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Próximas festividades

El año litúrgico, también conocido como el año cristiano, consiste en el ciclo de las festividades litúrgicas en las iglesias cristianas, que determina cuándo las Fiestas, memoriales, conmemoraciones y solemnidades se deben observar y qué lecturas de las Escrituras serán proclamadas. Las fechas de las fiestas varían un poco entre las diferentes iglesias, aunque la secuencia y la lógica son básicamente las mismas.

Este módulo muestra los principales eventos del calendario litúrgico en orden cronológico, permitiendo un horizonte de 60 días hacia adelante y 30 hacia atrás.

Fecha de hoy:

 

La natividad de la Virgen María
(Jueves, 08 Septiembre 2022, hace 23 días )

Exaltación de la santa Cruz
(Miércoles, 14 Septiembre 2022, hace 17 días )

San Mateo
(Miércoles, 21 Septiembre 2022, hace 10 días )

Santos arcángeles Gabriel, Miguel y Rafael
(Jueves, 29 Septiembre 2022, hace 2 días )

Santo ángel de la guarda
(Domingo, 02 Octubre 2022, mañana)

Témporas de acción de gracias
(Miércoles, 05 Octubre 2022, dentro de 4 días )

Ntra. Sra. del Rosario
(Viernes, 07 Octubre 2022, dentro de 6 días )

Ntra. Sra. del Pilar, patrona de España
(Miércoles, 12 Octubre 2022, dentro de 11 días )

San Lucas, evangelista
(Martes, 18 Octubre 2022, dentro de 17 días )

San Simón y san Judas, apóstoles
(Viernes, 28 Octubre 2022, dentro de 27 días )

Día de todos los santos
(Martes, 01 Noviembre 2022, dentro de 31 días )

Día de los fieles difuntos
(Miércoles, 02 Noviembre 2022, dentro de 32 días )

Dedicación de la basílica de Letrán
(Miércoles, 09 Noviembre 2022, dentro de 39 días )

Domingo de Cristo Rey
(Domingo, 20 Noviembre 2022, dentro de 50 días )

La Virgen niña entra al servicio del Templo
(Lunes, 21 Noviembre 2022, dentro de 51 días )

Adviento, primer Domingo
(Domingo, 27 Noviembre 2022, dentro de 57 días )

San Andrés, apóstol
(Miércoles, 30 Noviembre 2022, dentro de 60 días )

 

 

 

 

 

 

 

La Virgen de los Dolores

 

1.-Introducción

Con este nombre de La Virgen de los dolores el pueblo cristiano contempla a la madre de Jesús en el momento de escuchar la profecía del anciano  Simeón, pronunciada por él en el templo de Jerusalén el día de la Presentación del Señor:
Simeón los bendijo y dijo a María, su madre:«Este ha sido puesto para que muchos en Israel caigan y se levanten; y será como un signo de contradicción y a ti misma una espada te traspasará el alma » (Lucas  2, 34s)
 

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2.-La tradición

La profecía se cumpliría con creces en su vida. La tradición identifica las siete flechas que se clavan en su corazón de María con los siguientes momentos dolorosos en la vida de la Virgen.
 

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2.1.La Profecía de Simeón

Al presentar al Niño Jesús en el Templo, Simeón los bendijo y dijo a María su madre: “He aquí que éste es puesto para caída y para levantamiento de muchos en Israel y para señal de contradicción, para que sean descubiertos los pensamientos de muchos corazones. Y una espada traspasará tu misma alma” (Lc 2, 34-35)
 

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2.2. La Huida a Egipto 

Cuando el ángel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo: «Levántate, toma al niño y a su madre y huye a Egipto; quédate allí hasta que yo te avise, porque Herodes va a buscar al niño para matarlo».  José se levantó, tomó al niño y a su madre, de noche, se fue a Egipto y se quedó hasta la muerte de Herodes".(Mt 2, 13s).
 

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2.3. El Niño Jesús perdido y hallado en el Templo 

Los días de angustia al regresar de la peregrinación ritual a Jerusalén: "Cuando cumplió doce años, subieron a la fiesta según la costumbre  y, cuando terminó, se volvieron; pero el niño Jesús se quedó en Jerusalén, sin que lo supieran sus padres. Estos, creyendo que estaba en la caravana, anduvieron el camino de un día y se pusieron a buscarlo entre los parientes y conocidos;  al no encontrarlo, se volvieron a Jerusalén buscándolo. Y sucedió que, a los tres días, lo encontraron en el templo, sentado en medio de los maestros, escuchándolos y haciéndoles preguntas. Todos los que le oían quedaban asombrados de su talento y de las respuestas que daba. Al verlo, se quedaron atónitos, y le dijo su madre: «Hijo, ¿por qué nos has tratado así? Tu padre y yo te buscábamos angustiados».  Él les contestó: «¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que yo debía estar en las cosas de mi Padre?». Pero ellos no comprendieron lo que les dijo. 
Él bajó con ellos y fue a Nazaret y estaba sujeto a ellos. Su madre conservaba todo esto en su corazón". (Lc 2, 42-51)
 

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2.4. Encuentro de María con Jesús camino del Calvario

Sin duda, el forzoso encuentro de María con su hijo mientras éste, cargado con la cruz y el cuerpo destrozado de las torturas durante la noche, era conducido al Monte de la Calavera, sería uno de los momentos más horribles de la Pasión de María. No es posible conocer hasta dónde llegaría en su corazón el dolor en el momento de cruzarse las miradas. 
 

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5. Crucifixión de Jesús    

“Tomaron a Jesús y, cargando él mismo con la cruz, salió al sitio llamado «de la Calavera» (que en hebreo se dice Gólgota),  donde lo crucificaron; y con él a otros dos, uno a cada lado, y en medio, Jesús. Junto a la cruz de Jesús estaban su madre, la hermana de su madre, María, la de Cleofás, y María, la Magdalena”. (Juan 19, 25)
 

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2.6. Descendimiento de la Cruz yJesús muerto en brazos de María. 

Nuestra Señora de la Piedad, es como el pueblo católico invoca a María en este momento de su vida, que los evangelistas cuentan de la siguiente manera: 
Tomaron el cuerpo de Jesús y lo envolvieron en los lienzos con los aromas, según se acostumbra a enterrar entre los judíos. (Jn 19, 40)
Pilato se extrañó que hubiera muerto ya; y, llamando al centurión, le preguntó si hacía mucho tiempo que había muerto. Informado por el centurión, concedió el cadáver a José.  Este compró una sábana y, bajando a Jesús, lo envolvió en la sábana y lo puso en un sepulcro, excavado en una roca, y rodó una piedra a la entrada del sepulcro.  María Magdalena y María, la madre de Joset, observaban dónde lo ponían.(Mc 15, 44-47)
 

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2.7. Entierro de Jesús

La profecía del anciano Simeón culmina con la escena que humanamente debe ser la despedida definitiva de María con su hijo: 
 
“Había un huerto en el sitio donde lo crucificaron, y en el huerto, un sepulcro nuevo donde nadie había sido enterrado todavía. Y como para los judíos era el día de la Preparación, y el sepulcro estaba cerca, pusieron allí a Jesús”. (Jn 19, 41s)
 

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3.-Los iconos.

Tres iconos diferentes tratan de recoger el cumplimiento de la profecía de Simeón en el corazón de la Virgen. Dos de ellos pertenecen claramente al mismo tipo iconográfico, y son conocidos como “Nuestra Señora de las siete espadas” y “Dulcificación de los corazones malvados”. Su diferencia es que en el primero de ellos hay tres "flechas" en uno  de los lados y cuatro en el otro lado; y en el segundo, tres en cada lado del corazón y una séptima en la parte inferior
El tercero es el famoso icono de “Nuestra Señora de los Dolores” 
 

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3.1.-Siete espadas

Icono de la Madre de Dios atravesada por siete espadasNuestra Señora está representada con siete espadas clavadas en el corazón, ya sea de pie en una nube o, más corrientemente, de medio cuerpo. El número siete significa la plenitud del dolor, la tristeza y la angustia experimentada por la Virgen en su vida terrenal. 
La profecía de Simeón está representada en el icono de las "Siete espadas" por un signo de sentido evidentemente asociado a la violencia con derramamiento de sangre: una espada. 
Su simbolismo sobre el dolor y su capacidad expiatoria es, aún más profundo porque como se lee en el Levítico: “la vida de la carne está en la sangre, y yo os he dado la sangre para hacer expiación sobre el altar por vuestras vidas, pues la expiación por la vida se hace con la sangre.” (Lev 17,11)
 
 
El icono refleja el sufrimiento de la Santísima Virgen María que experimentó en soledad a lo largo de su vida, y especialmente durante los días que ahora llamamos el Triduo Pascual.
 
 
 
 

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3.2.- “Dulcificación de los corazones malvados”

 
 
En este icono, se representa a la Madre de Dios con siete espadas clavadas en el corazón : tres a la derecha y a la izquierda y una debajo. 
 
Como la iconografía anterior, transmite en forma alegórica la narración evangélica de la profecía de Simeón. 
La imagen "Dulcificación de los corazones malvados" parece provenir del suroeste de Rusia, sin que haya documentación de ello. Las espadas representan el dolor por los pecados cometidos por los hombres y la generalizada incredulidad en Cristo como Hijo de Dios. La inmensa misericordia de la Virgen, que ora por la conversión de todos los pecadores, ablanda los corazones endurecidos, los llena del amor a Dios y los conduce a la rectificación de sus vidas.

Su celebración, en la Iglesia Ortodoxa, tiene lugar el domingo siguiente al de la Trinidad, semana de Todos los Santos (siguiente a la Ascensión, Pentecostés en la Iglesia Católica)

 
 
Icono de la Madre de Dios de la ''Pasión''


 

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3.3.-Virgen de los Dolores o de la Pasión

Se desconoce la historia del icono milagroso original de la Madre de Dios “ de la Pasión", que, con toda probabilidad, era de origen bizantino
Su leyenda está asociada a un suceso milagroso ocurrido en el reinado de Juan el Terrible , en 1547, que estaba en una de las casas privadas de Kitai Gorod, también fue famoso. 
 
El 20 de febrero, dos incendios severos ocurrieron en esta parte de Moscú , destruyendo muchas viviendas. En uno de ellos, tras la devastación general de la barriada, apareció intacta una casa de madera donde estaba presente el Icono de la Pasión de la Madre de Dios. Conocido este suceso y ta salvación milagrosa de la vivienda, el rey Juan ordenó que el icono fuera llevado al palacio. Al poco, por orden del rey, el icono se colocó en el iconostasio de la Iglesia de la Concepción de Santa Ana, ubicada cerca del lugar donde ocurrió un milagro durante el incendio.
El ícono de la Virgen de los Dolores o de la Pasión pertenece al tipo iconográfico Hodigitria. La cabeza de la Virgen aparece inclinada sobre el niño Jesús, sentado en su brazo (https://www.rezarconlosiconos.com/index.php/la-virgen/virgen-hodigitria)
 
 
El niño está tenso, con clara expresión de miedo ante la visión de los ángeles, con su pie derecho, que ha perdido la sandalia, sujetándose al izquierdo, y ambas manos agarradas al pulgar de la Virgen. Mira a los ángeles que portan los conocidos símbolos de la pasión: cruz, caña con la esponja…, 
Los grandes ojos de la Virgen parecen vislumbrar los dolores que le ha profetizado Simeón. Obsérvese que la virgen y el divino niño portan mantos del mismo color púrpura, propio de la divinidad, significando la intensidad con que la Virgen participa de la vida divina. Su manto, de color azul, es propio de la humanidad.
Los ángeles, que la leyenda identifica con Miguel y Gabriel, mantienen en sus manos un paño en señal de respeto.
Bajo el ángel izquierdo aparece el nombre del icono: de la Pasión
  
 
 
Virgen-de-los-Dolores_Salamanca-Iglesia_de_la_Vera_Cruz.jpg
 

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4.-Representaciones artísticas en Occidente

La iconografía bizantina y rusa antes recogida tiene su réplica occidental con las características propias de este estilo. 
 
Así, el misterio mariano que recogen los iconos de la serie iconográfica de la “Virgen de las siete espadas” da lugar en Europa a una amplísima mostración de imaginería conocidas como Mater Dolorosa.
 
En España se recoge este motivo bajo diferentes advocaciones, como Virgen de la Angustias, de los Dolores, de la Esperanza Macarena, etc.
 
 
Con la advocación de Virgen de los Dolores, el Occidente cristiano se ha referido siempre a la Virgen María viviendo el momento de sumo dolor en el drama de Getsemaní. No hay país o artista plástico que no tenga en su catálogo una o varias obras con este tema. 
 
 
 
 

El crucificado con la presencia de María y Juan es el motivo de la serie plástica Stabat Mater Dolorosa (Estaba de pie la Madre dolorosa). María, siempre a la derecha de su hijo, puede estar acompañada por la Magdalena u otras piadosas mujeres. Indefectiblemente aparece Juan, el discípulo amado, al otro lado, con menor o mayor compañía, según la imaginación del autor. Se recoge la escena relatada por Juan: ”Junto a la cruz de Jesús estaban su madre, la hermana de su madre, María, la de Cleofás, y María, la Magdalena. Jesús, al ver a su madre y junto a ella al discípulo al que amaba, dijo a su madre: «Mujer, ahí tienes a tu hijo».  Luego, dijo al discípulo: «Ahí tienes a tu madre».(Jn 19, 25ss)

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
La "Piedad", _Miguel Angel_Vaticano.jpgFinalmente, occidente ha visto en el Gólgota una escena absolutamente creíble pero que no aparece en la Escritura, ni goza de representación en la iconografía bizantina. Se trata del motivo conocido como La Piedad que recoge los angustiosos instantes para María en que el cuerpo de Cristo es bajado de la cruz por José de Arimatea y recogido por los brazos de su madre. 
 
 
 
 
 
 
 
 

5.-La fiesta

 

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La celebración de los iconos que tienen por motivo la Profecía de Simeón con el corazón de la Virgen atravesado por Siete espadas se hace en la Iglesia Oriental el 15 de febrero del calendario ortodoxo, día de la Presentación del niño Jesús en el Templo (2 de febrero según el calendario juliano).
 
El 26 de agosto (13 de agosto según el estilo antiguo) se celebra el icono de la  "Pasión".
 
 
En Occidente, la festividad de la Virgen de los Dolores (también conocida como Virgen de la Amargura, Virgen de la Piedad, Virgen de las Angustias, la Dolorosa, etc.) se celebra el 15 de septiembre, tras la Exaltación de la Santa Cruz, el día anterior.
En “El año cristiano” aparecen este día del 15 de septiembre simultáneamente la conmemoración de “Los siete dolores de la Santísima Virgen” y  de “Nuestra Señora de las Angustias(El año cristiano, volumen III, págs.. 680-693, BAC).Como día de “Nuestra Señora de los Dolores” aparece en el Calendario “Iconos” del año 2020, de Ediciones Mensajero.  

6.-Oración

 

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A LA SOLEDAD DE NUESTRA SEÑORA

Sola con sola la cruz,
los ojos puestos en ella, ,
y en sus virginales manos,
clavos y espinas sangrientas. ,
Vueltos dos fuentes sus ojos,
que derraman vivas perlas, ,
llorando muerta una vida, ,
dice así una vida muerta: ,
Ay, cruz, que en mi soledad, ,
como amiga verdadera, ,
sólo a la sola acompañas,
sólo a la sola consuelas. ,
Dame tus dulces abrazos,
abraza a esta madre tierna,
porque a falta de mi Hijo,
los tuyos solo suplieran. ,
Quiero abrazarte, cruz mía;
¿ pero qué sangre es aquesta?.
Puesto que sin fuego hierve,
sin duda es la mía misma. ,
,
¡ Ay, sangre de mis entrañas,
vertida por tantas puertas! ,
pues de mis venas saliste,
volved a entrar en mis venas.
Ay, sangre que vertió Dios,
Ay, sangre que Dios desea,
pues con esta sangre cobra,
Dios de Dios todas las deudas. ,
¡Ay, engañosa manzana! ,
¡ Ay, mentirosa culebra! ,
¡ ay , enamorado Adán! ,
¡ay, mal persuadida Eva! ,
Llevó aquel árbol vedado,
frutas de culpas y penas, ,
mas vos, cruz, una granada,
coronada y pechiabierta. ,
Como fue fruta de invierno,
y cogida de una huerta, ,
colgáronla por el hombre,
que trae la salud enferma. ,
Ya a los dos nos desfrutaron,
de la dulce fruta nuestra,
pues la llevamos los dos,
yo con dolor , tú con pena.
 
Vuelve en ti a crucificarme
no hayas miedo que lo sienta,
que mal sentí yo sin alma,
pues el sepulcro me encierra.
La lanza que le hirió muerto,
a mi el alma me atraviesa,
que estaba en su pecho el alma,
y el mío estaba sin ella.
Crucificadme de pechos,
y no de espaldas, Cruz bella,
que pues la de Dios guardaste;
no es bien que ya te las vuelva.

Juntemos pechos y abrazos,
pues juntos es bien se vean,
brazos y pechos que a Dios,
en vida y muerte sustentan.
A Dios tuviste en los brazos,
atándole de manera,
que pudo el ladrón del hombre
llegar a hurtar sus riquezas.
Cruz, teniendo s Dios en peso,
en él mostraste tus fuerzas,
pues le hiciste dar de sí,
cuando pudo y cuando era.
Contigo me crucifica;
y si por clavos lo dejas,
aquí están aquellos tres
que hasta el alma me atraviesan.
¿ Cómo siendo arco de paz,
para mí lo eres de guerra,
pues son de mi corazón,
aquestos clavos las flechas?
Ay, Hijo, si nunca errasteis,
¿ cómo con clavos os hierran?.
Pues vuestra madre es esclava,
hierren a la madre vuestra.
Oh, ensangrentadas espinas,
que os subís a la cabeza,
a que mi flor encarnada,
pues es rosa, espinas tenga.
Ay, dolorosos despojos,
de la victoria sangrienta;
venid a ser haz de mirra,
de mi pecho y mi paciencia.
Herid el pecho que os ama,
y aquesta boca que os besa,
estos brazos y estos ojos,
dijo, y quedándose suspensa.
Con lágrimas acompaña,
alma , a su madre y su Reina,
que sola al pie de la Cruz,
llora su muerte y su ausencia.
El templo rompe su velo,
la luna en sangre se anega,
gime el aire y brama el mar,
llora el sol, tiembla la tierra.
Alma, gime, tiembla y llora,
que hasta las piedras te enseñan,
pues rompe sus corazones,
cuando el tuyo se hace piedra.
Los muertos a quien dio vida,
sienten su pasión acerba, 
y tú que se la quitaste,
no lo sientes ni lo piensas.

La soledad de la Virgen, Lope de Vega

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Los desposorios de María

Compromiso de José

 

 

Desposorio-Maria_Hagia-Sofia,Kiev_S.XI-R.jpg

 

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1. Introducción

En la contemplación de la vida de María según sus etapas lógicas hemos visto anteriormente, dentro de las “Fiestas marianas”, primeramente su nacimiento y, seguidamente, su entrada siendo niña al servicio del Templo.

En este capítulo va a contemplarse un evento singular en la vida de la Virgen, su Desposorio con José 

Los apócrifos recogen el hecho de la siguiente forma:
"Y, después de haber celebrado un sacrificio conforme al uso de la ley, dejaron allí a la Virgen, para ser educada en el recinto del templo, con las demás vírgenes. Y ellos regresaron a su casa". (Evangelio de la Natividad de María, 3)

Cuando pasaron los años, la estancia de María en el Templo una vez llegada su pubertad planteaba dos problemas:
.- Por un lado, la menstruación con su flujo de sangre, producía un estado de impureza legal en la mujer, incompatible con su servicio en el Templo.
.-Por otro, la bendición de Dios se daba en los hijos, no en la soltería infecunda.

Las autoridades del Templo quisieron resolver estas cuestiones como habitualmente se hacía con los muchachas que prestaban en su infancia servicio en él: sacándolas del Templo a los 14 años para que buscaran marido. La singularidad de María plantea un problema inédito, tal como nos lo cuentan varias leyendas:

• La más antigua es del "Proto Evangelio de Santiago", de finales del siglo II,
• La "Historia de José el Carpintero", una leyenda de origen egipcio, del siglo IV,
• El “Evangelio de la Natividad de María", datado a finales del siglo V.
• El "Evangelio de Pseudo-Mateo", igualmente tardío y nacido entre cristianos provenientes de ambientes judíos.
• La Leyenda Áurea, que deriva del Pseudo-Mateo.

 

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2.- La historia

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Las narraciones de los sucesos que conducen a los Desposorios de María y José no siempre coinciden en todos los detalles: nombres, sujetos, discursos, etc., pero bajo la literalidad de lo que dicen subyace unánime una verdad profunda: Dios mismo dispuso milagrosamente los signos de su elección por José, ante la cúpula sacerdotal de Jerusalén y ante el pueblo entero.

Nos acercaremos a este misterio de la vida de la Virgen siguiendo esencialmente la versión del “Evangelio de la Natividad de María”, datado a finales del siglo V. Este texto dice al llegar María a “la edad de doce años, los sacerdotes se congregaron, y dijeron: He aquí que María ha llegado a la edad de doce años en el templo del Señor. ¿Qué medida tomaremos con ella, para que no mancille el santuario?

Entonces el Gran Sacerdote anunció en público que todas las vírgenes que habían sido educadas en el templo, y que tenían catorce años, debían volver a sus hogares, y casarse, conforme a la costumbre de su nación y a la madurez de su edad. Todas las vírgenes obedecieron con premura esta orden.

Sólo María, la Virgen del Señor, declaró que no podía hacerlo. Como sus padres la habían consagrado primero a Dios, y ella después había ofrendado su virginidad al Señor, no quería violar este voto, para unirse a un hombre, fuese el que fuese.
El Gran Sacerdote quedó sumido en la mayor perplejidad. Él sabía que no era lícito violar un voto contra el mandato de la Escritura, que dice: “Haced votos, y cumplidlos”. Mas, por otra parte, no le placía introducir un uso extraño a la nación.

Ordenó, pues, que, en la fiesta próxima, se reuniesen los notables de Jerusalén y de los lugares vecinos, por cuyo consejo podría saber cómo le convendría obrar en una causa tan incierta

Y, cuando todos se congregaron, Abiathar, el Gran Sacerdote, se levantó, y subió a lo alto de las gradas, a fin de que pudiese verlo y oírlo todo el pueblo. Y, habiéndose hecho un gran silencio, dijo: “Escuchadme, hijos de Israel, y atended a mis palabras. Desde que el templo fue construido por Salomón, moran en él vírgenes, hijas de reyes, de profetas, de sacerdotes, de pontífices, y estas vírgenes han sido grandes y admirables. Sin embargo, no bien llegaban a la edad núbil, seguían la costumbre de nuestros antepasados, y tomaban esposo, agradando así a Dios. Únicamente María ha encontrado un nuevo modo de agradarle, prometiéndole que se conservaría siempre virgen. Me parece, pues, que, interrogando a Dios, y pidiéndole su respuesta, podemos saber a quién habremos de darla en guarda”.

Así se hizo, y fue común parecer que había que consultar sobre ese punto a Dios. Y, mientras todos se entregaban a la oración, el Gran Sacerdote avanzó para consultar al Señor, según la costumbre. Y, a poco, una voz, que todos oyeron, salió del oráculo y del lugar del propiciatorio. Y esa voz afirmaba que, de acuerdo con la profecía de Isaías, debía buscarse a quien debía desposar y guardar aquella virgen. Porque es bien sabido que Isaías vaticinó: “Y saldrá una vara del tronco de Jesé, y un vástago retoñará de sus raíces. Y reposará sobre él el espíritu del Señor, espíritu de inteligencia y de sabiduría, espíritu de fortaleza y de consejo, espíritu de conocimiento y de temor de Dios”.

Y, conforme a esta profecía, el Gran Sacerdote ordenó que todos los hombres de la casa y de la familia de David, aptos para el matrimonio y no casados, llevasen cada uno su bastón al altar, y que debía ser confiada y casada la virgen con aquel cuya vara produjera flores, y en la extremidad de ella reposase el espíritu del Señor en forma de paloma.

Y había, entre otros, un hombre de la casa y de la familia de David, llamado José y ya avanzado en edad. Y, mientras que todos fueron ordenadamente a llevar sus bastones, él omitió llevar el suyo
Y, como nada apareció que correspondiese al oráculo divino, el Gran Sacerdote pensó que había que consultar de nuevo al Señor. El cual respondió que, de todos los que habían sido designados, sólo el que no había llevado su vara, era aquel con quien debía casarse la Virgen. José fue así descubierto. Y, cuando hubo llevado su vara, y en su extremidad reposé una paloma venida del cielo, todos convinieron en que a él le pertenecía el derecho de desposar con María.

2. Y, una vez celebrados los desposorios, se retiró a Bethlehem, su patria, para disponer su casa, y preparar todo lo necesario para las nupcias. Cuanto a María, la Virgen del Señor, volvió a Galilea, a casa de sus padres, con otras siete vírgenes de su edad y educadas con ella, que le había dado el Gran Sacerdote. (Evangelio de la Natividad de María, caps. VII y VIII)

Con idéntica plasticidad se relata la elección de José como esposo de María en el Evangelio del Pseudo-Mateo:

2. Toda la asamblea aprobó este discurso. Y los sacerdotes echaron suertes entre las doce tribus, y la suerte recayó sobre la tribu de Judá. Y el Gran Sacerdote dijo: Mañana, venga todo el que esté viudo en esa tribu, y traiga una vara en la mano. Y José hubo de ir con los jóvenes, llevando también su vara. Y, cuando todos hubieron entregado sus varas al Gran Sacerdote, éste ofreció un sacrificio a Dios, y lo interrogó sobre el caso. Y el Señor le dijo: Coloca las varas en el Santo de los Santos, y que permanezcan allí. Y ordena a esos hombres que vuelvan mañana aquí, y que recuperen sus varas. Y de la extremidad de una de ellas saldrá una paloma, que volará hacia el cielo, y aquel en cuya vara se cumpla este prodigio será el designado para guardar a María.

Desposorio-Maria_Hagia-Sofia,Kiev_S.XI.jpg3. Y, al día siguiente, todos de nuevo se congregaron, y, después de haber ofrecido incienso, el Pontífice entró en el Santo de los Santos, y presentó las varas. Y, úna vez estuvieron todas distribuidas, se vio que no salía la paloma de ninguna de ellas. Y Abiathar se revistió con el traje de las doce campanillas y con los hábitos sacerdotales, y, entrando en el Santo de los Santos, encendió el fuego del sacrificio. Y, mientras oraba, un ángel le apareció, diciéndole: Hay aquí una vara muy pequeña, con la que no has contado, a pesar de haberla depositado con las otras. Cuando la hayas devuelto a su dueño, verás presentarse en ella la señal que se te indicó. Y la vara era la de José, quien, considerándose descartado, por ser viejo, y temiendo verse obligado a recibir a la joven, no habían querido reclamar su vara. Y, como se mantuviese humildemente en último término, Abiathar le gritó a gran voz: Ven y toma tu vara, que es a ti a quien se espera. Y José avanzó temblando, por el fuerte acento con que lo llamara el Gran Sacerdote. Y, apenas hubo tendido la mano, para tomar su vara, de la extremidad de ésta surgió de pronto una paloma más blanca que la nieve y extremadamente bella, la cual, después de haber volado algún tiempo en lo alto del templo, se perdió en el espacio.
4. Entonces todo el pueblo felicitó al anciano, diciéndole: Feliz eres en tu vejez, pues Dios te ha designado como digno de recibir a María. Y los sacerdotes le dijeron: Tómala, puesto que has sido elegido por el Señor en toda la tribu de Judá. Pero José empezó a prosternarse, suplicante, y les dijo con timidez: Soy viejo, y tengo hijos. ¿Por qué me confiáis a esta joven? Y el Gran Sacerdote le dijo: Recuerda, José, cómo perecieron Dathan, Abirón y Coré, por haber despreciado la voluntad del Altísimo, y teme no te suceda igual, si no acatas su orden. Y José le dijo: En verdad, no menosprecio la voluntad del Altísimo, y seré el guardián de la muchacha hasta el día en que el mismo Dios me haga saber cuál de mis hijos ha de tomarla por esposa. Entretanto, dénsele algunas vírgenes de entre sus campaneras, con las cuales more. Y Abiathar repuso: Se le darán vírgenes, para su consuelo hasta que llegue el día fijado para que tú la recibas, porque no podrá casarse con ningún otro que contigo.

5. Y José tomó a María con otras cinco doncellas, que habían de habitar con ella en su casa. Y las doncellas eran Rebeca, Sefora, Susana, Abigea y Zahel, a las cuales los sacerdotes dieron seda, lino, jacinto, violeta, escarlata y púrpura. Y echaron suertes entre ellas, para saber aquello en lo que cada una trabajaría, y a María le tocó la púrpura destinada al velo del templo del Señor. Y, al tomarla, las otras le dijeron: Eres la más joven de todas, y, sin embargo, has merecido obtener la púrpura. Y, después de decir esto, empezaron a llamarla, por burla, la reina de las vírgenes. Pero, apenas acabaron de hablar así, un ángel del Señor apareció en medio de ellas, y exclamó: Vuestro apodo no será un apodo sarcástico, sino una profecía muy verdadera. Y las jóvenes quedaron mudas de terror, ante la presencia del ángel y sus palabras, y suplicaron a María que las perdonase, y que rogase por ellas. (Evangelio del pseudo-Mateo, cap. VIII, 2-5).

 

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3.-Vida de José y María

Cuando ocurren los hechos antes relatados, “el pueblo felicitó al anciano” que había sido elegido entre todos los convocados por el Gran Sacerdote con el anuncio: “Mañana, venga todo el que esté viudo en esa tribu, y traiga una vara en la mano”. Es, pues, un hombre de estado viudo y de avanzada edad.

Había sido sacerdote en el Templo, del que salió cuando enviudó a la edad de 80 años y trabajó de carpintero para sostener a su familia, de la que se conocen cuatro varones, Judá, Josetos, Jacobo y Simeón, y dos hijas, llamadas Lisia y Lidia.

José, esposo

El-sueño-de-San-Jose-el-prometido

El sueño de San José el prometido

Los textos bíblicos siempre hablan de 'desposorio':
• En el mes sexto, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José;(Lc 1, 26ss)
• José fue a Belén, para empadronarse con su esposa María, que estaba encinta. Lc 2,5
• La generación de Jesucristo fue de esta manera: María, su madre, estaba desposada con José y, antes de vivir juntos, resultó que ella esperaba un hijo por obra del Espíritu Santo. –(Mt 1,18ss)

El Catecismo de la Iglesia Católica es tan parco en José como los mismos Evangelios,

El ángel anunció a los pastores el nacimiento de Jesús como el del Mesías prometido a Israel: "Os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un salvador, que es el Cristo Señor" (Lc 2, 11). Desde el principio él es "a quien el Padre ha santificado y enviado al mundo"(Jn 10, 36), concebido como "santo" (Lc 1, 35) en el seno virginal de María. José fue llamado por Dios para "tomar consigo a María su esposa" encinta "del que fue engendrado en ella por el Espíritu Santo" (Mt 1, 20) para que Jesús "llamado Cristo" nazca de la esposa de José en la descendencia mesiánica de David (Mt 1, 16; cf. Rm 1, 3; 2 Tm 2, 8; Ap 22, 16). (CIC, 437)

Según estos textos es claro que en el momento de la Anunciación, María estaba ciertamente desposada con José y permanecía virgen según la promesa hecha por ella desde su niñez.

La anunciación
En este estado de vida esponsal tiene lugar la Anunciación del ángel y, en ella, el conocimiento del embarazo de Isabel.

La visitación a Isabel
“En el mes sexto [del embarazo de Isabel], el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María (Lc 1, 26s)

Conocida por María la feliz nueva sobre su prima, se pone en marcha para visitarla, y “María se quedó con ella unos tres meses y volvió a su casa” (Lc 1, 56)

El embarazo de María
La vuelta desde Judá a Nazaret no fue un evento pacífico. Con tres meses el embarazo de María ya era evidente en la intimidad de la casa de la familia de José. Y, con ello, la turbación comprensible de José porque María
“antes de vivir juntos, resultó que ella esperaba un hijo ».(Mt 1, 18)

Al descubrir que María estaba embarazada, atribuyó este embarazo a cualquier causa natural como resultado de la pasión entre jóvenes. Se propuso resolver el asunto en secreto para que ella no fuera acusada o expuesta al deshonor público.

Para ello, José, su esposo, como era justo y no quería difamarla, decidió repudiarla en privado. Pero, apenas había tomado esta resolución, se le apareció en sueños un ángel del Señor que le dijo: «José, hijo de David, no temas acoger a María, tu mujer, porque la criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados».(Mt 1, 19ss)

El-sueño-de-San-Jose-el-prometidoEn el icono de la Natividad de Jesús, en el vértice inferior izquierdo aparece la escena de José, doblado de pesar ante una realidad que le deja perplejo, mientras es tentado por Satanás.

 

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3.1.-Muerte de José

El relato apócrifo la "Historia de José el Carpintero", una leyenda de origen copto, del siglo IV, describe los últimos años de José, en forma de relato puesto en boca de su hijo, el propio Jesús. Cuenta que, finalmente, el anciano llegó a una edad muy avanzada. Sin embargo, “pasado tan largo lapso, su cuerpo no estaba debilitado. Sus ojos no habían perdido la luz y ni un solo diente había perdido su boca. En ningún momento le faltó prudencia y buen juicio, antes permanecía vigoroso como un joven, cuando ya su edad había alcanzado el año ciento once.” (Historia de José el Carpintero, X)

Cuando José supo que pronto descansaría, se levantó y fue a Jerusalén, al templo del Señor, y derramó su oración ante el santuario. Y ocurrió que la muerte de mi padre se acercó, según es ley del hombre. Cuando su cuerpo sintió la enfermedad, su ángel le advirtió: En este año morirás. Y su alma se turbó y fue a Jerusalén, al templo del Señor, y se prosternó ante el altar, diciendo: “¡Oh, Dios, padre de toda misericordia y de toda carne, Dios de mi alma, de mi cuerpo y de mi espíritu, pues que los días de mi vida en este mundo se han cumplido, he aquí que yo te ruego, Señor Dios, envíes a mí al arcángel San Miguel, para que esté junto a mí hasta que mi pobre alma salga de mi cuerpo, sin dolor y sin turbación!“ (Historia de José el Carpintero, XII y XIII.)

Luego regresó a Nazaret y fue repentinamente afectado por una enfermedad, lo que lo hizo quedarse en su cama. La enfermedad pesaba sobre él. Según cuenta el libro que estamos siguiendo, Cristo mismo escuchó la confesión del justo, “Viendo que mi padre José hablaba de tal forma, me levanté y fui hacia él, que estaba acostado, y lo hallé turbado de alma y de espíritu. Y le dije: Salud, mi querido padre José, cuya vejez es a la vez buena y bendita. Él, con gran temor de la muerte, me contestó: ¡Salud infinitas veces, mi hijo querido! He aquí que mi alma se apacigua después de escuchar tu voz. ¡Jesús, mi Señor! ¡Jesús, mi verdadero rey! ¡Jesús, mi bueno y misericordioso salvador! ¡Jesús, el liberador! ¡Jesús, el guía! ¡Jesús, el defensor! ¡Jesús, todo bondad! ¡Jesús, cuyo nombre es dulce y muy untuoso a todas las bocas! ¡Jesús, ojo escrutador! ¡Jesús, oído atento! Escúchame hoy a mí, tu servidor, que te implora, y que solloza en tu presencia. Tú eres Dios, en verdad.” (XVII)

Con esta cronología, en que su muerte acaeció con 110 años cumplidos, Jesús rondaría la edad de 30 años; es decir, que la vida pública de nuestro Señor comienza con José ya desaparecido.

La virtud de San José se resume en las palabras del evangelista Mateo que dice " José, su esposo, como era justo” (1, 19) y, con ello, en el mejor elogio, hecho por el Evangelio mismo.

 

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3.2.-La viudez de María

Es tradicional que durante la vida pública de Jesús aparezca la Virgen María viviendo como viuda, sin que sea mencionado José en momento alguno. No está presente ni en Caná, ni en los relatos de la Pasión, hasta el punto de que el cuerpo de Jesús, una vez muerto en la cruz, es entregado al de Arimatea. Esta falta de protector de María, una vez que Jesús conoce que va a morir, la resuelve encomendando su cuidado al discípulo amado. No sería un gesto comprensible si María siguiera contando con José.

El Evangelio de Lucas narra la historia de la peregrinación de toda la familia al Templo de Jerusalén, cuando Jesús tiene 12 años. En ella, José aparece mencionado por última vez. No hay mención de él en el futuro ( Lucas 2, 41ss).

Josep-el-prometido_Fragmento-del-icono-Nuestra-Senora-del-Kikk-con-los-profetas.S XII_(Monasterio-de-los-Vec.-Catalina_Sinai)

 

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4.-El icono

No abundan en la iconografía bizantina o rusa los iconos sobre el tema de los Desposorios de María y José, y las menciones que hay suelen ser del siglo XVI en adelante, normalmente en deliciosas presentaciones donde ambos cónyuges se entregan los anillos mientras lucen los símbolos propios de su santoral: la vara florecida y la paloma sobre el bastón.

Mosaico en la pared occidental del nártex interno
(Kahri Jami, Monasterio de Chora, Estambul (Constantinopla), Turquía)

 

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 5.- La fiesta

Celebrar los esponsales de la Virgen es una práctica propia de la Iglesia Latina, señalando así la importancia que da a la realidad esponsal del compromiso entre José y la Virgen María. Por eso, de María se dice “desposada” con José (“María, su madre, estaba desposada con José”, Mt. 1,18) porque el matrimonio nunca fue consumado.

El culto a José comenzó a promoverse a finales del siglo XV; el primer conocimiento preciso de la fiesta en honor a los esponsales de María data del 29 de agosto de 1517, cuando con otras nueve Misas en honor a María, fue otorgada por León X a las Monjas de la Anunciación, fundada por Santa Juana de Valois.

Actualmente, se celebra en la Iglesia Latina el 23 de enero, aunque no de forma unánime; en muchos países hispanoamericanos el 26 de noviembre.

Calendario año 1952En España aparece su festividad el 23 de enero de 1952 en el Calendario Meteoro-fenológico (pág. 20).

Diario de Avisos de Madrid, 26.11.1831.- En el Diario de Avisos de Madrid del 26 de noviembre de 1831 se anuncia, como festividad del día, Los Desposorios de Nuestra Señora y más adelante, en la pág. 1358, se dice que con esta ocasión hay “solemnes cultos que la real congregación del glorioso patriarca San José y la Buena Muerte establece....en la iglesia de San Francisco de Paula”

 

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6.-Teología

El estudio teológico profundo de los aspectos que concurren en el tema de los Desposorios de María y José se debe a Santo Tomás de Aquino. Para quien guste conocer de la acción de Dios en María, transcribimos su tema:

Sobre los desposorios de la Madre de Dios

Suma teológica - Parte IIIa - Cuestión 29

“Corresponde a continuación tratar de los desposorios de la Madre de Dios. Y sobre esto se plantean dos preguntas:

  1. ¿Debió nacer Cristo de una mujer desposada?
  2. ¿Existió verdadero matrimonio entre la Madre de Dios y José?

Artículo 1: ¿Debió nacer Cristo de una virgen desposada?lat

Objeciones por las que parece que Cristo no hubiera debido nacer de una virgen desposada.

1. Porque los desposorios se ordenan a la unión carnal. Pero la Madre del Señor jamás quiso usar de tal unión, porque eso iría en perjuicio de la virginidad que tenía proyectada. Luego no debió estar desposada.
2. El que Cristo naciese de una virgen fue un milagro. De donde dice Agustín en su Carta A.d Volusianum: El mismo poder de Dios que hizo salir a través de las entrañas virginales intactas los miembros del hijo, es el que hizo pasar los miembros del joven a través de las puertas cerradas. Si se tratase de averiguar la razón de esto, dejaría de ser maravilloso; y en caso de exigir un ejemplo, no sería singular. Pero, haciéndose los milagros para confirmar la fe, deben de ser manifiestos. Por consiguiente, al quedar oscurecido este milagro a causa de los desposorios, parece que no fue conveniente que Cristo naciese de una virgen desposada.
3. Ignacio Mártir, como dice Jerónimo, Super Matth., asigna esta causa a los desposorios de la Madre de Dios: Que su parto quedase oculto al diablo, mientras piensa que había sido engendrado no de una virgen, sino de una esposa. Pero tal causa carece de valor, ya porque el diablo conoce, merced a la perspicacia de su inteligencia, los hechos reales, ya porque luego los demonios conocieron de algún modo a Cristo mediante numerosos signos evidentes. Por eso se dice en Me 1,23-24 que un hombre poseído de un espírítu impuro gritó, diciendo: ¿Qué hay entre ti y nosotros, Jesús Nazareno? ¿Has venido a perdernos? Sé que eres el Santo de Dios. Luego no parece haber sido conveniente que la Madre de Dios fuera una virgen desposada.
4. Jerónimo añade otra razón: para que la Madre de Dios no fuera lapidada por los judíos como adúltera. Pero tal razón parece inconsistente, pues, en caso de no haber estado desposada, no podría ser condenada por adulterio. Y así no parece haber sido razonable que Cristo naciese de una virgen desposada.
Contra esto: está lo que se lee en Mt 1,18: Estando desposada María, su Madre, con José; y en Lc 1,26-27: Fue enviado el ángel Gabriel a María, virgen desposada con un varón llamado José.
Respondo: Que Cristo naciese de una virgen desposada fue conveniente por El mismo, por su Madre y también por nosotros. Por El mismo, por cuatro motivos: Primero, para que no fuese despreciado por los infieles como quien ha nacido de modo ilegítimo. De donde dice Ambrosio, In Lúe.: ¿Qué podría atribuirse a los judíos, qué a Herodes, si diesen la impresión de haber perseguido a un nacido de adulterio? Segundo: Para establecer su genealogía por la línea del varón, como era la costumbre. Por lo que escribe Ambrosio, In Lúe.: El que vino al mundo, conforme a la costumbre del mundo debió ser descrito. Y cuando alguien reivindica la grandeza de su linaje en el senado y en los otros estamentos de las ciudades, es requerida la persona de un varón. También la costumbre de las Escrituras nos instruye en la misma dirección, puesto que siempre buscan el origen del varón. Tercero: para tutela del Niño nacido, a fin de que el diablo no urdiese daños contra él con mayor ímpetu. Y por eso dice Ignacio que fue una virgen desposada, para que su parto quedase oculto al diablo. Cuarto: Para que fuese criado por José. Por eso fue llamado éste padre suyo, como quien le alimentó.
Fue conveniente también por parte de la Virgen. Primero: Porque de ese modo quedaba exenta de la pena y, como dice Jerónimo para que no fuese apedreada por los judíos como adúltera. Segundo: Para que así quedase libre de infamia. De donde dice Ambrosio, In Lúe.: Fue desposada para no ser quemada por la infamia de una virginidad violada, a la que parecía prestar una señal de violación el embarazo evidente. Tercero: Para que José le prestase sus servicios, como dice Jerónimo.
También fue conveniente por nuestra parte. Primero: Porque mediante este testimonio de José quedó comprobado que Cristo nació de una virgen. Por eso escribe Ambrosio, In Lúe.: Se presenta un testigo bien seguro del pudor, el marido, que podría dolerse tanto de la injuria como vengar la afrenta, si no fuese conocedor del misterio. Segundo: Porque así se hacen más dignas de fe las palabras de la Virgen Madre, cuando afirma su virginidad. De donde dice Ambrosio, In Lúe.: Se otorga mayor fe a las palabras de María, y se aleja cualquier causa de mentira. Pues daría la impresión de que una soltera encinta había querido ocultar su culpa con una mentira, mientras que, estando desposada, no tuvo motivo para mentir, puesto que el parto de las mujeres casadas es el premio del matrimonio y la gracia de las bodas. Y ambas cosas pertenecen a la firmeza de nuestra fe. Tercero: Para quitar una excusa a las doncellas que, por falta de cautela, no evitan su infamia. Por eso escribe Ambrosio: No convino dejar a las vírgenes que viven en mala opinión una sombra de excusa, porque también la Madre de Dios sería devorada por la infamia. Cuarto: Porque en esto está representada toda la Iglesia, que, siendo virgen, está, sin embargo, desposada con un solo varón, Cristo, como dice Agustín en el libro De sancta virginitate. Cabe todavía una quinta razón: La Madre de Dios fue desposada y virgen, para que en su persona fuesen honrados tanto la virginidad como el matrimonio, contra los herejes que denigran uno u otro de esos estados.
A las objeciones:
1. Debemos creer que la Santísima Virgen Madre de Dios, movida por un instinto del Espíritu Santo, con el que estaba familiarizada, quiso desposarse, confiando en que, con la ayuda de Dios, nunca llegaría a la unión carnal. Y eso lo dejó a la voluntad divina. Por lo que su virginidad no sufrió detrimento alguno.
2. Como escribe Ambrosio, In Lúe., el Señor prefirió que algunos dudasen de su nacimiento antes que del pudor de su Madre. Sabía lo delicada que es la vergüenza de una virgen, y lo escurridiza que es la fama del pudor, y no juzgó oportuno cimentar la fe de su nacimiento en las afrentas a su Madre.
Sin embargo, es necesario saber que, entre los milagros de Dios, unos son objeto de fe en sí mismos, como el milagro del parto virginal, el de la Resurrección del Señor y el del Sacramento del Altar. Y por eso quiso el Señor que fuesen más ocultos, a fin de que la fe en los mismos tuviese más mérito. Otros milagros, en cambio, están destinados a comprobar la fe. Y éstos deben ser manifiestos.
3. Como escribe Agustín, en III De Trin., el diablo puede realizar muchas cosas en virtud de las fuerzas de su propia naturaleza, pero son impedidas por el poder divino. Y, conforme a esto, se puede decir que el diablo, por sus propias fuerzas, era capaz de saber que la Madre de Dios no fue violada, sino que permaneció virgen; en cambio, Dios le impidió conocer el modo del parto divino.
Que después el diablo conociese, de algún modo, que Jesús era el Hijo de Dios, no es obstáculo, porque ya era el tiempo oportuno para que Cristo manifestase su poder contra el diablo y padeciese la persecución suscitada por éste. Pero durante la infancia era conveniente que la malicia del diablo estuviese reprimida, para que no le persiguiese con mayor encono, pues entonces no había dispuesto Cristo ni padecer ni revelar su poder, sino manifestarse semejante a los otros niños en todo. De donde dice el papa León, en un Sermón De Epiphania. Los Magos encontraron al Niño Jesús cuantitativamente pequeño, necesitado de ayudas ajenas, incapaz de hablar, y en nada distinto de la generalidad de la infancia humana.
Sin embargo, Ambrosio, In Lúe., da la impresión de relacionar esto con los miembros del diablo. Efectivamente, indicada la razón de engañar al príncipe de este mundo, añade: No obstante, engañó más a los príncipes de este mundo. La malicia de los demonios conoce fácilmente también las cosas ocultas, pero los dados a las vanidades del mundo son incapaces de conocer los secretos divinos.
4. En el juicio de los adúlteros era lapidada, conforme a la Ley, no sólo la mujer desposada o casada, sino también la que era guardada como virgen en la casa paterna con miras a un futuro matrimonio. Por eso se dice en Dt 22,20-21: Si la joven no es hallada virgen, la lapidarán los hombres de su ciudad, y morirá, porque cometió un delito en Israel, fornicando en la casa paterna.
O puede decirse, según el parecer de algunos, que la Santísima Virgen era de la descendencia o de la parentela de Aarón, por lo que estaba emparentada con Isabel, como se afirma en Lc 1,36. Y la virgen de linaje sacerdotal era muerta en caso de estupro, pues en Lev 21,9 se lee: La hija de un sacerdote, en caso de haber sido sorprendida en estupro, infamando el nombre de su padre, será entregada a las llamas.
Algunos aplican las palabras de Jerónimo a la lapidación de infamia.

Artículo 2: ¿Hubo verdadero matrimonio entre María y José?lat

Objeciones por las que parece que entre María y José no existió verdadero matrimonio.
1. Porque dice Jerónimo, Contra Helvidium, José fue más custodio que marido de María. Pero, de haber existido verdadero matrimonio, José hubiera sido auténtico marido. Luego parece que entre María y José no hubo verdadero matrimonio.
2. Comentando las palabras de Mt 1,16, Jacob engendró a José, esposo de María, escribe Jerónimo: Al oír la palabra esposo, no surja en tu ánimo la sospecha de las bodas, sino recuerda el uso de la Escritura que llama maridos a los desposados y mujeres a las desposadas. Pero el matrimonio verdadero no surge de los desposorios sino de las bodas. Luego entre la Santísima Virgen y San José no existió verdadero matrimonio.
3. En Mt 1,19 se dice: José, su esposo, como era justo, y no quería conducirla —se entiende— a su casa para una cohabitación continua, quiso despedirla en secreto, esto es, aplacar el tiempo de las bodas, como explica Remigio. Luego parece que, no celebradas todavía las bodas, tampoco habría aún verdadero matrimonio; sobre todo, no estando permitido a nadie despedir a la esposa después de contraído matrimonio.
Contra esto: está lo que dice Agustín en el II De consensu Evangelist.: No es posible que el Evangelista pensara romper el matrimonio entre José y María —llamando a José esposo de María— por el hecho de que ésta dio a luz a Cristo virginalmente, no en virtud del coito con José. Con tal ejemplo se insinúa claramente a los fieles casados que, incluso guardando continencia por común acuerdo, puede subsistir el matrimonio y llamarse tal sin la unión sexual de los cuerpos.
Respondo: Se llama verdadero al matrimonio porque ha conseguido su perfección. Ahora bien, la perfección de una cosa es doble: primera y segunda. La primera consiste en la misma forma de la cosa de la que obtiene su especie; la segunda se concreta en la operación de tal cosa mediante la cual alcanza de algún modo su fin. Y la forma del matrimonio consiste en una unión indivisible de las almas, en virtud de la cual cada uno de los cónyuges se compromete a guardar indivisiblemente fidelidad al otro. Pero el fin del matrimonio es la procreación y educación de los hijos. Lo primero se logra por medio de la cópula conyugal; lo segundo, mediante otras obras del marido y de la mujer, con las que se ayudan mutuamente para criar a los hijos.
Se impone, por consiguiente, decir que, en cuanto a la primera perfección, el matrimonio de la Virgen Madre de Dios con José fue enteramente verdadero, porque consintieron ambos en la unión conyugal, aunque no expresamente en la cópula carnal, sino a condición de que eso pluguiese a Dios. Por eso el ángel llama a María esposa de José cuando le dice a éste, en Mt 1,20: No temas recibir en tu casa a María, tu esposa. Exponiendo este pasaje Agustín, dice en su libro De nuptiis et concupiscentia: En virtud de la fidelidad inicial de los desposorios llama esposa a la que no había conocido, ni había de conocer, por la cópula carnal.
En lo que atañe a la segunda perfección, que se logra por el acto del matrimonio, si éste se refiere a la unión carnal mediante la que se engendran los hijos, aquel matrimonio no fue consumado. Por lo que dice Ambrosio In Lúe.: No te inquiete el que la Escritura llame a María esposa. La celebración de las bodas no es una declaración de la pérdida de la virginidad, sino un testimonio del matrimonio. Sin embargo, aquel matrimonio tuvo también la segunda perfección en cuanto a la educación de la prole. Por esto dice Agustín en el libro De nuptiis et concupiscentia: Todos los bienes de las bodas tuvieron su cumplimiento en los padres de Cristo: La prole, la fidelidad y el sacramento. Reconocemos la prole en el mismo Señor Jesús; la fidelidad, en que no hubo adulterio alguno; el sacramento, porque tampoco se dio divorcio de ninguna clase. Sólo estuvo ausente de él la cópula conjugal.
A las objeciones:
1. En el pasaje mencionado, Jerónimo da a la palabra marido el sentido que se deriva del matrimonio consumado.
2. Jerónimo llama bodas a la cópula conyugal.
3. Como enseña el Crisóstomo, Super Matth.: La Santísima Virgen estuvo desposada con José de tal modo que también la tuvo en su casa. Pues como respecto de la que concibe en casa de su esposo se entiende que concibe de su marido, así la que concibe fuera de la casa sugiere una unión sospechosa. Y, de esta manera, no se hubieran tomado las precauciones suficientes respecto a la fama de la Santísima Virgen si José no la hubiera tenido también en su casa. Por lo que las palabras y no queriendo conducirla (a su casa) se entienden mejor así: no queriendo difamarla públicamente, que referidas a la conducción a la casa de José. Por eso añade el Evangelista: Quiso repudiarla en secreto. Sin embargo, aunque la tuviera en su casa en virtud de la fe inicial de los esponsales, todavía no se había realizado la celebración solemne de las bodas, por lo que aún no había mediado entre ellos la unión carnal. De donde, como escribe el Crisóstomo, el Evangelista no dice: antes de que fuera conducida a la casa de su esposo, pues ya vivía en ella, porque los antiguos acostumbraban muchas veces a tener a las desposadas en casa del marido. Y por este motivo dice el ángel a José (Mt 1,20): No temas recibir a María como esposa; esto es: no temas celebrar solemnemente las bodas. Aunque otros digan que todavía no había sido llevada a su casa, sino que sólo estaba desposada, lo primero concuerda mejor con el Evangelio.

 

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7.Oración

Dame tu mano, María,
la de las tocas moradas;
clávame tus siete espadas
en esta carne baldía.
Quiero ir contigo en la impía
tarde negra y amarilla.
Aquí, en mi torpe mejilla,
quiero ver si se retrata
esa lividez de plata,
esa lágrima que brilla.

Déjame que te restañe
ese llanto cristalino
y a la vera del camino
permite que te acompaña.
Deja que en lágrimas bañe
la orla negra de tu manto
a los pies del árbol santo,
donde tu fruto se mustia.
Capitana de la angustia:
no quiero que sufras tanto.

Qué lejos, Madre, la cuna
y tus gozos de Belén:
"No, mi Niño, no. No hay quien
de mis brazos te desuna".
Y rayos tibios de luna,
entre las pajas de miel,
le acariciaban la piel
sin despertarle. ¡Qué larga
es la distancia y qué amarga
de Jesús muerto a Emmanuel!


¿Dónde
está ya el mediodía luminoso en
que Gabriel, desde el marco del
dintel, te saludó: "Ave, María"?
Virgen ya de la agonía,
tu Hijo es el que cruza ahí.
Déjame hacer junto a ti
ese augusto itinerario.
Para ir al monte Calvario,
cítame en Getsemaní.

A ti, doncella graciosa,
hoy maestra de dolores,
playa de los pecadores,
nido en que el alma reposa,
a ti ofrezco, pulcra rosa,
las jornadas de esta vía.
A ti, Madre, a quien quería
cumplir mi humilde promesa.
A ti, celestial princesa,
Virgen sagrada María.


Gerardo Diego

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El martirio de Juan Bautista

Juan  Bautista1. El icono

2.-Texto evangélico

3.-la historia

4.-Catequesis

5.-Oración

 En los iconos de la Iglesia griega -y otras orientales , el Bautista es figurado con alas, aparentemente de un ángel, y portando una bandeja o plato con su cabeza cortada. La figuración angélica hace recordar la misión de los ángeles como “mensajeros” de Dios y la presentación que de él hace Marcos :“Como está escrito en el profeta Isaías: «Yo envío a mi mensajero delante de ti, el cual preparará tu camino; voz del que grita en el desierto: “Preparad el camino del Señor, enderezad sus senderos”»; se presentó Juan en el desierto bautizando y predicando un bautismo de conversión para el perdón de los pecados” (Mc 1,2ss).

2.-Texto evangélico.

Muerte de Juan el Bautista

“Como la fama de Jesús se había extendido, el rey Herodes oyó hablar de él. Unos decían: «Juan el Bautista ha resucitado de entre los muertos y por eso las fuerzas milagrosas actúan en él».  Otros decían: «Es Elías». Otros: «Es un profeta como los antiguos».  Herodes, al oírlo, decía: «Es Juan, a quien yo decapité, que ha resucitado» (Mt 14, 1s).

"Es que Herodes había mandado prender a Juan y lo había metido en la cárcel encadenado. El motivo era que Herodes se había casado con Herodías, mujer de su hermano Filipo, y Juan le decía que no le era lícito tener a la mujer de su hermano. Herodías aborrecía a Juan y quería matarlo, pero no podía, porque Herodes respetaba a Juan, sabiendo que era un hombre justo y santo, y lo defendía. Al escucharlo quedaba muy perplejo, aunque lo oía con gusto. La ocasión llegó cuando Herodes, por su cumpleaños, dio un banquete a sus magnates, a sus oficiales y a la gente principal de Galilea. La hija de Herodías entró y danzó, gustando mucho a Herodes y a los convidados. El rey le dijo a la joven: «Pídeme lo que quieras, que te lo daré».  Y le juró: «Te daré lo que me pidas, aunque sea la mitad de mi reino».  Ella salió a preguntarle a su madre: «¿Qué le pido?». La madre le contestó: «La cabeza de Juan el Bautista».  Entró ella enseguida, a toda prisa, se acercó al rey y le pidió: «Quiero que ahora mismo me des en una bandeja la cabeza de Juan el Bautista».  El rey se puso muy triste; pero por el juramento y los convidados no quiso desairarla. Enseguida le mandó a uno de su guardia que trajese la cabeza de Juan. Fue, lo decapitó en la cárcel, trajo la cabeza en una bandeja y se la entregó a la joven; la joven se la entregó a su madre.

Al enterarse sus discípulos fueron a recoger el cadáver y lo pusieron en un sepulcro”( Mc 6, 14-29; cfr. Mt 14, 8ss).

3.-La historia

Juan el Bautista

Para el desempeño de su misión contó con la gracia especial de ser santificado aún antes de nacer, tal como fue anunciado por el ángel, cuando María hace llegar al Salvador (recién concebido) a la casa de Isabel,  madre de Juan, que estaba de seis meses.

Su predicación y denuncia se dirigió no sólo a los hebreos, también a los poderosos como el rey Herodes Antipas, que había asesinado a su hermano Felipe para poder contraer matrimonio con su viuda, Herodías, tal como conocemos por los relatos de Flavio Josefo.

Herodes, temiendo una revuelta contra él, ordenó el ingreso en prisión de Juan y el relato evangélico no duda en señalar el duro juicio que le merece: "El tetrarca Herodes, a quien Juan reprendía por el asunto de Herodías, esposa de su hermano, y por todas las maldades que había hecho, añadió a todas ellas la de encerrar a Juan en la cárcel.”(Lc 3, 19s).>

Mateo nos da detalles de la intervención de Herodías y su hija  Salomé en la suerte final de Juan: Herodes había mandado prender a Juan y lo había metido en la cárcel encadenado, por motivo de Herodías, mujer de su hermano Filipo; porque Juan le decía que no le era lícito vivir con ella. Quería mandarlo matar, pero tuvo miedo de la gente, que lo tenía por profeta. El día del cumpleaños de Herodes, la hija de Herodías danzó delante de todos y le gustó tanto a Herodes, que juró darle lo que pidiera.Ella, instigada por su madre, le dijo: «Dame ahora mismo en una bandeja la cabeza de Juan el Bautista». El rey lo sintió, pero, por el juramento y los invitados, ordenó que se la dieran,y mandó decapitar a Juan en la cárcel.

Trajeron la cabeza en una bandeja, se la entregaron a la joven y ella se la llevó a su madre. Sus discípulos recogieron el cadáver, lo enterraron, y fueron a contárselo a Jesús.(Mt 14,3-11)

Alrededor de la suerte de la cabeza de Juan hay toda una saga de leyendas. Fue encontrada por Elena, la madre de Constantino, en el palacio de Herodes, y viajaría secretamente hasta Emesa; citando a Flavio Josefo, se ha afirmado que habría sido enterrada en Maqueronte;

Hoy en día, hay por lo menos tres lugares que se disputan la posesión de la preciada reliquia: la Catedral de Amiens, la Iglesia de San Silvestre en Roma y la Gran Mezquita de Damasco, en  Siria

El Bautista en la tradición de la Iglesia Ortodoxa Oriental.

La rica descripción evangélica de la vida de Juan Bautista es enriquecida en la tradición de la Iglesia Ortodoxa que, al igual que la Iglesia Católica,  considera a Juan el Bautista como el último de los profetas del Antiguo Testamento, que sirve como puente entre el período de la revelación veterotestamentaria, y la Nueva Alianza.

Su misión de Precursor la desempeña incluso tras la muerte. Muerto antes de que muriera y resucitara Jesús, Juan desciende al Hades y una vez más predica en él a Jesús, el Mesías que había de venir, de tal modo que es Precursor de Cristo en la vida y en la muerte. Según esta tradición sagrada, el Bautista se aparece a las personas que jamás han escuchado el mensaje del Evangelio, para predicárselo, cuando están a punto de morir, de modo que tengan oportunidad de salvarse.

Toda iglesia ortodoxa tiene un iconostasio, en el cual, hay siempre -en lugar de honor-, un icono de Juan el Bautista, colocado al lado derecho (mirando de frente) del icono de Cristo, es decir, hacia el lado "sur" del templo. Juan es frecuentemente mencionado durante la liturgia, y todos los martes del año le están dedicados devocionalmente.

 

4.-Catequesis

Podemos preguntarnos cómo puede seguirse de una denuncia religiosa, como era la predicación del Bautista, el encarcelamiento y la muerte dictada por el poder político. Sería una pregunta retórica cuando en nuestro tiempo, tras 2000 años después del martirio de Juan pasa eso mismo sin apenas disimulos.

En el mundo musulmán, que no es pequeño, la religión es más que un asunto de Estado: el Islam conforma el propio Estado, y la sharía sus leyes y preceptos son los supuestos prepolíticos sobre los que se asienta la "civitas", el acuerdo social. Pero sería una hipocresía intolerable ocultar que en el mundo occidental, que tampoco es una parte insignificante de nuestro planeta, la "dictadura del relativismo" ejerce una presión intolerable sobre la libertad y la conciencia de sus ciudadanos.  

La historia de Israel conocía suficientemente la peripecia de los hombres que, elegidos por Dios ejerciian el ministerio profético. Denunciar la injusticia, la opresión, el olvido del menesteroso o del inmigrante, tanto al pueblo como al poder, sea este civil o religioso, se pagaba al precio de la persecución y de la muerte. Como no se cansaba de mostrar Jonás, no era el oficio de profeta un empleo agradecido...

No debemos poner en duda que san Juan sufrió la cárcel y las cadenas y dio su vida en testimonio de nuestro Redentor, de quien fue precursor, ya que, si bien su perseguidor no lo forzó a que negara a Cristo, sí trató de obligarlo a que callara la verdad; ello es suficiente para afirmar que murió por Cristo.

Cristo, en efecto, dice: Yo soy la verdad; por consiguiente, si Juan derramó su sangre por la verdad, la derramó por Cristo; y él, que precedió a Cristo en su nacimiento en su predicación y en su bautismo, anunció también con su martirio, anterior al de Cristo, la pasión futura del Señor
 (San Beda el Venerable, Liturgia de las Horas, 29 de agosto).

Hoy, en la segunda mitad de la segunda década del S. XXI, se sufre cárcel, exclusión social, persecución política y, no en raras ocasiones, la muerte, por no callar la verdad. Lo "políticamente correcto" es una losa que aplasta por igual en países ya occidentales, ya árabes o musulmanes, ya sea comunistas... la libertad y la dignidad de los ciudadanos. Como en tiempos de Cristo, los numerosos Herodes de hodierno que en todas partes surgen como hongos persiguen al que no calla la verdad.

"Vemos esta gran figura, esta fuerza en la pasión, en la resistencia contra los poderosos. Preguntamos: ¿de dónde nace esta vida, esta interioridad tan fuerte, tan recta, tan coherente, entregada de modo tan total por Dios y para preparar el camino a Jesús? La respuesta es sencilla: de la relación con Dios, de la oración, que es el hilo conductor de toda su existencia. Juan es el don divino durante largo tiempo invocado por sus padres, Zacarías e Isabel (cf. Lc 1, 13); un don grande, humanamente inesperado, porque ambos eran de edad avanzada e Isabel era estéril (cf. Lc 1, 7); pero nada es imposible para Dios (cf. Lc 1, 36). 

Celebrar el martirio de san Juan Bautista nos recuerda también a nosotros, cristianos de nuestro tiempo, que el amor a Cristo, a su Palabra, a la Verdad, no admite componendas. La Verdad es Verdad, no hay componendas.

La vida cristiana exige, por decirlo así, el «martirio» de la fidelidad cotidiana al Evangelio, es decir, la valentía de dejar que Cristo crezca en nosotros, que sea Cristo quien oriente nuestro pensamiento y nuestras acciones." (Benedicto XVI, papa. Catequesis, 2012).

Juan el Bautista"Un hombre, Juan, es un camino, que es el camino de Jesús, indicado por el Bautista, pero es también el nuestro, en el cual todos estamos llamados en el momento de la prueba.

Es preciso reflexionar sobre estos caminos paralelos a lo largo de los cuales el grande sufre muchas pruebas y llega a ser pequeño, pequeño, pequeño, pequeño hasta el desprecio. Juan, como Jesús, se abaja, conoce el camino del abajamiento. Juan con toda esa autoridad, pensando en su vida, comparándola con la de Jesús, dice a la gente quién es él, como será su vida: “Conviene que Él crezca, yo en cambio debo disminuir”. Es esta la vida de Juan: disminuir ante Cristo, para que Cristo crezca. Es la vida del siervo que deja sitio, abre camino, para que venga el Señor.

A lo largo del camino de Juan se asomó la oscuridad del error, la oscuridad de una vida consumida en el error. Y esto fue para él una cruz.

Por último, después de esta purificación, después de este continuo caer en el anonadamiento, dando lugar al abajamiento de Jesús, termina su vida. El rey, perplejo, es capaz de tomar una decisión, pero no porque su corazón se haya convertido; sino más bien porque el vino le da valor.

Cuando leo este pasaje, me conmuevo. Pienso en dos cosas: primero, pienso en nuestros mártires, en los mártires de nuestros días, esos hombres, mujeres y niños que son perseguidos, odiados, expulsados de sus casas, torturados, masacrados. Esto no es algo del pasado: hoy sucede esto. Nuestros mártires, que terminan su vida bajo la autoridad corrupta de gente que odia a Jesucristo. Por eso nos hará bien pensar en nuestros mártires."  (Francisco, Papa, 6 de febrero de 2015) 

5. ORACION

Dios nuestro, que quisiste que san Juan Bautista fuera el precursor de tu hijo, tanto en su nacimiento como en su muerte, concédenos que así como el dio su vida por dar testimonio de la verdad y de la justicia, así también nosotros entreguemos generosamente la nuestra al testimonio y servicio del Evangelio, por nuestro Sr. Jesucristo...