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El lugar litúrgico del icono

En las páginas dedicadas a la imagen cristiana se han expuesto consideraciones sobre el icono que atañen directamente a su función litúrgica. Para una mejor comprensión del tema , vamos a señalar las principales consideraciones teológicas que ayudan a entender en Occidente cuál es el lugar que en el templo ortodoxo está reservado al icono.

El ícono nace para la liturgia y de la liturgia, y fuera del contexto litúrgico no tiene sentido. El icono no es tanto el producto de un autor, como una obra de la Iglesia, que está expresada por la maestria tecnica de un artista en particular. Razón ésta por los iconógrafos no firman sus obras, cuya autoría se conoce por referencias indirectas

«El templo es el camino del ascenso hacia el cielo. Así se muestra en la dimensión del tiempo: la liturgia, que es un movimiento interior, la articulación interna del templo, conduce hacia el cielo por la cuarta coordenada, la de la profundidad. Lo mismo se manifiesta en el espacio: la or¬ ganización del templo, que estructura el espacio por capas, desde los recubrimientos externos hacia el lugar donde se halla el corazón del templo, tiene el mismo significado. Para ser más exactos, no tiene el mismo significado en el sentido de que se parezca al significado del tiempo, sino que literalmente, numéricamente, es idéntico, aunque considerado en elación con coordenadas diversas. El núcleo espacial del templo se percibe atravesándo diversos estratos: el patio, el atrio, el propio templo, el presbiterio, el altar, el antimision (el corporal sobre el que se realiza la eucaristía), el cáliz, los misterios sagrados o el sacramento mismo. Cristo, el Padre. El templo, tal como se ha explicado antes, es “la escala de Jacob”, que conduce de lo visible a lo invisible» (FLORENSKY, El Iconostasiopag 63)

la base de la arquitectura religiosa cristiana fue la basílica romana, que era lo que había adecuado para recoger las grandes masas de conversos que se dieron a partir del 313. Pero fue en Occidente donde se desarrolló fuertemente el sistema basilical, con templos con planta de cruz latina alargada y torres y agujas asegurando un fuerte despegue vertical hacia el cielo.

 

1.-Desarrollo en Oriente

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Templo bizantino_planta En Oriente la basílica buscó la forma de cruz griega, con desarrollos de brazos iguales, y una cúpula en la parte común de los brazos que la convertía en símbolo de la cúpula celestial. Es una basílica que llenará el espacio ortodoxo, primero en Bizancio, luego en Rusia.

Ambos modelos determinarán la espiritualidad diferente de las dos Iglesias. Occidente, con su planta alargada, desarrolla arquitectónicamente la ideas bíblicas del mundo como un camino a Dios, como un Éxodo, por lo que la dinámica ínsita en su forma crea la necesidad de recorrer su nave como un peregrinaje hacia el altar.

Oriente desarrolla en sus templos la idea del Cosmos, y sugiere con sus dimensiones más accesibles una actitud más estática, reflexiva y contemplativa.

Tienen de común el esquema de la división horizontal en tres partes del Templo de Jerusalén: Patio o nartex, Nave o lugar de los fieles, y Patio Santo. Igualmente, todas las iglesias cristianas se construyen orientadas hacia el Este. El eje abside--puerta de entrada coincide con el eje Este—Oeste, de manera que el fiel que mira al altar mira en la dirección de oriente, por donde sale el sol, , porque Cristo «es el Sol que nace de lo alto»

Verticalmente, el templo ortodoxo está dividido en dos zonas, la mitad inferior y la mitad superior, como símbolos de la tierra y el cielo, respectivamente.

Templo ortodoxo_esquema Fiel a esta concepción teológica, la decoración comienza a desarrollarse de arriba a abajo, desde la cúpula. La forma canónica sitúa la imagen de Cristo Pantocrátor en lo alto, desde donde bendice al mundo con su mano derecha mientras sostiene el Libro de la Vida en su izquierda. Viene Cristo en un círculo de gloria, rodeado de los ángeles que están rodeando su trono celestial. En el tambor de la cúpula tienen su lugar los profetas y evangelistas.

La cúpula se desarrolla hacia abajo a través de velas, que se convierten en elementos arquitectónicos singulares, con su formas semihemisférica que hacen el acuerdo entre la parte cúbica del templo y la esférica de la cúpula.

Los arcos que descansan el tambor de la cúpula sobre las columnas del espacio cúbico hacen de puentes entre el mundo celeste y el terrestre. Son espacio que la decoración exige que sean cubiertos por los cuatro evangelistas, que con sus escritos hacen ese puente entre el mundo y el Reino.

Las decoración de las columnas y pilares que soportan la cubierta se reserva a los iconos de los santos, religiosos y mártires, que por el ejemplo de sus vidas son los «pilares» de la Iglesia.

El programa teológico del templo influye decisivamente en la decoración de las paredes laterales, donde las escenas evangélicas, los iconos de la Virgen , los iconos de los santos patronos, van desplegando la Historia de la Salvación según la clave de dicho programa. Dispuestos jerárquicamente –Cristo, la Virgen, Ángeles, santos, mártires, etc- van guiando al fiel en el conocimiento del amor de Dios manifestado en las escenas que desarrollan los iconos.

Los iconos de las paredes tambien se situan según un canon preciso. En la pared oriental, aquella que por estar orientada al Este recibe el primer rayo de sol, el fiel encontrará a Cristo Pantocrátor y a la Theotokos, que nos trajo la luz verdadera; ese símbolo del nacimiento se refuerza por la forma esférica de la cúpula, signo de la cueva de Belén donde nació Jesús.

Si al entrar en el Templo el fiel ve los iconos que le hablan del naciminto de el Salvador, cuando sale ve el anuncio del fin del mundo. Así, en la pared occidental se coloca el icono del Juicio final que le recordará que abandona “el cielo en la tierra” y no debe olvidar la reesponsabilidad que tiene de negociar en el mundo los talentos recibidos, antes de que vuelva como Juez en su segunda venida.

Toda la iconografía y su disposición en los muros laterales del Templo son como un gran icono del mundo, que muestra la Historia de la Salvación, la historia de la Iglesia y, a través de los santos patronos intercesores, la historia patria. Su contemplación alimenta la mente, dando razones de la esperanza que aguardamos, y el corazón, conmovido ante la inmensidad del amor de Dios. En la página El Templo Ortodoxo puede verse una más amplia consideración del mismo.

A partir de la segunda mitad del siglo XIV se desarrolla en Rusia el iconostasio, esa barrera que separa dos de las tres grandes partes que tiene todo templo: el patio o nave de los fieles y el patio santo. Se trata de una obra típicamente rusa que alcanzará en el siglo XV, de mano de los grandes iconógrafos Theofanes el Griego y Andres Rublev la cima del arte ruso de todos los tiempos. En la página El iconostasio de este mismo sitio se da más amplia explicación de ello.

 

2.-Desarrollo en Occidente

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En Occidente, en las primeras décadas del siglo XXI, vivimos la resaca del movimiento de reforma litúrgica comenzado en la segunda mitad del siglo XX que afectó, entre otros ámbitos, a la forma de diseñar las nuevas iglesias. La función del templo, la consideración de su sacralidad, la misión de la comunidad eclesial, el mobiliario y su ubicación, etc. fueron redefinidas casi para cada caso concreto de nueva edificación.

Como elemento fundamental, también la imagen cristiana, en su localización y función en la liturgia, sufrió modificaciones sobre la situación tradicional. Los desarrollos de la reflexión teológica acerca de la imagen en las Iglesias Católica y Ortodoxa ya han sido expuestas en las páginas de este sitio dedicadas a la imagen cristiana, de manera que, son conocidas las diferentes funciones que las imágenes tienen tradicionalmente en los templos de ambas Iglesias.

Es preciso examinar qué ha pasado en nuestra liturgia occidental desde hace cincuenta años; es decir desde mediados del siglo XX, con el Vaticano II por medio. Y, mejor que un prolijo examen de las causas, las razones teológicas, las indicaciones del Concilio y los caprichos y modas que han promovido el cambio, es examinar cómo han cambiado las circunstancias en que oramos en nuestras iglesias.

Iglesia-de-San-Giovanni-Battista-disenada-por-el-arquitecto-Mario-Botta-en-vila-de-Mogno(Suiza) Simpfendörfer puede ser un buen exponente de las consecuencias arquitectónicas que presenta la tendencia teológica que pide una "secularización de la Iglesia", y un “espacio multifuncional” para los templo, según los cuales:

  1. La separación entre el mundo y la Iglesia, lo profano y lo sagrado, ha de desaparecer.
  2. La concepción profana de la vida litúrgica abre una perspectiva nueva de la relación entre la misión de la comunidad y sus asambleas culturales.
  3. La misión se comprende como "participación en la misión de Dios", como "presencia de servicio" (serving presence).
  4. La Iglesia ha de pensar partiendo del mundo, de los “idiótes”, o sea, de lo marginal. Aquí se sitúa el carácter "provisional" de la arquitectura de la iglesia.

 

Las consecuencias prácticas de esta arquitectura no han pasado desapercibidas para nadie, pero veamos qué cambios concretos habidos en este tiempo en el templo o en la celebración somos capaces de percibir durante nuestras celebraciones:

  1. Clara diferencia, si no oposición, entre el lugar litúrgico de los símbolos religiosos más significativos, antes y después del cambio.
  2. Se ha abandonado la orientación al Este de los templos, por fachadas alineadas con las calles.
  3. La arquitectura del templo se hace buscando funciones de espacio multifuncional, para un mobiliario y elementos principales de culto móviles.
  4. Conformarse a la sociedad a la que sirve con una “secularización de la iglesia”
  5. Desaparición de la tradicional diferenciación entre el espacio sagrado del templo y el profano de fuera.
  6. Nueva relación entre las asambleas de los fieles y la misión de la comunidad eclesial.
  7. La misión de la Iglesia se comprende dirigida preferencialmente a los más desfavorecidos, explicándose con expresiones como “participación en la misión de Dios" y "presencia de servicio"
  8. Los nuevos templos son paralepípedos de hormigón, con grandes vidrieras que dejan paso a la luz natural, sin decoración interna alguna.
  9. Carecen de campanario o cruz exterior.
  10. Dentro del interior del templo:
    1. El altar se saca de su lugar tradicional para colocarlo en lugar indeterminado.
    2. El sacerdote celebra de cara a los fieles
    3. Ha desaparecido la postura arrodillada de los fieles en el momento de la consagración.
    4. La liturgia de la Palabra tiene una importancia en todo igual a la liturgia Eucarística, obviando el hecho de la mayor intensidad de la presencia de Cristo en la Eucaristía sobre la misma en la proclamación de la Palabra.
    5. Se abandonan los púlpitos por el ambón o lugar de la homilía.
    6. El sagrario, siempre situado presidiendo el altar principal, ha sido enviado a un lugar sin relación alguna con el lugar del altar, ya una capilla-oratorio, ya un sitio dedicado a la reserva eucarística.
    7. Han desaparecido los confesonarios

Al final de este período las divergencias con el templo bizantino se han agrandado en, por lo menos, todos los aspectos anteriores, pues la Iglesia Ortodoxa ha mantenido las líneas tradicionales de orientación al Este, iluminación interior con lámparas de aceite o velas de acera de abeja, separación de la nave de los fieles y del lugar santo por un amplio iconostasio, reforzamiento del carácter sacro como distinto de la profanidad del mundo, afirmación y profundización de la “teología de la imagen” aprobada por el séptimo Concilio Ecuménico, II de Nicea, en 787, etc.

En el libro Planen-Bauen-Nutzen (Planificar-Construir-Utilizar), el Instituto para la Arquitectura Eclesial y Arte Sagrado Contemporáneo examina 17 edificaciones creadas como centros parroquiales multifuncionales y cuál ha sido el proceso que, al final, ha trasformado todas en iglesias. Las etapas de estas modificaciones son las siguientes:

  1. El espacio se fue separando poco a poco de los otros espacios comunitarios y acabó por ser usado sólo para el culto.
  2. A partir de cierto momento el emplazamiento del altar, del púlpito y del baptisterio ya no se cambió.
  3. El espacio del altar se puso en evidencia (por ej., con una alfombra).
  4. Se puso una cruz sobre el altar o detrás.
  5. Se hizo un esfuerzo por decorar las paredes (por ej. con tapices)
  6. Se sustituyeron los elementos principales -altar, púlpito y baptisterio- por nuevos elementos en materiales nobles.
  7. Se modificó el revestimiento del suelo, con parquet o baldosas.
  8. Los cristales transparentes fueron sustituidos por vidrieras policromadas con motivos figurativos o abstractos.
  9. Se añadió un pequeño campanario.
  10. Se le devolvió el nombre de "iglesia".
  11. El cambio más importante se dio en Baunatal, la ciudad Volkswagen. El centro ecuménico que se distinguía por una gran sobriedad, no fue utilizado ni por la Iglesia católica ni por la protestante. Las dos comunidades se han construido su respectiva iglesia. La forma religiosa se ha puesto de relieve en ambas.

(HORST SCHWEBEL Espace liturgique et expéríence humaine, La Maison-Dieu 197 (1994) 39-61)

Puede compararse este panorama en el que se mueve la arquitectura religiosa occidental con la realidad del Templo Ortodoxo en la siguiente página de este mismo sitio Templo Ortodoxo

Ahora, con este parcial conocimiento del estado de la teología litúrgica en Occidente, pasemos a contemplar cuál es el lugar litúrgico del icono en la Iglesia Oriental, ya en el Templo mmmmmm ya en el hogar, ya en el Iconostasio

En la edición digital de Vida Nueva, con fecha 2009.02.20, «El arquitecto Luis Fernandez Galiano lo retata así: “Hoy las formas sagradas son profanas: las formas del culto han dado paso al culto de las formas, y los templos se han desplazado del dominio de la teología al territorio del arte”… El arquitecto ya no entiende el encargo religioso como un marco pautado para las convenciones litúrgicas, sino una oportunidad de libertad expresiva”.

“La planta libre es la materializacion del nuevo concepto de espacio, según Chistian Nolberg-Shultz. La destruccion de la herencia romana del espacio como expresion del destino del hombre. Ese “camino de salvacion” y de “interiorida”que se metamorfoseaba a lo largo del templo y que hoy apenas se refugia en un alarde de “espirituaidad”

Y, según Louis Bouyer. “Hay que reconocer que hoy en dia lo que revelan la mayor parte de nuestras iglesias no es demasiado inspirado ni inspirador”» (VIDA NUEVA; nº 2649)

Meinrad Dufner escribe: "En general, se puede lamentar una pérdida de estética religiosa. Es comúnmente reemplazado por celo piadoso que acumula símbolos sobre símbolos. Los espacios de la iglesia se convierten en aulas catequéticas. Le falta el gran aliento de lo sagrado y lo místico ". (MEINRAD DUFNER Iglesia moderna (siglo XX-XXI), en https://www.kath-kirche-vorarlberg.at/organisation/glaubensaesthetik-erlebnis-kirchenraum/artikel/moderner-kirchenbau-20.-21.-jhdt.

 

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3.-Resumen

El icono posee un estatuto litúrgico perfectamente maduro en la Iglesia Ortodoxa, que goza de general aceptación de los fieles, y es fruto de la reflexión teológica llevada a cabo en el Concilio II de Nicea, en 787. Por el contrario, nada semejante hay en la Iglesia romana, ni respecto a la aceptación de la doctrina sobre la imagen cristiana fijada por el citado concilio, ni sobre un posterior desarrollo de la teología de la imagen, ni sobre la estabilidad del pensamiento teológico al respecto, por pequeño que éste fuera.

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