendita, y Ana misma será bendita y establecida madre con una eterna bendición”. (del pseudo-Mateo III, 2)
 

3.2.-Dolor de Ana

Y Ana, mujer de Joaquín, se deshacía en lágrimas, y lamentaba su doble aflicción, diciendo: Lloraré mi viudez, y lloraré también mi esterilidad.
 
Y Ana, sumamente afligida, se despojó de sus vestidos de duelo, y se lavó la cabeza, y se puso su traje nupcial, y, hacia la hora de nona, bajó al jardín, para pasearse. Y vio un laurel, y se colocó bajo su sombra, y rogó al Señor, diciendo: Dios de mis padres, bendíceme, y acoge mi plegaria, como bendijiste las entrañas de Sara, y le diste a su hijo Isaac.
 
Y he aquí que un ángel del Señor apareció, y le dijo: Ana, Ana, el Señor ha escuchado y atendido tu súplica. Concebirás, y parirás, y se hablará de tu progenitura en toda la tierra. Y Ana dijo: Tan cierto como el Señor, mi Dios, vive, si yo doy a luz un hijo, sea varón, sea hembra, lo llevaré como ofrenda al Señor, mi Dios, y permanecerá a su servicio todos los días de su vida.
 
Y he aquí que Joaquín llegó con sus rebaños, y Ana, que lo esperaba en la puerta de su casa, lo vio venir, y, corriendo hacia él, le echó los brazos al cuello, diciendo: Ahora conozco que el Señor, mi Dios, me ha colmado de bendiciones; porque era viuda, y ya no lo soy; estaba sin hijo, y voy a concebir uno en mis entrañas. Y Joaquín guardó reposo en su hogar aquel primer día. (Proto-evangelio de Santiago II, 1.4; IV, 1.4)
 
"Y Ana dijo: Tan cierto como el Señor, mi Dios, vive, si yo doy a luz un hijo, sea varón, sea hembra, lo llevaré como ofrenda al Señor, mi Dios, y permanecerá a su servicio todos los días de su vida" (Promesa divina, Proto-evangelio de Santiago).
 

3.3.-La escala de jacob

The_escalera_of_Divine_Ascent_Monastery_of_St_Catherine_Sinai_12th_centuryDe forma más mística, profética, el Antiguo Testamento prefigura a la Virgen en diferentes momentos. Así lo han visto los santos Padres en, por ejemplo:
 
1.- Cuando Jacob despertó de su sueño, dijo: «Realmente el Señor está en este lugar y yo no lo sabía».  Y, sobrecogido, añadió: «Qué terrible es este lugar: no es sino la casa de Dios y la puerta del cielo». (Ge 28,16s)
 
Es la escena del sueño de Jacob, conocida como “la escala de Jacob”, que Jesucristo se apropiará diciendo «En verdad, en verdad os digo: veréis el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre» (Jn 1, 51). 
 
El “sensu fidei” del pueblo de Dios ha visto esta escala como figuración previa de la Virgen María, verdadera escala intermediaria entre el cielo y la tierra cuando da a luz a su hijo divino.
 
 
 
2.-Luego me hizo volver al pórtico exterior del santuario que mira hacia oriente. Estaba cerrado.  El Señor me dijo: «Este pórtico permanecerá cerrado. No se abrirá nunca y nadie entrará por él, porque el Señor, Dios de Israel, ha entrado por él. Por eso quedará cerrado.  El príncipe, porque es príncipe, podrá sentarse allí para comer el pan en presencia del Señor. Entrará por el vestíbulo del pórtico y saldrá por el mismo camino». Después me llevó por el pórtico septentrional hasta la fachada del templo. Vi que la Gloria del Señor llenaba el templo del Señor, y caí rostro en tierra (Ez 44, 1ss).
 
Los Santos Padres han querido ver en esta “puerta cerrada” de Ezequiel una figura de la virginidad de María (Nota en la Biblia comentada, tomo III, BAC)
 
3.-La sabiduría se ha hecho una casa, ha labrado siete columnas; ha sacrificado víctimas,  ha mezclado el vino y ha preparado la mesa. (Prov 9, 1s)
 
Los Padres han hecho muchas acomodaciones de sus diversos elementos…. La casa, en un sentido místico, puede significar “el cuerpo” que Jesucristo tomó en la encarnación (Nota en la Biblia comentada, tomo IV, pág 728. BAC).
 

4.-La iconografía 

La piedad popular ha ido desarrollando gradualmente en las artes los eventos que la tradición ha trasmitido sobre la peripecia vital de Joaquín y Ana, tal como hemos visto anteriormente. En dos grandes series, correspondientes a sus padres y a su nacimiento, respectivamente, vamos a ver qué tratamiento han tenido en la iconografía religiosa.

 
 

4.1.- El icono de la concepción de la Virgen

Los pormenores que el Proto-evangelio de Santiago recoge sobre las relaciones de Joaquín y Ana son minuciosamente recogidos por la iconografía que se refiere a la concepción de la Virgen María. Una serie de iconos sobre este tema ilustran 
 
Aparicion-del-angel-a-Joaquin_Mosaico-de-la-Iglesia-de-la Asuncion-de-Nuestra-Senora-en-Daphne_1100
 
 
 
 
 
 
 
 
 
La aparición del ángel  a Joaquín.
Mosaico de la Iglesia de la Asunción de Nuestra Señora en Daphne. Alrededor de año 1100 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Concepcion-de-la-Bienaventurada-Virgen-Maria_Ust-Ilimsk
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Concepción de la Bienaventurada Virgen María (Ust-Ilimsk)
 
 
 
 
 

 

 

 

 

 

 

 

 

4.2.-Iconos de la Natividad de la Virgen

Es objeto del ícono de la Natividad de la Madre de Dios presentar a Joaquín y Ana que nos hacen partícipes de un evento extremadamente alegre que santificó su casa y el universo entero. Las aspiraciones a largo plazo se hicieron realidad, los cónyuges tuvieron un bebé muy esperado, y entendieron y sintieron que esta niña era extraordinaria, ya que Dios mismo les informó de su nacimiento a través de sus ángeles.
 
A partir del triunfo de la ortodoxia, tras el Concilio de Nicea II, año 878, fueron apareciendo dibujos y pinturas con el motivo del nacimiento de la Virgen Madre de Dios. 
 
Los iconos y frescos más antiguos que representan la Natividad de la Bienaventurada Virgen María pertenecen a los siglos X-XI, lo que no excluye la posibilidad de la existencia de esta trama iconográfica en tiempos anteriores. Un ejemplo es la pintura de una iglesia georgiana del siglo VII en Ateni dedicada a la Virgen.
 
Natividad-de-Nuestra-Senora_Ateni-Sioni_Georgia_fin-siglo-XI
Merece la pena conocer los bien conservados frescos de la Natividad de Nuestra Señora, en Ateni Sioni, de fin del siglo XI.
Natividad-de-Nuestra-Senora_Pintura-del-altar-sur-de-Santa-Sofia_Kiev_SigloXI
 
Y  la pintura de la Natividad de Nuestra Señora, en el altar sur de Santa Sofí,en Kiev
 
Tradicionalmente, en los primeros íconos y frescos, los pintores de íconos representaban en el centro de la composición a Ana - madre de la Virgen María. La mujer, ya con los dolores del   parto, está recostada en una cama alta. Frente a ella hay mujeres con regalos, una partera y criadas que lavan a la Virgen en la fuente.
Natividad-de-la-Virgen-Maria_Catedral-del-Monasterio-Ferapontov_Dionisio-en-1502
 
Hablando de las imágenes de la Natividad de la Santísima Virgen María, uno no puede dejar de mencionar un monumento tan maravilloso de la antigua pintura monumental rusa como la pintura de la Catedral de la Natividad de la Virgen, en el Monasterio de Ferapontov, ejecutada por Dionisio en 1502, hace poco más de 500 años.
 
El fresco monumental sobre el portal de la entrada principal representa conmovedoramente las circunstancias de la Natividad de la Virgen: aparece Santa Ana en una cama en la casa de Joaquín, recostada en el lecho, recibe las visitas de las vírgenes que le traen regalos con vasos en sus manos, y la felicitan por el nacimiento de su hija. A sus pies, dos parteras ayudan a bañar a la pequeña María.
 
En la esquina inferior izquierda aparece el Arcángel san Miguel, uno de los siete arcángeles que están permanentemente en la presencia de Dios y líder de la milicia celestial en su lucha contra las fuerzas del infierno.
 
La pintura de la Catedral de la Natividad de la Virgen María del Monasterio Ferapontov, realizada por el gran pintor de íconos Dionisio en 1502, ha sobrevivido hasta nuestros días
Natividad-de-la-Virgen_icono-de-la-Catedral-de-Novgorod-Sophia_Finales-sigloXV-principios-del-XVI
 
 
 
 
 
 
Conforme pasaba el tiempo, esta sencilla trama se enriqueció con más y más detalles. Por ejemplo, comenzaron a representar una mesa con regalos y golosinas,  traídas por las mujeres que visitan a la parturienta, un depósito, pájaros, etc. 
 
Es normal en toda la iconografía rusa desarrollada en los siglos XVIII y XIX que la simplicidad de los iconos clásicos (tan de acuerdo con los cánones iconográficos conservados desde el siglo IX) se vea perturbada por la aparición en la figuración de múltiples motivos más o menos relacionados con el motivo principal. Tendencia que se justificaba por el deseo de hacer “más realista” la escena recogida en el icono, tendencia muy bien acogida por el gusto occidental
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Natividad-de-la-Virgen-con-lcuadros-de-su-vida_siglo.XVI
 
 
 
 
Véase, como ejemplo de lo dicho, el presente icono que sobre la base de la figuración principal, rodea ésta con un conjunto de escenas de la vida de la pareja de padres, como el lamento de Joaquín en el desierto, Ana llorando bajo el laurel del jardín, la oración de Joaquín; la oración de Ana, la visita de los ángeles en sueños a Joaquín y Ana, el gozoso encuentro entre ambos en la puerta del Templo de Jerusalén, etc.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

4.3.-Elementos canónicos en los icono

 
Natividad-de-la-Bendita-Madre-de-Dios Los iconos del Nacimiento de María tienen en común una serie de elementos básicos, relacionados con personajes, actitudes, acciones, situaciones, escenografía, accesorios, etc. Pero, sobre todo, hay un conjunto de signos que parecen establecer continuamente como una “historia paralela” con lo que será luego el nacimiento de su hijo, nuestro Señor Jesucristo. 

El propio motivo de la composición es un eco de la Natividad de Nuestro Señor Jesucristo para la cual el nacimiento de María prepara el camino.

  • Ana está recostada en una cama, de manera similar a como María se reclina en iconos de la Natividad de Cristo.
  • Debajo de Ana, las comadronas bañan a la pequeña María, tal como Salomé lava a la criatura Cristo en el icono de su nacimiento.
  • Del mismo modo, así como se muestra a Joseph eliminado de la escena principal del nacimiento en los iconos de la Natividad, el padre de María, Joaquín, también se muestra aparte de la escena en los iconos del nacimiento de Theotokos.

Un croquis del icono nos revelaría que es “canónico” el siguiente esquema:

  1. en el sector principal de la pintura, Ana permanece, completamente vestida con ropa formal amplia, sentada o acostada en una cama (no dentro de ella), para significar el parto. recién producido o todavía en proceso;
  2. la recién nacida está casi siempre desnuda o medio desnuda, en los brazos de una partera que se prepara para bañarla, aunque a veces está vestida o envuelta en fajas;
  3. a veces está representada varias veces: mientras la están bañando, durmiendo en su cuna o puesta en los brazos de su madre);
  4. en primer plano, una o varias parteras agachadas lavan a la niña en una tina o lavabo, mientras que otras parteras pueden ayudar a Ana a sostenerla después del parto;
  5. varios sirvientes se acercan a la parturienta para ofrecerle comida y bebida;
  6. rara vez aparece Joaquín, quien, en ese caso, lo hace muy discretamente en un rincón de la pintura.
 
 

Así, pues, el icono dibuja la situación de una habitación lujosa de la acomodada casa de Joaquín y en él, como es habitual en la iconografía, se recogen escenas diversas. La amplitud del escenario y la pureza de líneas de la figuración dan a todo el conjunto un determinado aire sacro, como si de un templo se tratara, y transmite un cierto simbolismo referido a la futura condición de María como portadora de Cristo, el verdadero templo de Dios.

En los iconos de la Natividad de la Virgen es corriente ver a Joaquín asomándose tímidamente desde algún umbral de la habitación para ver a su mujer y a la niña recién nacida. En el icono sólo él y Ana, entre los adultos, están dotadas del nimbo dorado propio de la santidad.

Puede observarse que el iconógrafo ha pintado una pequeña aureola dorada alrededor de la cabecita de la niña María, que siempre aparece recibiendo los cuidados de las parteras, en orden al baño y limpieza rituales. En algunos iconos de la Natividad de la Virgen, la niña hace un gesto de repulsa ante el agua destinada a la limpieza ritual, señalando la nula necesidad de ser limpiada quien ha nacido "llena de gracia".

Tres mujeres llevan presentes a la madre, recordando los regalos que, más tarde, los pastores y los Magos llevarán al Niño. Esta vez los regalos son a Ana, no a la niña recién nacida, en un reconocimiento muy oriental de que la niña pertenece a un pueblo, a una estirpe, y tiene derecho a ser mantenida por el cuidado de todos. 

Todo nacimiento es un augurio de esperanza y la mirada de Ana parece meditar el milagroso acontecimiento de esta criatura, venida en su ancianidad tras insistente petición a Dios.

Si de forma parecida comparamos iconos de diferentes artistas, o escritos en muy diversos entornos culturales o separados por muchos años, encontraríamos un patrón común a ellos, aunque, en estos casos, para señalar las diferencias.

Fácilmente podríamos advertir que:

  • Mientras que el nacimiento de Cristo se muestra en una cueva, en el desierto, el nacimiento de su Madre se muestra dentro de los muros de la ciudad, en medio de lo que parece ser una casa bellamente decorada, porque Joaquín era "un hombre extremadamente rico" (Protoevangelium).
  • En lugar de una cueva, María está dentro de la habitación de Ana, en brazos de una niñera.
  • Mientras que María y el niño Cristo son atendidos por ángeles en su relativa soledad, alrededor de Ana hay una colmena de actividad de las mujeres a quienes Ana trajo a la habitación para atenderla. Una mesa de Ana muestra la fiesta que preparó Joaquín en el primer cumpleaños de María, a la que fueron invitados los escribas, sacerdotes y ancianos de Israel.

5.-La fiesta

No consta fijamente por qué tiempo se instituyó esta fiesta, pues La Natividad de la Virgen María, que consta haberse celebrado por enero antes del siglo VII, era el “Tránsito de la Virgen a la gloria”, cuyo nombre se trocó en el de Asunción cuando se instituyó la fiesta de su nacimiento. En tiempos de san Agustín aún no había memoria de esta fiesta de la Natividad. Celebrábase en Roma hacia los años 688 en el pontificado de Sergio I, el cual la hizo una de las cuatro fiestas de la Virgen en la que la procesión de los fieles salía de la iglesia de san Adriano para hacer la estación y el oficio en la de santa María” (Compendio del año cristiano de España. Mes de septiembre, día 8. Ed. M.M. de Santa Ana. 1886).

 

De igual parecer respecto a la imposibilidad de que ya San Agustín diera razón de esta fiesta es la Leyenda de Oro:

“Es falso lo que otros han dicho, que esta fiesta se celebraba en tiempo de san Agustín, engañados quizá por un escrito del santo, que se loe en los maitines de este día,

donde se dice: «Gócese nuestra tierra con suma alegría; pues ha sido esclarecida con el nacimiento de tan alta Virgen.» Mas este sermón, aunque es de san Agustín, no es de la natividad, sino de la anunciación de la Virgen: y la Iglesia, para acomodarle a esta tiesta, trocó una palabra y puso «nacimiento,» por «solemne día;» porque venía más a propósito. Pero el mismo san Agustín  claramente dice, que en su tiempo no se celebraba en la Iglesia sino el nacimiento de Jesucristo nuestro Salvador, y el de su precursor san Juan Bautista. En qué tiempo se haya instituido esta fiesta, y quién la haya instituido, no sabemos cosa cierta. ”(La Edad Dorada, tomo III.  Madrid. Librería Española, año 1853)

 

La historia de la celebración de la Natividad de la Virgen.

Natividad_de_la_Virgen_con_los_Santos_seleccionados

Los cristianos comenzaron a celebrar la Natividad de la Virgen solo en el siglo quinto. Leemos la primera mención del Patriarca de Constantinopla Proclus (439-446 años) y en el libro del tesoro (libro litúrgico) del Papa Gelasio (492-426 años). Además, San Juan Crisóstomo, Epífanes y Agustín escriben sobre la fiesta. Y en Palestina, existe la leyenda de que la santa Reina Yelena, Igual a los Apóstoles, construyó un templo en Jerusalén en honor a la Natividad de la Bienaventurada Virgen María.

La celebración de la Natividad de la Bienaventurada Virgen María surgió en la Iglesia alrededor del siglo VII. Se sabe que en la parte occidental del mundo cristiano esta celebración fue establecida por San Sergio, Papa de Roma (687-701).

La Iglesia celebra la fiesta el dia 8 de septiembre, justo al octavo dia de comenzar el año litúrgico bizantino, trayendo a nuestra consideración el octavo dia de la Creación, que sigue a los seis dias de trabajo creador y al septimo del descanso. El octavo día es el dia de la Resurrección, el día sin ocaso. Ocho son, también, los lados de la fuente bautismal donde el catecúmeno nace a la vida eterna.

La natural vinculación del nacimiento con la concepción hizo que siglos después, cuando en el año 1854 el Papa Pío IX elevó el sentir universal del pueblo católico sobre la concepción inmaculada de la Virgen María al grado de dogma -de verdad contenida en la revelación que el Espíritu hace progresivamente a través de la tradición-, la Iglesia católica celebrara la nueva fiesta nueve meses antes del nacimiento, es decir,  el 8 de diciembre.

“proclamamos y definimos que la doctrina que sostiene que la beatísima Virgen María fue preservada de toda mancha de la culpa original en el primer instante de su concepción por singular gracia y privilegio de Dios omnipotente, en atención a los méritos de Cristo Jesús Salvador del género humano, está revelada por Dios y debe ser por tanto firme y constantemente creída por todos los fieles…” (Bula Ineffabilis Deus. Pio IX, 8 de diciembre de 1854).

La fiesta puede haberse originado en algún lugar de Siria o Palestina a principios del siglo VI, cuando después del Concilio de Éfeso, bajo la influencia de los "Apócrifos", el culto a la Madre de Dios se intensificó enormemente, especialmente en Siria.

Dado que la historia de la Natividad de María se conoce solo de fuentes apócrifas, la Iglesia latina tardó en aceptar este festival oriental. No aparece en muchos calendarios que contienen la Asunción. A falta de datos rigurosamente históricos, la leyenda suple el vacío y, así, la iglesia de Angers, en Francia, afirma que San Maurilius instituyó esta fiesta en Angers como consecuencia de una revelación sobre 430. En la noche del 8 de septiembre, un hombre escuchó a los ángeles cantando en el cielo, y al preguntar la razón, le dijeron que se regocijaban porque la Virgen nació esa noche.

 

6. Reflexión teológica

Cristo es la definitiva consumación de la promesa y, con ella,  de la Historia de la Salvación, y "la revelación del designio amoroso de Dios: su anonadamiento, su encarnación y la consiguiente divinización del hombre. Convenía, pues, que esta fulgurante y sorprendente venida de Dios a los hombres fuera precedida de algún hecho que nos preparara a recibir con gozo el gran don de la salvación. Y éste es el significado de la fiesta que hoy celebramos, ya que el nacimiento de la Madre de Dios es el exordio de todo este cúmulo de bienes, exordio que hallará su término y complemento en la unión del Verbo con la carne que le estaba destinada. El día de hoy nació la Virgen; es luego amamantada y se va desarrollando; y es preparada para ser la madre de Dios, rey de todos los siglos. (De las Disertaciones de san Andrés de Creta, obispo"(Liturgia de las horas, 8 de septiembre).

Una muy sugestiva visión del nacimiento de la Virgen María, hecha desde la perspectiva teológica de San Juan Damasceno, la hace el profesor D. Salvador González, que encuentra siete signos simbólicos o proféticos ínsitos en el propio nacimiento:

6.1. El nacimiento de María, epifanía de lo sobrenatural.

Un primer prodigio divino es que Ana padece esterilidad congénita, con la cual Dios la impidió de forma natural que pudiera ser fértil antes de concebir a la Virgen. Habría sido precisamente en su vejez cuando Dios le concedió milagrosamente engendrar la futura Madre del Redentor.

 

Un segundo prodigio, aún más milagroso y sobrenatural, es el hecho de que Ana, ya infértil y anciana, dé a luz a una niña, primogénita y única hija, inmaculada, destinada a ser, a su vez, madre de un primogénito y único hijo, engendrado de Dios.

 

6.2. El nacimiento de María, promesa y certificación de su virginidad perpetua.

La declaración de que María, concebida con concurso de una acción sobrenatural, concibió sobrenaturalmente y dio nacimiento a su hijo Jesús, siendo virgen antes, durante y después parto (virginidad perpetua), es la tesis más enfática y repetidamente sostenida por el Damasceno, en plena concordancia con la firme y casi opinión unánime de los otros Padres de la Iglesia que lo precedieron.

 

6.3. El nacimiento de María, preludio de su maternidad divina.

El mariólogo de Damasco establece un perfecto paralelismo analógico.–con similitudes y diferencias parciales– entre el nacimiento real de María y el futuro nacimiento de Jesús

 

6.4. El nacimiento de María, proclamación profética de la doble naturaleza de Cristo

¡Hija de la esterilidad, la virginidad que da a luz! Un hijo será engendrado en ella, quien será una mezcla de divinidad y humanidad, de sufrimiento e impasibilidad, de vida y muerte, de modo que en la humanidad el peor de todos los hombres sería superado por el mejor.

 

6.5. El nacimiento de María, signo de la regeneración de la humanidad.

El nacimiento de la Virgen también marca el comienzo del rescate final de la humanidad caída. En opinión del Damasceno, en María nace una nueva Eva que engendrará a un nuevo Adán, quien, siendo Dios mismo hecho carne y concebido en un útero virginal, redimirá a los hombres de la culpa original.

 

6.6. El nacimiento de María, ratificación de un nuevo pacto.

Para algunos Padres de la Iglesia, teólogos y escritores eclesiásticos, especialmente en la Iglesia oriental, el nacimiento de María marca el comienzo de un Nuevo Pacto, que Dios sella con la humanidad, después de que la Alianza del Sinaí se hubiera agotado. La anterior ley mosaica, en beneficio exclusivo del "pueblo elegido", es reemplazada por el nuevo mandamiento cristiano del amor universal, en beneficio de todos los seres humanos.

 

6.7. El nacimiento de María, el anuncio profético de la redención.

Padres de la Iglesia, teólogos cristianos y apologistas de Oriente y Occidente enfatizan la idea del nacimiento de la Virgen como preámbulo de la Redención: el nacimiento de María, predestinada por Dios para ser la Madre de Jesús, marca el comienzo de la redencióndefinitiva, que este último llevará a cabo con su vida terrenal y su muerte en la cruz.

 

 (Cfr. SALVADOR GONZÁLEZ, José María Iconography of The Birth of the Virgin Maryon the basis of a homily of St. John Damascene.  Universidad Complutense de Madrid.)

 

7.- Oración

 Hoy nace una clara estrella,
tan divina y celestial,
que, con ser estrella, es tal,
que el mismo Sol nace de ella.

De Ana y de Joaquín, oriente
de aquella estrella divina,
sale luz clara y digna
de ser pura eternamente;
el alba más clara y bella
no le puede ser igual,
que, con ser estrella, es tal,
que el mismo Sol nace de ella.

No le iguala lumbre alguna
de cuantas bordan el cielo,
porque es el humilde suelo
de sus pies la blanca luna:
nace en el suelo tan bella
y con luz tan celestial,
que, con ser estrella, es tal,
que el mismo Sol nace de ella.

 

Gloria al Padre, y gloria al Hijo,
gloria al Espíritu Santo,
por los siglos de los siglos. Amén.


 Lope de Vega

 

 

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