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La cuaresma

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1 Introducción

Acabado el ciclo de Navidad con la festividad del Bautismo del Señor, puede considerarse terminado el periodo litúrgico que presenta la infancia del señor con la fiesta de la Presentación del niño Jesús en el Templo, conocida en nuestro país como la fiesta de la Candelaria, que se celebra el 2 de febrero, cuarenta días después de su nacimiento.
 
Tras el domingo del Bautismo del Señor comienza el tiempo ordinario con la sucesión ordinal de los domingos: 1er  domingo, 2º domingo, etc. , que se interrumpe con el 1er  domingo de cuaresma, tras el Miércoles de Ceniza.
 
Esta manera de contar el tiempo litúrgico se impuso tras el Concilio Vaticano II. Un misal anterior al mismo mostraría que, tras finalizar el ciclo de Navidad, la sucesión de domingos es una cuenta atrás hacia la Cuaresma: domingo de septuagésima, sexagésima, quincuagésima, etc. 
 
Ello se debe a que
«El gran misterio pascual, que forma el centro luminoso en torno al cual gravitó todo el año eclesiástico, comprende desde hace siglos una preparación ascético-litúrgica dividida en tres fases, cada una de las cuales señala una etapa ulterior hacia la fiesta de Pascua.»
«La primera abarca las tres dominicas de Septuagésima, Sexagésima y Quincuagésima. 
La segunda ya del principio de la Cuaresma a la dominica de Ramos. 
La tercera comprende la Semana Santa.» RIGHETTI, 374
 
«El tiempo de Cuaresma está ordenado a la preparación de la celebración de la Pascua: la liturgia cuaresmal prepara para la celebración del misterio pascual tanto a los catecúmenos, haciéndolos pasar por los diversos grados de la iniciación cristiana, como a los fieles que recuerdan el bautismo y hacen penitencia.» (NUACL 27)
 
Este periodo de preparación, que existe desde el principio en la comunidad eclesial, es debido a que:  
«La tentación de Jesús manifiesta la manera que tiene de ser Mesías el Hijo de Dios, en oposición a la que le propone Satanás y a la que los hombres (cf Mt 16, 21-23) le quieren atribuir. Por eso Cristo ha vencido al Tentador en beneficio nuestro: "Pues no tenemos un Sumo Sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras flaquezas, sino probado en todo igual que nosotros, excepto en el pecado" (Hb 4, 15). La Iglesia se une todos los años, durante los cuarenta días de la Gran Cuaresma, al Misterio de Jesús en el desierto.» (CIC, 540)
 
Es difícil determinar el momento exacto en que comenzó a celebrase una Cuaresma que durara 40 días, pues entre los cristianos de los primeros tres siglos, solo los que aspiraban al bautismo, los catecúmenos, observaban un período definido de preparación, y ese tiempo duró solo dos o tres días. Parece claro que en el siglo IV era comúnmente aceptada la existencia de este periodo, pues el Concilio de Nicea (325 dC), en el canon 5º hace referencia a la Cuaresma con un lenguaje que supone su conocimiento y establecimiento general 
 
Por otro lado, una duración de 40 días tiene un soporte bíblico incuestionable: 
«Moisés se adentró en la nube y subió a la montaña. Moisés estuvo en la montaña cuarenta días y cuarenta noches» (Ex 24,18)
 
"Noé y su séquito estuvieron en el Arca esperando que terminaran las lluvias durante 40 días y 40 noches"(Gn 7: 4); y
 
«Dentro de siete días haré llover sobre la tierra durante cuarenta días con sus noches, y borraré de la superficie del suelo a todos los vivientes que he hecho» (Gen 7,4)
 
"Elías “caminó cuarenta días y cuarenta noches hasta el monte de Dios, Horeb” (1 Reyes 19: 8). 
«Elías se levantó, comió, bebió y, con la fuerza de aquella comida, caminó cuarenta días y cuarenta noches hasta el Horeb, el monte de Dios.» (1 Re 19, 8).
 
Sin embargo, la razón neotestamentaria la ofrece el mismo Jesús con su ejemplo:
«Jesús fue llevado al desierto por el Espíritu para ser tentado por el diablo. 2 Y después de ayunar cuarenta días con sus cuarenta noches, al fin sintió hambre» (Mt 4, 1)
 
Y la Iglesia lo celebra cada año en este periodo de Cuaresma:
“La Iglesia se une todos los años durante los cuarenta días de la Gran Cuaresma, al misterio de Jesús en el desierto” (CIC, 540).
 
Si bien este periodo cuaresmal tenía una aceptación general, existieron diferencias en la forma de determinar cuándo y cómo comenzaban a contarse los 40 días. 
 
La Iglesia romana usaba seis semanas para identificar el período de Cuaresma, pero, al no ayunar los domingos –por ser el día del Señor, el día en que la Iglesia celebra su resurrección---, solo quedaban 36 días de ayuno. Los 4 que faltaban para la cuarentena fueron determinados a principios del siglo VII por el Papa Gregorio I añadiendo como días de ayuno el miércoles, jueves, viernes y sábado antes del primer domingo de Cuaresma. Por lo tanto, el ayuno de Cuaresma de 40 días, o el Gran Ayuno como se le conocía, comenzaría un miércoles.
 

2.- La pre-cuaresma

En el uso litúrgico, tanto de la Iglesia latina como de la Iglesia griega, se suele anteponer a la Cuaresma un período de tres semanas, las cuales llevan el nombre en orden de tiempo de Septuagésima, Sexagésima y Quincuagésima. Este apelativo, que se remonta probablemente a la época misma de su institución, puede parecer extraño si se piensa que no indica, como parece, setenta, sesenta y cincuenta días, sino, respectivamente, la novena, la octava y la séptima semanas antes de Pascua. Dada, sin embargo, la predilección medieval por los números redondos, es fácil comprender que los copistas litúrgicos encontrasen natural extender a las tres dominicas instituidas antes de la primera dominica in quadragesima aquella nomenclatura que había sido adoptada por esta última, llamando in quinquagesima a la primera, in sexagésima a la segunda, in septuagésima a la tercera... (Righetti, Historia de la liturgia I, pág. 393).
 

3.-La pre-cuaresma ortodoxa

La Pre-Cuaresma es un tiempo de cinco domingos que preparan la llegada de la Gran Cuaresma. Cada uno de ellos es conocido por el pasaje evangélico de su celebración. 
 
1er Domingo, domingo de Zaqueo, porque la lectura dominical del Evangelio es sobre Zaqueo, el recaudador de impuestos. ” (Lc 19,3). 
2º Domingo, domingo del publicano y fariseo, por la lectura de Lc 18,9.  
 
icono de la parábola del hijo pródigo
3er Domingo, domingo del hijo pródigo, según la lectura de Lc 15,11-24.
 
4º Domingo, domingo del Juicio Final. En él se proclaman las palabras de Cristo sobre Juicio Final (Mt 25,31-46 ). Se llama “domingo de carne” ya que es oficialmente el último día antes de Pascua en el que se permite comer carne. 
 
 
 
Expulsion-del-paraiso_Mosaico-de-la-Catedral-de-Madonna-Assunta_Montreal.
5º Domingo, domingo del perdón, se proclama el pasaje inicial de la expulsión de Adán y Eva del Paraíso. La víspera de la Gran Cuaresma, se recuerda la expulsión del Paraíso al mismo tiempo que el perdón y la promesa de redención que Dios hace a nuestros primeros padres. Se recuerda la obligación de perdonar que Cristo nos demanda a continuación de enseñarnos a rezar el Padre Nuestro:
"Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, también os perdonará vuestro Padre celestial, 15 pero si no perdonáis a los hombres, tampoco vuestro Padre perdonará vuestras ofensas." (Mt 6,14)
 
 

4.La gran cuaresma ortodoxa

La antigüedad de la liturgia cuaresmal y el hecho de que el cisma que dividió a la Iglesia no se da hasta 1054, explican que la Gran Cuaresma ortodoxa tenga muchas similitudes con la Cuaresma del cristianismo romano. Las diferencias se contraen al momento de comenzar la Cuaresma y a la práctica litúrgica del culto público en ambas Iglesias.
 
La Gran Cuaresma ortodoxa consta de dos partes desiguales. La primera de ellas, los santos Cuarenta días, se llama así porque dura exactamente cuarenta días en memoria del ayuno de cuarenta días del Salvador en el desierto, pero a diferencia de Occidente, los domingos se incluyen en el recuento.
 
La Gran Cuaresma comienza oficialmente el Lunes Limpio, siete semanas antes de la Pascua (el Miércoles de Ceniza no se observa en el cristianismo oriental), y dura 40 días seguidos, concluyendo con la Liturgia de los Dones Presantificados,  el viernes de la Sexta Semana.  El viernes de la 6ª semana terminan, pues los cuarenta días cuaresmales, más no el periodo de ayuno, que en la Iglesia Ortodoxa se prolonga hasta la celebración de la Pascua de Resurrección en la noche del Sábado Santo. El ayuno de los Santos Cuarenta Días termina el viernes anterior al Domingo de Ramos
 
La segunda parte comienza con dos días festivos que sirven como transición de la primera parte de la Gran Cuaresma a esta segunda. Son conocidos como el Sábado de Lázaro (sábado de la 6ª semana), por el evangelio que se proclama, y el Domingo de Ramos (domingo final de la 6ª semana), que inicia la semana de Pasión o Semana Santa. Esta segunda parte de la Gran Cuaresma mantiene el ayuno hasta después de la Vigilia Pascual,  en la madrugada del Domingo de Pascua.
 

41. El miércoles de ceniza

Como se ha explicado anteriormente, el Miércoles de Ceniza no se observa en el cristianismo oriental.
 

42.-Liturgia de los dones presantificados

La actitud de recogimiento penitencial propia de los días de cuaresma no cohonesta bien con la alegría propia de la Eucaristía, por lo que en la Gran Cuaresma no hay celebración de la Divina Liturgia (la Misa) mas que los sábados y domingos. Pero la Iglesia no ignora que recibir el cuerpo eucarístico de Cristo sigue siendo especialmente necesario para lograr la conversión que se busca en Cuaresma y, para ello, ofrece a sus fieles la Liturgia de los Dones Presantificados.
 
Los sábados y domingos se puede celebrar la Eucaristía, como de costumbre. Los sábados se celebra la habitual Divina Liturgia de San Juan Crisóstomo;  y los domingos se utiliza la Divina Liturgia de San Basilio el Grande .
 
El resto de los días se celebra la Liturgia de los Dones Presantificados. Durante el rezo de Vísperas se ofrece a los fieles la posibilidad de comulgar con la reserva eucarística que se ha preparado durante la Divina Liturgia del domingo anterior. 
 

43.- Los domingos. Las semanas

Para comprender el rico desarrollo de la cuaresma ortodoxa hay que tener en cuenta, primeramente, que las semanas no se cuentan a partir del domingo como primer día de la semana, sino que éstas comienzan el lunes y terminan el domingo, aunque es la celebración de éste quien da nombre a toda la semana.
 
La Gran Cuaresma se estructura alrededor de sus semanas y sus domingos correspondientes. En ella hay seis, y el séptimo domingo, como colofón de toda la preparación litúrgica, se celebra la Pascua. 
 
1er domingo: el domingo de la ortodoxia
El primer domingo de la Gran Cuaresma celebra el Triunfo de la Ortodoxia, cuando el año 843 se estableció. la victoria final de la Santa Iglesia sobre la herejía iconoclasta. Después de la liturgia se realiza el rito del triunfo de la ortodoxia: la Iglesia repite los anatemas y excomuniones dirigidos a los herejes y enemigos de la ortodoxia, al tiempo que glorifica a sus defensores.
 
2º domingo: el domingo de San Gregorio Palamas
El segundo domingo recuerda la victoria de San Gregorio Palamas sobre el hereje Barlaam, que rechazaba la enseñanza ortodoxa sobre la luz no creada. Se trata de una enseñanza absolutamente clave para el monaquismo ortodoxo, el hesicasmo. San Gregorio arzobispo de Tesalónica, siglo XIV, enseñó que a través del ayuno y la oración, el Señor ilumina a los fieles con su luz llena de gracia, la “luz tabórica” que el Señor mostró a Pedro, Juan y Santiago..
 
3er domingo: Domingo de la Cruz
Esta semana se glorifica y adora la santa Cruz, que se saca del altar y se lleva a la nave del templo, donde permanecerá hasta el viernes, para adoración de los creyentes. En el miércoles de la Semana de la Cruz, la Gran Cuaresma cumple su primera mitad.
 
la-vision-de-Juan-Climaco_Novgorod_sigloXV 4º domingo: el domingo de San Juan Climaco
El cuarto domingo de la Gran Cuaresma está dedicado a la memoria del monje Juan Clímac, muerto en el año 649,  que llegó a ser abad del Monasterio de Santa Catalina del Monte Sinaí y célebre por su tratado espiritual La escalera del divino ascenso
 
Sábado del Akatista 
El sábado de la misma quinta semana, se realiza el canto de la Akatista al Santísimo Theotokos , que se establece en agradecimiento por la liberación de Constantinopla de los enemigos
 
 
 
 
 
 
 
 
María de Egipto5º Domingo: Domingo de Santa María de Egipto
está dedicado a la memoria de la monja María de Egipto, mujer pecadora que se retiró al desierto para hacer penitencia. las Iglesia católica y ortodoxa la veneran como patrona de las mujeres penitentes,
 
 
6º. Domingo: domingo de ramos, se celebra la entrada solemne del Señor en Jerusalén, una de las fiestas solemnes de la Iglesia Ortodoxa. Tras este día comienza la semana santa
 

 

 

5.-La Semana Santa

Después del Domingo de Ramos comienza la Semana Santa . Cada día de la Semana Santa se llama Gran: Gran Lunes, Gran Martes, etc. 
En esta Semana de la Pasión , como ocurría en la primera semana de la Gran Cuaresma, no hay conmemoración de los difuntos ni de los santos, ya que toda la semana está dedicada exclusivamente al recuerdo del sufrimiento y muerte del Señor en la cruz. .
 
El Gran Lunes
Por la mañana:  Liturgia de los dones santificados.
En la liturgia, un lugar especial lo ocupa la lectura del Evangelio que contiene las palabras de Cristo sobre el futuro del mundo  y sobre su segunda venida. Además del Evangelio, también se leen pasajes del Antiguo Testamento. El comienzo del libro de Job ocupa un lugar central.
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En este Gran Lunes comienza un ayuno muy estricto: solo puede comer pan, frutas y verduras
 
El Gran Martes 
Por la mañana:  Liturgia de los dones santificados
 
 Los textos del martes están dedicados a las enseñanzas del Salvador, pronunciadas en el Templo el segundo día después de su entrada triunfal en Jerusalén. El tema principal lo ocupa la amonestación a los escribas y fariseos, quienes ya finalmente rompen con Cristo y deciden matarlo. Acompañan este tema la parábola de los talentos y la de las vírgenes prudentes y necias.
  
Los textos del Antiguo Testamento continúan hablando de los sufrimientos del pueblo judío en el cautiverio egipcio y del justo Job. Todos dicen que el dolor no es en vano y preparan a los creyentes para una participación digna en la Pasión del Señor.
En este Gran Martes pueden tomarse alimentos crudos, sin aceite vegetal.
 
El Gran Miércoles
Por la mañana: Liturgia de los Dones Presantificados, que se celebra por última vez en el año .
 
Las lecturas litúrgicas están dedicado a dos eventos: la cena en la casa del fariseo Simón, con la mujer pecadora que ungió con un ungüento precioso y lavó con sus lágrimas los pies del Salvador , y la traición de Judas
 
El bloque del Antiguo Testamento sigue hablando, tanto del destino de Job, que probado con la terrible enfermedad de la lepra  se mantuvo fiel a Dios hasta el final, soportando dificultades sin  murmullo ni maledicencia alguna, como del duro destino del pueblo judío. 
En este día, los que están en ayunas comen alimentos crudos sin aceite.
 

6.-La cuaresma católica 

"En Roma, las tres semanas precuaresmales eran ya celebradas al final del siglo VI, si no con un ayuno preliminar, al menos con particular solemnidad. En los leccionarios aparecen señaladas a los domingos correspondientes importantes estaciones. En la primera (Septuagésima) se iba a la basílica de San Lorenzo extramuros: en la segunda (Sexagésima), a San Pablo; en la tercera (Quin-quagesima), a San Pedro".(Righeti, pág. 394-395)
 
La Constitución “Sacrosanctum Concilium” (nn. 109-110) considera a la Cuaresma como el tiempo litúrgico en el que los cristianos se preparan a celebrar el misterio pascual, mediante una verdadera conversión interior, fortaleciendo la gracia de la Eucaristía con el recuerdo o celebración del bautismo y la participación en el sacramento de la Reconciliación.
 
«Puesto que el tiempo cuaresmal prepara a los fieles, entregados más intensamente a oír la palabra de Dios y a la oración, para que celebran el misterio pascual, sobre todo mediante el recuerdo o la preparación del bautismo y mediante la penitencia, dése particular relieve en la Liturgia y en la catequesis litúrgica al doble carácter de dicho tiempo».(SC 109).
 
La reforma litúrgica tras el Vaticano II varió sustancialmente el calendario litúrgico de este ciclo, de manera que, desde 1970, en el rito romano la Cuaresma comienza el Miércoles de Ceniza y termina el Jueves Santo por la noche (antes de la misa vespertina de la Cena del Señor). Es decir, un período de 44 días.
 
Pero el ayuno de Cuaresma, que no incluye los domingos y dura hasta el Sábado Santo, dura los 40 días canónicos (44 días del periodo cuaresmal, más el jueves y sábado santos, menos los 6 domingos comprendidos desde miércoles de ceniza hasta el jueves santo). 
 
El Leccionario dominical tiene tres ciclos: A, B y C, cada uno de los cuales dedicado a uno de los sinópticos. Son constantes los temas evangélicos de los domingos primero,  segundo y sexto de todos los ciclos, que proclaman las narraciones de las tentaciones, de la transfiguración y de la pasión, leídas cada año según un evangelista
 

61.-Miércoles de Ceniza 

Todos los años: Sermón de la Montaña, sobre la limosna, la oración y el ayuno ( Mateo  6: 1-6 , -18 )
 
 

62.- Los domingos, según los ciclos

 
Ciclo A, lecturas de Mateo
1er domingo de Cuaresma - La tentación de Cristo en el desierto ( Mateo  4: 1-11 )
2º Domingo de Cuaresma - Transfiguración de Cristo ( Mateo  17: 1-9 )
3er Domingo de Cuaresma - Conversación de Cristo con la Samaritana ( Juan  4: 5-42 )
4º domingo de ayuno: la curación del ciego de nacimiento ( Mateo  9: 1-41 )
5º Domingo de Cuaresma - Resurrección de Lázaro ( Juan  11: 1-45 )
6º Domingo de Ramos (Pasión) -Procesión: Matt. 21: 1-11 , 
 Evangelio de la Pasión: Mat. 26:14 - 27:66 o Matt. 27: 11-54 .
 
Ciclo B, lecturas de Marcos
1er domingo de Cuaresma: la tentación de Cristo y el comienzo de su ministerio ( Marcos  1: 12-15 )
2º Domingo de Cuaresma - Transfiguración de Cristo ( Marcos  9: 2-10 )
3er domingo de ayuno - La expulsión de los mercaderes del templo ( Juan  2: 13-25 )
4º domingo de Cuaresma - Conversación con Nicodemo, profecía sobre la Pasión venidera ( Juan  3: 14-21 )
5º Domingo de Cuaresma - Profecía de la Pasión ( Juan  12: 20-33 )
6º Domingo de Ramos (Santo) - Procesión: Mc. 11: 1-10 o Jn. 12: 12-16 , 
Evangelio de la Pasión: Mc. 14: 1 - 15:47 o Mc. 15: 1-39
 
Ciclo C, lecturas de Lucas
1er domingo de Cuaresma - La tentación de Cristo en el desierto ( Lucas  4: 1-13 )
2º domingo de Cuaresma - Transfiguración de Cristo ( Lucas  9: 28-36 )
3er Cuaresma dominical - La parábola de la higuera ( Lucas  13: 1-9 )
4º domingo de Cuaresma - La parábola del hijo pródigo ( Lucas  15: 1-3 , ( -32 ))
5º ayuno dominical - Jesús perdona al pecador ( Lucas  8: 1-11 )
6º-Domingo de Ramos (Pasión) -Procesión: Lc. 19: 28-40 , 
 Evangelio de la Pasión: Lucas. 22:14 - 23:56 o Lc. 23: 1-49
 
 
 

7.- La práctica penitencial

La vida cristiana, siempre orientada al Padre y a cumplir su voluntad, no discurre sin violencia, como nos anunció el mismo señor:
No penséis que he venido a la tierra a sembrar paz: no he venido a sembrar paz, sino espada. (Mt 10,34)
 
Si el mundo os odia, sabed que me ha odiado a mí antes que a vosotros. 19 Si fuerais del mundo, el mundo os amaría como cosa suya, pero como no sois del mundo, sino que yo os he escogido sacándoos del mundo, por eso el mundo os odia. (Juan 15:18)
 
El mundo y la concupiscencia que el pecado original ha dejado en nosotros son los enemigos a batir. La predicación apostólica es rica en observaciones sobre ello:
«Aunque procedemos como quien vive en la carne, no militamos según la carne, 4 ya que las armas de nuestro combate no son carnales; es Dios quien les da la capacidad para derribar torreones» (2Cor 10,4)
 
La noche está avanzada, el día está cerca: dejemos, pues, las obras de las tinieblas y pongámonos las armas de la luz.  Andemos como en pleno día, con dignidad. Nada de comilonas y borracheras, nada de lujuria y desenfreno, nada de riñas y envidias. 14 Revestíos más bien del Señor Jesucristo, y no deis pábulo a la carne siguiendo sus deseos.(Rom 13,12ss)
 
Las cosas que el Apóstol, en ese pasaje, llama «obras de las tinieblas» son las mismas que en otros lugares define como «deseos, u obras, de la carne» (cf. Rom 8,13; Gál 5,19) y las cosas que llama «armas de la luz» son las mismas que en otros lugares llama «obras del Espíritu» o «frutos del Espíritu» (cf. Gál 5,22). Entre estas obras de la carne se pone de relieve, con dos términos (koite y aselgeia), el desenfreno sexual, al cual se contrapone el arma de la luz que es la pureza.( P. Raniero Cantalamessa, meditación cuaresmal, 23 marzo 2018).- 
 
El cristiano tiene sus propias armas para vencer en esa batalla:
Mas el fin de todas las cosas se acerca; sed pues prudentes y de espíritu sobrio para la oración (1Pe 4,7)
 
Se trata de una guerra cuyo campo de batalla somos nosotros mismos:
Esta es la voluntad de Dios: vuestra santificación, que os apartéis de la impureza, que cada uno de vosotros trate su cuerpo con santidad y respeto, no dominado por la pasión, como hacen los gentiles que no conocen a Dios. (1Tes 4,3ss).
 
Pues si vivís según la carne, moriréis; pero si con el Espíritu dais muerte a las obras del cuerpo, viviréis. (Rom 8,13)
 
«Las obras de la carne son conocidas: fornicación, impureza, libertinaje, idolatría, hechicería, enemistades, discordia, envidia, cólera, ambiciones, divisiones, disensiones, rivalidades,  borracheras, orgías y cosas por el estilo. Y os prevengo, como ya os previne, que quienes hacen estas cosas no heredarán el reino de Dios.  En cambio, el fruto del Espíritu es: amor, alegría, paz, paciencia, afabilidad, bondad, lealtad, modestia, dominio de sí.» (Gál 5,19-23)
 
La importancia de la ascesis personal para librar esta batalla contra Satanás y sus espíritus la señala san Pablo:
«Los que son de Cristo Jesús han crucificado la carne con las pasiones y los deseos. Si vivimos por el Espíritu, marchemos tras el Espíritu.» (Gal 5, 24s)
 
Por su extensión entre el pueblo de Dios, los actos de abnegación más extendidos en el esfuerzo por liberarnos de las distracciones mundanas, expresando nuestro deseo de acompañar a Jesús en el sufrimiento con el cual fuimos salvados, son, sin duda, el ayuno y la abstinencia de carne.
 

7.1.-. Diversas formas de penitencia en la vida cristiana

La visión de Juan ClimacoEl Catecismo habla con insistencia sobre las variadas prácticas penitenciales que deben acompañar la vida del cristiano en su lucha contra el mundo: 
La penitencia interior del cristiano puede tener expresiones muy variadas. La Escritura y los Padres insisten sobre todo en tres formas: el ayuno, la oración, la limosna (cf. Tb 12,8; Mt 6,1-18), que expresan la conversión con relación a sí mismo, con relación a Dios y con relación a los demás. Junto a la purificación radical operada por el Bautismo o por el martirio, citan, como medio de obtener el perdón de los pecados, los esfuerzos realizados para reconciliarse con el prójimo, las lágrimas de penitencia, la preocupación por la salvación del prójimo (cf St 5,20), la intercesión de los santos y la práctica de la caridad "que cubre multitud de pecados" (1 P 4,8).(CIC, nº 1434 )
 
«Los tiempos y los días de penitencia a lo largo del año litúrgico (el tiempo de Cuaresma, cada viernes en memoria de la muerte del Señor) son momentos fuertes de la práctica penitencial de la Iglesia (cf SC 109-110; CIC can. 1249-1253; CCEO 880-883). Estos tiempos son particularmente apropiados para los ejercicios espirituales, las liturgias penitenciales, las peregrinaciones como signo de penitencia, las privaciones voluntarias como el ayuno y la limosna, la comunicación cristiana de bienes (obras caritativas y misioneras).» (CIC, nº 1438 )
 
«El cuarto mandamiento («abstenerse de comer carne y ayunar  en los días establecidos por la Iglesia») asegura los tiempos de ascesis y de penitencia que nos preparan para las fiestas litúrgicas y para adquirir el dominio sobre nuestros instintos, y la libertad del corazón (cf CIC can. 1249-1251; CCEO can. 882).» (CIC, nº 2043 )
 

8.-El ayuno

icono de la santa cuaresmaEn la Iglesia Católica la importancia del ayuno en la práctica ascética de la vida cristiana está fundamentada en la historia bíblica. Joel se lo dice muy claramente a los habitantes de Sión: 
"Pues bien —oráculo del Señor—, | convertíos a mí de todo corazón, | con ayunos, llantos y lamentos; rasgad vuestros corazones, no vuestros vestidos,  y convertíos al Señor vuestro Dios, un Dios compasivo y misericordioso, lento a la cólera y rico en amor, que se arrepiente del castigo. – (Joel 2,12-13)
 
El ayuno fue la respuesta salvadora de los ninivitas ante el anuncio de Jonás:
«Dentro de cuarenta días, Nínive será arrasada». 5 Los ninivitas creyeron en Dios, proclamaron un ayuno y se vistieron con rudo sayal, desde el más importante al menor. (Jon 3, 4ss)
 
Pero el apoyo principal reside en la propia conducta de Jesús, quien se preparó para su ministerio público retirándose al desierto donde oró y ayunó durante cuarenta días 
«Jesús, lleno del Espíritu Santo, volvió del Jordán y el Espíritu lo fue llevando 2 durante cuarenta días por el desierto, mientras era tentado por el diablo. En todos aquellos días estuvo sin comer y, al final, sintió hambre.» (Luc 4,1s)
 
«Jesús fue llevado al desierto por el Espíritu para ser tentado por el diablo. 2 Y después de ayunar cuarenta días con sus cuarenta noches, al fin sintió hambre. 3 El tentador se le acercó y le dijo: «Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan» (Mt 4, 1ss)
 
La lex credendi pasó pronto a ser lex orandi y, así, 
“En el antiguo formulario normal [del Prefacio de Cuaresma], nuestro actual «praefatio communis» inserta, en la invocación inicial al Padre, una breve frase en la que se dice casi todo lo que el asceta cristiano espera del ayuno:
Que por el ayuno corporal reprimes los vicios,
Levantas el espíritu,
Das la virtud y su galardón”

(PASCHER, El año litúrgico, pág. 67. BAC).
 
El ayuno se integró en el culto cristiano hacia el siglo II. De forma natural los primeros cristianos estaban familiarizados con las prácticas judías de ayunar los lunes y los jueves, pero, deseando separarse de la sinagoga y el Templo, los cristianos optaron por ayunar los miércoles y los viernes, días elegidos para mejor reparar con su ayuno los dolores sufrido por Jesús por la traición de Judas –un miércoles—y por su muerte en cruz –un viernes--.
 
Posteriormente, en el siglo IV, se cambió el día del miércoles por el sábado como día de ayuno, cambio que no cuajó y cuya práctica fue decayendo a lo largo de los siglos hasta llegar a la situación actual de mantener el carácter penitencial solamente los viernes
 
Hay testimonio de la práctica del ayuno En La Leyenda dorada, de finales del siglo XIII, donde puede leerse:
«de esta suerte ayunó
después por toda su vida las dos cuaresmas del
año, que en la orden de san Benito son , la una
general de la Iglesia, y la otra desde san Martin á
Navidad. Por espacio de tres años, él y Juan
Gradenico labraban la tierra, sembraban , y cogían
trigo, y so sustentaban del trabajo de sus
manos (que fué cosa muy usada entre los santos
padres antiguos] y todos los religiosos, 'que estaban
á su obediencia:
(La Leyenda dorada, 7 de febrero, san Romualdo)
 
Era práctica común la obtención (mediante limosnas para los santos lugares, contribución al óbolo de san Pedro o financiación de las cruzadas, por ejemplo) de bulas pontificias que sustituían los ayunos preceptivos por dichos actos monetarios. En España, hasta mediados del pasado siglo XX, la bula de la Santa Cruzada (renovada periódicamente desde 1492) permitía el uso de productos lácteos y huevos durante la Cuaresma a cambio de contribuciones a la Cruzada
 
Quien tenga aún memoria de la enseñanza del catecismo aprendida en su infancia, recordará perfectamente que aprendió a decir o cantar:
Los Mandamientos de la Santa Madre Iglesia son cinco:
….
El cuarto, ayunar cuando lo manda la santa Madre Iglesia.
 (RIPALDA SJ, Catecismo de la doctrina cristiana)
 
Más modernamente, el Catecismo de la Iglesia Católica, en su «Cap. 3º: La salvación de Dios: La Ley y la Gracia», hablando de Los Mandamientos de la Iglesia, dice:
«El cuarto mandamiento («abstenerse de comer carne y ayunar  en los días establecidos por la Iglesia») asegura los tiempos de ascesis y de penitencia que nos preparan para las fiestas litúrgicas y para adquirir el dominio sobre nuestros instintos, y la libertad del corazón (cf CIC can. 1249-1251; CCEO can. 882).» (CIC 2043)
 
Y, con ello, no sólo anuncia el contenido del cuarto mandamiento, también se da una primera inteligencia de éste como un medio de salvación que la Iglesia ofrece a sus fieles en los tiempos de preparación para las grandes festividades litúrgicas.
 
Se entiende 
.-por ayuno el hecho de prescindir de una de las dos comidas fuertes que se hacen diariamente. y 
.-por abstinencia el hecho de no comer carne, simplemente.
 
En 1966, el Papa Pablo VI, a través de la constitución apostólica «Paenitemini», estableció la actual disciplina penitencial general para toda la Iglesia y dio libertad a las conferencias episcopales para sustituir la abstinencia o el ayuno con otras formas penitenciales, como obras de misericordia, ejercicios espirituales, lecturas piadosas, visitas al santísimo, etc. Seguía, con este proceder, la ley evangélica de la nueva Alianza:
«La Ley nueva practica los actos de la religión: la limosna, la oración y el ayuno, ordenándolos al “Padre  [...] que ve en lo secreto”, por oposición al deseo “de ser visto por los hombres” (cf Mt 6, 1-6; 16-18). Su oración es el Padre Nuestro (Mt 6, 9-13)». (CIC, nº 1969)
 
Actualmente:
Son días de ayuno obligatorio el Miércoles de Ceniza (primer día de Cuaresma en la Iglesia latina) y el Viernes Santo
 
Son días de abstinencia todos los viernes del año, pues en viernes fue crucificado Cristo: 
 
Abstinencia de carne obligatoria todos los viernes de Cuaresma.
 
El deber de abstinencia de comer carne los viernes fuera de Cuaresma puede sustituirse por otra obra de ascesis, a juicio de la Conferencia Episcopal del país. 
 
Están sujetos al precepto los cristianos desde los 18 hasta los 59 años cumplidos A partir de los 60 años sólo se mantiene  la obligación de abstenerse de la ingesta de carne.
 
En 1759, el Papa Clemente XIII, dijo que "la penitencia también exige que satisfagamos la justicia divina con el ayuno, la limosna, la oración y otras obras espirituales".
 
El propósito del ayuno no se encuentra en el plano material: no busca apagar las fuerzas  físicas, ni perder peso, sino crear hambre de Dios, hacer sentir el vacío espiritual que solo Cristo puede llenar. El ayuno cristiano es una expresión de amor por Dios, que hemos recibido gratuitamente a pesar de nuestra historia pecadora. 
 
En la Iglesia Ortodoxa
Sobre las prescripciones de ayuno que recaen sobre los miércoles y viernes de todo el año,
“No dejéis que vuestros ayunos se realicen al mismo tiempo que los de los hipócritas"; de hecho, ayunan los lunes y jueves; para ti, ayuno los miércoles y viernes. (Didajé, VIII, traducido del texto francés
 
En los cuales el cristiano ortodoxo se abstiene de comer carne, pescado, leche y aceite de oliva, según la Enseñanza de los padres apostólicos o Didajé, la Iglesia Ortodoxa establece anualmente tres períodos importantes de ayunos prolongados:
A) 40 días antes de Navidad, entre el 15 de noviembre y el 24 de diciembre como preparación para la Navidad (no se permiten carnes, productos lácteos ni huevos, mientras que el pescado y el aceite de oliva están permitidos excepto los miércoles y viernes),
 
B) 48 días antes de Pascua (Cuaresma). Durante la Cuaresma se permite el pescado solo dos días, mientras que la carne, los productos lácteos y los huevos no están permitidos. El consumo de aceite de oliva se permite solamente en los fines de semana
 
C) 15 días en agosto (preparación para la Dormición/Asunción de la Virgen) cuando se aplican las mismas reglas dietéticas como para la Cuaresma con la excepción del consumo de pescado, que sólo se permite el 6 de agosto 
 
Tres tipos de ayuno existen en la Iglesia de Oriente:
El ayuno ascético: que consiste en la abstinencia de ciertos alimentos y en disminuir, en general, el consumo de los alimentos.
 
El ayuno total: es una abstinencia total de comer y de beber por un tiempo determinado.
 
El ayuno eucarístico o litúrgico
 
Entre una clase u otra, la Iglesia Ortodoxa recomienda a sus fieles no menos de medio año de días penitenciales. Los días de la Gran Cuaresma son especialmente penitenciales, donde la carne, los productos lácteos y los huevos no están permitidos.
 

9.-La Ceniza

La adoración de la CruzEl carácter penitencial del uso de la ceniza está fuertemente arraigado en la literatura bíblica como gesto de profundo abatimiento por el propio pecado y humillación ante Dios:
 
«Te conocía solo de oídas, pero ahora te han visto mis ojos; por eso, me retracto y me arrepiento, echado en el polvo y la ceniza».(Job 42, 6).
 
«Después me dirigí al Señor Dios, implorándole con oraciones y súplicas, con ayuno, saco y ceniza» (Dn 9, 3).
 
«Ayunaron aquel día, se vistieron de sayal, se esparcieron ceniza sobre la cabeza y se rasgaron las vestiduras» (1Mc 3:47).
 
«La noticia llegó a oídos del rey de Nínive, que se levantó de su trono, se despojó del manto real, se cubrió con rudo sayal y se sentó sobre el polvo» (Jon 3, 6)
 
«Todos los hombres, mujeres y niños de Jerusalén se postraron ante el templo y, con la cabeza cubierta de ceniza, elevaron sus manos al Señor.» (Jdt 4, 11)
 
«Capital de mi pueblo, vístete de saco, acuéstate en ceniza; haz duelo como por un hijo único, un llanto amargo, pues llegará de improviso nuestro devastador.» (Jer 6, 26)
 
Como puede apreciarse, la ceniza es un signo de penitencia muy fuerte en la Biblia que recuerda la antigua tradición del pueblo hebreo, que, cuando se sabían en pecado o cuando se querían preparar para una fiesta importante en la que debían estar purificados, se cubrían de cenizas y vestían con un saco de tela áspera. De esta forma, con estos signos, nos reconocemos pequeños, pecadores y con necesidad de perdón de Dios, sabiendo que del polvo venimos y que al polvo vamos.
 
Siguiendo esta tradición, en la Iglesia primitiva se impusieron a los primeros catecúmenos cenizas cuando comenzaban su catequesis. Más relevancia tenía la ceniza como complemento al hábito penitencial con que los penitentes “públicos” se presentaban ante la comunidad pidiendo el perdón y la reconciliación, que recibirían al final de la Cuaresma, el Jueves Santo, y les permitiría celebrar dignamente la Pascua. 
 
En el siglo XI, al suprimirse el carácter público del rito penitencial, la Iglesia conservó este signo externo de dolor para todos los cristianos, que con ello se reconocían pecadores y preparados para recibir la gracia de la conversión cuaresmal.
 
El miércoles de ceniza la Iglesia, tras bendecir la ceniza, siguiendo una costumbre muy antigua (siglo XII) hace el signo de la cruz en la frente de cada cristiano, tras un rito muy sencillo y bello. El sacerdote impone la ceniza a cuantos se acercan a recibirla, mientras dice una de estas dos fórmulas: “Memento homo quia pulvis es et in pulverem reverteris” o la más moderna “Conviértete y cree en el evangelio”.
 

10.- Oración

Misericordia, Dios mío, por tu bondad,
por tu inmensa compasión borra mi culpa;
lava del todo mi delito,
limpia mi pecado.

Pues yo reconozco mi culpa,
tengo siempre presente mi pecado.
Contra ti, contra ti solo pequé,
cometí la maldad que aborreces.

En la sentencia tendrás razón,
en el juicio resultarás inocente.
Mira, en la culpa nací,
pecador me concibió mi madre.

Te gusta un corazón sincero
y en mi interior me inculcas sabiduría.
Rocíame con el hisopo: quedaré limpio;
lávame: quedaré más blanco que la nieve.

Hazme oír el gozo y la alegría,
que se alegren los huesos quebrantados.
Aparta de mi pecado tu vista,
borra en mí toda culpa.

Oh Dios, crea en mí un corazón puro,
renuévame por dentro con espíritu firme;
no me arrojes lejos de tu rostro,
no me quites tu santo espíritu.

Devuélveme la alegría de la salvación,
afiánzame con espíritu generoso.
Enseñaré a los malvados tus caminos,
los pecadores volverán a ti.

¡Líbrame de la sangre, oh Dios,
Dios, Salvador mío!
Y cantará mi lengua tu justicia.
Señor, me abrirás los labios,
y mi boca proclamará tu alabanza.

Los sacrificios no te satisfacen;
si te ofreciera un holocausto no lo querrías.
Mi sacrificio es un espíritu quebrantado,
un corazón quebrantado y humillado
tú no lo desprecias.

Señor, por tu bondad, favorece a Sión,
reconstruye las murallas de Jerusalén:
entonces aceptarás los sacrificios rituales,
ofrendas y holocaustos,
sobre tu altar se inmolarán novillos.
SALMO 50
 

11.- BIBLIOGRAFÍA

NUAL: NORMAS UNIVERSALES SOBRE EL AÑO LITÚRGICO Y SOBRE EL CALENDARIO)
PABLO VI, MISTERII PASCHALIS, motu proprio. 14.02.1969
CROISSET, Juan. Año cristiano
PARSCH, PIO. El año litúrgico.
LOPEZ MARTIN, JULIAN. El año litúrgico
ORDOÑEZ MARQUEZ, Juan. Teología y espiritualidad del año litúrgico. BAC
PASCHER, J. El año litúrgico. BAC
VORAGINE, Santiago de la. La Leyenda dorada
VV.AA. Año cristiano. BAC