Rezando con los iconos

"Así como la lectura de los libros materiales permite la comprensión de la palabra viva del Señor, del mismo modo el icono permite acceder, a través de la vista, a los misterios de la salvación" (Juan Pablo II, Duodecimum saeculum).
 

El año litúrgico

Calendario litúrgico

 

 

1.- INTRODUCCIÓN

En el Nuevo Testamento tenemos noticias de cómo festejaban los primeros cristianos la nueva religión. Provenientes todos del pueblo judío, la continuidad con las prácticas religiosas del Antiguo Testamento era inevitable. El mismo Cristo había crecido en ellas y participado en los principales encuentros anuales
Sus padres solían ir cada año a Jerusalén por la fiesta de la Pascua. Cuando cumplió doce años, subieron a la fiesta según la costumbre (cf. Lc 2, 41-42),
 
y había dicho
No creáis que he venido a abolir la Ley y los Profetas: no he venido a abolir, sino a dar plenitud. En verdad os digo que antes pasarán el cielo y la tierra que deje de cumplirse hasta la última letra o tilde de la ley. (Mt 5, 17-18),
 
Pero, simultáneamente, los antiguos ritos fueron cambiando en su significado profundo a medida que los cristianos se incorporaban a ellos. Ahora era Cristo quien llenaba de sentido las fiestas judías, porque los principales momentos de su vida estaban unidos indisolublemente a ellas. 
 
Así, el sábado judío fue sustituido por la celebración del octavo día. En las casas –no en el Templo, naturalmente- se conmemoraba la cena del jueves santo. Una vez a la semana, el octavo día, el dominica dies --el domingo--, los cristianos se reunían en las casa para realizar la Eucaristía, partir el pan y repartirlo, mientras se cantaban los salmos rituales.
 
Posteriormente, en especial a partir del año 70, coincidiendo con la destrucción del Templo de Jerusalén, comenzaron dos siglos y medio de persecuciones romanas. Y, al mismo tiempo, crecían los números de los que se incorporaban a la nueva religión y el número de los que daban su vida por ella, por su fidelidad a Cristo. 
 
Paulatinamente, la vida cristiana se enriquecía, tanto por las celebraciones semanales, como por la solemne Pascua que evocaban los sucesos del primer triduo pascual, y como por el recuerdo celebrado de los mártires. Y así, con el paso de los años se fue creando un ciclo litúrgico anual que, centrado en la Pascua, celebraba los diversos domingos del año, más las fiestas del martirologio que recogían los días en que los cristianos mártires habían nacido a la nueva vida de Cristo.
 
Sabemos que una primera crisis de crecimiento fue resuelta en el Concilio de Jerusalén. Las nuevas incorporaciones procedentes de la gentilidad eran ajenas a las prácticas judías de fiestas, ayunos, abluciones rituales, periodos de impureza, etc., y mostraban gran renuencia a aceptarlas. Pero, incluso para los provenientes del judaísmo, el mandamiento de Cristo está muy por encima de la ley mosaica y las prácticas judías se encuentran ya vacías de significado. 
 
El primer Concilio Apostólico de Jerusalén resolvió las tensiones creadas por aquella negativa a participar en las festividades judías, que comenzó entre los cristianos gentiles:
Los apóstoles y los presbíteros se reunieron a examinar el asunto. Después de una larga discusión, se levantó Pedro y les dijo: «Hermanos, vosotros sabéis que, desde los primeros días, Dios me escogió entre vosotros para que los gentiles oyeran de mi boca la palabra del
Evangelio, y creyeran. Y Dios, que penetra los corazones, ha dado testimonio a favor de ellos dándoles el Espíritu Santo igual que a nosotros. No hizo distinción entre ellos y nosotros, pues ha purificado sus corazones con la fe.¿Por qué, pues, ahora intentáis tentar a Dios, queriendo poner sobre el cuello de esos discípulos un yugo que ni nosotros ni nuestros padres hemos podido soportar? No; creemos que lo mismo ellos que nosotros nos salvamos por la gracia del Señor Jesús».
 
Toda la asamblea hizo silencio para escuchar a Bernabé y Pablo, que les contaron los signos y prodigios que Dios había hecho por medio de ellos entre los gentiles. Cuando terminaron de hablar, Santiago tomó la palabra y dijo: «Escuchadme, hermanos: Simón ha contado cómo Dios por primera vez se ha dignado escoger para su nombre un pueblo de entre los gentiles. (Hechos 15: 6-29)
 
Con esto concuerdan las palabras de los profetas, como está escrito: Después de esto volveré y levantaré de nuevo la choza caída de David; levantaré sus ruinas y la pondré en pie, para que los demás hombres busquen al Señor, y todos los gentiles sobre los que ha sido invocado mi nombre: lo dice el Señor, el que hace que esto sea conocido desde antiguo.
 
Por eso, a mi parecer, no hay que molestar a los gentiles que se convierten a Dios; basta escribirles que se abstengan de la contaminación de los ídolos, de las uniones ilegítimas, de animales estrangulados y de la sangre. Porque desde tiempos antiguos Moisés tiene en cada ciudad quienes lo predican, ya que es leído cada sábado en las sinagogas».
 
Entonces los apóstoles y los presbíteros con toda la Iglesia acordaron elegir a algunos de ellos para mandarlos a Antioquía con Pablo y Bernabé. Eligieron a Judas llamado Barsabás y a Silas, miembros eminentes entre los hermanos, y enviaron por medio de ellos esta carta:
«Los apóstoles y los presbíteros hermanos saludan a los hermanos de Antioquía, Siria y Cilicia provenientes de la gentilidad. Habiéndonos enterado de que algunos de aquí, sin encargo nuestro, os han alborotado con sus palabras, desconcertando vuestros ánimos, hemos decidido, por unanimidad, elegir a algunos y enviároslos con nuestros queridos Bernabé y Pablo, 26 hombres que han entregado su vida al nombre de nuestro Señor Jesucristo. Os mandamos, pues, a Silas y a Judas, que os referirán de palabra lo que sigue:  cargas que las indispensables: que os abstengáis de carne sacrificada a los ídolos, de sangre, de animales estrangulados y de uniones ilegítimas. Haréis bien en apartaros de todo esto. Saludos».(Hechos 15: 6-29).
 
La vida cristiana celebrada en comunidad  fue creando la vida litúrgica en los primeros años. No sólo el calendario, sino también el soporte teológico que la reflexión sobre la vida celebrativa fue creando. Por ello, no es de extrañar que simultáneamente convivieran usos distintos y diferencias entre comunidades alejadas geográficamente entre sí, y que con el devenir histórico unas desaparecieran en favor de la unidad dela Iglesia y, otras, permaneciendo, enriquecieran la pluralidad en el seno de un solo Pueblo de Dios.  
 
Más modernamente, el Concilio Vaticano II comenzó su andadura con la Constitución Sacrosantum Concilium, afirmando:
Sentido del año litúrgico

 

La santa madre Iglesia considera deber suyo celebrar con un sagrado recuerdo en días determinados a través del año la obra salvífica de su divino Esposo. Cada semana, en el día que llamó «del Señor», conmemora su Resurrección, que una vez al año celebra también, junto con su santa Pasión, en la máxima solemnidad de la Pascua.

Además, en el círculo del año desarrolla todo el misterio de cristo, desde la Encarnación y la Navidad hasta la Ascensión, Pentecostés y la expectativa de la dichosa esperanza y venida del Señor.

Conmemorando así los misterios de la Redención, abre las riquezas del poder santificador y de los méritos de su Señor, de tal manera que, en cierto modo, se hacen presentes en todo tiempo para que puedan los fieles ponerse en contacto con ellos y llenarse de la gracia de la salvación. (SC, 102)

 

2.-Los orígenes del Año Litúrgico cristiano 

Los decretos imperiales de 303 y 313  terminaron con las persecuciones romanas a los cristianos, al tiempo que Constantino convertía el culto cristiano en la nueva religión del imperio. Cuando las comunidades existentes en diferentes lugares abrieron las celebraciones a la luz pública, se observó que durante los dos siglos largos de vida catacumbal se había producido una inculturación cristiana tanto de las condiciones de vida locales, como de la liturgia sinagogal del Antiguo Testamento.
 
Primeramente,  la historia sagrada del pueblo hebreo, desde su salida de Egipto (éxodo en el desierto, Ley del Sinaí, leyes de pureza y santidad, posesión de la tierra prometida, exilio babilónico, reconstrucción del Templo, etc.);  luego, los recuerdos de los principales misterios de la vida de Cristo, en especial los relativos a la pasión, muerte y resurrección; y, finalmente, el nutrido martirologio de los tiempos de persecución fueron creando un calendario de festividades fijas que enriquecían la vida litúrgica de las comunidades eclesiales que habiánse creado en los primero tres siglos de vida oculta.    
 

3.- Los Ciclos

Church-YearDesde muy antiguo sabemos que las civilizaciones primeras utilizaron los fenómenos astronómico asociados al trascurso del tiempo, tanto para la necesaria conservación de los recuerdo de hechos pasados, como para la obligada planificación de sucesos futuros.
 
El sol y la luna, con sus ciclos susceptibles de ser divididos en fracciones para mejor medir el paso del tiempo han sido con mucho los elementos más estudiados y utilizados con este fin de permitir calendarios que ayudasen a fijar los eventos más importantes: nacimientos, tiempos de las cosechas, festividades religiosas, etc., y a crear un idioma común entre los pueblos sobre el paso del tiempo en la historia de cada uno. 
 
El hecho de que hayan sido dos los ciclos fundamentales para periodificar el tiempo, el año solar y el ciclo sinodal lunar, ya introduce un problema de unificación de los calendarios resultantes. Problema que se complica extraordinariamente porque ninguno de los dos ciclos contiene un número exacto de la unidad fundamental del tiempo: el día solar medio.
 
De hecho, la vida civil de los pueblos se ha regido casi unánimente por el ciclo solar, que con las estaciones ha marcado la actividad anual de la sociedad, tan vinculada al movimiento del astro rey: inicio de la siembra, recogida de la cosecha, fechas del censo, etc. Pero, al contrario, la vida religiosa se ha inclinado más por seguir el ciclo de los meses, tan vinculado a las fases de la luna, a sus novilunios y plenilunios.
 
Pero la conveniente estabilidad de los calendarios no se ve favorecida por estas unidades fundamentales: ni la duración del giro de la tierra alrededor del sol es constante; ni ese año solar es divisible exactamente por la duración del día; ni los mismos días duran igual, variando según la estación del año.
 
El calendario cristiano ha ayudado --con su implantación en las naciones occidentales, primero, y la aceptación casi general por los sistemas nacionales de hoy, después--, a simplificar los problemas que se derivarían de la utilización de muy diferentes calendarios por las distintas naciones. 
 

4.-El ciclo diario

Que nos acompaña de forma determinante toda la vida, con sus días y sus noches, variables ambas con las estaciones del ciclo lunar. 
 
La Iglesia católica
La Iglesia católica santifica el día con el rezo de las horas canónicas y la celebración de la Eucaristía.
 “El día litúrgico comienza a medianoche y se extiende hasta la medianoche siguiente. Pero la celebración del domingo y las solemnidades comienza ya en la tarde del día precedente” (NUALC, 3).
 
Las horas canónicas, así llamadas porque san Benito las incluyó en los rezos monacales de su Regla y, posteriormente, registradas en los cánones de la Iglesia de la Edad Media. Desde entonces se mantiene la oración diaria –sin incluir la eucaristía- dividida en 7 momentos:
 
Esta “Liturgia de las horas” recoge varios elementos dignos de consideración. Así, une la división bíblica del día en 7 momentos de oración 
“A media noche me levanto para darte gracias por tus justos mandamientos (Sal 91, 62)
“Siete veces al día te alabo por tus justos mandamientos; (Sal 91, 164)
 
con el ciclo sinodal de la luna, al dividir la salmodia en cuatro semanas, y con el calendario litúrgico anual, con oraciones y salmos adecuados a los diferentes “tiempo” de éste.
 
Las horas canónicas eran las siguientes:
 
.-el Oficio de la tarde o vísperas, 
.-las completas oración antes del descanso nocturno
.-el de la medianoche, llamado maitines 
.-el de la mañana, laudes, 
.-las horas intermedias: tercia, sexta y nona
 
La Iglesia Ortodoxa 
En la oración diaria, en su culto público [culto público ( vísperas , oficios de medianoche , maitines , liturgia , horarios )] - , la Iglesia Ortodoxa sigue con bastante precisión la costumbre judía de considerar como final del día el momento en el que se pone el sol, es decir, al final de lo que llamaríamos hoy la tarde. Sigue, con ello, el literal bíblico que tan meridianamente se lee en el Génesis, en el relato de la creación:
Y vio Dios que era bueno. Pasó una tarde, pasó una mañana: el día tercero.(Gen 1, 13)
 
La frase “pasó una tarde, pasó una mañana: el día”, va marcando la obra de Dios a medida que va creando y, al mismo tiempo, va señalando el ritmo de sucesión de los días y las noches. 
 
En el imperio bizantino el ciclo completo del día se dividía en 24 horas, 12 diurnas y 12 nocturnas, con la forzosa desigualdad de duración de unas y otras, según la estación. 
Como no podía ser de otra manera, el origen de la división de la oración diaria en horas canónicas tiene, en la Iglesia Ortodoxa, un origen en todo semejante al tenido por la Iglesia Católica. En el siglo IV, cuando aparece el monacato de san Benito la Iglesia no estaba dividida
 
Vísperas . Por lo general, comienza una serie de servicios todos los días. Sin embargo, las oraciones individuales al comienzo de las Vísperas se refieren al día anterior (de salida), por ejemplo, el gran prokeimenon .
Las completas pueden ser grandes o pequeñas. En la práctica parroquial moderna, rara vez se realiza después de las Vísperas 
Los maitines  es el servicio más largo del círculo diario: en la era de la persecución, los servicios de los cristianos por la noche y la mañana eran los más seguros
Primera hora . Corresponde a nuestras 7 de la mañana: santifica el día que viene con una oración, recuerda la oración nocturna del Salvador, la incesante alabanza angelical y la venida del Señor Jesucristo en el juicio de Caifás .
La tercera hora, las 9 de la mañana, recuerda el juicio de Pilato sobre Cristo y el descenso del Espíritu Santo sobre los apóstoles .
Se recuerda la hora sexta, mediodía, doce del mediodía, la caída de Adán y la crucifixión de Jesucristo .
La hora novena - 3 pm - se recuerda la Muerte en la Cruz del Señor Jesucristo.
La liturgia ,(la Eucaristía), se puede realizar solo una vez al día, pero se distingue, como fuera de tiempo, y teóricamente, no está incluida en el ciclo diario del culto, aunque es su pináculo.  

 

 

 

5.-El ciclo semanal. El domingo

El año eclesiástico está marcado, desde el principio al fin, por el curso ininterrumpido de las semanas, señalado a su vez por el domingo y los residuos de los antiguos días estacionales, miércoles y viernes” (J. PASCHER, El año litúrgico, pag. 17. BAC)
 
La semana de siete días viene rigiendo la vida civil de Occidente desde el siglo IV, cuando Constantino, en el año 321, la estableció para todo el Imperio. Estableció, asimismo, que el “dies solis”, el día dedicado al sol, convirtiese su fin en ser “dies domini”, domingo, un día de descanso especialmente dedicado al Señor.  Con ello, separábase de la tradición judía que santificaba el sábado y se acoplaba a los misterios cristianos, pues Cristo, que murió el día sexto de la semana judía (el viernes) había resucitado al tercer día, el domingo. 
 
El domingo pasaba a ser el primer día de la semana o, como dicen las NORMAS UNIVERSALES
“El domingo en el primer día de cada semana, llamado día del Señor o domingo, la Iglesia, según una tradición apostólica que tiene sus orígenes en el mismo día de la Resurrección de Cristo, celebra el Misterio Pascual. Así pues, el domingo ha de ser considerado como el día festivo primordial(NUALC, 4)
 
 El domingo, percibido como el comienzo de la creación, según se lee en Génesis:
“Dijo Dios: «Exista la luz». Y la luz existió. Vio Dios que la luz era buena. Y separó Dios la luz de la tiniebla. Llamó Dios a la luz «día» y a la tiniebla llamó «noche». Pasó una tarde, pasó una mañana: el día primero” (Gen 1, 3ss)
 
y se le denomina como “el primer día de la semana”
 
Pero a los cristianos recuerda, en primer lugar, la resurrección de Cristo, así como la Ascensión al cielo. Y visto desde la resurrección, desde la apertura del Reino de Dios, se le denomina “el octavo día”, con el simbolismo eterno que conlleva. 
 
La Didajé señala que ya desde el principio no todos los días son iguales
“Vuestros ayunos, sin embargo, no sean con los hipócritas: los que ayunan el segundo y el quinto día después del sábado. Vosotros, en cambio, ayunad el cuarto día y el viernes”. (VIII, 1)
 
Es decir, la nueva religión cristiana ahonda en la separación con el culto judío distinguiendo el miércoles y viernes como los días de ayuno, en dejación de los lunes y jueves que observaban en la sinagoga. 
El ayuno de estos días viene regido por normas que se remontan a los primeros siglos de la cristiandad. En ellos, los cristianos meditan sobre los sufrimientos padecidos por Cristo para nuestra salvación y se solidarizan con su dolor con oración, ayunos y limosnas. El ayuno consiste, por lo general, en poner restricciones de algún tipo a las comidas diarias Unas veces absteniéndose de carne, otras de cocinar con aceite o, directamente, disminuyendo la ingesta diaria de alimentos. Pero el sentido de estas conductas penitenciales es siempre el mismo: recordar los sufrimientos que el Señor soportó por nuestra salvación.   
 

6.-El ciclo mensual

menaion-de-enero.La influencia de la luna es, después de la del sol, la más importante en el calendario anual de la humanidad y posiblemente de uso tan antiguo como la solar. La unidad de tiempo asociada al ciclo lunar es el mes, base de muchos calendarios.
 
Pero contar el tiempo y, concretamente, los días como divisores del ciclo lunar tiene no pocos inconvenientes, pues en su vuelta a la tierra la luna no siempre tarda lo mismo. El ciclo medio lunar, de Novilunio a Novilunio es de 29,53 días.
 
Mantener los calendarios según el patrón lunar, es decir, con meses de duración igual a un ciclo, de novilunio a novilunio, hace que el año de 12 meses sea inferior en 11 días al año astronómico. Por eso, los calendarios más usados no presentan meses de igual número de días, sino que van compensando el error de utilizar números entero con meses de 30 o 31 días.
 
Los calendarios gregoriano y juliano utilizan una duración fija del mes, no asociada con un cambio en las fases de la luna.
 
 

7.-El ciclo de siete semanas

El ciclo de 7 semanas viene mandado al pueblo judío a través de las prescripciones del Levítico:

«Haz el cómputo de siete semanas de años, siete veces siete, de modo que las sietes semanas de años sumarán cuarenta y nueve años.  El día diez del séptimo mes harás oír el son de la trompeta: el día de la expiación haréis resonar la trompeta por toda vuestra tierra. Declararéis santo el año cincuenta y promulgaréis por el país liberación para todos sus habitantes. Será para vosotros un jubileo: cada uno recobrará su propiedad y retornará a su familia.  El año cincuenta será para vosotros año jubilar: no sembraréis, ni segaréis los rebrotes, ni vendimiaréis las cepas no cultivadas. Porque es el año jubilar, que será sagrado para vosotros. Comeréis lo que den vuestros campos por sí mismos. En este año jubilar cada uno recobrará su propiedad». (Lev 25, 8-13)
 
Este jubileo veterotestamentario es celebrado por el pueblo judío bajo dos formas. 
 
Una, de ciclo corto, cada 7 años, que se inicia con el novilunio del mes séptimo, es decir con la llegada de la luna nueva, reviste la forma de año sabático. En este año jubilarlas tierras se dejaban en barbecho como honor a Yahvé, que sacó con brazo fuerte a los hebreos esclavos en Egipto.
 

Otra, de ciclo de 7 años sabáticos,  celebra el año jubilar propiamente dicho, que recoge las prescripciones de Lev 25, antes transcrita. Las obligaciones del Levítico son de mayor compromiso social, al eliminar las deudas con el prójimo, y de mayor acercamiento espiritual a Dios, al no cultivar los campos y abandonarse a su providencia

«El año cincuenta será para vosotros año jubilar: no sembraréis, ni segaréis los rebrotes, ni vendimiaréis las cepas no cultivadas. Porque es el año jubilar, que será sagrado para vosotros. Comeréis lo que den vuestros campos por sí mismos. En este año jubilar cada uno recobrará su propiedad.»(Lev 25)
 
En Occidente, la Iglesia Católica hereda de las épocas del Antiguo Testamento esta observancia de períodos de 7 semanas.  Así celebra el periodo Pascual durante 7 semanas, desde el domingo de Pascua hasta el domingo de Pentecostés, 50 días después de la Pascua.
 
La idea de la observancia de este año jubilar no es ajena a la mejor tradición evangélica, según leemos en Lucas:
“Fue a Nazaret, donde se había criado, entró en la sinagoga, como era su costumbre los sábados, y se puso en pie para hacer la lectura. Le entregaron el rollo del profeta Isaías y, desenrollándolo, encontró el pasaje donde estaba escrito: «El Espíritu del Señor está sobre mí, porque él me ha ungido. Me ha enviado a evangelizar a los pobres, a proclamar a los cautivos la libertad, y a los ciegos, la vista; a poner en libertad a los oprimidos; a proclamar el año de gracia del Señor»”. (Lc 4, 17-19).
  
De hecho, el año jubilar judío anunciado en el Levítico, puede ser tomado como un tipo del “año de gracia del Señor”, cuya llegada proclama Jesús personalmente en el Templo.
 
Pero no fue hasta1300, cuando el Papa Bonifacio VIII, declaró el año 1300 como «Año Santo» y «Año de Perdón de los pecados», concediendo la indulgencia plenaria a los que acudiesen a Roma para ganarlo. El éxito de la empresa animó a la Iglesia a convocarlo cada 50 años. Más modernamente, el periodo entre estos jubileos ordinarios es de cada 25 años y Roma ha concedido la posibilidad de ganar la indulgencia plenaria a diferentes lugares sagrados de las naciones que se sumen al decreto jubilar..
 
De forma perpetua o permanente, tienen autorización para declarar años jubilares:
Jerusalén como lugar de la resurrección de Cristo 
Roma, lugar donde reside el papa, por lo que su jubileo también es perpetuo.
 
Y, en España:
Santiago de Compostela, en los Año Santo Jacobeo, cuando el 25 de julio cae en domingo
Santo Toribio de Liébana, Asturias, Año Jubilar Lebaniego, cuando el 16 de abril cae en domingo, porque el monasterio de Santo Toribio de Liébana guarda el trozo más grande del Lignum Crucis que se conoce. 
Urda (Toledo),  en honor del Santísimo Cristo de Urda, cuando el 29 de septiembre cae en domingo..
.Caravaca de la Cruz, cada siete años, como veneración extraordinaria de la Vera Cruz que se conserva en Caravaca
Valencia, cada 5 años, desde 2014, para venerar el santo Cáliz que se conserva en la catedral.
Ávila, en honor de Santa Teresa, Se celebra cada año en que el 15 de octubre, solemnidad de Santa Teresa de Jesús, caiga en domingo
Lugo, tiene concedida la ganancia cualquier día en la Catedral Basílica, de  Indulgencia plenaria y remisión de todos los pecados, en las condiciones acostumbradas. 
 
En la Iglesia Ortodoxa Rusa no existe una tradición semejante a la habida en Occidente de celebración de año jubilar. Es más fácil encontrar estos eventos en la vida civil que en la vida religiosa. Se tiene constancia de intercambio de salutaciones y felicitaciones entre la autoridad estatal y el Sínodo de la Iglesia Ortodoxa con motivo de inauguración de los siglos XX y XXI. 
 

8.-Las témporas 

El paso del tiempo hizo que la costumbre de distinguir los miércoles y los viernes de cada semana como días especialmente dedicados a la conversión personal mediante ejercicios de oración, piedad y abstinencia de ciertos alimentos. Queda hoy día, de manera testimonial, observancia especial los viernes de Cuaresma, días de abstinencia de carne en las comidas. 

Pero la Iglesia ha conservado recuerdo de ello en las festividades de las “Témporas de acción de Gracias y Petición” y en ellas, como dijo León Magno

”Celebramos el ayuno primaveral en la cuaresma; el estival, en Pentecostés, el otoñal, en el mes séptimo; y el invernal, en el décimo” (confr. PASCHER, pág. 33)
 
«Las Témporas, y con ellas las Rogativas, son una antiquísima institución litúrgica ligada a las cuatro estaciones del año. Su finalidad consistía en reunir a la comunidad, para que, mediante el ayuno y la oración, se diese gracias a Dios por los frutos de la tierra y se invocase su bendición sobre el trabajo de los hombres. Las Témporas nacieron en Roma y se difundieron con la liturgia romana, al mismo tiempo que sus libros litúrgicos. Al principio tuvieron lugar en las estaciones del otoño, invierno y verano, exactamente, en los meses de septiembre, diciembre y junio. Pero muy pronto debió de añadirse la celebración correspondiente a la primavera, en plena Cuaresma. Por algunos sermones de San León Magno se conoce el significado de estas jornadas penitenciales, que comprendían la eucaristía, además del ayuno, los miércoles y los viernes de la semana en que tenían lugar. El sábado había una vigilia, que terminaba con la eucaristía también, bien entrada la noche, de forma que ésa era la celebración eucarística del domingo.» (JULIÁN LÓPEZ MARTÍN, El año litúrgico)
 
La Conferencia Episcopal Española ha señalado el día 5 de octubre, para su celebración litúrgica. 
 

9.-Ciclo anual católico. Los tiempos litúrgicos

Dentro de la consideración de los diferentes ciclos que se superponen en la vida de la Iglesia, el año es el de mayor trascendencia, englobando en sí los ciclos diarios, semanales y mensuales; y siendo, a su vez, divisor natural de los ciclos de mayor duración, como el de 50 años, que tienen en él un divisor exacto.
 
Aunque sí en duración, el año litúrgico no coincide exactamente con el año civil en la generalidad de las naciones. 
 
Durante el año litúrgico la Iglesia desarrolla ante los fieles el misterio de Cristo, la realidad de la Historia de la Salvación tal como nos ha sido revelada en Jesús. Se trata de un año por encima de cualquier consideración astronómica, aunque su duración sea –-por razones organizativas—la del año civil.  Antes que se conociese el hecho de la rotación de la tierra alrededor del sol, y que se hubiese determinado la duración del ciclo astronómico, el simbolismo del año religioso se elevaba sobre cualquier consideración meramente temporal o administrativa. 
 
Así el “año de gracia de Yahvé” anunciado por el 3er Isaías (Is 61,2:)
«El espíritu del Señor Yahveh está sobre mí, por cuanto que me ha ungido Yahveh. A anunciar la buena nueva a los pobres me ha enviado, a vendar los corazones rotos; a pregonar a los cautivos la liberación, y a los reclusos la libertad; a pregonar año de gracia de Yahveh|.» (Is 61, 1ss)
 
Jesús mismo asume en sí estas profundas raíces bíblicas y las lleva a plenitud:
"Fue a Nazaret, donde se había criado, entró en la sinagoga, como era su costumbre los sábados, y se puso en pie para hacer la lectura. Le entregaron el rollo del profeta Isaías y, desenrollándolo, encontró el pasaje donde estaba escrito: «El Espíritu del Señor está sobre mí, porque él me ha ungido. Me ha enviado a evangelizar a los pobres, a proclamar a los cautivos la libertad, y a los ciegos, la vista; a poner en libertad a los oprimidos; a proclamar el año de gracia del Señor». (Lc 4,19)
 
Cuando ha llegado la “plenitud de los tiempos”, según leemos en San Pablo:
«Mas cuando llegó la plenitud del tiempo, envió Dios a su Hijo, nacido de mujer, nacido bajo la ley, para rescatar a los que estaban bajo la ley, para que recibiéramos la adopción filial». (Gál 4,4)
 
«Dándonos a conocer el misterio de su voluntad: el plan que había proyectado realizar por Cristo, en la plenitud de los tiempos: recapitular en Cristo todas las cosas del cielo y de la tierra.» (Ef 1,10),
 
Por aquellos días, Juan el Bautista se presenta en el desierto de Judea, predicando: «Convertíos, porque está cerca el reino de los cielos»”. (Mt 3, 1s)
 
El año litúrgico es símbolo del Reino que Jesús anuncia que ya está entre nosotros y que él mismo inaugura con su victoria sobre la muerte. Este año insume los tiempos de:  
 

9.1.-Adviento

“El tiempo de Adviento comienza con las primeras vísperas del domingo que cae el 30 de noviembre, o más próximo a ese día, y concluye antes de las primeras vísperas de Navidad.” (NUAL 40)
 
El Adviento es ese período de 4 semanas que precede a la Navidad en el que la Iglesia se prepara para celebrar el nacimiento de Jesucristo El tiempo de Adviento crea una cierta tensión espiritual en el cristiano, que es invitado a mantener una actitud de alegría por la inminente llegada del Salvador, y de esperanza por lo que se espera definitivamente, que ya está aquí, pero todavía no plenamente: es a la vez un tiempo de preparación a las solemnidades de Navidad en que se conmemora la primera venida del Hijo de Dios entre los hombres, y un tiempo en que la mirada se dirige a esperar la segunda venida de Cristo al fin de los tiempos. 
 
Los domingos de este tiempo se llaman: primer, segundo, tercer y cuarto domingo de Adviento. (NUAL 41)  
 

9.2.-Navidad

El tiempo de Navidad va desde las vísperas del día 24 de diciembre hasta el domingo del Bautismo del Señor. La Navidad se celebra el 25 de diciembre, siendo la fiesta más antigua (después de la Pascua) del calendario cristiano. La fecha fue elegida aprovechando las fiestas paganas en honor del sol, que se celebraban en el solsticio de invierno
 
En principio las solemnidades que enmarcaban el tiempo de Navidad eran las dela Natividad y la Epifanía, en un calendario bastante común para Oriente y Occidente. Posteriormente se han ido añadiendo actitudes, en forma de vigilias, ayunos y consideraciones espirituales, por un lado, y festividades –como la Presentación del Señor, el Bautismo en el Jordán, el domingo de la Sagrada Familia o la festividad de María madre de Dios-- que han ido diferenciando la celebración del tiempo de Navidad en las dos iglesias. 
 

9.3.-Tiempo Ordinario

Es el periodo más largo del año litúrgico (34 semanas) y se distribuye en dos fases, que en la Iglesia de Roma son:
1ª Comienza el lunes, que sigue al domingo después del 6 de enero (Bautismo de Jesús) y se prolonga hasta el martes ordinario víspera del Miércoles de Ceniza (inicio de la Cuaresma
 
2ª Vuelve a reanudarse el lunes, después del domingo de Pentecostés y finaliza la víspera del Domingo Primero de Adviento.
 
Este tiempo ordinario es definido por la encíclica MISTERII PASCHALIS de la siguiente forma:
43. Fuera de los tiempos que poseen su característica propia, quedan en el ciclo anual, 33 ó 34 semanas en que no se celebra ningún aspecto particular del Misterio de Cristo. 
 
Con todo, también se celebra en ellas el mismo Misterio de Cristo en su plenitud, especialmente el domingo. Este período se llama tiempo «durante el año».
 
44. El tiempo «durante el año» comienza el lunes siguiente al domingo que cae después del 6 de enero y se continúa hasta el martes anterior a la Cuaresma, inclusive: comienza nuevamente el lunes después del domingo de Pentecostés y se acaba antes de las primeras vísperas del primer domingo de Adviento. (MISTERII PASCHALIS)
 
Desde el concilio de Trento, en el siglo XVI, el año litúrgico, como toda la liturgia, ya formados en todas sus estructuras fundamentales, permanecieron sin cambios de gran relevancia hasta el Concilio Vaticano II en 1965. Éste fue precedido por más de un siglo de estudios litúrgicos científicos que poco a poco fueron cuestionando una serie de aspectos de la liturgia que serían profundamente reformados a partir de la segunda mitad del siglo XX. 
 

9.4.-La cuaresma

El tiempo de Cuaresma va desde el Miércoles de Ceniza hasta la Misa de la Cena del Señor, exclusive.
El tiempo de Cuaresma esta ordenado a la preparación de la celebración de Pascua. En efecto, la liturgia cuaresmal dispone a la celebración del Misterio Pascual, tanto a los catecúmenos, haciéndolos pasar por los diversos grados de la iniciación cristiana, como a los fieles, que recuerdan el bautismo y hacen penitencia. (MISTERII PASCHALIS 27, 28)
 
En los dos primeros siglos la gran celebración de la Pascua contaba apenas con un par de días de preparación, que solían consistir en ayuno y actitudes penitenciales diversas. Estos días coincidían, en su celebración, con los días de ayuno semanal, todos los miércoles y los viernes.
Por eso, no es extraño que ya en el siglo III hubiese un movimiento tendente a distinguir el periodo de ayuno de la fiesta de Pascua, convirtiéndose en un período previo y preparatorio para la Pascua. 
 
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9.5.-Tiempo pascual

«Los cincuenta días a partir del domingo de la Resurrección hasta el de Pentecostés se celebran en la alegría y exultación, como si se tratase de un solo día de fiesta, o mejor, de un «gran domingo» (MISTERII PASCHALIS, 26)
 
Su celebración da un “continuum” en la Historia de la Salvación con el “paso” del señor por Egipto. La Pascua cristiana es, pues, la perfección de aquel primer Pésaj --primera Pascua Judía-- cuando Yahvé liberó al pueblo hebreo de la esclavitud de Faraón, en el año 1513 antes de Cristo, según el calendario judío.
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El tiempo pascual dura 40 días en la ortodoxia (termina con la Ascensión) y 50 días en la Iglesia Católica (termina con Pentecostés).  
 

10.-Ciclo anual ortodoxo: Los tiempos litúrgicos

Menaion anualComo en la Iglesia Católica, la Ortodoxia prepara a sus fieles durante los diversos tiempos litúrgicos con lecturas que ayudan a comprender el contenido teológico y espiritual con que se celebran los misterios de la salvación.  

 

10.1.-Las doce grandes fiestas

De manera análoga, existen fiestas fijas, asignadas a días concretos del calendario, y fiestas móviles, cuyos días de celebración son variables a lo largo de los años. 
 
El ciclo litúrgico anual ortodoxo se articula sobre 12 grandes fiestas, que celebran los principales misterios de la vida de Cristo o de su madre, la Virgen María. Entre ellas hay 3 fiestas variables o móviles.
 
Las nueve grandes festividades fijas son:
Natividad de la Virgen                                 (8 de septiembre / 21 de septiembre)
Exaltación de la Cruz del Señor                 (14/27 de septiembre)
Entrada al Templo de la Madre de Dios      (21 de noviembre / 4 de diciembre)
Natividad de Cristo                                      (25 de diciembre / 7 de enero)
Epifanía o Bautismo del Señor                    (6 de enero / 19 de enero)
Presentación del Señor                               (2 de febrero / 15 de febrero)
Anunciación de la Madre de Dios                (25 de marzo / 7 de abril)
Transfiguración del Señor                          (6 de agosto / 19 de agosto)
Asunción de la Madre de Dios                    (15/28 de agosto)
 
Las tres grandes fiestas móviles son:
Entrada del Señor en Jerusalén (domingo anterior a Pascua)
Ascensión del Señor (día 40º después de Pascua, siempre el jueves de la 6ª semana después de Pascua)
Pentecostés                                                 (día 50º después de Pascua, siempre domingo).
 
NOTA: La primera fecha corresponde al calendario “antiguo” y la segunda al "nuevo". En el punto 11.3 se explica el calendario ortodoxo ruso y el sentido de la diferencia de 13 días existente entre el calendario civil y el eclesiástico).
 
En la celebración litúrgica, a semejanza de las doce grandes fiestas anteriores, tienen el estatus de "grandes” las siguientes conmemoraciones:
Circuncisión del Señor                                (1/14 de enero)
Natividad de Juan el Bautista                      (24 de junio / 7 de julio)
Santos apóstoles Pedro y Pablo                 (29 de junio / 12 de julio)
Decapitación de Juan el Bautista                (29 de agosto / 11 de septiembre);
Protección de la Madre de Dios                  (1/14 de octubre) 
 

10.2.-Los tiempos litúrgicos

El año litúrgico comienza el 1/14 de septiembre.
Tiempo de Adviento
Cuarenta días antes de la fiesta de la Natividad de Cristo (15/28 de noviembre), comienza el ayuno de la Natividad. Durante este período, la Iglesia recuerda a muchos justos y profetas del Antiguo Testamento como heraldos de la venida del Salvador al mundo.
 
Tiempo de Navidad
Es un ciclo que comienza el día de Navidad y se prolonga hasta la Presentación del niño Jesús en el Templo, a los 40 días de su nacimiento. 
 
Tiempo de Cuaresma
La Cuaresma es una antigua institución de preparación para la fiesta de la Pascua. Comienza siete semanas antes de Pascua, cada una de las cuales está dedicada a un tema fijo. Puede obtenerse mayor información en la página La Cuaresma
 
La Pre-Cuaresma
Cuatro semanas antes de la Gran Cuaresma comienza un periodo preparatorio llamado de Pre-Cuaresma. Cada domingo y su semana correspondiente tienen su propia dedicación:
 
La gran cuaresma
Durante seis semanas se celebran festividades fijas cada domingo/semana antes del Domingo de Ramos, el 6º de cuaresma. Termina en esta festividad, que da paso a la semana santa.
 
La semana santa
 
El triduo pascual
 
El tiempo pascual
Dura desde el domingo de Resurrección hasta 40 días después.
 
La Ascensión da fin al tiempo pascual.
 

11.-La formación del calendario

En cuanto a la elección de la fecha, la principal dificultad fue que la celebración de la Pascua estaba ligada al calendario lunar, que no se correlacionaba con el año solar juliano. Una solución simple al problema de determinar la fecha de la Pascua era continuar celebrándola con los judíos en la noche del 14 al 15 de Nisán. Esta tradición ha sido la más larga seguida por los cristianos de Asia Menor ( Euseb... Hist. eccl. V 23.1), un alejamiento de esta práctica se inició en el siglo II, primero en Roma, luego en Alejandría, y se asoció con una ruptura final con la tradición judía. 
 
Como resultado de las disputas de Semana Santa de los siglos II-III, se llevó a cabo un cambio decisivo, vinculando la fecha de la celebración de la Pascua al domingo siguiente a la primera luna llena de primavera (en Occidente, tal definición del día de la celebración de la Pascua ya era la norma, en tiempos de Tertuliano). Esta práctica mereció general aceptación y se fue extendiendo por toda la cristiandad.
 
En el siglo III, en Alejandría, se introdujo otra condición obligatoria: al calcular la Pascua, se tendrá en cuenta la fecha del equinoccio vernal, según el calendario juliano.
 
La elección de la fecha para la celebración de la Pascua determinó en gran medida su contenido teológico. 
 

11.1.-El calendario juliano

En el año 46 a.C., Julio César decidió cambiar el calendario romano, hecho en base al año lunar, según la duración de los ciclos lunares. Su utilización resultaba muy engorrosa porque la diferencia entre la duración de 12 meses lunares y un año tropical obligaba a que anualmente hubiese que consensuar la interpolación de meses bisiestos para conseguir una cierta sincronización de los meses con las estaciones astronómicas, los equinoccios y los solsticios.
 
El calendario juliano tiene un año regular de 365 días divididos en 12 meses. Para conseguir una buena aproximación al año tropical, cuya duración es de 365,2422 días, se agrega un día bisiesto a febrero cada cuatro años., consiguiendo con ello un año juliano de 365,25 días. Es decir, con un error absoluto de 0,0078 días por año. 
 
Aunque el calendario juliano fue reemplazado por el calendario gregoriano en 1582, que se introdujo en la vida civil de manera casi general en el mundo occidental, se mantiene sin embargo como calendario oficial por la mayoría de las iglesias ortodoxas orientales, que lo utilizan para calcular el día de la pascua de Resurrección y, por ende, de prácticamente casi todo el año litúrgico.  
 

11.2.-El calendario gregoriano

La reforma-gregoriana El calendario juliano, implantado desde el año 52 en el imperio romano, se extendió posteriormente por toda Europa, llegando a América en el siglo XVI. 
 
Si no se introducían correcciones al año juliano, el ligero error de 0,0078 días por año que existía entre el año medio tropical y el año juliano, habría acumulado en tiempos del Papa Gregorio XIII más de 11 días de diferencia entre los meses civiles y la sucesión de solsticios y equinoccios astronómicos. 
 
El principal objetivo de la reforma gregoriana fue corregir la fecha de la Pascua
La idea principal de la reforma gregoriana fue la corrección de la fecha de la Pascua. Los científicos de la época calcularon que los errores que da el año juliano clásico llevarían a que en unos miles de años la Pascua no sería primavera, sino en verano. Y en cuestión de unos miles de años más, sería en otoño y, con ello, se entraría en colisión con el texto de las escrituras.
 
No hacía falta tanto tiempo para llegar a crear verdaderos problemas desde el punto de vista eclesiástico, necesitado de seguridad y continuidad para el cálculo de la Pascua, domingo perfectamente determinado por el primer plenilunio tras el equinoccio de primavera.  
 
Tras arduos trabajos, la comisión creada al llegó a la conclusión de que era necesario reformar la fecha de la Pascua, e, incluso, el año juliano para resolver los problemas que creaba. Se modificó para acortar un poco el año y para crear un nuevo algoritmo respecto a los años bisiestos.
 
En 1582, el Papa Gregorio XIII promulgó el Calendario Gregoriano que fue utilizado de forma inmediata en todos los países católicos y tardando dos siglos en hacerlo en los países de mayoría protestante. 
 
Dos medidas iniciales se implantaron con la reforma gregoriana:
1º.- Se eliminaron los días de desfase acumulados desde el Concilio de Nicea. 
El día 5 de octubre pasó a ser el 15 del mismo mes, manteniendo la sucesión de los días de la semana. Como consecuencia, el equinoccio de primavera del año 1583 se produciría de nuevo el 21 de marzo.

 

 2º.-Se modificó el procedimiento de intercalar días bisiestos. 
Serían años bisiestos todos los múltiplos de 4, excepto los centenarios que no fuesen múltiplo de 400.
Con este procedimiento se conseguía un año medio gregoriano de 365.24250 días, que difiere 26 segundos del año medio tropical, aproximación suficiente para asegurar el paso seguro de los años, tanto para la vida civil, como eclesiástica.
Treinta días tiene noviembre, 
con abril, junio y septiembre; 
veintiocho sólo hay uno, 
y los demás treinta y uno.
 
 
Diferencia diaria acumulada entre los calendarios juliano y gregoriano
Desde su creación, la diferencia de 26 segundos entre el día juliano y el tropical acumula hoy 13 días, de manera que la fecha juliana aparece 13 días posteriores a la gregoriana. Diferencia que irá aumentando con la sucesión de los siglos. 
 

Para convertir del calendario juliano al gregoriano:

 

Desde el   5 de octubre de 1582 JU - 28 de febrero de 1700 JU: Fechas gregorianas = Fechas julianas + 10
Desde el 29 de febrero de 1700 JU - 28 de febrero de 1800 JU: Fechas gregorianas = Fechas julianas + 11
Desde el 29 de febrero de 1800 JU - 28 de febrero de 1900 JU: Fechas gregorianas = Fechas julianas + 12
Desde el 29 de febrero de 1900 JU - 28 de febrero de 2100 JU: Fechas gregorianas = Fechas julianas + 13   
 
 

11.3.-El calendario Católico romano

La Iglesia católica sigue, como es natural, el calendario creado por el Papa Gregorio XIII, en 1582, aunque su implantación no se hizo de una sola vez en el orbe católico. Solamente Italia, Portugal, España y Polonia, siguiendo las instrucciones de la bula pontificia, cambiaron el día 5 de octubre de 1852 por el 15, manteniendo la denominación de los días.
La aceptación e implantación del nuevo calendario encontró la oposición de los protestantes y, sobre todo, de las Iglesias Ortodoxas. Oposición que cobra especial interés en Rusia.
 
La utilización práctica de este calendario se recoge en Las Normas Universales sobre el Año Litúrgico (NUAL), que comienza diciendo:
1. La santa Iglesia celebra la memoria sagrada de la obra de la salvación realizada por Cristo, en días determinados durante el curso del año. En cada semana, el domingo -por eso es llamado «día del Señor»- hace memoria de la Resurrección del Señor, que una vez al año, en la gran solemnidad de la Pascua, es celebrada juntamente con su santa Pasión. Durante el curso del año despliega todo el misterio de Cristo y conmemora los días natalicios de los Santos. 
 
En los diversos tiempos del año litúrgico, según las prácticas tradicionales, la Iglesia va instruyendo a los fieles por medio de ejercicios piadosos del alma y del cuerpo, de la enseñanza, de la oración y de las obras de penitencia y de misericordia. 
 
2. Los principios que se expondrán a continuación pueden y deben ser aplicados tanto al rito romano como a los otros ritos, pero las normas prácticas afectan únicamente al rito romano, a no ser que sean normas que por su misma naturaleza afecten también a los otros ritos.
(NORMAS UNIVERSALES SOBRE EL AÑO LITÚRGICO Y SOBRE EL CALENDARIO)
 

11.4.-Problemas de la reforma gregoriana con las iglesias orientales

Hay que tener en cuenta que las Iglesia orientales –y también la romana—utilizaban análogo procedimiento para el cálculo de la fecha de la Pascua desde el concilio de Nicea (a. 325). Las diferencias existentes entre Alejandría y Roma con anterioridad al Concilio y que no hubiesen sido claramente resueltas por éste, se acordaban de forma pragmática: Alejandría calculaba la fecha de la Pascua e informaba a Roma, quien hacía llegar la fecha al resto de las Iglesias  cristianas.
 
Pese a este acuerdo formal, las discrepancias continuaron por razones astronómicas. La Iglesia romana consideraba que el equinoccio de primavera era el 18 de marzo y para calcular la edad de la Luna (epacta: días de luna que hay el 1º de enero) utilizaban un ciclo de 84 años. Los alejandrinos para el cálculo de la edad de la Luna usaban el famoso ciclo metónico de 19 años. Estas diferencias, y otras menores, hacían que en la Iglesia romana la Pascua nunca cayera con posterioridad al 21 de abril, mientras que en la alejandrina podía llegar a ser el 25.
 
En la actualidad, gran parte de las Iglesias ortodoxas adoptaron el nuevo calendario juliano, que no siendo formalmente el calendario gregoriano coincidirá con él durante varios siglos. 
 

11.5.-El calendario Ortodoxo ruso

Desde el bautismo de Rusia, por finales del Siglo X, hasta el tiempo de Gregorio XIII, estuvieron vigentes en Rusia diferentes calendario. Los asociados al calendario bizantino comenzaban el nuevo año el día 1º de septiembre, y su uso se conoce como estilo de septiembre; los más próximos a Roma, lo hacían el 1º de marzo, y, análogamente, era conocido como estilo de marzo.
Durante los siglos XII y XIII hay periodos donde parece usarse uno y periodos donde domina el otro. Finalmente, en 1492 el uso del calendario de septiembre se generaliza.
 
No dejaba de crear cierta incomodidad las diferentes trayectorias que seguían Rusia y la generalidad del mundo occidental respecto a la implantación del calendario gregoriano. Mientras éste se generalizaba, Rusia permanecía en su utilización del año juliano que, por mor de las diferencias con el año tropical, aumentaba su desfase paulatino respecto al gregoriano.  

 

En 1830 hubo una propuesta del mundo académico ruso, hecha al emperador Nicolás I para un cambio de calendario. Pero la Iglesia Ortodoxa , que mantenía una actitud de rechazo general hacia todo lo que venía de Roma, mantuvo la oposición tajante que arrastraba desde siglos antes, actitud que hizo suya Nicolás I.
 
Tras la revolución de octubre de 1917, cuando ya había un cierto distanciamiento entre los poderes civil y religioso, se replanteó de nuevo la posible reforma. Entre los diferentes proyecto sometidos a examen, uno proponía una transición gradual del calendario juliano al gregoriano, ganando progresivamente un día del desfase cada año. Dado que la diferencia entre los calendarios durante el siglo XX sería de 13 días, la transición exigía 13 años. 
 
 La decisión de las autoridades rusas se inclinó por hacer la transición en un solo acto, pasando al nuevo estilo en una decisión única. Y, así, mediante decreto del 26 de enero de 1918, firmado por Lenin, se dispuso que el día siguiente al 31 de enero pasase a ser el 14 de febrero, ganando los 13 días que separaban los calendarios juliano y gregoriano
 
La iglesia rusa se negó a cambiar al nuevo estilo y desde el 14 de febrero de 1918, durante ya más de cien años, Rusia vive dos calendarios simultáneamente: la vida civil según el "nuevo estilo" del calendario gregoriano; y la vida religiosa, según el “antiguo estilo” del calendario juliano, con un desfase de 13 días. 
 
Por eso, no es extraño que para los eventos religiosos se indique una doble fecha, distanciada 13 días una de otra. Como, según el decreto mencionado, el 1 de febrero del estilo antiguo pasó a ser el 14 del nuevo estilo, en el señalamiento con dos fechas de las festividades, la inicial se refiere al “estilo antiguo” y la segunda (13 días posteriores) al “estilo nuevo”. 

 

11.6.-Calendario “Nuevo año juliano

El denominado Nuevo año juliano es un intento de compromiso entre los calendarios utilizados simultáneamente en varios países orientales, singularmente en Rusia. En él, las fiestas fijas se celebran según el calendario gregoriano (estilo nuevo, según la nomenclatura rusa) y las fiestas ligadas a los ciclos móviles, según el calendario juliano (estilo antiguo).
 
Un nuevo cálculo de los años bisiestos, tomando un ciclo largo de 900 años, y considerando bisiestos los años:
.- cuyo número es divisible por 4 y no son múltiplos de 100.
.-su número es divisible por 900, con un resto de 200 o 600
Con estas correcciones, la duración del «nuevo año juliano» se aproxima extraordinariamente a la del año tropical, con un error absoluto de 0,000023 días, apenas 2 segundos.
 
 

12.- Oración

 
 
 

13. BIBLIOGRAFIA

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NUAL: NORMAS UNIVERSALES SOBRE EL AÑO LITÚRGICO Y SOBRE EL CALENDARIO)
PABLO VI, MISTERII PASCHALIS, motu proprio. 14.02.1969
 
CROISSET, Juan. Año cristiano
 
PARSCH, PIO. El año litúrgico.
 
LOPEZ MARTIN, JULIAN. El año litúrgico
 
ORDOÑEZ MARQUEZ, Juan. Teología y espiritualidad del año litúrgico. BAC
 
PASCHER, J. El año litúrgico. BAC
 
VORAGINE, Santiago de la. La Leyenda dorada 
 
VV.AA. Año cristiano. BAC
 
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