Rezando con los iconos

Así como la lectura de los libros materiales permite la comprensión de la palabra viva del Señor, del mismo modo el icono permite acceder, a través de la vista, a los misterios de la salvación (Juan Pablo II, Duodecimum saeculum).
 

Alabanza de la Madre de Dios con "Akathista"

Akathist a la Madre de Dios

 

    INDICE

 

"Alégrate, favor de Dios para los mortales,
Alégrate, audacia de los mortales para Dios"
 
 
 
 
 
 
 

1.-Introducción

El icono de la Alabanza de la Madre de Dios se ha convertido en un símbolo de su intercesión constante a favor de los cristianos. La Fiesta de la Alabanza se estableció en Constantinopla en el siglo VIII en memoria de la milagrosa salvación de la ciudad por la Madre de Dios de la invasión de los ávaros en 625.
 
Luego, el patriarca Sergio trajo el icono milagroso de la Madre de Dios Odigitria (según algunas versiones, la túnica de la Madre de Dios) a la orilla del Bósforo y lo sumergió en las aguas de la bahía. Al momento, de las calmas aguas surgió una tormenta en el mar, dispersando y hundiendo la flota enemiga, tras lo cual se levantó el sitio de Constantinopla. 
 
El icono más antiguo de Alabanza estaba en el palacio imperial de Blachernae. El icono representaba a la Madre de Dios con el Niño, de medio cuerpo o sentada en un trono, rodeada de profetas del Antiguo Testamento con símbolos de la Madre de Dios en sus manos (un templo, una puerta, una escalera, una montaña, etc.).
 
Alabanza del Santísimo Theotokos es el nombre de la fiesta y la liturgia de la Iglesia Ortodoxa que se celebra el sábado de la quinta semana de la Gran Cuaresma (sábado Akathista).
 

2.-La historia

El siglo VII se abre en Oriente con una confrontación entre Bizancio y la dinastía persa de los sasánidas que duraría un cuarto de siglo, entre el 602 y el 626. En principio, la larga contienda se desenvolvió desfavorablemente para el imperio bizantino, que conoció continuas derrotas hasta la llegada de Heraclio, en 610, al trono de Constantinopla. Su dirección de la guerra permitió una progresiva mejora de las posiciones estratégicas y económicas del imperio, hasta el punto de permitirle, a partir de 622, poner a la defensiva a los persas. El precario equilibrio conseguido se rompió en 626, cuando los ávaros y los eslavos sitiaron Constantinopla por tierra, mientras los persas la cercaban por mar.
 
Durante el sitio de la ciudad el patriarca Sergio I convocó una vigilia de oración respondida de forma masiva por el pueblo cristiano que se concentró la iglesia de la Santísima Madre de Dios, en Blachernae, donde se custodiaba un icono de la Virgen atribuido al evangelista  Lucas. Una procesión portando el icono salió de la iglesia y rodeó las murallas de la ciudad pidiendo ayuda e intercesión a la santísima Theotokos. Cuando llegaron a la orilla del Bósforo, el Patriarca sumergió la túnica de la Madre de Dios hasta las aguas, completamente en calma. De forma súbita, se desencadenó una tormenta tal, que las naves enemigas se dispersaron o hundieron en el océano. Los atacantes por tierra, aterrados ante lo que veían levantaron el sitio y huyeron abandonando el asedio.
 
Durante la noche siguiente, los griegos cantaron alabanza a la Madre de Dios por su clara intercesión a favor del pueblo cristiano frente a las tropas paganas, y decidieron celebrar ese día todos los años con una fiesta mariana. Así, el sábado de la 5ª semana de la Gran Cuaresma, se celebra una solemne liturgia llamada "Alabanza a la Santísima Madre de Dios" o sábado Akathista.
 
La favorable intercesión  del icono milagroso que salvó a Constantinopla de los ávaros en el año 626 se repitió años después, frente a los persas, en 677, y frente a los árabes, en 717. Esta repetida liberación de Constantinopla gracias a la ayuda de la Virgen llevó a la celebración instituida en el siglo IX. El icono original  se conserva en el monte Athos, en el monasterio de Dionisiat.
 

3.-El himno Akathista

El himno Akathista puede contemplarse en el capítulo dedicado a la Virgen en el tomo I de este trabajo (véase pág. 180 y ss.). Pero merece la pena refrescar algunos conocimientos previos sobre este monumento laudatorio por ser, por un lado, un canto de belleza sin igual dirigido a la Madre de Dios; por otro, por tratarse de una respuesta del pueblo cristiano ante una acción de la Virgen en el año 626, considerada milagrosa por la Iglesia; y, finalmente, por su carácter litúrgico. 
 
La palabra Akathista (del griego Akathistaos imnos) se dice del himno que se canta de pie, es decir, durante el canto nadie se sienta. En sentido estricto, Akathista es un himno laudatorio-dogmático dirigido a la Santísima Madre de Dios, que tiene su lugar litúrgico exclusivamente en los maitines de la fiesta de la Alabanza de la Santísima Madre de Dios, que se celebra todos los sábados de la 5ª semana de la Gran Cuaresma.
En un sentido más amplio y general, puede llamarse Akathista cualquiera de los muchos himnos dedicados a cantar las alabanzas de los fieles hacia Jesucristo o los mártires y santos que gozan del suficiente apoyo popular y fama de santidad. En este sentido amplio, puede decirse que el Akathista constituye un género de canto litúrgico, que se hizo popular a partir del fin del imperio bizantino.
 
Hasta el siglo IX no se hizo la traducción latina del Akathista, y aún hubo de esperarse hasta 1502 para poder disponer de una primera edición, preparada por Aldus Manutios. Últimamente, la Iglesia Ortodoxa Rusa muestra una gran vitalidad en la creación de “Akathistas”, siendo sus autores personas de estatus sociales muy diferentes: escritores espirituales, maestros de escuelas, teólogos, clérigos, etc.
 
Alabanza-a-la-Madre-de-DiosEn el periodo de 1840 a 1910 hubo un gran florecimiento de la creación Akathista.  Se llegaron a publicar hasta 157 y, rechazados por contenidos inadecuados, más de 300.
 
Se inicia Akathista con una introducción o “Proemio” a un conjunto de 24 estrofas (“ikos” en la tradición griega), 12 grandes y 12 pequeñas, que se inician en forma de acróstico alfabético con las letras consecutivas del alfabeto griego, desde "alfa" hasta "omega" (la primera estrofa comienza con la palabra "Ángel” y, a continuación, la primera palabra de cada nueva estrofa comienza con la siguiente letra del abecedario).
 
Cada ikos contiene 12 saludos a la Madre de Dios que comienzan con la palabra "alégrate" (en la traducción del texto griego de Jesús Castellano Cervera, O.C.D. se dice “salve”)
 
 
 
 
Elogio-de-la-Madre-de-Dios-con-el-Akathist-en-24-escenas_1550-1560_ fila-local-del-conostasio-Catedral-de-la-Asuncion-del-Monasterio-Kirillo-BelozerskyTodos los ikos tienen el mismo patrón rítmico.El conjunto de los ikos se divide en dos partes:
 
1. Ikos 1º a 12º: narración que va contemplando la vida terrena de la Virgen y la infancia de Jesús, siguiendo los Evangelios y atendiendo a la Tradición
 
2. Ikos 13º a 24º: exposición dogmática sobre la Historia de la Salvación, con atención especial al misterio de la Encarnación.
 
El Proemio es un canto victorioso dirigido a la Virgen que recuerda el origen milagroso del himno, cuando en el año 626 salvó Constantinopla del asedio de ávaros y turcos.
 
 
En 1945, en pleno régimen ateo y comunista, el Patriarca de Moscú Alexy dijo, sobre la posibilidad de dar a conocer de forma masiva el Akathista, “Cuando surja la oportunidad, será posible imprimirlo para conocimiento y uso general”. Tras la caída del Muro de Berlín y la perestroika, en 1999 el Patriarca Alexy II permitió imprimir el Akathista con modernas técnicas tipográfica. Un año después, coincidiendo con el 2000 aniversario de la Natividad de Cristo, se publicó una edición facsímil del Akathista sobre la Transfiguración de nuestro Señor, escrito a mano.
 

4.-Los textos

La Revelación va desarrollando progresivamente el plan de Dios sobre la humanidad y, muy concretamente, la verdad sobre el Mesías y su encarnación en María, la virgen anunciada por Isaías. Este desarrollo progresivo, a través de «tipos» veterotestamentarios de la Virgen, es la base de la amplia iconografía sobre la Alabanza de la Madre de Dios. 
 
Muchos de estos «tipos» aparecen en el Antiguo Testamento, donde abundan las profecías más importantes sobre la vida de la Santísima Madre de Dios. Tomemos de guía el detalle central del icono "Alabanza de la Madre de Dios rodeado de 24 escenas", donde aparece la Virgen sentada en el trono rodeada de 11 profetas que muestran sus palabras sobre ella.
 
Son muchos los títulos marianos que se cantan en el Akathista, tomados todos ellos de las previsiones bíblicas que la Palabra de Dios ha ido revelando progresivamente. La “llena de gracia” llena, con una presencia cada vez más expresa, el texto sagrado. Una relación que no pretende ser exhaustiva de los «tipos» de María puede ser:
Reina y la Señora
Hijas de reyes salen a tu encuentro, de pie a tu derecha está la reina, enjoyada con oro de Ofir (Sal 44,10)
Libro sellado
Cualquier visión será para vosotros como el texto de un libro sellado (Is 29:11).
Rollo del libro 
Vi entonces una mano extendida hacia mí, con un documento enrollado. (Ez 2, 9
Novia de Dios 
Me has robado el corazón, hermana mía, esposa; me has robado el corazón con una sola mirada tuya, con una vuelta de tus collares (Cant 4,9)
¡Oh, si fueras mi hermano, | amamantado a los pechos de mi madre! | Al encontrarte en la calle, te besaría | sin que nadie me despreciara (Cant 8 1)
La cámara del Rey
La sabiduría se ha hecho una casa, | ha labrado siete columnas (Prov 9 1)
Trono de fuego
Y por encima de la bóveda, que estaba sobre sus cabezas, había una especie de zafiro en forma de trono; sobre esta especie de trono sobresalía una figura que parecía un hombre.  Y vi un brillo como de ámbar (algo así como fuego lo enmarcaba) de lo que parecían sus caderas para arriba, y de lo que parecían sus caderas para abajo vi algo así como fuego, rodeado de resplandor, (Ez 1, 26s)
Miré y vi que colocaban unos tronos. Un anciano se sentó. Su vestido era blanco como nieve, su cabellera como lana limpísima; su trono, llamas de fuego; sus ruedas, llamaradas; (Dan. 7, 9
Manzana fragante
Como manzano entre árboles silvestres, es mi amado entre los mozos: | desearía yacer a su sombra, pues su fruto me es dulce al paladar. (Cant. 2:3).
Buen olor de Cristo
Vivid en el amor como Cristo os amó y se entregó por nosotros a Dios como oblación y víctima de suave olor (Ef 5,2)
Lirio perfumado
¡Qué exquisito el olor de tus perfumes; aroma que se expande es tu nombre; | por eso te aman las doncellas (Cant. 2, 2).
Incensario
Como fuego e incienso en el incensario, como vaso de oro macizo | adornado con toda clase de piedras preciosas (Eclo 50,9)
Mirra de gran valor
Bolsita de mirra es mi amado para mí: entre mis pechos descansa (Cant 1,13)
Fuente de agua viva
¡Fuente de los jardines, | manantial de aguas vivas, | que fluyen del Líbano (Cant. 4:15).
Comida que contiene el pan de vida
Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; (Jn 6, 51)
La puerta única
El Señor me dijo: «Este pórtico permanecerá cerrado. No se abrirá nunca y nadie entrará por él, porque el Señor, Dios de Israel, ha entrado por él (Ez44,2)
Escalera celestial
[Jacob] tuvo un sueño: una escalinata, apoyada en la tierra, con la cima tocaba el cielo. Ángeles de Dios subían y bajaban por ella (Gén28,12)
Nube ligera
El Señor cabalga sobre una nube ligera (Is 19,1).
Lámpara luminosa
Harás también un candelabro de oro puro. Cincelarás la base y el fuste del candelabro; sus copas, cálices y corolas formarán un cuerpo con él (Ex 25,31)
Él [Aarón] colocará las lámparas en el candelabro de oro puro para que ardan ante el Señor continuamente (Lev 24,4)
Muralla 
Yo soy una muralla, y mis pechos, como torres; pero a sus ojos soy embajadora de paz. (Cant 8,10)
Carro de fuego de la Palabra
Los querubines desplegaron sus alas y se elevaron sobre la tierra ante mis ojos. Junto con ellos partieron también las ruedas y se detuvieron a la entrada de la puerta oriental del templo del Señor. La Gloria del Dios de Israel estaba por encima de ellos.(Ez10,19)
Zarza ardiente 
Moisés se dijo: «Voy a acercarme a mirar este espectáculo admirable, a ver por qué no se quema la zarza». Viendo el Señor que Moisés se acercaba a mirar, lo llamó desde la zarza: «Moisés, Moisés». Respondió él: «Aquí estoy».  Dijo Dios: «No te acerques; quítate las sandalias de los pies, pues el sitio que pisas es terreno sagrado».  Y añadió: «Yo soy el Dios de tus padres, el Dios de Abrahán, el Dios de Isaac, el Dios de Jacob».(Ex 3, 3s)
Columna de fuego 
El Señor caminaba delante de los israelitas: de día, en una columna de nubes, para guiarlos por el camino; y de noche, en una columna de fuego, para alumbrarlos; para que pudieran caminar día y noche. Ex. 13:21).
Verdadera vid 
Voy a cantar a mi amigo | el canto de mi amado por su viña. | Mi amigo tenía una viña en un fértil collado (Is 5,1)
Roca que dio de beber a los sedientos de vida
Yo estaré allí ante ti, junto a la roca de Horeb. Golpea la roca, y saldrá agua para que beba el pueblo». Moisés lo hizo así a la vista de los ancianos de Israel. (Ex. 17, 6)
Tierra prometida
He bajado a librarlo de los egipcios, a sacarlo de esta tierra, para llevarlo a una tierra fértil y espaciosa, tierra que mana leche y miel (Éx 3, 8)
Néctar destilan tus labios, esposa mía, | miel y leche bajo tu lengua; | la fragancia de tus vestidos, | cual fragancia del Líbano. (Cnt 4,11).
Pilar de la Virginidad. La columna inquebrantable de la Iglesia
u cuello, cual torre de David, edificada con sillares (Cat 4,4)|
Tu cuello, como torre de marfil (Cant 7,5)
Arca dorada 
Harás un arca de madera de acacia de un metro y cuarto de larga por setenta y cinco centímetros de ancha y otros tantos de alta. La revestirás de oro puro, por dentro y por fuera, y le pondrás alrededor una cenefa de oro. (Ex 25,10s).
 
 

5.-La iconografía

El tema principal del icono de la Alabanza de la Madre de Dios es la glorificación de la Virgen María, quien fue anunciada por los profetas del Antiguo Testamento a partir de Isaías como “signo” de Dios:
“el Señor, por su cuenta, os dará un signo. Mirad: la virgen está encinta y da a luz un hijo, y le pondrá por nombre Enmanuel” (Is 7,14).
 
María, la virgen anunciada, se convirtió en la madre del Dios encarnado. La figuración de su iconografía toma como indicaciones las palabras de la liturgia que el patriarca Herman de Constantinopla preparó para el canon de la misa de los profetas en el siglo VIII. A partir de sus palabras, sus evocaciones de los mensajes proféticos y de los signos que los acompañaban, los artistas iconógrafos crearon el canon de esta familia de iconos.
 
 

5.1.-El Cánon iconográfico

El icono “Elogio de la Madre de Dios con el Akathista en 24 sellos” que se conserva en el  Palacio Mijailovski, Pabellón 3, ilustra perfectamente la línea iconográfica de la familia de iconos “Alabanza de la Madre de Dios”.
 
La pieza central del icono representa la "Alabanza de la Madre de Dios", que está rodeada de escenas que ilustran las 24 estrofas que componen el Akathista, formando un tema único a través del simbolismo de las imágenes y sus historias.
 
María aparece sentada en un trono, rodeada de once figuras de profetas que se dirigen a la Madre de Dios mostrando pergaminos extendidos con  los textos de sus profecías anunciando el milagro de la encarnación de Cristo. 
 
A lo largo de la Revelación, tanto la figura de Jesús, el Mesías objeto de la promesa, como María, profetizada como nueva Eva desde el paraíso, han sido prefiguradas en la predicación de los profetas según una inmensa cantidad de signos o símbolos. La Madre de Dios lo ha sido como, por ejemplo: una vara, un candelabro, un incensario, una escalera entre la tierra y el cielo, una puerta que no puede abrirse, un trono, etc., y ha sido anunciada proféticamente como "trono preparado", "templo vivo", "sagrario de la inmortalidad", "tabernáculo de Dios".
 
En algunos iconos de la familia “Alabanza de la Madre de Dios” presentan a los distintos profetas portando objetos propios del ejercicio de su ministerio que los identifican fácilmente. 

Detalle-central-del icono-Alabanza-de-la-Madre-de-Dios-con-el-Akathist-en-24-escenas_1550-1560_ fila-local-del-conostasio-Catedral-de-la-Asuncion-del-Monasterio-Kirillo-Belozersky

En el cuadro del centro del icono, la nómina de los profetas que aparecen, con indicación rápida de los símbolos propios, es la siguiente: 
 
1. .-Habacuc o Daniel están representado con una montaña, lugar de las teofanías;
2. .-Ezequiel - puertas cerradas, símbolo de la virginidad de María;
3. .-Jeremías - con una tablilla;
4. .-Jacob - con una escalera que conecta la Tierra con el Cielo, 
5. .-Aarón o Jessé.-. con una vara florida, símbolo de su descendencia entre la que se cuenta la Madre de Dios y Jesús;
6. .-Gedeón - un vellón (como “tipo” de la Anunciación);
7. .-Moisés - con una zarza ardiente; 
8. .-David - con un arca, o Templo de Jerusalén;
9. .-Salomón – con una maqueta del Templo de Jerusalén;
10. .-Isaías – con tenazas y carbón; y
11. .-Balaam, arrodillado en la parte inferior, que señala una estrella (que simboliza la venida del Mesías); 
 
Detalle central del icono «Alabanza-de-la-Madre-de-Dios-con-el-Akhatista», de la Catedral de la Asunción, en el Kremlin de Moscú, que se expone en el punto siguiente. 
 
Pueden apreciarse fácilmente algunos de los atributos propios de los personajes antes mencionados
 
Detalle-central-de-Alabanza-de-la-Madre-de-Dios-con-el-Akhatista_Catedral-de-la-Asuncion_Kremlin
 
A la izquierda: 
Jacob, con una escalera que conecta la Tierra con el Cielo
Aarón, con una vara florida, símbolo de su descendencia entre la que se cuenta la Madre de Dios y Jesús;
Ezequiel, puertas cerradas, símbolo de la virginidad de María
Salomón, con una maqueta del Templo de Jerusalén
Zacarías; 
 
A la derecha: 
Moisés, con una zarza ardiente
Samuel,
Isaías, con tenazas y carbón
David con un arca, o Templo de Jerusalén 
Daniel.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

5.2. El icono

Alabanza-de-la-Madre-de-Dios-con-el-Akhatista_Catedral-de-la-Asuncion_Kremlin

La Catedral de la Asunción de Moscú conserva el icono más antiguo de la "Alabanza de la Madre de Dios con el Akathista”. Se cree que fue creada en la segunda mitad del siglo XIV por un pintor de iconos griego.
 
 
 
 
 
Alabanza-de-la-Madre-de-Dios-con-el-Akhatista_Catedral-de-la-Asuncion_Kremlin.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Los detalles principales de los iconos primeros pronto fueron imitados y, en la práctica pasaron a ser canónicos para esta línea iconográfica. 
 
 
Los artistas, naturalmente, se adhirieron a estos requisitos iniciales, pero frecuentemente agregaron detalles personales a la imagen, dándole un cierto significado que permite distinguir al autor o al momento histórico local, detalles que revelan el tiempo y el lugar de la escritura. 
 
Así, mientras el icono canónico "Alabanza a la Madre de Dios" se generalizaba en los siglos XIV-XV, los tiempos posteriores contemplaron un cierto desarrollo del mismo, como hemos podido ver en el icono anterior “Alabanza de la Madre de Dios con el Akhatista”, de la Catedral de la Asunción, en el Kremlin de Moscú, que presenta 24 escenas relacionadas con la vida de la Virgen
icono-de-la-Alabanza-de-la-Santisima-Madre-de-Dios_Kiev
 
 
 
 
 
Icono alabanza de la madre de Dios (Kiev)
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Por ejemplo, este icono de la Alabanza de la Santísima Madre de Dios, de la escuela de Kiev, elogia a la Madre de Dios como Reina de los cielos, presentándola en majestad, sentada en un trono con el Niño en sus brazos, rodeada de la gloria angélica y acompañada de los santos patronos de la ciudad. 
Alabanza-a-la-Madre-de-Dios_Dionisio_Pintura-de-la-Iglesia-de-la-Natividad-de-la-Virgen_Monasterio-de-Ferapontov
 
Dionisio. Alabanza a la Madre de Dios. Pintura de la Iglesia de la Natividad de la Virgen en el Monasterio de Ferapontov
 
Un desarrollo del tema de la “Alabanza de la Santísima Madre de Dios”, con figuración más compleja de lo que permitiría el ajuste estricto al canon, se puede ver en las pinturas de las iglesias, en los siglos XVI-XVII. En el Monasterio Ferapontov de la Natividad de la Madre de Dios, se ha conservado parte del fresco "Alabanza a la Madre de Dios", creado por el famoso pintor de iconos Dionisio y sus hijos. 
 
 

6.-La fiesta

Historia de la fiesta
Cuando la Cuaresma se va acercando a la Semana Santa, en el sábado de la 5ª semana, la Iglesia Ortodoxa invita a sus fieles a hacer penitencia y hacer oraciones ante la Santa Madre de Dios. 
 
Comenzaron las primeras celebraciones en Constantinopla en la iglesia de Blachernae que custodiaba desde el año 626 el icono milagroso de la Madre de Dios, junto su túnica y su cinturón, objetos sagrados de su vida terrenal. A partir de ahí, no tardó en introducirse esta fiesta en las celebraciones propias de los monasterios y, desde ahí, en los libros litúrgicos de la Iglesia, haciéndose común a toda la Iglesia oriental. 
 
El nombre "Akathista" ("no sentado") se debe al comportamiento de los fieles durante la celebración original en Blachernae, cuando todos permanecieron puestos de pie, sin sentarse, mientras de cantaba la alabanza de la Madre de Dios.
 
Finalmente, la Fiesta de la Alabanza de la Madre de Dios, acompañada de la lectura de un Akathista (textos laudatorios), se instauró en el siglo VII y desde entonces, además de ser el Akathista más antiguo de la Theotokos, es el único que tiene estatuto litúrgico y, precisamente, para ser cantado en el oficio de maitines del sábado de la 5ª semana de Cuaresma.
 
Cómo se celebra la fiesta
En primer lugar, naturalmente, este día es preciso asistir a la iglesia para rezar y cantar alabanzas a la Madre de Dios por todas las cosas buenas que nos suceden a través de sus oraciones e intercesiones ante su hijo Jesucristo.
 
Todo el canto recuerda el milagro que sucedió en Blachernae y sirve así para fortalecer la fe y mostrar cual es el camino para imitar la vida de la Reina del Cielo y de la Tierra. Es decir, cómo seguir el mandato “sed perfectos, como vuestro Padre celestial es perfecto” (Mt 5,48)
 
Este sábado de la 5ª semana de la Gran Cuaresma, se prescribe abstinencia de carne, pescado, huevos y leche, permitiendo los alimentos hervidos y estofados con aceite vegetal.
 

7.-Reflexión teológica

Un aspecto común a los fieles de las Iglesias Católica y Ortodoxa, en especial si singularizamos la comparación entre los cristianos españoles y los rusos, es la extraordinaria veneración que goza la Reina de los Cielos, la Virgen María, para unos, y la Santísima Theotokos, para los otros. La abundancia de iconos en los templos y hogares rusos tiene su correlato occidental en la pintura y medallas que tienen a la Virgen en el arte sacro y en el adorno personal.
 
Los cristianos que la rezan desde “este valle de lágrimas” saben que no sólo le debemos todo el amor y contenido espiritual que hay en nuestros corazones, sino también los dones y favores materiales que tantas veces hemos pedido y alcanzado. En el periodo cuaresmal en el que nos preparamos para la mejor recepción de la Gran Pascua de resurrección, a ella le debemos tanto nuestras lágrimas de ternura y arrepentimiento, como la alegría tranquila de esperanza y oración que el Señor nos da durante el ayuno.
 
Son unos sentimientos que se vuelven a sentir cuando se hace memoria del hecho milagroso que se conmemora en esta fiesta: el cerco de Constantinopla, asediada por el enemigo, tanto por mar como por tierra. Cuando todo parecía perdido, ¡ocurrió un milagro!. Este milagro sucedió por las oraciones de los creyentes que iban de templo en templo suplicando: "¡Santísima Theotokos, sálvanos!".
 
Tal como los hebreos al salir de Egipto vieron cómo Yavhé con mano fuerte hundía en el mar Rojo las tropas de Faraón, con sus carros, caballos y tropas, los cristianos de Constantinopla vieron la intercesión favorable de la Virgen que confundía a las tropas terrestres dispersándolas llenas de pánico, y hundía las naves enemigas en la mar milagrosamente agitada.
 
De igual manera debemos comportarnos nosotros, tanto al pedir, como al ver los resultados de nuestra oración. Es menester dirigirnos con fe perseverancia a nuestra divina madre, gritándole nuestros problemas, angustias y esperanzas, porque
«Pues yo os digo a vosotros: Pedid y se os dará, buscad y hallaréis, llamad y se os abrirá» (Lc 11,9)
 
Y, simultáneamente, saber ver en nuestra historia la protección pedida. Ésta llegará, pero no necesariamente como lo esperamos. Porque no será con nuestras fuerzas como resolvamos la situación. No por el número, sea de hombres o de armas; no por el arte de la guerra, se salvó Bizancio. Fue la Madre de Dios quien preservó a los fieles que en ella confiaron.
 
De igual manera, ella es hoy nuestra fuerza. En la lucha cósmica entre Satán y la obra de Dios, la Virgen es cobijo lleno de gracia y, si no fuera por su ayuda y protección, nuestra alma sería derrotada por las fuerzas del maligno, contra el cual no sabemos cómo luchar. Pero
«Entonces, ¿quién se puede salvar?». Y él dijo: «Lo que es imposible para los hombres es posible para Dios» (Lc 18,26s).
«Entonces, ¿quién puede salvarse?». 26 Jesús se les quedó mirando y les dijo: «Es imposible para los hombres, pero Dios lo puede todo». (Mt 19,25s; Mc 10,26s)
 
La gracia conseguida a nuestro favor por Jesucristo nos llega de forma segura a través de la Virgen, esa “omnipotencia suplicante”, madre de Cristo y esposa del Espíritu Santo, a quien nosotros llamamos “abogada nuestra”. Ella es la esperanza segura del cristiano, que la sabe «mediadora universal de todas las gracias» 
«Uno solo es nuestro Mediador según las palabra del Apóstol: «Porque uno es Dios, y uno también el Mediador entre Dios y los hombres, el hombre Cristo Jesús, que se entregó a sí mismo para redención de todos» (1Tm 2,5-6). Sin embargo, la misión maternal de María para con los hombres no oscurece ni disminuye en modo alguno esta mediación única de Cristo, antes bien sirve para demostrar su poder. Pues todo el influjo salvífico de la Santísima Virgen sobre los hombres no dimana de una necesidad ineludible, sino del divino beneplácito y de la superabundancia de los méritos de Cristo; se apoya en la mediación de éste, depende totalmente de ella y de la misma saca todo su poder. Y, lejos de impedir la unión inmediata de los creyentes con Cristo, la fomenta» (Lumen Gentium, 60)
 

8.-Oración

Dios te salve,
Reina y Madre de misericordia, 
vida, dulzura y esperanza nuestra. 
Dios te salve. 
 
A Ti clamamos 
los desterrados hijos de Eva, 
a Ti suspiramos,
gimiendo y llorando en este valle de lágrimas. 
 
¡Ea, pues, Señora Abogada Nuestra, 
vuelve a nosotros tus ojos misericordiosos, 
y después de este destierro, muéstranos a Jesús,
fruto bendito de tu vientre!.
¡Oh, clemente, oh piadosa, oh dulce Virgen María!. 
 
Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, 
para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo.
Amén