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Un solo altar

El altar es Cristo.

Altar cristianoDesde los primeros siglos, la interpretación de las palabras de San Pablo “Nosotros tenemos un altar del que no tienen derecho a comer los que dan culto en el tabernáculo” (Hb 13,10) ha sido unánime en el sentido de que Cristo fue sacerdote, víctima y altar en su propio sacrificio. De tal manera, que la frase “el altar es Cristo” es real en la dirección de que, siendo Cristo el altar único y verdadero, el altar de la iglesia es símbolo de Cristo, y no al revés. Por eso, por simbolizar a Cristo, es altar. Sin Cristo no habría altares en las iglesias cristianas.
El altar representa a Cristo, por eso el sacerdote lo besa al llegar y al despedirse.

Un único altar por iglesia
“Para la Iglesia oriental de la época de los Padres, la celebración eucarística es una realidad comunitaria, y es siempre el Obispo, y sólo él, quien celebra la Eucaristía. En toda iglesia hay un único altar, cada domingo hay una sola celebración eucarística.
Los orientales, al igual que los latinos después de la restauración litúrgica, solo admiten un altar por iglesia” (Felix María de Arocena, El altar cristiano, pag. 84, Ed. Centro de Pastoral Liturgica).

Obispo celebrando en el altarYa en 1847 se decía: “San Ignacio, instruido por San Juan evangelista, escribe a los de Filadelfia: tened cuidado de usar una sola Eucaristía. No hay más que una carne, la de Ntro. Sr. Jesucristo; un solo cáliz, para manifestar la unidad de su sangre; un solo altar, como un solo obispo, con el presbiterio y los diáconos” (J.Mª. Bergier, Diccionario de teología, Altar,).

“La acción litúrgica era al principio siempre comunitaria. Consecuentemente, en las primitivas iglesias no había más que un altar” (Juan Plazaola, El arte sacro actual, pág. 138, BAC nº 250).

En este aspecto, La Ordenación General del Misal Romano, indica:
“Es preferible que en las iglesias nuevas que van a ser construidas , se erija un solo altar, el cual signifique en la asamblea de los fieles, un único Cristo y una única Eucaristía de la Iglesia” (Ordenacion General del Misal Romano, 303).

 La situación del altar
El altar debe ocupar un lugar tan importante en el edificio sagrado, que sea realmente el centro de atención de los fieles.
“El altar debe colocarse de tal manera, que, cuando la acción eucarística se desenvuelva en él, ésta sea el foco de convergencia de toda la asamblea. Para que el altar satisfaga esta exigencia se tendrá cuidado de: separarlo del muro del ábside y traerlo hacia la nave; darle una elevación apropiada; dirigir hacia ´él una buena iluminación, disponer en él discretamente micrófonos, como es necesario frecuentemente" (nº 34)

"El altar debe ser preferentemente un altar fijo. El altar fijo esta hecho de una mesa de piedra natural monolítica y de una base que se adhiere a él definitivamente por medio de la unción consacratoria “(nº 37). (Cardenal Paul-Emile Leger, Directorio para la adaptación y construcción de iglesias en la archidiócesis de Monreal). 

“El altar es diseñado y construido por la acción de una comunidad y para el funcionamiento de un solo sacerdote. La mesa sagrada, por tanto, no debe ser alargada, sino más bien cuadrada o ligeramente rectangular, una mesa atractiva e impresionante, digna y noble, hecha de materiales sólidos y hermosos, y de proporciones rectas y simples. Pierde realce, por supuesto, su función simbólica cuando hay otros altares a la vista. Por eso, en el recinto litúrgico solamente debe haber uno solo” (Ambientar una iglesia, pág. 8, Centro de pastoral Litúrgica).

“Sería lamentable que la concentración de todo el espacio litúrgico hacia el altar quedase estorbada por altares secundarios, estatuas, vía crucis, confesionarios, candelabros y bancos mal dispuestos, distrayendo con todas estas cosas, la mirada de los fieles hacia el santuario” (Conferencia episcopal de Fulda, Alemania, Directrices para la construcción de iglesias según la el espíritu de la liturgia romana,).

 

Una reflexión teológica
“Para el cristiano es claro que el templo propiamente no es el lugar de la presencia de Dios (Jn 4, 23), sino el lugar de la presencia de la asamblea en la que propiamente se hace Dios presente. La Iglesia, en cuanto comunidad de creyentes reunidos, congregados en torno a Cristo, es el nuevo templo (Ef 2, 19-22; 1Pe 2, 5).

Lo que se debe evitar es rebajar y abaratar tanto el sentido de esta teología que el templo acabe siendo considerado como algo meramente funcional... Porque el templo no solo debe estar al servicio de las necesidades materiales de la asamblea y la celebración (darle cobijo físico). Debe desempeñar otro servicio: expresar su misterio profundo, su significado cristiano-eclesial. Debe ser como una plasmación en piedra, en color, en imagen, en luz de ese gran simbolismo que encierra la asamblea reunida para la celebración festiva de los misterios cristianos; un reflejo, un eco plástico, visual de esas notas y estructuras eclesiales de la comunidad reunida, de la comunidad celebrante con sus ministerios, sus roles, sus movimientos, gestos, signos, palabras.

La ornamentación del edificio sagrado contribuirá eficazmente a desplegar su función simbólica, gracias a la cual dejará trasparecer las realidades místicas que alberga. Quienes a través de la pintura, la escultura o imaginería, la misma arquitectura u otras artes menores colaboran a tal ornamentación están ejerciendo un ministerio litúrgico-eclesial de primera magnitud. El arte debe reencontrar su ministerio en la celebración. Pues solo el arte sabe encontrar el lenguaje del símbolo y la mística , dos ingredientes básicos de la fiesta cristiana. (Dionisio Borobio, La celebración en la Iglesia, Tomo I, pag. 223-224, Ed. Sígueme).

Lex orandi, lex credendi

La oración de dedicación del altar, con la fuerza que da la liturgia misma, suministra una comprensión del altar enraizada en la misma esencialidad del mensaje cristiano:

“[El altar] Sea fuente de unidad y de concordia
para todos los que formamos tu Iglesia Santa;
fuente a la que sus hijos acudan hermanados
para beber en ella el espíritu de mutua caridad”

(Plegaria de dedicación del altar, estrofa X. El altar cristiano)

De igual manera que el sacrificio de Cristo es la fuente de la unidad eclesial, el altar del templo cristiano –lugar donde se celebra mismo sacrificio por el mismo sacerdote- es fuente de unidad de la asamblea cristiana que se reúne en torno a él.

Una labor pastoral

La enseñanza del fuerte simbolismo del altar, así como de toda la acción litúrgica, en general, corresponde a la labor pastoral de la cura de almas:

“Los pastores de almas fomenten con diligencia y paciencia la educación litúrgica y la participación activa de los fieles, interna y externa, conforme a su edad, condición y genero de vida” (Concilio V aticano II, Sobre la Sagrada Liturgia, , nº 18)

 

Otros espacios del tiempo

7.i.-Puertas y accesos

 

Puerta de la Platería, catedral de SantiagoSi, como hemos visto, la iglesia representa un microcosmos, y la unión del mundo sensible con Dios, a través de Jesucristo, la puerta significa el límite de este espacio sagrado con el resto del mundo. Atravesarla ha de provocar en el fiel una consciencia de pasar de este mundo al Padre. Y, por consiguiente, tiene también un simbolismo teológico-litúrgico que no siempre ha recibido toda la atención que requiere. A juzgar por la importancia que se le otorga a la puerta durante la época medieval, mediante una profusa decoración simbólica —sobre todo con ciclos del Apocalipsis que pretenden recordar que se flanquea la puerta de la Jerusalén Celeste—, podríamos inferir que las iglesias de la antigüedad tardía ya tendrían un programa iconográfico desarrollado, con un mensaje simbólico, si no idéntico, sí muy parecido.

Cuando el espacio situado a los pies del templo está reservado para el emplazamiento de ciertas instalaciones litúrgicas, lógicamente la entrada no puede situarse en esta parte del edificio. Así ocurre en ciertas iglesias hispánicas, en las cuales el acceso principal suele encontrarse en los flancos laterales —en mayor medida en el costado sur—, de manera que excepcionalmente ocupa la posición contrapuesta al altar. En estas antiguas iglesias nuestras,  los pies del templo suelen reservarse para la ubicación de un contra-ábside, un contra-coro e incluso el mismo baptisterio, como veremos más adelante.

7.ii.-Baptisterio

Baptisterio a la puerta del temploEn todas las iglesias de la antigüedad tardía, el espacio propio del sacramento del bautismo se rodea de un fuerte simbolismo litúrgico-teológico. Existe una voluntad manifiesta de individualizar y diferenciar arquitectónicamente el baptisterio del resto del espacio litúrgico de la iglesia. Esta distinción de los dos espacios sacramentales —el del bautismo y el de la liturgia eucarística— se planifica por los arquitectos de una manera clara y diáfana, bien sea por el levantamiento de muros medianeros, o llegando incluso a construir el baptisterio como un edificio exento, aparte de la iglesia.

Las razones son, por un lado, de orden práctico, ya que se intenta preservar la intimidad de la desnudez de los aspirantes al bautismo, pero también, por otra parte, se pretende enfatizar que se trata de dos escenarios diferenciados, correspondientes a dos sacramentos distintos: el bautismo y la Eucaristía, y que para participar del último es imprescindible haber recibido el primero.

Por esta misma razón catequética, muchos baptisterios se colocan junto a las puertas de la iglesia, significando con ello que es el paso previo y requisito indispensable para ingresar en la comunidad de los fieles y poder participar de los misterios de la salvación.

El bautismo  implica un compromiso de seguir a Cristo y  cada gesto, procesión que se produzca durante la ceremonia, o la forma del mismo escenario del rito, encierran un significado alegórico que los escritos patrísticos procurarán desvelar a los neófitos de forma pedagógica. Son las catequesis bautismales que tenían carácter mistagógico, es decir, que se enseñaban a los neófitos tras recibir el sacramento bautismal.

Por el bautismo el neófito entra a formar parte del Pueblo de Dios, se incorpora a la redención de Cristo participando de su sacerdocio y ofreciéndose él mismo junto con Cristo en la ofrenda de la liturgia divina.

Baptisterio en forma de piscinaEl rito de la inmersión en la piscina-baptisterio es signo expresivo de la realidad que se produce: el catecúmeno se  asocia de forma mística con la muerte de Cristo, entrando en las aguas como hombre-pecador,  y, cuando sale de ellas, sale asociado a la resurrección de Cristo, ya  purificado, compartiendo la resurrección al haber participado de la muerte de Cristo.

Este concepto de muerte y resurrección del bautizado se fundamenta en la exégesis teológica de un texto de san Juan y dos de san Pablo, en los que se insiste en el bautismo como un renacimiento, un «volver a nacer» después de una muerte aparente. Esta misma exégesis es la que lleva a concebir la fuente bautismal tanto como símbolo de tumba, como seno materno o útero de la Iglesia, y, por extensión, se equipara al mismo seno de la Santísima Virgen como tipo perfecto de la Iglesia.

Jesús le contestó: «En verdad, en verdad te digo: El que no nazca de agua y de Espíritu no puede entrar en el reino de Dios.  Lo que nace de la carne es carne, lo que nace del Espíritu es espíritu. No te extrañes de que te haya dicho: “Tenéis que nacer de nuevo” (Jn 3, 5-8)

"¿Es que no sabéis que cuantos fuimos bautizados en Cristo Jesús fuimos bautizados en su muerte? Por el bautismo fuimos sepultados con él en la muerte, para que, lo mismo que Cristo resucitó de entre los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en una vida nueva. Pues si hemos sido incorporados a él en una muerte como la suya, lo seremos también en una resurrección como la suya; sabiendo que nuestro hombre viejo fue crucificado con Cristo, para que fuera destruido el cuerpo de pecado, y, de este modo, nosotros dejáramos de servir al pecado; porque quien muere ha quedado libre del pecado. Si hemos muerto con Cristo, creemos que también viviremos con él; pues sabemos que Cristo, una vez resucitado de entre los muertos, ya no muere más; la muerte ya no tiene dominio sobre él. Porque quien ha muerto, ha muerto al pecado de una vez para siempre; y quien vive, vive para Dios. Lo mismo vosotros, consideraos muertos al pecado y vivos para Dios en Cristo Jesús. Por el bautismo fuisteis sepultados con Cristo y habéis resucitado con él, por la fe en la fuerza de Dios que lo resucitó de los muertos. Y a vosotros, que estabais muertos por vuestros pecados y la incircuncisión de vuestra carne, os vivificó con él" (Rom 6, 3-11).

«¿O ignoráis que cuantos hemos sido bautizados en Cristo Jesús fuimos bautizados para participar en su muerte? Con El hemos sido sepultados por el bautismo para participar en su muerte, para que como El resucitó de entre los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros vivamos una vida nueva»  (Col 2, 12-15).

La ubicación del baptisterio en el oeste es el emplazamiento simbólico más elocuente de cuantos se puedan escoger. Occidente representa el mundo de las sombras, de la noche, del mal y refugio del Maligno. Resulta muy ilustrativo, en este sentido, el rito de la renuncia a Satanás que han de proclamar los bautizandos antes de entrar en la piscina bautismal, en dirección a occidente, a la que sigue la profesión de fe vueltos hacia oriente, el reino de la Luz de Cristo; seguidamente entran en la piscina por el oeste y salen por el este.

Es precisamente esta contraposición con la Luz la que da sentido a la disposición del baptisterio a poniente, para que se produzca un mayor contraste entre el reino de la Luz de Dios y el reino de las tinieblas o del pecado, propio del hombre antes de su purificación por el bautismo. La «occidentalización» del baptisterio nos remite  a la necesidad de la orientación del santuario de la iglesia y nos demuestra, al mismo tiempo, que la arquitectura cristiana entraña una gran simbología solar, aplicada a Cristo como Sol de Justicia, que es la Luz del mundo que vence a las tinieblas: un triunfo sobre la muerte, en la que la resurrección se concibe como un paso de la oscuridad a la luz.

La forma octogonal que muestra la piscina bautismal de la imagen nos remite al “octavo día” de la creación, el día de la luz sin ocaso que luce en el Reino inaugurado por la encarnación de Jesús.

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7.iii.-Contra-ábsides y contra-coros

La presencia de dispositivos en el extremo contrapuesto al altar de la nave central es una característica que se encuentra en la arquitectura cristiana hispánica, aunque no todas las iglesias poseen este tipo de instalación. El entendimiento de esta singularidad exige una pequeña reflexión sobre la situación de los “santos” en el templo.

Contracoro de la Catedral de CórdobaEl término sanctus (=sancitus, de sancire, encerrar) denota un lugar cerrado, reservado, donde la divinidad se ha manifestado de alguna manera. En el campo religioso, el término sanctus fue aplicado por derivación a aquellas personas, ya vivas, ya difuntas, tenidas en tan alta estima moral, que se creían como res sacra, porque en ellas Dios se había manifestado de modo particular. El apelativo sanctus, en el sentido más moderno y litúrgico de la palabra, es decir, dado a una persona canónicamente inscrita en el catálogo de los santos, no se encuentra en los primeros siglos de la Iglesia. Hasta la mitad del siglo IV solamente los mártires fueron considerados sancti y tuvieron los honores de culto. Eran los cristianos perfectos, los verdaderos imitadores de Cristo, porque eran partícipes efectivos de su pasión, quienes lavando en la sangre del martirio toda mancha, habían merecido ser admitidos en seguida a la visión de Dios, y en el último día serán, como los apóstoles, jueces, al lado de Cristo, de sus hermanos.

Pero, posteriormente, cerrado el período de las persecuciones, se entendió que el seguimiento radical de Cristo, propio de la vida religiosa, así como  la vida piadosa y mortificada de las vírgenes, de los obispos y de los ascetas era, en realidad,  un equivalente del martirio.

El sitio propio de lo santo en la iglesia es el altar, pues “el altar es Cristo”, y su importancia es tal que en la arquitectura romana éste es el elemento que da entidad a todo edificio eclesiástico y que explica el despliegue total del edificio y de sus espacios interiores. En Occidente, el altar está unido indefectiblemente a la “santidad” de Cristo, Sacerdote único, y a la existencia de restos martiriales o reliquias derivadas de estos bajo el altar,  mientras que en Oriente se situaban en su cercanía.

Esta regla (la de asociar el altar y las reliquias) se hizo no solamente para todos los altares, también para todos los cuerpos santos, de forma que no importaba la cantidad o calidad de las reliquias. En esto diferían de los orientales, que reservaron emplazamientos especiales y variados que podían no tener relación alguna con el altar a otras reliquias y en concreto a los cuerpos enteros de sus mártires.

De aquí que ambas iglesias creen diferentes arquitecturas eclesiales y la importancia dada por los occidentales a la posesión de reliquias martiriales, cuya alternativa en Oriente fueron los iconos a partir de Justiniano.

La aparición de los contra-coros se realiza cuando hombres piadosos, pero no mártires, fallecen y deben ser enterrados en el templo, como sucede, por ejemplo, con los obispos, nobles, fieles protectores de la Iglesia, etc. El altar no es, en absoluto, lugar apropiado para ello.

En este contexto, del mismo modo que el baptisterio se sitúa en un lugar propio dentro de la iglesia adornado de connotaciones simbólicas, la disposición del contra-coro en contraposición al altar poseetambién un significado dentro del simbolismo de la iglesia como microcosmos. Si aceptamos que la función litúrgica de este espacio es el culto a los mártires y a los santos, no es difícil colegir por qué razón se escoge para su veneración el extremo opuesto al altar, como si se quisiera resaltar la importancia de la nave central que lleva desde el contra-coro al santuario. Es como si los mártires y los santos se postraran a los pies de Jesucristo y mostraran el camino que conduce hasta El.

En combinación con la proximidad del baptisterio, el esquema espacial litúrgico de la iglesia constituye una demostración pedagógica, una verdadera catequesis escenográfica: a través del bautismo, y siguiendo el ejemplo de los mártires, el hombre ha de recorrer el camino que le lleva hasta Dios, desde las tinieblas hasta la Luz, desde el rechazo al pecado hasta su unión con Cristo, en el altar.

Por otra parte, el libro del Apocalipsis contiene unas referencias sobre los mártires en relación al trono del Cordero que pueden ser muy ilustrativas para el tema que nos ocupa, esto es, la contraposición espacial del altar y el lugar de conmemoración martirial. Dice san Juan:

«Cuando abrió el quinto sello, vi debajo del altar las almas de los degollados por causa de la Palabra de Dios y del testimonio que mantenían », (Apc 6,9)

 «Después de esto vi una muchedumbre inmensa, que nadie podría contar, de todas las naciones, razas, pueblos y lenguas, de pie delante del trono y delante del Cordero, vestidos con vestiduras blancas y con palmas en sus manos », (Apc 7, 9)

«Yo le respondí: «Señor mío, tú lo sabrás». Él me respondió: «Estos son los que vienen de la gran tribulación: han lavado y blanqueado sus vestiduras en la sangre del Cordero.  Por eso están ante el trono de Dios, dándole culto día y noche en su templo. El que se sienta en el trono acampará entre ellos. Ya no pasarán hambre ni sed, no les hará daño el sol ni el bochorno.  Porque el Cordero que está delante del trono los apacentará y los conducirá hacia fuentes de aguas vivas. Y Dios enjugará toda lágrima de sus ojos» », (Apc 7, 14-17).

 Estos fragmentos del Apocalipsis aluden a la asociación que se hace de los mártires al altar de Dios, que no es otra que la participación en su Pasión.

8.-OTROS ESPACIOS

 

8.i.- Sacristía

Sacristía y mobiliario principalEn la sacristía, con el revestimiento del celebrante y la recitación de las oraciones preparatorias, comienza la preparación del culto y  su digna realización. La sacristía mayor consiste en una habitación a modo de capilla que incluso puede tener un altar fijo. Debe ser espaciosa y se situará cerca del presbiterio o de la entrada de la iglesia. Es habitual construirla detrás del altar mayor. Puede haber otra sala con funciones similares cerca de la puerta de entrada a la iglesia, para cuando haya procesión de entrada.

El motivo central de la sacristía mayor puede ser un crucifijo o alguna otra imagen sagrada.

Habitualmente, los clérigos y los ayudantes veneran esta imagen antes y después de las celebraciones litúrgicas. Es conveniente que haya, para información de los celebrantes visitantes, una cartela con los nombres del Papa y del obispo diocesano, y con el título de la iglesia. En la puerta de acceso a la iglesia debe haber una pila de agua bendita. También, junto a esta puerta, puede colgarse una campanilla para avisar al pueblo cuando una procesión vaya a hacer entrada en la iglesia.

Por razones funcionales, la sacristía dispone de una mesa o un banco espacioso para extender los ornamentos, armarios y cajones grandes para guardar los ornamentos sagrados, una caja fuerte para los vasos sagrados y la llave del sagrario, un lavabo, toallas, un lavabo pequeño con desagüe directo a la tierra (sacrarium), un sitio donde guardar el pan y el vino para el sacrificio eucarístico, una estantería para guardar los libros litúrgicos, un reloj, un soporte para la cruz procesional, un sitio para reservar la Eucaristía durante las ceremonias de Pascua, y un armario o sitio decoroso para los santos óleos, si no se guardan en el baptisterio. Un espejo, para que los ministros y ayudantes puedan verse vestidos, es también importante que exista.

En la sacristía se tendrán en cuenta los mismos principios de limpieza y de orden que son esenciales en el cuidado de la iglesia. Habrá que tener un especial cuidado en la conservación de objetos decorativos, vasos sagrados y ornamentos que hayan sido heredados del pasado, excepto los de escaso valor que no vale la pena reparar o restaurar. Quienes están en la sacristía, antes o después de la celebración litúrgica, deben guardar silencio o en hablar en voz baja.

8.ii.-Cripta

Cripta, en SevenhillLa cripta es un espacio arquitectónico subterráneo en que se enterraba a los seres fallecidos. La palabra cripta (del latín crypta y a su vez del griego kryptē) etimológicamente significa esconder, lo cual indica bien su significado.

En términos medievales, una cripta es una cámara de roca, normalmente bajo el suelo de una iglesia. Las primeras criptas o grutas sagradas fueron excavadas en la roca, para esconder a los ojos de los profanos las tumbas de los mártires; más tarde, por los primeros cristianos, se levantaran las capillas y las vastas iglesias; después se estableció las criptas bajo los edificios destinados al culto para encerrar los cuerpos de los santos recogidos por la piedad de los fieles.

Algunas iglesias fueron elevadas del nivel del suelo para albergar una cripta a nivel del suelo, como es el caso de la iglesia de San Miguel en Hildesheim, Alemania. Las criptas se encuentran típicamente bajo el ábside como en Saint-Germain de Auxerre, pero ocasionalmente se encuentran bajo las alas o las naves laterales.

Muchas de nuestras antiguas iglesias poseen criptas que remontan a una época muy lejana: unas son solo salas cuadradas, abovedadas en curva o en arista, siguiendo el método antiguo, son adornadas a veces solamente por fragmentos de columnas y de capiteles que imitan toscamente la arquitectura romana; otras son verdaderas iglesias bajo tierra con naves laterales, ábsides y absidiolas. Las criptas, salvo en raras excepciones, reciben la luz del día por estrechas ventanas abiertas en el exterior de la iglesia, o en los lados inferiores del santuario. Se entra habitualmente por unas escaleras que parten desde ambos lados del santuario, o incluso desde el eje del coro.

8.iii.-Atrio

 

Croquis basílica de san PedroiEl atrio es un espacio de paso, de entrada y salida, en el que lo profano se mezcla con lo sagrado, y lo sagrado con lo profano. Allí se encuentran y se saludan los conocidos. En algunas localidades, allí esperan, aún hoy, los pobres y menesterosos la limosna de las almas caritativas.

Es un lugar abierto o patio frente a una iglesia, consistente, en general, en un cuadrado grande rodeado por paseos ente columnatas en sus cuatro lados que formaban un pórtico o claustro. Está situado entre el porche o vestíbulo y el cuerpo de la iglesia. En el centro del atrio había una fuente o pozo, donde los fieles se lavaban las manos antes de entrar en la iglesia. Un remanente de esta costumbre aún sobrevive en el uso de la fuente de agua bendita, o de la jofaina, a menudo colocada cerca de la entrada interior de la iglesia. A los que no se les permitió avanzar más, y más concretamente la primera clase de penitentes, se paraban en el atrio para pedir las oraciones que entraban a la iglesia. También fue utilizado como cementerio, al principio sólo para las personas distinguidas, pero después para todos los creyentes.

La parte cubierta a la entrada de la iglesia se llama el nártex y es el lugar de los penitentes. Algunas  basílicas paleocristianasl parecen haber tenido un nártex cerrado, mientras que otras estaban abiertos a Occidente.

 

Esquema de basílica cristiana

 

 

 

El atrio existió en algunas de las más grandes de las primeras iglesias cristianas, como la antigua Basílica de San Pedro, en Roma, en el siglo IV, y Santa Sofía, en Constantinopla, en el VI. Un área tan grande para un ante patio requería un solar de terreno costoso y difícil de obtener en una gran ciudad. Por esta razón el antiguo atrio romanos sobrevivió sólo en ocasiones, en las Iglesias Orientales y occidentales. Los ejemplos típicos se pueden ver en las iglesias de San Clemente, en Roma, y San Ambrosio, en Milán; también en las iglesias del siglo VII de Novara y Parenzo.

 

 

 

El Presbiterio

Antiguamente indicaba el consejo del obispo con los presbíteros. En la actualidad, designa la parte de la iglesia que rodea el altar mayor y que llega hasta las gradas, por las cuales se sube a él. Algunas veces está separado de la nave con una barandilla o comulgatorio

4.I.-El altar

Altar cristiano Las primeras referencias bíblicas al altar se encuentran en San Pablo

“No podéis beber del cáliz del Señor y del cáliz de los demonios. No podéis participar de la mesa del Señor y de la mesa de los demonios” (1 Cor. 10,21);

“Nosotros tenemos un altar del que no tienen derecho a comer los que dan culto en el tabernáculo” (He 13,10)

Las características del altar y su ornato vienen bien señaladas en la Instrucción General del Misal Romano, del que se extraen las siguientes indicaciones:

296. El altar, en el que se hace presente el sacrificio de la cruz bajo los signos sacramentales, es también la mesa del Señor, para participar en la cual, se convoca el Pueblo de Dios a la Misa; y es el centro de la acción de gracias que se consuma en la Eucaristía.

297. La celebración de la Eucaristía, en lugar sagrado, debe realizarse sobre el altar.

298. Es conveniente que en todas las iglesias exista un altar fijo, que signifique más clara y permanentemente a Cristo Jesús, la Piedra viva (1Pe 2, 4; Ef 2, 20

299.El altar ocupe el lugar que sea de verdad el centro hacia el que espontáneamente converja la atención de toda la asamblea de los fieles.

301. Según la costumbre tradicional de la Iglesia y por su significado, la mesa del altar fijo debe ser de piedra, y ciertamente de piedra natural.

303. Es preferible que en las iglesias nuevas que van a ser construidas, se erija un solo altar, el cual signifique en la asamblea de los fieles, un único Cristo y una única Eucaristía de la Iglesia.

El Altar es uno de los elementos más importantes y significativos de la liturgia cristiana. Es el símbolo de Cristo como “piedra angular”. Además simboliza un ara de sacrificio, pero sobre todo, es la Mesa del Señor, en la que, más que inmolarse una víctima, se hace presente.

Las características esenciales que se dan de todo altar cristiano son:

a) Ser y aparecer como una mesa.

b) Estar separada de la pared para que se pueda estar cara al pueblo.

c) Constituir el centro de la atención de toda la asamblea.

d) Ser único, dedicado sólo a Dios.

e) Sin imágenes ni reliquias sobre su superficie.

Altar de la capilla de san PabloEn el Antiguo Testamento, el altar era un monumento o piedra sobre los cuales se ofrecían sacrificios. La primera mención de él se encuentra en Gén 8, 20, cuando Noé después del diluvio edificó un altar y ofreció holocaustos. Abrahán también edificó un altar cuando iba a sacrificar a su hijo Isaac (Gén 22, 9). Los patriarcas erigieron altares en los lugares en donde Dios se les manifestó, para conmemorar los favores recibidos (Gén 12, 7-8; 13, 18; 26, 25; 33, 20; 35, 1-7). Las Escrituras no dicen nada del material o de la forma de dichos altares.

En el Nuevo Testamento, el primer altar cristiano fue la mesa en la cual Nuestro Señor, en la Última Cena, instituyó la Eucaristía. En la Basílica de Letrán se conservan reliquias que se cree son partes de esa mesa-altar.

Antiguamente, las misas se hacían de espaldas al pueblo. Una instrucción emitida por el Concilio Vaticano II el 26 de septiembre de 1964, fijó varios cambios en el altar, principalmente el de su libre colocación, de manera  que el sacerdote pudiera presidir la Misa de frente a la comunidad. Los manteles del altar: antiguamente eran tres paños de lino que cubrían el altar en que se celebraba la Santa Misa; el de encima llegaba hasta el suelo por ambos lados. Simbólicamente representaban el sudario en que fue envuelto el cuerpo del Señor.

Actualmente, el Misal Romano señala que “sobre el altar ha de ponerse por lo menos un mantel por reverencia a la celebración del Memorial del Señor y el banquete en que se distribuye el Cuerpo y la Sangre de Cristo” ,(OGMR 268).

4.II.-El ambón

La Palabra revela la Historia de la Salvación: Cristo se dirige al fiel cristiano y éste responde con la fe y, con ello, se prepara para participar en el banquete eucarístico. El ambón, como verdadero espacio cultual distinto, reúne a la asamblea alrededor del libro, antes de que ésta se reúna en el lugar del sacrificio, alrededor del cáliz.

Las características del ambón vienen bien señaladas en la Instrucción General del Misal Romano, del que se extraen las siguientes indicaciones

309. La dignidad de la Palabra de Dios exige que en la iglesia haya un lugar conveniente desde el que se proclame, y al que durante la Liturgia de la Palabra, se dirija espontáneamente la atención de los fieles.

Conviene que por lo general este sitio sea un ambón estable, no un simple atril portátil. El ambón, según la estructura de la iglesia, debe estar colocado de tal manera que los ministros ordenados y los lectores puedan ser vistos y escuchados convenientemente por los fieles.

En la comprensión de la “Liturgia como cumbre a la cual tiende la actividad de la Iglesia” (SC 10), que  tiene en el Sacrificio eucarístico la « fuente y cima de toda la vida cristiana »(LG 11), se revela la verdadera importancia del ambón, porque la cena eucarística se realiza en dos mesas bien diferenciadas, tanto en su lugar, como en su momento: La mesa de la Palabra y la mesa del sacrificio, el ambón y el altar.

Ambón y altar, con el sagrario al fondo, de la capilla de san Pablo

El origen del ambón cristiano está, como tantas otras cosas, en la sinagoga judía, en aquellos pupitres desde donde los rabinos procedían a las lecturas de los rollos bíblicos. Es muy conocido el pasaje que relata su uso por el sacerdote Esdras:

“El día primero del mes séptimo, el sacerdote Esdras trajo el libro de la ley ante la comunidad: hombres, mujeres y cuantos tenían uso de razón. 3 Leyó el libro en la plaza que está delante de la Puerta del Agua, desde la mañana hasta el mediodía, ante los hombres, las mujeres y los que tenían uso de razón. Todo el pueblo escuchaba con atención la lectura del libro de la ley. 4 El escriba Esdras se puso en pie sobre una tribuna de madera levantada para la ocasión” (Neh 8,2ss).

Empleado desde el principio en la liturgia de la Iglesia pronto fue un lugar sagrado que, junto con el altar y la sede episcopal, formaba el presbiterio. Su situación en el espacio sagrado no ha sido fija. En la Basílica, con su planta longitudinal y la cátedra situada en el ábside, es decir, en el fondo más alejado de la nave que ocupan los fieles y separado de estos por el altar, la necesidad de dirigirse  a los fieles, bien en la proclamación de la Palabra, bien en la homilía, hizo que la posición natural del ambón estuviese adelantada, en una posición próxima a los fieles, delante del altar.

Se sabe que en Siria, en los siglos IV y V, estaba colocado en medio de la nave, que, naturalmente, estaba orientada hacia el oriente, de manera que la luz matutina atravesaba la nave e iluminaba el ambón, que era contemplado perfectamente por todos los fieles unidos en una misma dirección de la mirada.

A partir del Siglo X se comienza a distinguir el lugar de la proclamación evangélica del destinado a la epístola, y se coloca un segundo atril lateral, a la altura del ambón que se retira de su posición central para acercarse a la pared lateral de la nave. La arquitectura interior se ve obligada a lograr un compromiso entre los diversos intereses litúrgicos: relativa cercanía del ambón y la cátedra; orientación del ambón hacia los fieles; evitar dar la espalda a la sede, situada en el ábside.

Tras un periodo de situación incierta, el ambón fue sustituido por los púlpitos que aún se pueden contemplar en nuestras catedrales, adosados a una de las columnas que marcan la nave central, a la izquierda del pueblo y derecha del Obispo.

Actualmente, a partir del Vaticano II, la presencia del ambón se ha hecho imprescindible en nuestras iglesias, por pequeñas que sean. Un ambón considerado como un lugar de culto, más que como un mueble o atril que sostiene los libros sagrados durante la liturgia de la Palabra.

La presencia simultánea del altar y del ambón recuerda constantemente a la comunidad las dos mesas en que se apoya la liturgia cristiana: la Palabra y el Sacramento

4.iii.-La cruz

La centralidad del crucifijo en la celebración del culto divino se resaltaba mucho más en el pasado, cuando estaba vigente la costumbre de que la mirada y la orientación de los cuerpos, tanto del sacerdote como de los fieles, se dirigieran durante la celebración eucarística hacia el crucifijo, puesto en el centro, sobre el altar, que normalmente estaba adosado a la pared. Por la actual costumbre de celebrar “hacia el pueblo”, con frecuencia el crucifijo es hoy colocado a un lado del altar, perdiendo de este modo la geométrica posición central.

“La Cruz es el único sacrificio de Cristo «único mediador entre Dios y los hombres» (1 Tm 2,5). Pero, porque en su Persona divina encarnada, «se ha unido en cierto modo con todo hombre» (GS 22,2), él «ofrece a todos la posibilidad de que, en la forma de Dios sólo conocida, se asocien a este misterio pascual» (GS 22,5). El llama a sus discípulos a «tomar su cruz y a seguirle» (Mt 16,24) porque él «sufrió por nosotros dejándonos ejemplo para que sigamos sus huellas» (1 P 2, 21). Él quiere, en efecto, asociar a su sacrificio redentor a aquellos mismos que son sus primeros beneficiarios (cf. Mc 10,39; Jn 21,18-19; Col 1,24). Eso lo realiza en forma excelsa en su Madre, asociada más íntimamente que nadie al misterio de su sufrimiento redentor (cf. Lc 2, 35): «Fuera de la Cruz no hay otra escala por donde subir al cielo» (Sta. Rosa de Lima, Vida)” (CIC 618).

4.iv.-La sede

La Sede o Cátedra del Obispo

Las características de la sede vienen bien señaladas en la Instrucción General del Misal Romano, del que se extraen las siguientes indicaciones

310. La sede del sacerdote celebrante debe significar su ministerio de presidente de la asamblea y de moderador de la oración. Por lo tanto, su lugar más adecuado es vuelto hacia el pueblo, al fondo del presbiterio, a no ser que la estructura del edificio u otra circunstancia lo impidan, por ejemplo, si por la gran distancia se torna difícil la comunicación entre el sacerdote y la asamblea congregada, o si el tabernáculo está situado en la mitad, detrás del altar. Evítese, además, toda apariencia de trono. Conviene que la sede se bendiga según el rito descrito en el Ritual Romano, antes de ser destinada al uso litúrgico.

Asimismo dispónganse en el presbiterio sillas para los sacerdotes concelebrantes y también para los presbíteros revestidos con vestidura coral, que estén presentes en la celebración, aunque no concelebren.

Póngase la silla del diácono cerca de la sede del celebrante. Para los demás ministros, colóquense las sillas de tal manera que claramente se distingan de las sillas del clero y que les permitan cumplir con facilidad el ministerio que se les ha confiado.

Nos referimos al lugar donde el sacerdote se sienta para presidir la celebración. Sede significa asiento, pero la sede es mucho más que un sitio para sentarse: es un lugar simbólico, porque desde la sede es el mismo Jesucristo quien preside la asamblea en la persona del ministro.

La sede debe aparecer claramente como el lugar donde Jesucristo reúne a su Iglesia y actualiza el anuncio de la salvación. Es necesario que, durante los trabajos de planificación del templo, el arquitecto ponga todo su empeño en darle realce a la sede y preocuparse para que la asamblea pueda entender y asumir el simbolismo que tiene esta silla presidencial.

Es importante que aparezca como un lugar estable frente a la asamblea, al igual que el altar y el ambón, y no como un simple objeto que se retira cuando ya no es necesario. Debe haber un esfuerzo por hacer que esta “silla” sea distinta a la que usan los que concelebran u otros ministros.

La sede presidencial debe ser considerada como un lugar privilegiado para el Señor y nunca como la silla de honor reservada para el párroco. Ha de ser vista por la asamblea como aquella sede en la que se sentará el  Hijo del Hombre y ante el cual se congregarán todas las naciones (Mt 25, 31).

4.v.-La Cátedra.

Cátedra del Obispo en la catedralEs el trono o sede del obispo desde donde enseña a su pueblo. Por lo tanto, la Cátedra está ubicada solamente en la Iglesia principal o Catedral de una diócesis. Una Catedral, entonces, recibe este nombre porque allí se encuentra ubicado el trono o cátedra del obispo.

Los demás sacerdotes, al presidir alguna celebración en la Iglesia Catedral, no pueden utilizar la cátedra, puesto que ésta está reservada para el pastor de la comunidad. Por esa razón, los sacerdotes o ministros utilizarán una sede secundaria, ubicada generalmente a un costado del altar mayor, pero siempre dentro del presbiterio.

 

Glosario litúrgico bizantino*

 

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Abad (Abadesa) (del hebreo abbá = padre): en un principio era un monje que ejercía sobre sus hermanos una paternidad espiritual; después de san Benito es el superior de un monasterio de las órdenes monacales y también de algunas colegiatas. Bendición, abacial véase el Ritual de bendición de un abad o una abadesa, en Rituales de la dedicación de iglesias y de altares y de la bendición de un abad o una abadesa.

Ablución: acto de lavar o lavarse todo o una parte del cuerpo. En la liturgia bautismal significa la participación en la muerte y resurrección de Cristo (RICA 32: observaciones previas). En otras celebraciones significa penitencia, purificación interior. Purificación de los vasos sagrados después de la comunión en la eucaristía (OGMR 120).

Ábside (de hapsis [haptó] = nudo o clave de la bóveda): parte de la iglesia abovedada y comúnmente semicircular, opuesta a la fechada, donde se levanta el altar y aparece acoplada la cátedra del obispo, coronada por un semicírculo de asientos para los presbíteros.

Absolución (de absolvere = perdonar, liberar): signo por el cual Dios concede su perdón al pecador que manifiesta su conversión al ministro de la iglesia en la confesión sacramental (RP 6d). La fórmula de la a. cuya parte esencial son las palabras: "Yo te absuelvo de tus pecados en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo", "significa cómo la reconciliación del penitente tiene su origen en la misericordia de Dios Padre; muestra el nexo entre la reconciliación del pecador y el misterio pascual de Cristo; subraya la intervención del Espíritu Santo en el perdón de los pecados y, por último, ilumina el aspecto eclesial del sacramento, ya que la reconciliación con Dios se pide y se otorga por el ministerio de la iglesia" (RP 19). La absolución de las censuras se encuentra en el RP, apéndice 1. También se llama absolución la oración conclusiva del -> acto penitencial de la eucaristía: "Dios todopoderoso tenga misericordia de nosotros..."

Abstinencia: con esta palabra se entiende la prohibición de comer carne los viernes de cuaresma, el miércoles de ceniza y el viernes santo para todos los que tienen más de catorce años. Cf Const. apost. de Pablo VI Paenitemini (17-2-1966).

Abú Halim: en la liturgia siro-oriental (la caldea) es el libro litúrgico que contiene la oración de la mañana, compuesto por Ella III Abú Halim (1176-1190), recogiendo material de autores más antiguos.

Acheropita (del a-cheiro-poiété = no hecha a mano) se dice de las imágenes sagradas no hechas por manos humanas. El Mandylion (icono del rostro de Cristo, enviado por el mismo Cristo, según la leyenda de Abgar, rey de Edesa) es un típico ejemplo, cercano quizá a la Sábana de Turín.

Aclamaciones: noción colectiva de aplaudir a una persona o a un acontecimiento; manifiesta la emotividad con fórmulas breves, repetidas e intensamente proferidas. Las aclamaciones favorecen la participación activa de la asamblea en las celebraciones (cf SC 30; OGMR 14, 15, 18). Principales aclamaciones en la liturgia:

Amén (= así es, es verdad). Cf Dt 27,15-26; 1 Cor 16,36; Neh 8,6; Sal 14,14; 1 Cor 1,20 (Cristo es el sí de Dios y por medio de él llega a Dios Padre nuestro amén);

Aleluya (alabad a Dios), especie de estribillo sálmico y elemento característico de las doxologías sálmicas (cf Sal 148,1-4; 150);

Gloria (del griego dóxa; de ahí -> doxología);

Hosanna (¡ayuda, pues!); cf Sal 117,25 (donde se indica la respuesta de los sacerdotes: Bendito el que viene en el nombre del Señor, frase introducida en el Sanctus). Se halla ya en la Didajé 10,6;

Otras aclamaciones en OGMR 30 (Señor, ten piedad); 89, 91, 95 (Te alabamos, Se-ñor); 55b (Santo); 17a (aclamación de la anamnesis); 55h (la a. del pueblo al concluir la doxología); 111 (después del -> embolismo Líbranos, Señor con la a. Tuyo es el reino...).

Acolitado-acólito (= compañero de viaje): un ministro instituido (cf Ministeria Quaedam, 15 agosto 1972). -> Ordenes menores. "Compete al acólito el servicio del altar como ayudante del sacerdote y del diácono. A él compete principalmente la preparación del altar y de los vasos sagrados, y distribuir a los fieles la eucaristía, de la que es ministro extraordinario" (OGMR 65). Para el rito de institución véase Ritual de Ordenes, c. II, pp. 35-38. -> Akólythos.

Acróstico (ákros-stíchon = inicio de verso): en el oficio bizantino, la frase compuesta por las primeras letras de cada -> tropario de un -> canon.

Actio-canon actionis (= acción-regla de acción): indica la celebración eucarística (actio), en particular la plegaria eucarística (canon actionis) que trae el Galasiano (nn. 1242-1255). En este sentido se puede también entender la expresión agustiniana "agendi ordo"" (Ep. 54,6,8). El papa Juan Pablo II define la cena del Señor: "acción santa sagrada".

Acto penitencial: se realiza cuando toda la comunidad hace su confesión general y se termina con la conclusión del sacerdote después de terminado el saludo inicial de la eucaristía (OGMR 29).

Ad accedentes: en el rito hispano, el canto (indicado por la rúbrica homónima) que acompaña la comunión: Accedite ad eum et illuminamini (cf Sal 35), alternado con el versículo Gustate et videte...

Ad complendum: así se titula en el ->  Gregoriano la oración conclusiva de la celebración eucarística, correspondiendo a su vez en el ->  Gelasiano a la post communionem populi. En el Misal postridentino se abrevió diciendo: postcommunio, y en el Misal del papa Pablo VI ha vuelto a llamarse post communionem.

Addai y Mari [anáfora de]: ->  anáfora sirooriental del s. IIl, empleada por las tres ramas de los sirios orientales: nestorianos, caldeos y malabares (India). Parece que es la única compuesta en siríaco. Su estilo se caracteriza por el paralelismo propiamente semítico; es más simple y primitiva que las otras dos anáforas sirio-orientales (de Teodoro de Mopsuestia y de Nestorio). La ausencia de la narración de la institución no es originaria, según Botte, porque la anamnesis se articula naturalmente con la narración, que en Siria termina con las palabras: "Haced esto cada vez que os reunáis en mi nombre".

Adoración [eucarística]: los fines secundarios de la reserva de las sagradas especies fuera de la misa son la distribución de la comunión y la adoración de nuestro Señor Jesucristo presente en el sacramento. Este culto de adoración se basa en una razón muy sólida y firme, porque a la fe en la presencia real del Señor le es connatural su manifestación externa y pública (cf Ritual de la sagrada comunión y del culto a la eucaristía fuera de la misa 5). ->  Exposición.

Adviento (del latín adventus = llegada): tiempo litúrgico preparatorio a la navidad, "en la que se conmemora la primera venida del Hijo de Dios a los hombres, y es a la vez el tiempo en el que por este recuerdo se dirigen las mentes hacia la expectación de la segunda venida de Cristo al fin de los tiempos. Por estas dos razones el a. se nos manifiesta como tiempo de una expectación piadosa y alegre" (Normas universales sobre el año litúrgico y sobre el calendario 39). Su existencia se confirma ya en el s. IV en Occidente.

Agape (= amor): en el ambiente griego, de donde procede, indica el amor gratuito, la caridad, la fraternidad, y se contrapone al érós (= pasión). Entre los primeros cristianos significaba la cena fraterna que precedía a la eucaristía, costumbre testimoniada por Pablo en 1 Cor 11,17-34. En la carta de Judas 12 parece identificarse con la celebración eucarística. La cena fraterna se separó de la eucaristía hacia finales del s. 1 como se atestigua en la carta de Plinio a Trajano y Justino (1 Apol. 65). Un recuerdo de esta primitiva agape-eucaristía se encuentra en el s. v, como atestigua san Agustín (Ep. 54,7) cuando habla de una comida permitida en la cena del jueves santo en Africa.

Agnus Dei (= cordero de Dios): triple invocación compuesta por las palabras del Bautista (cf Jn 1,29.36; Ap 5,6; 18,8), que la asamblea canta o dice durante la fracción del pan (OGMR 56e). El texto actual se remonta al papa siríaco Sergio 1 (687-701) —según testimonia el ->  Liber Pontificalis 1, 376—, influenciado acaso por la liturgia de Santiago.

Agrypnía (= vigilia): celebración de una vigilia nocturna que, en el rito bizantino, precede al domingo y a la fiesta. Comprende las vísperas y el ->  orthrós.

Agua: elemento natural de gran trascendencia tanto para la vida humana como para expresar la salvación cristiana. Símbolo positivo (vida, nacimiento, regeneración), negativo (muerte, purificación), que se encuentra en la liturgia bautismal (RBN en la bendición e invocación a Dios sobre el agua 122-123; 147-148 —cuyo texto se encuentra ya en el sacramentario Gelasiano, nn. 444-448--). Se emplea también en varios ritos de ->  aspersión y de purificación.

Simboliza la "Fuente de Vida", medio de purificación y centro de regeneración . El agua contiene todo lo virtual, lo informal, el germen de los gérmenes, todas las promesas de la creación y el poder de la reabsorción.

El Señor se sumerge en el agua para cumplir con la purificación por el agua. El icono del Bautismo del Señor es uno de los iconos Trinitarios en que se manifiesta el Padre, el Hijo y El Espíritu Santo. Es sumergirse en el agua para salir nuevo, marcando una muerte simbólica, recurrir a un inmenso depósito de potencial y extraer de allí una fuerza nueva.

En la tradición el agua simboliza el origen de la creación . El “mem” (“M”) hebreo simboliza el agua que es madre y matriz. Todo el Antiguo Testamento celebra la magnificencia del agua. El agua aparece como un signo de bendición.

El agua es símbolo de vida espiritual. Nuestro Señor usó el simbolismo del agua diciendo “Quien beba del agua que Yo le daré ya nunca tendrá sed, porque el agua que Yo le daré se convertirá dentro de él en manantial de agua que brote para la Vida Eterna ”(S. Juan 4,14).

Símbolo de vida en el Antiguo Testamento , el agua se convierte en símbolo del Espíritu en el Nuevo Testamento.

El agua es el agua viva, el agua de la vida; purifica, cura, rejuvenece y, por ende, introduce en lo eterno. Sólo el Agua del Bautismo lava los pecados y no se otorga más de una vez, porque permite acceder a otro estado: El Hombre Nuevo. El agua posee la virtud purificadora. La inmersión del bautismo es regeneradora, opera un renacimiento, en el sentido de que es a la vez muerte y vida.

Agua gregoriana: compuesta de agua, vino, sal y ceniza para la purificación de iglesias y altares al ser consagrados.

Áitésis (de aiteó = pido, solicito, demando): en la liturgia bizantina, la letanía de petición en la segunda parte de las vísperas, que termina con la palabra aithesómeta = pedimos. Se distingue de las ->  ecténias. ->  Liturgia de las Horas 1172.

Akáthistos (del akáthistos = no sentado; por tanto, de pie): es el poema mariano más célebre de la iglesia bizantina. Obra maestra de literatura y de teología. Las estrofas van alternando cuadros marianos y temas cristológicos, fundiendo a la vez el Hijo y la Madre. Está compuesto por un ->  kontákion (himno breve) y de doce estrofas largas y doce cortas que concluyen con el aleluya. Autor anónimo, al parecer de finales del s. V. Se canta en parte los cuatro primeros sábados de cuaresma y completo el quinto sábado.

Akólythos (= compañero de viaje; ->  acolitado), del que deriva akolythía (= rito, servicio litúrgico).

Alba (= blanco): vestidura o túnica de lienzo blanco común para todos los ministros de cualquier grado, que se ponen para las celebraciones. Si es necesario, se ciñe con el cíngulo a la cintura (OGMR 298, 300, 301).

Alcuino (735-804): A., con Benito de Aniane, colaboró con Carlomagno en la reforma litúrgica del imperio franco-germánico. Trabajó en la confección de los libros litúrgicos necesarios inspirándose en los modelos oriundos de Roma. Durante mucho tiempo se ha creído que A. era el autor del sacramentario ->  suplemento del Gregoriano.

Alegoría: figura retórica con la que se comunica una realidad por medio de la cual el receptor puede comprender otra. Es conocida la interpretación alegórica de la biblia y de la misa. Entre las muchas definiciones que los padres han dado de la alegoría, se puede recordar aquella de Ambrosio: "allegoria est, cum aliud geritur et aliud figuratur".

Aleluya (hallelú jah = alabad a Yavé): fórmula hebraica de ->  aclamación que se repite en algunos salmos como estribillo (Sal 104-106; 111-113; 115-117; 135; 146-150). A. típica del tiempo pascual. Su uso en la liturgia varía según la tradición y el rito. En la celebración pascual hebrea los salmos 113-118 pertenecen al llamado pequeño halle!, mientras que el salmo 135 se denomina el gran hallel.

Alitúrgicos: son aquellos días en que no se celebra la eucaristía; en la liturgia romana son el viernes y sábado santos, y en la liturgia ->  Ambrosiana, además, todos los viernes de cuaresma.

Alma redemptoris Mater: una de las antífonas marianas que se rezan al terminar las ->  completas. Probablemente en uso ya en el s. XI. Las otras antífonas son: Ave, Regina caelorum; Ave, Maria; Sub tuum praesidium; Salve Regina; Inviolata; Integra; Virgo parens Christi; Regina caeli.

Altar: mesa sobre la cual se celebra la eucaristía (cf OGMR 259-270). Es el lugar donde lo sagrado se condensa con mayor intensidad. Sobre el altar se cumple el sacrificio. Simboliza el centro del mundo, el lugar y el instante en que un ser se torna sagrado. En el altar se consagra el pan y el vino, símbolo del Cuerpo y la sangre de Nuestro Señor Jesucristo.

Es venerado con el beso e incienso(OGMR 27, 84-85, 129, 163, 214...). Colocación en el presbiterio, ->  Arquitectura 154. Dedicación del altar->  Rituales de la dedicación de iglesias y de altares y de la bendición de un abad o una abadesa. Los padres de la iglesia no dudaron en afirmar que Cristo fue, al mismo tiempo, la víctima, el sacerdote y el altar de su propio sacrificio. De ahí la expresión: "El altar es Cristo". Conviene edificar el altar sobre los sepulcros de los mártires o colocar sus reliquias debajo de los mismos, de tal manera que "vengan luego las víctimas triunfales al lugar en que la víctima que se ofrece es Cristo; pero él sobre el altar, ya que padeció por todos; ellos bajo el altar, ya que han sido redimidos por su muerte y resurrección. El altar puede ser fijo y móvil" (OGMR 260-261).

Ambón (de anabáinein = subir): ->  béma. No confundirlo con el ->  púlpito. El ambón es un lugar reservado para el anuncio de la palabra de Dios y el pregón pascual; puede también tenerse desde él la homilía y la oración de los fieles (OGMR 272). Es menos conveniente que ocupen el a. el comentarista, el cantor o el director del canto. Conviene que sea estable. ->  Lugares de celebración.

Ambúrbium: procesión lustral pagana realizada alrededor de los muros de Roma (= urbs), que tenía lugar el día de las Lupercalias (15 de febrero); parece que, por contraste, se estableció la procesión de la fiesta de la Presentación del Señor en el templo el día 2 de febrero ->  Hypapánté.

Amén (= es verdad, así es): ->  aclamación que pasa del AT (Dt 27,15-26; 1 Crón 16,36; Neh 8,6; Sal 40,14; 71,19; 88,53; 105,48) al NT y a la liturgia cristiana (2 Cor 1,20); significa ratificación, afirmación que pronuncia la asamblea al concluir las oraciones.

Amidah (de la raíz amd = estar en pie): formulario de súplica cotidiana hebrea, más conocida por las dieciocho bendiciones.

Amito (de amicire = revestir): lienzo fino, cuadrado y con una cruz en medio, que se pone antes del alba sobre la espalda y los hombros; se ata por medio de dos cintas alrededor del cuerpo (OGMR 81d; 298).

Anabathmói (= subir): con este nombre se designa en el ámbito bizantino los salmos ->  graduales (= Sal 119-133) o los de subida y los brevísimos -> troparios que se inspiran en éstos.

Anáfora (de anaphorá = llevar sobre, ofrecer): es la parte central de la liturgia eucarística, que va del prefacio a la doxología; sinónimo de plegaria eucarística (OGMR 54-55). Inicialmente designaba el pan para la ofrenda. Para los sirios indicaba el velo con el que, después de la consagración, se cubría el cáliz y la patena. Entendiendo la palabra en el sentido de "plegaria eucarística" en Oriente se recuerdan las a. de ->  Addai y Mari; la de san Basilio (inicio del s. IV); la Clementina, de las ->  Constituciones Apostólicas en el libro VIII, 5-15 (entre los siglos IV-V); la de Santiago (de ambiente antioqueno-jerosolimitano, ss. iv-v); la de san Marcos (ambiente egipcio, ss. v-vi). ->  Eucaristía 734.

Anakefaláiosis (= recapitulación): en Ef 1,10. La recapitulación en Cristo significa su señorío sobre la historia y muestra la actuación de la economía salvífica.

Anamnesis (= memoria, conmemoración, recuerdo): parte de la plegaria eucarística que sigue a la narración de la institución o consagración, en la que se conmemora los grandes acontecimientos salvíficos. La iglesia, al recibir el encargo de Cristo, por medio de los apóstoles, realiza el memorial del mismo Cristo recordando principalmente su bienaventurada pasión, su gloriosa resurrección y ascensión al cielo (OGMR55e). En el rito hispano se llama illatio. Su significado bíblico de actuación del acontecimiento pascual equivale al sinónimo de ->  Memorial->  Eucaristía.

Anargyroi (= sin plata, sin dinero): apelativo dado a los santos orientales Cosme y Damián, en cuanto, siendo médicos, ejercían gratuitamente su profesión.

Anástasis (= resurrección): con este nombre, Egeria define la zona oeste de la iglesia del santo sepulcro en Jerusalén, en la que se encuentra el sepulcro de Cristo. En aquel lugar, en la octava pascual, el obispo tenía las ->  mistagogias dirigidas a los ->  neófitos. Por extensión se aplicó el nombre también a otras basílicas de la antigüedad.

Anatolikón [sticherón]: serie de ->  estiqueros del ->  lucernario y de los ->  laudes del domingo en el rito bizantino. Quizá de origen siropalestino, anterior al s. vii.

Angelus Domini: oración de carácter bíblico que reza el pueblo cristiano al ritmo litúrgico para santificar los momentos importantes de la jornada: mañana, mediodía y tarde, haciendo memoria del misterio pascual (cf MC 41).

Anillo: aro de metal u otra materia, que se lleva en los dedos de la mano; símbolo de alianza y de fidelidad(RM 52, 97, 119; RO, c. VII, 30; RPR, profesión perpetua de religiosas y consagración de vírgenes).

Anoixantária (= versículos de introducción): en el rito bizantino, los estribillos cantados con el Sal 103 con los que se inicia las vísperas.

Anthológion (= florilegio): libro litúrgico oriental que contiene elementos procedentes de otros oficios.

Antídoron (= don sustitutivo): en la liturgia bizantina el pan bendito que se distribuye después de la divina liturgia a los que no han recibido la eucaristía (don por excelencia).

Antífona (de antiphón = voz opuesta, voz contra voz): desde el s. iIv existe la salmodia antifonada; es decir, era cantada por dos coros que alternaban los versículos o versos. Un elemento imprescindible en este canto alternativo o antifonal era un verso que precedía y anunciaba la melodía del salmo. Este versículo previo se llama hoy antífona; su origen se debe a razones de técnica musical para apoyar la entrada segura del coro. Según el ->  Liber Pontiftcalis, el papa Celestino 1 (432) introdujo el canto antifonado en Roma. La salmodia antifonada se distingue de la responsorial. Según san Juan Crisóstomo, "el pueblo no conoce el salmo entero y de ahí que cante un versículo adaptado que contenga alguna verdad sublime". Las antífonas entraron luego en la celebración eucarística en el introito, ofertorio y comunión. Después de la reforma del Vat. II, se ha suprimido la antífona del ofertorio. En la liturgia de las horas las a. tienen una función esencialmente sálmica, en cuanto "ayudan a poner de manifiesto el género literario del salmo; lo transforman en oración personal; iluminan mejor alguna frase digna de atención y que pudiera pasar inadvertida; proporcionan a un determinado salmo cierta tonalidad peculiar en determinadas circunstancias; más aún, siempre que se excluyan arbitrarias acomodaciones contribuyen en gran medida a poner de manifiesto la interpretación tipológica o festiva y puedan hacer agradable y variada la recitación de los salmos (OGLH 113-120). Existen a. mayores, como las marianas ->  Alma Redemptoris Mater.

Antifonario: libro litúrgico que contiene los cantos-antífonas para las celebraciones. Se encuentran fragmentos de tales libros antes del papa Gregorio Magno. ->  Libros litúrgicos.

Antimensio: paño de seda o de lino, parecido a unos ->  corporales, adornado con imágenes de Cristo, en el que se hallan encerradas las reliquias de los mártires; sustituye al ara.

Antipendio (colgar delante): velo o tapiz de tela preciosa que tapa los soportes y la parte delantera de algunos altares.

Antorcha: representa la luz.

Año [litúrgico]: "La santa iglesia celebra la memoria sagrada de la obra de la salvación realizada por Cristo, en días determinados durante el curso del año. En cada semana, el domingo hace memoria de la resurrección del Señor, que una vez al año, en la gran solemnidad de la pascua, es celebrada juntamente con su pasión. Durante el curso del año despliega todo el misterio de Cristo y conmemora los días natalicios de los santos" (Normas universales sobre el año litúrgico y sobre el calendario). -> Año litúrgico.

Aperitivo Aurium: ->  effatá.

Apodéipnon (= después de la cena): en la liturgia griega, el oficio de la tarde correspondiente a las completas. Es el último de los siete oficios de la jornada ->  Liturgia de las Horas.

Apódosis (= final): en la liturgia bizantina, el día de clausura de un período festivo.

Apofática [teología]: vía negativa (ascendente) que subraya la inefabilidad de Dios y su absoluta trascendencia. Se complementa con la ->  catafática.

Apologia sacerdotis (=justificación del sacerdote): se trata de confesiones de la propia culpa e indignidad del sacerdote, generalmente de una extensión considerable, que se combinan con ruegos para conseguir la gracia y misericordia de Dios. Aparecen en la liturgia galicana y, al mismo tiempo, en los libros orientales. En el s. XI alcanzan gran importancia y luego desaparecen, quedando en los libros litúrgicos algunas. En el Ordo missae reformado por el Vat. II quedan todavía algunas; por ejemplo, en la preparación de los dones: In spiritu humilitatis...; en el canon romano: Nobis quoque peccatoribus familis tuis...; antes de la comunión: Domine Iesu Christe, Fili Dei viví..., o Perceptio Corporis et Sanguinis tui, Domine lesu Christe...; después de la comunión: Quod ore sumpsimus, Domine, pura mente capiamus...

Apólysis (= reenviar): en la liturgia bizantina, la despedida de la asamblea al terminar un oficio.

Apolytíkion (= tropario conclusivo): ->  tropario cantado al final (->  apólysis) de las vísperas y del ->  órthros, en las horas menores y en la santa liturgia después de la pequeña entrada.

Apósticha (= versículos intercalados): ->  troparios intercalados en los salmos (por ejemplo, Sal 92 dominical) en la última parte de las vísperas. Cantados también en el ->  órthros (matutino) en el día ferial. ->  Liturgia de las Horas.

Apóstolos: libro que contiene las pericopas de los escritos de los apóstoles que se leen en la liturgia bizantina.

Apótaksis (= separación): renuncia a Satanás. ->  Iniciación cristiana 1059. En ambiente monacal, la renuncia al mundo. ->  Profesión religiosa 1660.

Aqaptha (= respuesta, réplica): en la liturgia siro-caldea, los dos versículos de un salmo recitado después de la salmodia ->  marmítha que se encuentra al inicio del ->  qurbana.

Arbol: El árbol es el símbolo de la vida en perpetua evolución, en ascensión hacia el cielo. El árbol de la vida está plantado en el medio del Paraíso rodeado por el río de cuatro brazos (génesis 2, 9-10). Anuncia la salvación mesiánica y la sabiduría de Dios. (Ez. 47,12; Prov. 3,18).

El árbol de la vida sólo concierne a aquellos que han lavado sus vestiduras (Apocalipsis 3,7 - 22). El árbol de la vida la primera alianza anuncia la cruz de la segunda alianza. El árbol de la vida del Génesis prefigura el árbol - cruz.

Es símbolo de la Virgen María, Madre de Dios; simboliza la iglesia universal, simboliza el paraíso donde están los elegidos; simboliza la cadena de las generaciones cuya historia resume la biblia y que culmina con la llegada de la Virgen y del Cristo y se entronca con la cruz y la nueva alianza.

Árbol de Jesé: Un símbolo muy importante en iconografía es el árbol de Jesé que se lee en Isaias (11, 1 - 3) y a inspirado muchos iconos. Es por sí sólo un haz de símbolos.

Arca: Símbolo de la restauración cíclica, de la morada protegida por Dios (Noe), símbolo de la presencia de Dios, santuario de sus santos (reliquias); símbolo de la iglesia

Arco Iris: Es el símbolo del puente entre el cielo y la tierra. Expresa siempre y en todo lugar unión, relación e intercambio entre ambos.

Es símbolo de la primera alianza entre Dios y el hombre luego del diluvio (Génesis 9, 12 - 17); símbolo de ascensión; de culminación, y de principio de la segunda alianza.

Arcano [disciplina del]: la ley que, en los primeros siglos de la iglesia, prohibía a los cristianos hablar abiertamente de los sagrados ritos delante de los catecúmenos y no creyentes. Se encuentra también en otras religiones mistéricas.

Artoklásia (de árton = pan y klasis = partido): en el rito bizantino indica la "fracción de los panes". Es la ceremonia que se realiza al terminar el oficio de vísperas cuando le sigue una vigilia (->  agrypnía, ->  pannychís). Consiste en una bendición de cinco panes y de una cantidad de grano, vino y aceite. El pan y vino se distribuyen durante el ->  orthrós, cuando se venera el evangelio y el icono. ->  Liturgia de las Horas1172.

Artophórion (de árton = pan y féró = llevar): en la liturgia bizantina, el tabernáculo que custodia la eucaristía, que algunas veces puede tener la forma de paloma.

Asamblea: reunión del pueblo de Dios para orar y celebrar la historia de la salvación. Es signo sacramental de Cristo y epifanía de la iglesia. Se articula según los diversos ministerios.

Asmatikós (= cantado): el oficio cantado de la liturgia de Constantinopla (= asmatikós akolythía), en oposición al oficio monástico; desapareció progresivamente a partir de los ss. xiii-xv.

Aspersión (de aspergere = rociar): acto de derramar el agua bendita sobre los fieles u objetos para bendecirlos o purificarlos. Se puede realizar al inicio de la eucaristía dominical en lugar del acto penitencial (cf MR, apéndice 1, 1-6). El instrumento con que se rocía es el hisopo (cf Sal 50,9: "rocíame con el hisopo"). "Asperges" es la palabra con que empieza la antífona cuando el sacerdote rocía a la asamblea.

Asterisco: en el ambiente latino, es un signo ortográfico, indicador de la pausa que se hace en medio de un versículo. Lo estableció Urbano VIII (1623-1644). En el rito bizantino es un aparato con cuatro pies, formado por dos semicírculos entrecruzados y unidos formando una especie de estrella, impidiendo que el velo que cubre el pan roce con el mismo.

Audientes o auditores (= oyentes): catecúmenos, inscritos en el registro de la iglesia para ser admitidos a los ritos de la iniciación, que alargaban el tiempo de recibir el bautismo, incluso algunos hasta la hora de la muerte. Se les admitía a escuchar las lecturas y la explicación de la palabra de Dios y luego eran despedidos de la asamblea antes del credo de la misa.

Authentica [hebdomada]: así se llama en la liturgia ->  Ambrosiana a la semana santa.

Ave Regina Caelorum: ->  Alma Redemptoris Mater.

Ayuno: abstenerse parcial o totalmente de alimentos por motivos penitenciales o disciplinares. Hoy sólo existen dos días al año: miércoles de ceniza y el viernes santo. En estos días sólo se permite una comida completa. Obliga a todos los fieles que no han cumplido los sesenta años (cf CDC 1252). El ayuno eucarístico consiste en abstenerse por el espacio de una hora de cualquier comida o bebida, excepto el agua y medicinas (CDC 919).

Ázimo [pan]: pan confeccionado sin levadura. El p. para la celebración eucarística debe ser de trigo, según la tradición de toda la iglesia; ázimo, según la tradición de la iglesia latina (OGMR 282; CDC 924,2; 926).

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Báculo: insignia litúrgica de los obispos y abades; símbolo del cuidado y solicitud pastoral encomendados por la iglesia (RO, c. VIII, 32; Rituales de la dedicación de iglesias y de altares y de la bendición de un abad o una abadesa).

Su forma de semicírculo significa el poder celeste abierto sobre la tierra. Símbolo de la fe. Emblema de jurisdicción pastoral del obispo o abad, símbolo de una autoridad de origen celeste.

Bandera - estandarte: Símbolo de protección, concedida o imploradas. El portador de un estandarte lo eleva sobre su cabeza, lanza un llamamiento hacia el cielo, crea un vínculo entre lo alto y lo bajo; lo celestial y lo terrenal. "Dios es mi bandera" (Ex. 17,15), lo que simboliza Dios es mi salvaguarda.

Bastón - palo -: Simboliza el tutor, el maestro, el sostén, la autoridad legítima, la defensa y la guía. Símbolo del pastor, del peregrino y del señor.

Baldaquín: pabellón de planta cuadrangular que cubre todo el altar en las antiguas basílicas. Posteriormente es un dosel o palio de forma ovalada o cuadrada que cuelga sobre el altar.

Baptisterio->  Lugares de celebración.

Basílica: iglesia caracterizada por su antigüedad, extensión, magnificencia o que goza de ciertos privilegios. En Roma hay b. mayores y menores. ->  Lugares de celebración.

Bathe: en la liturgia siro-caldea, las estrofas de un himno.

Bautismo: baño de agua en la palabra de vida que hace a los hombres partícipes de la naturaleza divina e hijos de Dios. Conmemora y actualiza el misterio pascual haciendo pasar a los hombres de la muerte del pecado a la vida. Es el primer sacramento de la iniciación cristiana. Ilumina por la gracia del Espíritu Santo a los hombres para que respondan al evangelio y los incorpora a la iglesia. El rito de ablución con agua puede hacerse con inmersión o por infusión, invocando a la santísima Trinidad. ->  Bautismo->  Iniciación cristiana.

Bêma (= paso): en la basílica cristiana, el banco colocado a lo largo del ábside a los dos lados de la -> cátedra episcopal. Con la misma palabra en la iglesia bizantina se entiende el mismo ->  presbiterio al que se entra por la puerta del ->  iconostasio.

Bendicional: libro que contiene las bendiciones con las que la iglesia alaba la bondad divina y suplica el auxilio celestial.

Benedictus: es el ->  incipit del cántico de Zacarías (Lc 1,68-79), que se recita en laudes matutinos. Cuando los laudes preceden inmediatamente a la misa, el B. se recita o canta después de la comunión (cfOGLH 94).

Berakah (= bendición): "En el sentido específico rabínico designa cualquier párrafo oracional que inicie y/o termine con la fórmula eucológica: Benedictus tu Dominus" (C. Giraudo). Puede designar también una fórmula de bendición general. ->  Bendición->  Eucaristía.

Bergomense [sacramentarlo]: se trata de un misal plenario del s. IX, transcrito últimamente por A. Paredi en 1962. La edición precedente fue realizada por Cagin (Solesmes 1900). Pertenece a las fuentes de la liturgia l Ambrosiana.

Binación: concesión de celebrar en un mismo día dos eucaristías (cf CDC 905,2).

Birkat Ha-Mazon (= bendición sobre los alimentos): "formulario hebreo de bendición después del alimento"(C. Giraudo). ->  Eucaristía 733.

Bizantino: rito de la rama siro-antioquena. ->  Orientales, Liturgias, 1527-1536.

Bolsa [de corporales]: pieza de dos hojas de cartón, cuadradas y revestidas de seda o lino según el color litúrgico, entre las cuales se guarda plegado el -> corporal.

Brandea: reliquias que consistían en algún objeto pasado por la tumba de algún martir.

Breviario: (= resumen, extracto): libro litúrgico del oficio de las horas que compendia para la recitación privada los libros necesarios para la recitación en coro. La orden franciscana en el s. XIII lo aceptó y lo difundió. ->  Libros litúrgicos.

Buxida: cofrecitos destinados a la reserva eucarística. Se propagaron a partir del s. XII.

Byrrus: vestidura civil romana (también llamada paenula) usada en las celebraciones litúrgicas antes del uso de las vestiduras sagradas.

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Caeremoniale Episcoporum: ->  Libros litúrgicos.

Cadena: Símbolo de lazos y relaciones. Según San Dionisio la cadena de la oración (rosario - cadena de nudos o cuentas) es la unión de la cadena de oro infinitamente luminosa que está presente arriba y abajo; une y liga el cielo y la tierra. 

Calavera: aparece en la iconografía como símbolo de muerte, de la redención y de la resurrección. Aparece en las profecías del Antiguo Testamento con respecto a la resurrección y aparece también en el vestido de los monjes ermitaños como símbolo de la muerte para el mundo y su dedicación a Dios.

Calendario (de kalendae = primer día del mes): tabla de los meses, semanas y días que forman un año. Para los cristianos comprende las fiestas de los misterios del Señor, de la Virgen María y los días natalicios de los mártires y de los santos. El más antiguo c. cristiano es el del papa Milcíades (+ 314), perdido y conservado en parte en el cronógrafo filocaliano. El c. juliano lo estableció Julio César para el imperio romano, en uso del 45. a. C. Lo conservan los cismáticos griegos y las naciones musulmanas para los cálculos astronómicos y usos agrícolas. El c. gregoriano (del papa Gregorio XIII) se usa en todas las naciones cristianas desde el año 1582, en que pasó del día 4 al 15 de octubre. ->  Calendario litúrgico; ->  Tiempo; ->  Santos, culto de los.

Cáliz - copa: Cumple la Ley porque se «eleva» (Salmo 116) y es símbolo de acción de gracias. 

Contiene la sangre y el principio de vida; es sacrificio y unión; es revelación y salvación. Es la copa Eucarística que contiene el Cuerpo y la sangre de Nuestro Señor Jesucristo; el símbolo de la comunión (común - unión) de los cristianos dejado por Jesús a sus discípulos.

Candelabro: Es símbolo de la luz espiritual, de simiente de vida y salvación. Símbolo del candelabro de los siete brazos que el Señor manda a realizar para el templo (Ex. 25, 31 - 33; 37 -40). "Son los ojos de Yahaveh que recorren toda la tierra" dice el Ángel a Zacarias (Zac. 4, 1 -6). Símbolo de la Divinidad y de la luz que brinda a los hombres.

En el Apocalipsis hay siete candelabros, que simbolizan las siete iglesias.

Candelaria: nombre popular de la fiesta de la Purificación de la Virgen María (2 de febrero), debido a la unión de la procesión con las velas o candelas, introducida en Roma por el papa sirio Sergio (687-701). La reforma litúrgica ha restituido la denominación de la Presentación del Señor por ser fiesta cristológica y no exclusivamente mariana. Debe ser considerada como memoria conjunta del Hijo y de la Madre, celebración de un misterio de la salvación realizado por Cristo, al cual la Virgen estuvo íntimamente unida (MC 7). El simbolismo de las velas alude al anuncio de Simeón, que presenta a Cristo como Luz de las naciones. Los orientales llaman a esta fiesta ->  hypapánté, o sea, encuentro.

Canon actionis: ->  Actio.

Canon: (de kánon = regla, norma fija): en la liturgia romana es la plegaria eucarística (la primera del MR),que se inicia con el prefacio y termina con la doxología trinitaria. Indica también los libros inspirados de la biblia (libros canónicos). El C. es el libro que usaban los obispos desde el inicio de la plegaria eucarística hasta después de la comunión. Composición de contrapunto en que sucesivamente van entrando las voces, repitiendo o imitando cada una el canto de la que le antecede. En el rito bizantino, composición poética subdividida en nueve odas, cada una con tres o cuatro ->  troparios (la segunda oda se recita sólo en cuaresma desde el s. XI). El C. bizantino tiene como fuente la biblia: 1) primera oda: Cántico de Moisés (Ex 15,1-20); 2) Cántico de Moisés (Dt 32,1-44); 3) Cántico de Ana (1 Re 2,1-I1); 4) Cántico de Habacuc (Heb 3); 5) Cántico de Isaías (Is 26,9-21); 6) Cántico de Jonás (Jon 2,3-11); 7) Cántico de los tres jóvenes (Dan 3,26-57); 8) Himno de acción de gracias de los tres jóvenes (Dan 3,57-88); 9) Cántico de María y de Zacarías (Lc 1,46-55 y 67-79).

Cánticos: composición poética bíblica con algunas características propias de los salmos, pero no pertenecientes al salterio. En la Liturgia de las Horas, además de los tres cánticos evangélicos, se encuentran cincuenta y cinco: cuarenta y cuatro del AT y once del NT (cf OGLH 136-138).

Cántharus (de kántharos): fuente que servía para las abluciones simbólicas colocada en el centro del atrio de las antiguas basílicas paleocristianas.

Capitularios: listas especiales de perícopas bíblicas escogidas para el uso de la liturgia, indicadas por las primeras y últimas palabras. Usados antes de los ->  leccionarios.

Capítula (de capitulum = sumario, estracto): lectura bíblica que sigue a la salmodia. Hoy en la Liturgia de las Horas se llama lectura breve (cf OGLH 45, 156-158).

Caput ieiunii: así se definía el día inicial del ayuno cuaresmal, el miércoles de ceniza.

Cara cognatio: uso pagano de recordar el día 22 de febrero a los familiares difuntos, realizado incluso por los primeros cristianos de Roma. Antes del ->  calendario juliano, dicha fecha coincidía con el fin de año.

Casulla: vestidura sacerdotal que se pone sobre las demás vestiduras para la celebración eucarística (cfOGMR 81, 298; en la concelebración, 161).

Catafática [teología]: visión teológica positiva (= descendente). Dios sale de su trascendencia para revelarse a los hombres.

Catecumenado: instituido por la iglesia para que los candidatos al bautismo, en un tiempo prolongado, reciban la instrucción necesaria y se ejerciten en vivir una vida evangélica. Todo esto se obtiene por medio de cuatro caminos: 1) mediante una catequesis apropiada y graduada; 2) la práctica de una vida cristiana ayudados por los padrinos y fieles de la comunidad; 3) la celebración de ciertos ritos litúrgicos que les ayuden paulatinamente a purificarse y a ser sostenidos con la bendición divina; y 4) la cooperación activa para la avangelización y edificación de la iglesia con el testimonio de su vida y con la profesión de la fe (cfRICA, Observaciones previas 19).

Cátedra-catedral: la cátedra (de kathédra = sede) es la sede reservada al obispo cuando preside la asamblea litúrgica. Generalmente está en el centro del semicírculo absidal de la iglesia titular del obispo diocesano; por esta razón se llama iglesia catedral: la madre de todas las iglesias de la diócesis. ->  Lugares de celebración.

Catismas: las veinticuatro secciones en que se divide el salterio bizantino.

Caverna - gruta: Simboliza el lugar subterráneo, representa al mundo. Nuestro Señor nace y es enterrado en una gruta, es el principio y el fin. Desciende al Hades, la profundidad de los infiernos antes de elevarse al cielo

Cayado: ver Bastón.

Celebración: actuación ritual de la fe, de la fe-expresada-en-rito; es, por tanto, la acción por excelencia que la iglesia realiza hasta la parusía, en el anuncio y actuación del misterio, y que incorpora al hombre de todo tiempo al plan salvífico.

Ceniza [imposición de la]: gesto expresivo del inicio cuaresmal, camino de la pascua. Es signo de participación en la cruz de Cristo, para luego participar con el corazón limpio en la celebración del misterio pascual (cf MR, Bendición e imposición de la ceniza en el miércoles de ceniza).

Ceremoniero: el que prepara adecuadamente las acciones sagradas y procura que los ministros celebren con decoro, orden y piedad (cf OGMR 69).

Cesta - canasta: Símbolo de los trabajos domésticos. 

Hecha de mimbre posee el carácter sagrado de protección, acompaña los nacimientos milagrosos. Moisés es encontrado en una canasta de mimbre. En algunos santos se encuentra una canasta como sombrero, se la une al don de la palabra humilde que surge de la oración y la soledad en la fe y en los trabajos de la casa o del campo (San Espiridón)

Cherúbikon: himno bizantino cantado durante la gran entrada o procesión de las ofrendas.

Chirothécae (= guantes): guantes usados por los obispos. Hoy son facultativos y siempre de color blanco.

Chirothesia (= imposición de manos): en el ambiente bizantino es la imposición de manos unida a la colación de una dignidad eclesiástica, excluido el sacramento del orden.

Chirotonia (= extensión de la mano): la imposición de la mano para la consagración sacerdotal. -> Sacerdocio.

Ciclo (de kyklos = giratorio): período de tiempo que se vuelve a contar de nuevo. En el ->  Año litúrgico, sucompleto desarrollo; en la ->  Liturgia de las Horas, las veinticuatro horas del día; existe también un ciclo para los -> leccionarios (A, B, C para los domingos y solemnidades, y para los días feriales el c. par e imparpara la primera lectura).

Cíngulo (de cingere = ceñir): cordón o cinta de seda o de lino que sirve para ceñirse al sacerdote el alba cuando se reviste. El c. en forma de cordón se introduce a partir del s. XV (cf OGMR 298).

Cirio: Simboliza la luz y la iluminación.

Es un objeto ritual, las iglesias se iluminan con velas. El cristiano ofrece velas a los iconos símbolo de oración, de sacrificio, amor y presencia. También es símbolo de santidad y de vida contemplativa.

Cirio pascual: -> Elementos naturales->  Procesiones 1643. En la vigilia pascual el c.p. es signo de la luz de Cristo (lumen Christi) resucitado, que disipa las tinieblas e ilumina la tierra (MR, vigilia pascual 12, 14). El c.p. además de en el tiempo pascual se emplea en el rito del bautismo (RBN 131) y de las exequias (RE78).

Clementina [versión de la biblia]: después de la llamada versión de Sixto V (sixtina), editada en 1590. Clemente VIII (1592-1605) dio en 1592 una nueva versión, conservando en la primera página el nombre de Sixto V. Sólo en 1604, en una nueva edición realizada en Lión, al nombre de Sixto V se añadió el de Clemente VIII. La vulgate sixto-clementina ha estado en uso hasta en nuestro siglo.

Clementina [liturgia]: ->  Constituciones Apostólicas.

Colecta (de colligere = recoger, reunir): primera oración presidencial en el rito de entrada de la eucaristía. Se remonta al papa León Magno (440-461). La historia de esta fórmula eucológica es compleja. Parece que está compuesta por dos partes: primero, el sacerdote invita a orar a los fieles con el oremus, y éstos oran en silencio para hacerse conscientes de estar en la presencia de Dios y formular interiormente sus súplicas; luego, recogiendo las oraciones de la asamblea (= colligere orationem), el sacerdote se dirige a Dios Padre por Cristo en el Espíritu Santo con palabras que expresan la índole de la celebración (OGMR32). ->  Eucaristía; ->  Eucologio.

Colores litúrgicos: "La diversidad de colores en las vestiduras sagradas tiene como fin expresar con más eficacia, aun externamente, tanto las características de los misterios de la fe que se celebran como el sentido progresivo de la vida cristiana a lo largo del año litúrgico"; los colores son blanco, rojo, verde, morado o negro, rosa (el azul en España para la fiesta de la Inmaculada) (cf OGMR 307-310).

Columna: Simboliza el soporte, la solidez. Soporte del templo, indican límites y flanquean puertas.

Sostienen lo alto; conectan lo alto y lo bajo. Los ermitaños estilitas vivían en columnas para acercarse a Dios. Las columnas están presentes en el templo de Salomón y en el Apocalipsis “Al vencedor, lo haré columna en el Templo de Dios” (Ap.3,12). Las columnas simbolizan la Presencia de Dios”.

Comentarista: "El que hace las explicaciones y da avisos a los fieles para introducirlos en la celebración y disponerlos a entenderla mejor". Sus intervenciones deben ser claras, sobrias y preparadas con esmero. "En cumplimiento de su oficio ocupa un lugar adecuado ante los fieles, que, a ser posible, no conviene que sea el ambón" (OGMR 68a).

Comes (= compañero, vademécum): después de los ->  capitularios, se escribe el texto íntegro de la biblia para las lecturas; el Comes o Liher Comitis recoge las perícopas de las epístolas, e incluso quizá de los evangelios para la misa.

Commendatio animae (= recomendación del alma): es, por decirlo en el sentido griego, el último saludo o recomendación que la iglesia hace en favor del moribundo, encomendándolo a Dios. La iglesia, que ha estado presente junto al enfermo, ahora en el momento de la muerte le ayuda a hacer su tránsito a la vida eterna en unión con Cristo, y lo recomienda a la iglesia celeste por medio de la oración (RUE 82-85; 234-247).

Commixtio (= mezcla): la acción de introducir en el cáliz, que contiene el vino consagrado, un fragmento de la forma consagrada. Este rito antiquísimo tiene sus raíces en el del ->  "fermentum", como signo de comunión con el obispo.

Communicatio in sacris (= comunicación en las cosas sagradas): en ambiente ecuménico "existe comunicación en las cosas sagradas cuando alguien participa en cualquier culto litúrgico o también en los sacramentos de cualquier iglesia o comunidad eclesial" (Directorium Oecumenicum 1,30; UR = Unitatis redimegratio 8). ->  Ecumenismo.

Competentes (de cum-petere = coincidir, caminar juntos): los que, superada la primera etapa del catecumenado, piden a la iglesia su ingreso en el catecumenado cuaresmal (segunda etapa) para prepararse a recibir los sacramentos de la iniciación cristiana en la solemnidad de la vigilia pascual. En Roma eran llamados ->  elegidos.

Completas (= conclusión): la última oración del día que se hace antes del descanso nocturno, destinada a santificar la noche (OGLH 84).

Comunión [dos veces en un mismo día]: "Quien ya ha recibido la santísima eucaristía puede de nuevo recibirla el mismo día solamente dentro de la celebración eucarística en la que participa" (CDC 917). ->  Liturgia en el nuevo CDC.

Concelebración [eucarística]: modo excelente de celebración; es un acto colegial en que todos los ministros confluyen en el único acto sacrificial que construye la comunidad cristiana y manifiesta la unidad del sacerdocio, del sacrificio y de todo el pueblo de Dios (cf OGMR 153).

Concurrencia: se da c. "cuando en el mismo día hubieran de celebrarse las vísperas del oficio en curso y las primeras vísperas del día siguiente, prevalecen las vísperas de la celebración que en la tabla de los días litúrgicos ocupe lugar preferente; en caso de igualdad, se prefieren las vísperas del día en curso"(Normas universales sobre el año litúrgico y sobre el calendario 61).

Conditorium (= sepulcro): en el lenguaje litúrgico equivale a la piscina: lugar destinado a recoger el agua de las purificaciones o los residuos de los objetos sagrados destruidos o incinerados.

Confesión: en el sentido primario, es la proclamación de la fe (símbolo o profesión de fe); proclamación pública de la alabanza divina; en sentido penitencial, significa confesar las culpas en el sacramento de la penitencia (cf RP 6b) y lugar en el que un mártir sufrió el martirio o donde está sepultado.

Confirmación: el bautizado avanza por el camino de la iniciación cristiana por medio del sacramento de la c., por el que recibe la efusión del Espíritu Santo. "Por esta donación del Espíritu Santo los fieles se configuran más perfectamente con Cristo y se fortalecen con su poder, para dar testimonio de Cristo y edificar su cuerpo en la fe y la caridad. El carácter o el signo del Señor queda impreso de tal modo, que el sacramento de la c. no puede repetirse" (RC 2,1).

Confractorium: en la misa ambrosiana es la antífona que acompaña la fracción del pan ("canto al partir el pan").

Conmemoración: recuerdo litúrgico de un oficio concurrente en el día, pero impedido por otro más importante. En laudes y vísperas se conmemora añadiendo a la oración conclusiva una antífona (propia o del común) y la oración del santo (cf OGLH 239b).

Conopeo (de chonopéion = tienda): velo, ahora facultativo, que cubría el sagrario que custodiaba el Santísimo, como signo de la presencia del Señor en el sacramento (cf instr. Eucharisticum mysterium 57; RCCE 11).

Consignatio (= signar): el signo de la cruz hecha sobre la frente del confirmando, que hasta el s. v era distinta de la unción (crismación).

Consignatorium: capilla junto al bautisterio, en donde los neófitos eran confirmados por el obispo antes de ser conducidos en procesión a la iglesia para participar en la eucaristía. ->  Lugares de celebración.

Constituciones apostólicas: se trata de una compilación canónica en ocho libros atribuidos a Clemente Romano (f 96), pero en realidad redactada entre los ss. iv-v, sobre un material preexistente (Didajé, Didascalia siríaca, Tradición apostólica); en el libro VII contiene una anáfora basándose sobre el texto de laDidajé, yen el libro VIII (5-12) se describe la liturgia antioquena (llamada liturgia ->  clementina).

Contestatio: parte de la ->  anáfora galicana correspondiente al prefacio romano.

Contrición: primera de las cuatro condiciones del sacramento de la penitencia (además de la confesión, satisfacción y absolución); es el primer acto del penitente, que consiste en el "dolor del alma y un detestar el pecado con propósito de no pecar en adelante, es la ->  metánoia, es decir, aquel íntimo cambio de todo el hombre impulsado por la santidad y el amor de Dios, manifestado en Cristo" (RP 6a).

Cordero: Símbolo de simplicidad, inocencia, obediencia, pureza, dulzura. Es considerado el animal de sacrificio por excelencia.

Es la imagen de Nuestro Señor Jesucristo, inmolado en sacrificio por todos nosotros. La crucifixión evoca el sacrificio pascual del cordero y a la vez la sangre del cordero tiene un papel salvador rememora la salvación de los judíos en Egipto. El cordero está sobre la montaña de Sión en el Génesis y en Apocalipsis en el centro de la Jerusalén celeste.

En la liturgia bizantina es la parte principal de uno de los cinco panes de la ofrenda (->  prospherá), que representa al Cordero de Dios. Esta parte del pan, de forma cuadrada o rectangular, lleva impreso las IC (= Jesús), XC (= Cristo), NI y KA (= vence); el primero (IC) se introduce en el cáliz en el momento de la fracción, mientras que los otros tres son utilizados para la comunión del sacerdote y de los ministros.

Coro: parte de la iglesia reservada al clero (-> presbiterio), con frecuencia enriquecida por la sillería adornada artísticamente. En la celebración comunitaria del oficio divino "la obligación del coro mira a la comunidad, no al lugar de la celebración, que no es necesariamente la iglesia" (OGLH 262).

Coronación [de una imagen]: costumbre de poner una corona preciosa sobre la cabeza de una estatua o imagen de la Virgen María. Actualmente se realiza por medio de un rito completamente renovado (25-3-1981), en el que se subraya el misterio de Cristo, dando así a la piedad mariana una mayor consistencia teológica. ->  Virgen María.

Corporal: sagrado lienzo que se extiende en el altar sobre el mantel para poner sobre él la ->  patena y el cáliz en la celebración eucarística (cf OGMR 49, 80c, 100, 102-103, 260).

Corpus domini (= cuerpo del Señor): fiesta que se introduce en Occidente a causa de la devoción a la sagrada forma como res/Puesta a los errores de Berengario de Tourí, que negaba la presencia real del Señor; se celebró por primera vez en el año 1246 en Lieja por el obispo Roberto de Thourotte. El papa Urbano IV en 1264 la extendió a toda la iglesia. Después del concilio Vat. II se denomina solemnidad del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo.

Costumbre [litúrgica]: ->  Derecho litúrgico 555, N B.

Credencia: mesita ubicada en el presbiterio sobre la cual se coloca lo necesario para la celebración, como el cáliz, corporales, vinajeras, etc. (cf OGMR 80c, 133, 212); también en ella se realiza la purificación de los vasos sagrados después de la comunión (OGMR 120, 138, 204, 206, 229, 238).

Cremación (= acción de quemar): reducir a ceniza un cadáver. A los que han escogido la cremación de su cadáver puede concedérseles el rito de las exequias cristianas, "a no ser que (la cremación) haya sido elegida por razones contrarias a la doctrina cristiana" (CDC 1 176,3).

Crisma (de ->  chrismón): mezcla de aceite de oliva y bálsamo consagrado por el obispo en la misa crisma! junto con el óleo de los enfermos y de los catecúmenos. -> Elementos naturales.

Crismación: rito de unción con el crisma realizada sobre el neobautizado, confirmando, sacerdote y obispo.

Crismeras: vasos o pequeñas ánforas destinadas a conservar los santos óleos: crisma, enfermos y catecúmenos.

Crismón: medalla sobre la cual está inscrito el monograma de Cristo P y el binomio apocalíptico A y Omega.

Cronógrafo [filocaliano]: de Furio Dionisio Filocalo, famoso calígrafo, amigo del papa Dámaso, autor en 350 de un calendario para el cristiano Valentín. Además de otras indicaciones de fechas civiles en la segunda parte, contiene elementos cristianos, como el aniversario de los papas (depositio episcoporum) y de los mártires, partiendo del nacimiento de Cristo (25 de diciembre) hasta el día 13 de diciembre. -> Santos, Culto a los.

 

Cruz: antiguo suplicio en el que fue suspendido y murió Cristo, simboliza la pasión y la resurrección, el camino para la redención.

Las cuatro ramas simbolizan los cuatro elementos y los cuatro puntos cardinales del mundo, a la humanidad en su conjunto atraída hacia Cristo. “El pie clavado en la tierra” significa la fe puesta sobre profundos fundamentos, la parte superior indica la Esperanza subiendo al cielo, los dos brazos son la Caridad que se extiende hacia los enemigos.

Muchas iglesias se han construido en forma de cruz y a su vez la cruz sirve como muestra de jerarquía eclesiástica.

La iconografía la utiliza tanto para expresar el suplicio como su presencia. En la mano de los personajes es símbolo de cristianización (presencia del Cristo) y de martirio (el suplicio por Cristo). Es símbolo permanente para los cristianos que se reconocen por ella.

Desde el principio del cristianismo fue objeto de veneración y se convirtió en signo de victoria cuando, después de Constantino, fue representada gamada. Las primeras representaciones del crucifijo se remontan al s. v; en Occidente es representado vestido, más o menos hasta el s. x. Existe la cruz procesional, la del altar, la del pectoral usada por el papa, cardenales, obispos y abades. El viernes santo la iglesia adora solemnemente la santa cruz.

Cuarenta horas: costumbre piadosa nacida en Milán en la iglesia del Santo Sepulcro en 1547. Su gran propagador fue san Antonio María Zacarías. El papa Clemente VIII las autorizó en Roma, y el papa Urbano VIII las aprobó universalmente. Consiste en un acto de adoración al Santísimo Sacramento por espacio decuarenta horas (aunque no sean consecutivas). Actualmente se regula por las normas del RCCE 94-96.

Cuaresma: tiempo litúrgico "ordenado a preparar la celebración de la pascua: la liturgia cuaresmal prepara para la celebración del misterio pascual tanto a los catecúmenos, haciéndolos pasar por los diversos grados de la iniciación cristiana, como a los fieles, que recuerdan el bautismo hacen penitencia" (Normas universales sobre el año litúrgico y sobre el calendario 27).

Cuartodecimano: nombre dado a los cristianos de Oriente que en el s. II celebraban la pascua el día 14 de nisán (marzo), mientras que en Occidente se celebraba el domingo siguiente a la luna llena de primavera. Por esta diferencia se entabló la discusión sobre la celebración de la pascua. La disputa se acentuó en tiempos del papa Victorio 1 (189-199). La intervención de Ireneo de Lión (202) evitó el cisma. En este ambiente se inserta la homilía pascual del llamado Anónimo cuartodecimano.

Cuatro témporas: tres días de particular oración, ayuno y limosna (miércoles, viernes y sábado), que la iglesia ordenaba al inicio de las cuatro estaciones. Se trata de una costumbre antiquísima y vinculada al mundo agrícola. Después de la reforma del Vat. II, la iglesia, en estos días de témporas, ora a Dios por las diversas necesidades de los hombres, principalmente por los frutos de la tierra y el trabajo humano, y da gracias a Dios públicamente (cf Normas universales sobre el año litúrgico y sobre el calendario 45-47).

Cursus (= movimiento): es la sucesión armoniosa de palabras y de sílabas usadas por los prosistas griegos y latinos al final de las frases y de los miembros de frase para obtener diversas cadencias de efecto agradable al oyente. Se distingue un c. planus, tardus y velox. Se encuentran ejemplos bellísimos en las oraciones latinas de la misa. Indicaba también antiguamente el oficio divino, el conjunto de las diversas horas que se recitaban en el curso de un día.

Cusapa: en el rito siro-caldeo, la plegaria penitencial que recita en secreto el celebrante estando generalmente de rodillas.

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Dalmática: una túnica blanca, adornada con mangas anchas y cortas, usada para el paseo en la antigua Roma. Es la vestidura propia del diácono (OGMR 81b, 300; OGLH 255).

Déesis (= intercesión): icono típico en el centro del ->  iconostasio clásico, representando a Cristo ->  Pantocrátor (= que todo contiene o domina), y a su derecha la Madre de Dios y a la izquierda el Bautista en actitud de súplica.

Delegación [diocesana de liturgia]: ->  Organismos litúrgicos.

Depositio: ->  Dies natalis.

Deprecatio Gelasii: oración litánica introducida por el papa Gelasio (492-496), sustituyendo la oración de los fieles. A cada petición se responde: Kyrie, eleison; Christe, eleison. El papa Gregorio Magno (590-604) suprimió las intenciones o peticiones, dejando las respuestas o aclamaciones de la asamblea en el rito de entrada de la eucaristía.

Despedida [rito de]: parte conclusiva de la celebración, con la que se disuelve la asamblea para que cada uno vuelva a sus quehaceres alabando y bendiciendo al Señor (cf OGMR 57).

Devotio (de devovere = dedicar, consagrar): expresa el sentimiento profundo de quien se ha consagrado a Dios, respondiendo así a su iniciativa amorosa; no se trata tanto de una piedad, sino de una actitud del bautizado al "que es porción de Dios", del religioso que profundiza este aspecto en su vida y del consagrado por la ordenación.

Día [litúrgico]: "Comienza a medianoche y se extiende hasta la medianoche siguiente. Pero la 'celebración del domingo y las solemnidades comienzan ya en la tarde del día precedente". "Cada día es santificado por las celebraciones litúrgicas del pueblo de Dios, principalmente por el sacrificio eucarístico y por el oficio divino" (Normas universales sobre el año litúrgico y sobre el calendario 3).

Diaconisas: así eran llamadas las mujeres, vírgenes o viudas, que en la iglesia antigua prestaban algunos servicios, incluso litúrgicos, en la comunidad. Además de la asistencia caritativa, se les reservaba la administración del bautismo a las mujeres y la unción de las mismas. Por ser una institución particular, su ordenación nunca tuvo valor sacramental.

Diácono: "Entre los ministerios, ocupa el primer lugar el diácono, uno de los grados del orden que ya desde los comienzos de la iglesia fue tenido en gran honor. En la misa, el d. tiene su cometido propio en la proclamación del evangelio y, a veces, en la predicación de la palabra de Dios; en preceder a los fieles en la oración universal; en ayudar al sacerdote, en distribuir a los fieles la eucaristía, sobre todo bajo la especie de vino, y en las moniciones sobre posturas y gestos de toda la asamblea" (OGMR 61). -> Diaconado.

Diakonikón: en las iglesias orientales, el altar secundario de la derecha, junto al muro del ábside. Sobre él se colocan los ornamentos litúrgicos para los celebrantes.

Didajé: libro que recoge instrucciones morales, litúrgicas y disciplinares con una conclusión apocalíptica. Data de la segunda mitad del primer siglo, proveniente de la experiencia eclesial palestina. Son importantes para la liturgia los cc. 7 (bautismo), 9-10 y 14 (eucaristía).

Dies natalis: para los romanos era el día del nacimiento. Para los cristianos es el día de la muerte, por ser el día del nacimiento para el cielo, el paso a la verdadera vida. En el aniversario del d. n. se celebra ladepositio (fecha de la muerte) de los mártires, de los obispos, etcétera.

Difuntos [conmemoración de todos los fieles difuntos]: la conmemoración del día 2 de noviembre se remonta a san Odilón, abad de Cluny del 994 al 1048. El papa Benedicto XV en 1915 concede a los sacerdotes poder celebrar en este día tres misas. Cuando este día cae en domingo, éste deja su lugar a la liturgia de los fieles difuntos (cf Tabla de los días litúrgicos).

Dikirotrikíra: en la liturgia bizantina, los pequeños candeleros que tienen incrustrados dos o tres velas. El obispo lo usa para bendecir, pues representan las dos naturalezas de Cristo y la Trinidad.

Dimissio catechumenorum: despedida de los catecúmenos al terminar las lecturas de la palabra de Dios. De ahí la expresión missa.

Diócesis: "Una porción del pueblo de Dios cuyo cuidado pastoral se encomienda al obispo con la colaboración del presbiterio, de manera que, unida a su pastor y congregada por él en el Espíritu Santo mediante el evangelio y la eucaristía, constituya una iglesia particular, en la cual verdaderamente está presente y actúa la iglesia de Cristo una, santa, católica y apostólica" (CDC 369).

Diódion: ->  canon.

Dípticos (= dos pliegues): dos pequeñas tablillas, en forma de libro, de madera o de marfil, en las que se anotaba una lista de nombres pertenecientes a miembros vivos o difuntos en relación con la iglesia, los cuales, precedidos y seguidos por breves fórmulas de recomendación a Dios, eran proclamados durante la misa, como testimonio de la comunión espiritual que los fieles tenían con ellos. San Cipriano habla de los d. como de uso muy tradicional en su tiempo.

Directaneus: tono recto, sin flexión, con que se canta un salmo, himno o cántico.

Dískos: patena en la liturgia bizantina.

Diurna!: libro que contiene el oficio de las horas diurnas.

Doble [rito]: antes de la reforma litúrgica del Vat. II indicaba el grado de la fiesta litúrgica. Se dividía en cuatro categorías: d. de primera clase y de segunda clase, d. mayor y menor; los dos primeros, a su vez, se llamaban clásicos; los otros, infraclásicos.

Dogmatikón: ->  theotókion del lucernario de las grandes y pequeñas vísperas del sábado tarde o de las fiestas (liturgia bizantina). Su nombre proviene de la fórmula dogmática continente que se refiere a la Madre de Dios y a la encarnación.

Doxastikón: ->  tropario cantado después de la primera parte del Gloria al Padre (Doxa Patri), relacionado con el misterio de la Trinidad.

Doxología (de doxa = gloria + logos = palabra): fórmula litúrgica que glorifica a Dios. Se distinguen: a) la gran doxología que es el himno: Gloria a Dios en el cielo... (cantado en el oficio matutino primitivo); b) la pequeña d.: Gloria al Padre... (s. tv), recitado como conclusión trinitaria de muchas oraciones y de todos los salmos en la Liturgia de las Horas (cf OGLH 123, 124, 125); c) la parte conclusiva de la anáfora: Por Cristo...

Dragón: Simboliza el guardián severo o símbolo del mal. La cabeza del dragón rota simboliza la victoria del Cristo. En el icono de San Jorge el dragón simboliza al maligno que es vencido en nombre de Nuestro Señor y donde aparece la figura de una princesa como símbolo de la idealización y del amor heroico por el sacrificio sufrido.

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Economía: el plan salvífico decretado por Dios, realizado y revelado en la historia, plan que encuentra en Cristo su centro y culminación (cf Ef 1,3-14 y paralelos).

Ecténias: oraciones orientales de intercesión en forma litánica, proclamadas por el diácono o por el sacerdote; la asamblea responde con la invocación Kyrie, eleison.

Effetá (= ábrete): antiquísimo rito del aperitio aurium (abrir los oídos), inspirado en Mc 7,34, y practicado sobre los bautizados para significar la capacidad de escuchar la palabra de Dios (también el proclamar la propia fe) (cf RB 132).

Eiréne pásin (= paz a todos): en el rito bizantino es el saludo inicial que el sacerdote dirige a la asamblea, la cual responde: Kaí tó pneúmati sou (y con tu espíritu).

Éisodos (= entrada): en el rito bizantino, la pro-cesión de entrada en las vísperas de los domingos y de las fiestas, al terminar el lucernario, mientras se canta el -> theótokion dogmático; en la liturgia, además de la pequeña entrada, existe la gran entrada (ofertorio).

Ekphónesis: conclusión doxológica de una oración o letanía cantada por el celebrante (liturgia bizantina).

Elegidos (electi, gr. photixómenoi = iluminados): así se llaman en Roma a los candidatos al bautismo, que en el tiempo de cuaresma recibirán catequesis especiales para prepararse adecuada e inmediatamente al bautismo; -> competentes.

Elevación (de las sagradas especies eucarísticas): la elevación más antigua es la que acompaña la doxología conclusiva del canon, antes del Padrenuestro. La gran elevación es la más importante. La que sigue a la narración de la institución se introdujo en el s. xii en contra de la herejía de Berengario de Tours (+ 1088), que defendía la permanencia de la sustancia del pan y del vino después de la consagración.

Embolismo (de embálló = añadir): oración que recoge y desarrolla una oración precedente. Un ejemplo es el Líbranos, Señor..., que sigue inmediatamente al Padrenuestro de la eucaristía y comenta desarrollando la última petición (... y líbranos del mal). También es une. la parte central y variable del prefacio.

Énarxis (= preludio): en la liturgia bizantina, la parte que va de la doxología inicial a la entrada de los ministros en el santuario.

Encénias (de egkainía = dedicación): fiesta que recuerda la reconsagración del altar y del templo de Jerusalén, después de la victoria de los Macabeos sobre los sirios en el año 165 a.C. Se celebraba hacia la mitad del mes de diciembre (cf Jn 10,22). -> Dedicación.

Encólpio: medallón pectoral, insignia del obispo griego. -> Panaghía.

Enkómia: son las lamentaciones y troparios del salmo 118 que forman parte del -> orthrós del sábado santo: es, pues, el elogio de Jesús cantado en el oficio del sábado santo delante de su sepulcro.

Eortología (de eorté = fiesta): el estudio del origen y de la historia de las fiestas y de los tiempos del año litúrgico.

Eothinón: el evangelio del -> orthrós. En domingo, el doxastikón de los laudes, que corresponde a uno de los once evangelios de la resurrección.

Epacta (de épaktos = añadido): es el número de días que en cualquier año tiene el día 1 de enero la lunación comenzada antes del mismo, pues el año solar excede en once días al lunar común de doce lunaciones, o sea, de trescientos cincuenta y cuatro días. La e. ayuda a determinar el novilunio de cada mes y en particular el de marzo, del que depende la datación de la pascua. Para encontrar la e. es necesario previamente conocer el -> número áureo.

Epano-kalamáfkion: lienzo negro muy ligero que rodea el -> kalamáfkion, que cae sobre las espaldas dividiéndose en tres partes.

Ephymnion: estribillo que se intercala entre los troparios del canon poético.

Epíclesis (de epikaléó = invocación): con la e. "la iglesia, por medio de determinadas invocaciones, implora el poder divino para que los dones que han presentado los hombres queden consagrados, es decir, se conviertan en el cuerpo y sangre de Cristo, y para que la víctima inmaculada que se recibe en la comunión sea para salvación de quienes la reciban" (OGMR 55c). De esta forma se mencionan los dos aspectos de la e. en la plegaria eucarística: 1) la transformación del pan y del vino, y 2) la santificación de la asamblea. Las oraciones de consagración también contienen una fórmula epiclética en la que se invoca la intervención especial del Espíritu Santo. -> Eucaristía-> Espíritu Santo.

Epifanía (= manifestación): la fiesta litúrgica de Jesús, que se revela y se manifiesta en la navidad a los pastores y a los magos (Occidente); en el bautismo del Jordán y en las bodas de Caná a los discípulos (rito bizantino). -> Navidad/Epifanía.

Epístola: la lectura bíblica que seguía a la oración colecta. Se encuentra ya en la liturgia romana a finales del s. v. Su nombre proviene del hecho de ser un texto de las cartas de los apóstoles. El libro que contenía los textos de las e. se llamaba Epistolario.

Epitáphios: en las iglesias orientales, el lienzo precioso que representa a Cristo en el sepulcro. Se lleva en procesión el viernes y sábado santos. Es adorado el viernes santo y se coloca sobre el altar para el oficio de medianoche antes de los maitines pascuales.

Ephitymía: la penitencia impuesta por el confesor por los pecados cometidos. Puede incluir también la exclusión de la comunión eucarística por un tiempo más o menos largo. Cuando dura más de un año se reserva al obispo y pide una fórmula especial antes de la absolución ordinaria.

Epitrachélion: en el rito bizantino, la larga estola del obispo o del sacerdote adornada con siete cruces.

Escala: Simboliza la relación entre el cielo y la tierra. Vía de verticalidad y de ascensión gradual. San Isaac "el Sirio" dice: "La escala de este reino está escondida dentro de tí, en tu alma. Lávate pues del pecado y descubrirás los peldaños por donde subir"

Escudo: Simboliza la protección, la fuerza figurada. Es símbolo de arma pasiva, el cristiano lo debe usar en el combate espiritual de la salvación. El escudo de la fe debe servir contra las tentaciones; es atributo de virtud, de fuerza, de victoria y de castidad.

Escrutios: examen y averiguación exacta y diligente que se hace de una persona, aspirante al bautismo, sobre su comportamiento y sobre su conocimiento del evangelio o de la fe. -> Iniciación cristiana (Carta a Senario), (Gelasiano y Ordo XlI) y (RICA).

Esfera: es el símbolo de Dios; tiene el mismo simbolismo que el círculo. El relieve le da la totalidad celeste - terrena como unidad. 

Espada: símbolo de lucha, de virtud y de poder. Tiene también un doble mensaje por sus dos filos, un aspecto destructor y uno creador. Es también la luz y el fuego. Es arma noble para luchar por la fe.

Aparece en las manos del Ángel que expulsa a Adán y Eva del Paraíso como fuego y en el Apocalipsis como espada de dos filos que sale de la boca del Verbo (Ap. 1, 16). Se la encuentra en toda la tradición Bíblica, en las manos de los Querubines y en las manos de los guerreros como símbolo de poderío y de lucha por los principios y por la fe.

Esperínon: las vísperas en la liturgia oriental.

Esychía-esicasmo (= silencio, tranquilidad de la mente y del cuerpo): método ascético oriental que busca la contemplación de Dios por medio de la paz del cuerpo y del alma. Interiorización y oración de corazón: cf Mt 6,5-6.

Etimasía (= preparación): la solemne representación simbólica del juicio final presidido por Cristo (esetoimasía tou thrónou = preparación del trono): un trono que termina con una cruz (o el monograma de Cristo). Ejemplos típicos son: el famoso sarcófago de Túsculo, en el mosaico de la cúpula del bautisterio de los ortodoxos en Rávena, y el arco triunfal de la basílica de Santa María la Mayor, mosaico que mandó hacer Sixto III (432-440).

Eucharistia lucernalis: en la liturgia ambrosiana e hispano-mozárabe, la antigua liturgia vespertina en la que se ofrecía al Señor, como sacrificio de la luz, la lámpara —símbolo de Cristo, luz del mundo que se encendía al inicio de la -> sinaxis nocturna.

Euchélaion (= óleo santo): la unción de los enfermos en la iglesia oriental.

Euchológhion: es el libro que contiene las oraciones para la -> sinaxis eucarística. Es famoso el de Serapión (t ca. 390). En Oriente es el libro fundamental por contener las oraciones presidenciales de las horas, el ordinario de la eucaristía, de los sacramentos, el oficio de los difundos, la profesión monástica, las consagraciones y las bendiciones. Corresponde al Sacramentario y a los Rituales latinos.

Eucología (de euché = oración, y lógos = palabra): "la ciencia que estudia las oraciones y las leyes que regulan su composición. En un sentido menos propio, el conjunto de oraciones contenidas en un formulario o en un libro litúrgico" (M. Angel). -> Eucologio 759.

Euloghetária (de euloghetós = bendito): se llaman así a dos series de troparios, uno dedicado a la resurrección y el otro a los difuntos; el nombre proviene de la primera palabra del estribillo: Benditos seas, oh Señor (cf Sal 118,12). El de la resurrección se canta en el orhtrós dominical como anuncio de la pascua semanal. Los dos últimos troparios están dedicados a la Theótokos y a la Trinidad. El triple aleluya en honor a la Trinidad concluye el canto del e.

Eulogía (= bendición): oración de bendición y, por tanto, sinónimo de la eucaristía en el s. t. Luego se aplicó la palabra a los panes bendecidos pero no consagrados (_ -> antídoron) y a los demás objetos bendecidos y conservados por devoción.

Euouae: sigla vocálica sacada de la conclusión del Gloria Patri (saeculorum. Amén), que en los libros litúrgicos corales indica el final de cada versículo del salmo.

Evangeliario: libro que recoge las perícopas evangélicas para la liturgia de la palabra.

Exapostilárion (nombre de origen incierto): es el -> tropario que precede a las alabanzas, después del canon del -> orthrós. Está en conexión con el tema de las alabanzas y del evangelio del orthrós y presenta con frecuencia el tema de la luz de Cristo.

Exaptérygon: especie de -> flabelos usados en el rito bizantino.

Exhomológhesis (= confesión): oración de alabanza y de adhesión a la voluntad divina y confesión de los pecados (cf 1 Jn 1,9; Sant 5,16).

Expiación [fiesta de la]: es la fiesta del Kippur, la más solemne del judaísmo (cf Lev 16,11-13) y la única presidida por el sumo sacerdote. La carta a los Hebreos contempla en el sacrificio de Cristo la verdadera realización de esta fiesta (cf Heb 9-10).

Exposición del Santísimo: es la veneración de Cristo presente en el sacramento. Los fieles al estar en la presencia sacramental de Cristo recuerdan que esta presencia proviene del sacrificio y se ordena al mismo tiempo a la comunión sacramental y espiritual (cf Ritual de la sagrada comunión y del culto a la eucaristía fuera de la misa 80). El ministro de la exposición es el sacerdote o el diácono; en su ausencia o legítimamente impedidos, pueden exponer y reservar el acólito, el ministro extraordinario de la sagrada comunión, los cuales no podrán bendecir con el santísimo Sacramento al terminar la adoración (cf ib, 91).

Expulsión de los penitentes: el rito con el que los penitentes públicos y los catecúmenos eran despedidos al terminar la liturgia de la palabra.

Exsultet: es la primera palabra con que empieza el -> Praeconium paschale.

Extrama unción: antiguo y discutido nombre dado a la -> Unción de los enfermos 2014-2028.

 

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Faldistorio (de Faltatuhi = silla plegable); asiento móvil sin respaldo, recubierto de un lienzo del color litúrgico del día, usado por el obispo en algunas celebraciones, sobre todo cuando falta la cátedra.

Familias litúrgicas: la diferenciación y polarización del núcleo litúrgico debido a hechos históricos, geográficos, culturales y lingüísticos, dando lugar a la formación de las diversas f.l. En Occidente podemos diferenciar las liturgias galicana, céltica, hispano-mozárabe, ambrosiana y romana; en Oriente, las familias antioquena y alexandrina.

Feria: para los romanos es el día no laborable. En el lenguaje litúrgico son los días de la semana que siguen al domingo, (feria secunda = lunes); el primer día de la semana es el domingo y el séptimo conserva la denominación hebrea: sábado. En la f. no hay oficio propio ni memoria de santo; por tanto, el oficio la misa son feriales o ad libitum. Son f. privilegiadas el miércoles de ceniza, las ferias de la semana santa y las ferias de adviento del 17 al 24 de diciembre.

Fermentum: era fragmento del pan eucarístico consagrado por el papa y llevado a los presbíteros titulares que no habían participado en la misa papal por tener que celebrar para sus fieles. Este fragmento introducido, en el cáliz en el momento del Pax Domini, era signo de comunión y de unidad con el papa.

Férula: antiguo bastón usado por los pedagogos y, en el rito ambrosiano, la insignia del preboste.

Filantropía (= amigo de los hombres): uno de los atributos divinos más apreciados por la liturgia y la piedad oriental. Significa el amor de Dios al hombre.

Flabelos (de flare = soplar): los abanicos grandes de plumas de avestruz que un tiempo acompañaban los movimientos del papa en la silla gestatoria.

Flectamus genua (= pongámonos de rodillas): monición diaconal dirigida a la asamblea para que se arrodille y ore en silencio (cf MR, Viernes santo, n. 11).

Fos-hilarón: -> Phos hilarón.

Fractio panis (= fracción del pan): es el gesto de partir el pan realizado por Cristo en la última cena (cf 1 Cor 11,24; Lc 22,19; Mc 14,22; Mt 26,26), que dio nombre a la celebración entera de la eucaristía (cf He 2,42.46; 20,7). Actualmente la f.p. tiene lugar después del rito de la paz y significa "que nosotros, que somos muchos, en la comunión de un solo pan de vida, que es Cristo, nos hacemos un solo cuerpo"(OGMR 56c) (cf 1 Cor 10,17).

Fuego: entre los elementos naturales, el fuego, como fuente de luz y de calor, ocupa un lugar fundamental en la vida del hombre. En la liturgia pascual, al inicio de la solemne vigilia, existe un rito para la bendición del fuego, del que se encenderá el cirio pascual. Para comprender el símbolo es necesario leer con atención la fórmula que acompaña a la bendición (cf MR, Vigilia pascual, n. 9). -> Elementos naturales.

Fuente: es el agua que surge de ella. Fuente de agua viva es expresado por el manantial que surge en medio del - jardín, al pie del árbol de la vida, en el centro del paraíso terrenal, dividiéndose luego en cuatro ríos que corren hacia cuatro direcciones del espacio - La fuente de vida o de inmortalidad, de juventud y enseñanza.

La fuente y el agua están muy unidas a la Santísima Virgen y dentro de la iconografía “ el icono de la Madre de Dios Dadora de Vida” representa la Santísima. Virgen en una fuente o manantial del cual surge el agua que salva y cura. Dentro de las oraciones se la llama “Manantial de la miel y la leche”, “Fuente de Vida”, “Mar que devoras el soberbio enemigo”, "Puerta en el mar de la vida”, “Tú eres el río del agua abundante”, “Fuente que limpias el alma”, etc. 

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Gaudete [domingo]: se llama así el tercer domingo de adviento por comenzar la antífona de entrada con la palabra Gaudete in Domino semper... (Flp 4,4). El color litúrgico de este domingo puede ser rosa (cf OGMR308 f).

Gazza: (= tesoro): libro litúrgico siro-oriental en el que se recogen las composiciones poéticas para las fiestas y las memorias de los santos.

Gelasiano [sacramentario]: se titula también Liber sacramentorum romanae aeclesiae ordinis anni circuli(edición crítica realizada por L. C. Mohlberg) o gelasiano antiguo, para distinguirlo del grupo posterior de los gelasianos francos de la segunda mitad del s. viii; se conserva en un solo manuscrito (Vaticano,Reginensis lat. 316), copiado en el país franco hacia mediados del s. VIII. Empieza con la vigilia de navidad y contiene todo el año, con el santoral separado del temporal. Representa la liturgia de una iglesia presbiteral de Roma en el s. víi, incluso con elementos de la liturgia de Roma en el s. VI, antes de san Gregorio. Algunos rechazan esta hipótesis y sitúan la composición del sacramentario en el país franco. Está dividido en tres libros: 1.° Propio del tiempo y algunos rituales (ordenación presbiteral, diaconal; catecumenado, penitencia, bautismo, dedicación de la iglesia, órdenes menores, consagración de vírgenes); 2.° Orationes et preces de natalitiis sanctorum; 3.° Orationes et preces cum canone per dominicis diebus. -> Libros litúrgicos 1129-1130.

Gellone [sacramentario]: es el códice latino, manuscrito 12048 de la Biblioteca Nacional de París, del s.VIII. Se trata de uno de los llamados gelasianos del s. VIII, fruto de la adaptación local del Gelasiano, pero con la estructura del -> Hadrianum. -> Libros litúrgicos.

Genuflectentes: es una clase de penitentes que se despide en la celebración eucarística después de la liturgia de la palabra con los catecúmenos; pero antes de salir se ponen de rodillas para escuchar una oración en la que se pide su conversión y recibir la bendición.

G'hanta: es el rito siro-caldeo, la oración pronunciada por el celebrante en el momento del l Qurbana, en voz baja y de rodillas, con las manos extendidas y con las palmas mirando hacia arriba.

Gloria in excelsis Deo (= gloria a Dios en el cielo): es la gran -> doxología. Himno de origen griego, compuesto por el canto angélico de Lc 2,14, como introducción; luego sigue una alabanza al Padre (parte más antigua), una súplica al Hijo, Jesucristo, y una doxología trinitaria.

Gloria Patri: es la pequeña doxología. La segunda parte (sicut eral...) se fijó en Occidente en el s. VI, pero no ha sido aceptada en Oriente.

G'murtha: en el rito siro-caldeo, el pan consagrado.

Gradual: era el salmo responsorial después de la primera lectura, proclamado por el cantor desde las gradas (gradus) del ambón. -> Salmos.

Gregorianos [sacramentarios]: se trata de una familia de sacramentarios. El primero se conoce por medio de un ejemplar papal enviado por Adriano I a Carlomagno entre 784 y 791. El título del volumen se atribuye a san Gregorio. La comparación entre el gregoriano -> Adrianum y otros dos manuscritos ligeramente diferentes, conservados en Padua y Trento, permite establecer que dicho sacramentario se constituyó en Roma hacia 630. Contiene por lo menos ochenta oraciones, que se pueden atribuir con certeza o gran probabilidad a san Gregorio Magno (590-604). -> Libros litúrgicos.

 

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Hadrianum [sacramentario]: nombre dado al -> Gregoriano enviado por el papa Adriano a Carlomagno. -> Libros litúrgicos.

Hághia (de ta hágia = las santas): es la puerta central del -> iconostasio que tiene dos hojas (de ahí el plural); se llama también real o del Paraíso. Está decorado con el icono de la Anunciación arriba (el ángel a la izquierda y la Virgen a la derecha, símbolo del Inicio de la salvación), con el icono de los cuatro evangelios abajo. Y encima está la -> déesis.

Haghiasma (= templo, sagrario): en el rito bizantino, el agua santa o la fuente decorada con el -> icono de un santo o de un misterio venerado (haghiasmatérion = agua santa). Es también un extracto del -> euchológhion.

Hagiográfica [lectura]: es el texto de algún padre o escritor eclesiástico que o bien habla directamente del santo cuya festividad se celebra o que se le puede aplicar rectamente, ya un fragmento de los escritos del santo en cuestión, ya la narración de su vida (cf OGLH 166), que se lee en el oficio de lectura.

Hebdomadario (de hebdomada = semana): el canónigo o monje o religioso que durante una semana se encarga de presidir el oficio o la misa capitolar o conventual.

Hexasalmo: el conjunto invariable de seis salmos (3, 37, 62, 87, 102, 142) recitados al inicio del -> orthrós.

Hieratikón (= sacerdotal): en el rito bizantino, el libro que contiene las oraciones del sacerdote o del diácono para el orthrós, las vísperas y liturgia. -> Euchológhion.

Hijuela: -> palia.

Himnario: el libro que recoge los himnos para la liturgia de las Horas. El card. Tommasi publicó una colección, sirviéndose sobre todo del himnario manuscrito más antiguo que conocemos, el códice Reg. X!,de la Vaticana, redactado, según Wilmart, al principio del s. VIII. La colección de todos los textos poéticos medievales conocidos fue llevada a cabo por Dreves Blume, Analecta hymnica medii aevi, con cincuenta y ocho volúmenes.

Himno de la tarde: uno de los más antiguos himnos lucernarios, atribuido al mártir Atenágoras, muerto hacia 169. En griego, phóshilarón; en latín, lumen hilare. Dirigido a Cristo (luz gozosa) y concluye con una doxología trinitaria. -> Luz.

Hipogonátion (= apoyo para las rodillas): es el pastoral del obispo para los bizantinos.

Hirmós (= seguido, concatenado): el primer tropario de cada oda del canon, empleado como modelo para otras estrofas.

Homiliario: antes del año 1.000 los libros para la celebración de la liturgia de las Horas estaban separados; uno de ellos era el homiliario, que contenía las lecturas patrísticas, generalmente sacadas de las homilías de los padres de la iglesia. El que obtuvo más difusión fue el de Warnefrido, llamado vulgarmente Pablo el Diácono, monje de Montecasino (j 797?), que lo preparó por encargo de Carlomagno, el cual escribió el prefacio reco= mendando la obra para el uso litúrgico.

Homophórion: en la liturgia bizantina, la larga cinta que el obispo lleva alrededor del cuello y que simboliza la oveja perdida que el buen pastor (Cristo) lleva al redil (iglesia).

Hora intermedia: comprende las horas de -> tercia, -> sexta y -> nona. Conforme a una tradición muy antigua de la iglesia, los cristianos acostumbraron a orar por devoción privada en determinados momentos del día, Incluso en medio del trabajo, a imitación de la iglesia apostólica; esta tradición cristalizó en unas oraciones a unas horas determinadas del día, en tercia, sexta y nona. Tanto en Oriente como en Occidente se ha mantenido la costumbre litúrgica de rezar a estas horas principalmente para unirse al recuerdo de los acontecimientos de la pasión del Señor y de la primera propagación del evangelio (cf OGLH 74-79).

Horológhion: libro litúrgico bizantino que contiene la parte ordinaria del oficio cotidiano con elementos sacados de otros libros litúrgicos como el -> Menáia, del -> Triódion, del -> Pentekostárion y otros formularios.

Hosanna: -> aclamación.

Hostia (de hostia = víctima): pan ácimo redondo y delgado que se confecciona con harina para el sacrificio eucarístico. Se consagra en la plegaria eucarística y se comulga en la comunión.

Hucusque: es la primera palabra del prefacio al suplemento del sacramentario gregoriano, atribuido durante tiempo a -> Alcuino y hoy a Benito de Aniane.

Hudri (= ciclo): libro litúrgico siro-oriental (caldeo) que contiene las más antiguas composiciones para todos los oficios festivos.

Hullalé: cada una de las veinte secciones en que se divide el salterio en la mayoría de los ritos orientales.

Humeral [velo]: el paño con el que se recubre las espaldas del sacerdote mientras bendice con el Santísimo a la asamblea o cuando se realiza una procesión eucarística o se traslada el Santísimo (por ejemplo, el jueves santo).

Humiliate capita vestra Deo (= inclinaos para recibir la bendición, según la traducción castellana): es la monición diaconal dirigida a la asamblea para recibir la bendición con que termina la eucaristía (cf MR, Benedictiones solemnes; Orationes super populum).

Huthama: en el rito oriental caldeo, la bendición final al despedir a los fieles al final del -> Qurbana.

Hypakoé (= escucha): tropario festivo y dominical.

Hypapánté (= encuentro): es el nombre griego de la fiesta de la presentación del Señor en el templo (2 de febrero). Conocida ya a finales del s. IV en Jerusalén; en el s. vil estaba difundida por toda la cristiandad. -> Ambúrbium. -> Candelaria. -> Virgen María.

 

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Icono (= imagen): pintura sagrada, frecuentemente portátil, pintada sobre una madera siguiendo una técnica especial transmitida secularmente en Oriente. La teología del icono arranca de la contemplación del misterio de la encarnación, expresado en el texto de la carta Col 1,15: "Cristo es imagen (=icono) de Dios invisible", y termina siendo una teología visiva, una teofanía: "Cuando el evangelio se expresa en palabras, el icono lo proclama con los colores y lo hace presente a nosotros".

Iconoclasta (= destrucción de las imágenes): se dice del hereje del s. vlll que negaba, con violencia y radicalmente, el culto debido a las sagradas imágenes, destruyéndolas y persiguiendo a quienes las veneraban. Fueron condenados en el concilio ecuménico de Nicea en 787.

Iconóstasio: la parte que divide el santuario del espacio reservado a la asamblea, recubierta de iconos y con tres puertas, una grande y dos pequeñas. -> Hághia. -> Déesis.

Idiomelo: el -> tropario cantado según una melodía, a diferencia del -> prosómoion, que es cantado con un ritmo y una melodía común a otros troparios.

Iglesia: es el símbolo del “Pueblo de Dios”, es el Templo Cristiano. En manos de los santos, en iconografía, es símbolo de fundadores o de constructores de iglesias.

I. H. S.: las tres primeras letras de la palabra griega Jesús en la traducción latina. La transcripción de la Hllevó a la siguiente grafía equivocada de Ihsus y la artificiosa interpretación: I = lesus, H = hominum (o Hierosolymae) y S = Salvator (= Jesús salvador de los hombres).

Ikos (de oikós = estrofa, copla): estrofa del -> kontákion.

Illatio: en la liturgia hispano-mozárabe, la parte de la plegaria eucarística que corresponde al prefacio en la liturgia romana. -> Contestatio.

Iluminados (de photisménoi): eran los llamados neófitos, por haber recibido la luz de Cristo en el bautismo.

Imagen: -> icono (cf SC 125 y OGMR 278).

Imposición de manos: -> Gestos 320; además, -> Iniciación cristiana y Confirmación: -> Chirothesía.

Improperios (de improperare = reprochar): durante la solemne adoración de la cruz en el viernes santo se cantan los i. que el Crucificado parece dirigir al pueblo elegido; la asamblea responde con el Trisaghion:Hágios o Theós (=santo es Dios), Hágios lschyrós (=santo y fuerte), Hágios Athánatos (=santo e inmortal),ten piedad de nosotros. Provienen del ambiente jerosolimitano (s. vi) y se introdujeron en el ambiente galicano. El texto se encuentra por primera vez en el Pontifical de Prudencio de Troyes (s. IX).

Incienso (en gr. thimiama): es el símbolo de la oración como aparece en el Sal 140,2: "Se eleva mi oración ante ti como incienso..." En el Oriente cristiano se usó pronto el i.; Occidente, en cambio, lo introduce en la liturgia en los ss. IX-X. Actualmente es facultativo (cf OGMR 235-236). -> Elementos naturales 646-647.

El incienso es el encargado de elevar la plegaria al cielo y es el emblema de la función sacerdotal, esto marca la razón por la que los Reyes Magos le ofrecen incienso al niño Dios. En iconografía se pone en las manos de los diáconos y sacerdotes y en las escenas en que se quiere indicar que hay oraciones que se están realizando.

Indulgencia: "Es la remisión ante Dios de la pena temporal por los pecados, ya perdonados en cuanto a la culpa, que un fiel dispuesto y cumpliendo determinadas condiciones consigue por mediación de la iglesia, la cual, como administradora de la redención, distribuye y aplica con autoridad el tesoro de las satisfacciones de Cristo y de los santos" (CDC, can. 992). Entre las i. recordamos la del día 2 de noviembre (conmemoración de los fieles difuntos), la del día 2 de agosto (de la Porciúncula). El elenco de las i. se encuentra en el Enchiridion indulgentiarum.

Inmersión: en el bautismo, el acto de entrar en el agua de la fuente bautismal.

Inmixtion: -> conmixtio. Instrumentum pacis: -> portapaz.

Intercesiones: antiquísimas oraciones de súplica que se hacen en la misa y en la celebración de las vísperas (cf OGLH 180, 182).

Introitum [antiphona ad]: canto que acompaña la entrada del sacerdote con sus ministros. "El fin de este canto es abrir la celebración, fomentar la unión de quienes se han reunido y elevar sus pensamientos a la contemplación del misterio litúrgico o de la fiesta". "Si no hay canto de entrada, los fieles, o alguno de ellos, o un lector recitarán la antífona que aparece en el Misal. Si esto no es posible, la recitará, al menos, el mismo sacerdote después del saludo" (OGMR 25 y 26).

Invitatorio: Es costumbre iniciar todo el oficio con el i. Consta del versículo Señor, ábreme los labios... y el salmo 94 (o los salmos 99, 66 y 23) en forma responsorial (cf OGLH 34 y 35).

 

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Jubileo: en la biblia era tiempo jubilar al final de cada séptimo año sabático, a saber: después de siete grupos de siete años y, por lo tanto, cada cincuenta años (cf Lev 25,8ss). Durante el jubileo la tierra descansaba y era un año de expiación y de libertad. Desde 1300 se celebra el año santo o jubileo. En la actualidad, cada veinticinco años, y por este motivo el papa concede indulgencia plenaria.

 

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Kairós: tiempo favorable, oportuno. Indica la irrupción del tiempo de Dios en la historia por medio de Cristo.

Kalamáfkion: especie de sombrero, color negro y en forma cilíndrica, usado por los bizantinos (excepto Rusia).

Kántharos: -> cantharus.

Karozutha: en el rito siro-caldeo, la proclamación realizada por el diácono.

Kashkull (= contiene todo): libro litúrgico siro-caldeo, que, a diferencia del Hudrá, contiene todos los textos para el oficio ferial. -> Orientales, liturgias, 1514.

Katamerós: el leccionario en la liturgia copta.

Katabasía (de katahasía = descenso, bajada): en el rito bizantino, nombre dado al -> kirmós, cuando, en los días festivos, se canta nuevamente al final de las odas o del canon, mientras los dos coros descienden para unirse en el centro y cantar juntos.

Kathísma (de kathízó = estoy sentado): con esta palabra se indican las partes del oficio durante las cuales se está sentado, y también cada una de las veinte secciones en que está dividido el salterio bizantino para ser leído en forma continua en las vísperas y en el orthrós. -> Catismas.

Katholikós (= universal): título dado desde finales del s. Iv a algunos obispos de algunas iglesias procedentes del patriarcado de Antioquía, a saber: los obispos de Seleucia-Ctesifonte, de Armenia y de Georgia. Actualmente existen dos katholikói católicos, el armeno y el caldeo (siro-jacobita).

Kénosis (de kénosis = acción de vaciar, de despojar de todo): expresa el abajamiento de Cristo cantado en el himno de Flp 2,7: "Cristo se anonadó así mismo tomando la naturaleza de siervo, haciéndose semejante a los hombres". El Hijo de Dios, encarnándose, se despojó de su gloria hasta hacerse "irreconocible" (cf Is 53,2-3). La k. es el modo propiamente divino de amar. Existe también la k. del Espíritu en la iglesia.

Kérygma (de keryssó = anuncio, proclamación): es el núcleo esencial del mensaje evangélico, anunciado por mandato divino a la iglesia.

Koinonía (= comunión): palabra frecuente en los escritos de Pablo y de Juan; indica la comunión entre las personas de la Trinidad y, por participación, la que une la iglesia (cf 1 Cor 1,9; 1 Jn 1,1-4).

Kóluba: dulce confeccionado con flor de trigo, fruta confitada y azúcar, que se ofrece en el ámbito bizantino en honor de un santo o de un difunto.

Kontákion (de kontós = himno breve): antiquísima composición poética (s. v-vi). Himno compuesto de estrofas isosilábicas, o por lo menos isorrítmicas, cantadas todas según el mismo ritmo, con un estribillo cantado por el pueblo; el himno va precedido cada vez de un preludio y se termina con una oración. La liturgia bizantina ha conservado el k. con sus estrofas después de la sexta oda del -> orthrós festivo. El compositor más célebre de los k. fue Romano el Melodo (s. vi). El célebre himno -> Akáthistos es un k.

Kusapi: en el rito siro-caldeo, la oración secreta dicha por el celebrante.

Kyriale: libro que contiene los cantos invariables de la misa, a saber: Kyrie, Gloria, Credo, Sanctus, Agnus Dei.

 

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Laetare [domingo]: el cuarto domingo de cuaresma, porque la antífona de entrada de la eucaristía comienza con la palabra "Laetare, lerusalem, et conventum facite..." (Is 66,10-1I). Se puede emplear en este domingo el color rosa (OGMR 3080.

Lámpara: ver Cirio.

Lanza o hacha: es el símbolo del guerrero que la obtenía como recompensa por haber realizado una acción brillante. Simboliza la fuerza de la fe.

Lauda Sion: -> incipit de la -> secuencia compuesta por santo Tomás de Aquino para la misa del -> Corpus Christi, actualmente facultativa (cf OGMR 40).

Laudes [matutinos]: oración matutina de la iglesia que se reza al comenzar el día para santificar la mañana y hacer memoria de la resurrección del Señor Jesús, que es la luz verdadera que ilumina a todos los hombres y que nace de lo alto (cf OGLH 38). -> Liturgia de las Horas 1172-1173.

Lázaro [domingo de]: quinto domingo de cuaresma, ciclo A. En el rito ambrosiano se llama así al domingo en que se lee el evangelio de la resurrección de Lázaro (Jn 11,1-45).

Leccionario: libro litúrgico que contiene las lecturas bíblicas para las celebraciones litúrgicas. -> Libros litúrgicos.

Lectura continua: la lectura continua de la biblia en la liturgia consistía en iniciar la lectura en donde se había concluido en la celebración anterior. Hoy se emplea el sistema de lectura semicontinua, haciendo realidad lo expresado en la SC, a saber: "A fin de que la mesa de la palabra de Dios se prepare con más abundancia para los fieles, ábranse con mayor amplitud los tesoros de la biblia, de modo que, en un período determinado de años se lean al pueblo las partes más significativas de la Sagrada Escritura" (51).

Lectio divina: lectura o meditación de la Sagrada Escritura, típicamente monástica, que consiste en profundizar en los grandes temas de la espiritualidad bíblica en estrecha relación con la vida litúrgica. Esta práctica de la I.d. se practica hoy también en comunidades cristianas no monásticas.

Lectorium: el muro divisor entre la zona del coro y la nave. Su finalidad es crear una separación entre el -> presbiterio, reservado al clero, y la zona reservada a la asamblea; en el l. generalmente están incorporados dos púlpitos.

Lectorado-lector: es el "ministerio instituido" (como el -> acolitado), ya no es el segundo grado de las órdenes menores. La función del lector consiste en hacer de mensajero y portavoz de la palabra de Dios leyendo la palabra a la asamblea litúrgica, menos el evangelio; faltando el salmista, recitará el salmo responsorial; proclamará las intenciones de la oración de los fieles, cuando no haya a disposición diácono o cantor; dirigirá el canto y la participación del pueblo fiel; instruirá a los fieles para recibir dignamente los sacramentos y preparará, cuando sea necesario, a otros a quienes se encomiende temporalmente la lectura de la Sagrada Escritura en los actos litúrgicos (cf Ministeria quaedam 5; OGMR 34, 66; OLM 49-55).

Leoniano [sacramentario] -> Veronense.

Letanía (de litanéia = oración pública de súplica): súplicas populares dialogadas entre el diacono y el pueblo, que responde una breve invocación; con frecuencia acompañan una procesión. En el rito bizantino se distingue la colecta (-> sunapté) de las -> ecténias y la plegaria de petición (-> áitésis). En la lit. latina son famosas las letanías de los santos, y la devoción mariana ha creado la letanía lauretana (de Loreto). ElKyrie, eleison es una letanía. -> Deprecatio Gelasii.

Letras dominicales: se da este nombre a las siete primeras letras del alfabeto (a, b, c, d, e, f, g), que indican los días de la semana, para así permitir individuar los domingos del año. Cada año tiene una letra dominical. Los años bisiestos tienen dos: la primera hasta el día 24 de febrero y la segunda del día 25 de febrero en adelante. Así el 1984 tiene como letra dominical a y g; el 1985, la f,; el 1986, la e; el 1987, la d;el 1988, c y b... El orden de las letras es decreciente.

Lex credendi-lex orandi: síntesis del famoso axioma atribuido a Próspero de Aquitania (+ 463), que reza así: "... ut legem credendi statuat lex supplicandi" (= la ley de la oración establece la ley de creer). Pone de manifiesto la relación vital entre fe y liturgia. Pío XII en la encíclica Mediator Dei profundiza el axioma y aporta un complementario: "Lex credendi legem statuat supplicandi" (cf MD 47).

Libelli [missarum] (= pequeño libro para la misa): librito que contiene los textos de una o más misas para uso de una determinada iglesia. Nacieron cuando en la lengua latina se iniciaba la creatividad litúrgica. Posteriormente se recogieron de estos l. las mejores composiciones eucológicas, dando lugar a los -> sacramentarios. El -> Veronense es un ejemplo prestigioso de esta recopilación.

Liber ordinum: nombre dado al ritual mozárabe.

Liber pontificalis: libro que contiene los datos biográficos de los primeros papas y su actividad. En él se encuentran noticias, como fuentes, sobre innovaciones litúrgicas realizadas o atribuidas a los primeros papas. -> Agnus Dei.

Liber sacerdotalis: la más importante tentativa del Ritual Romano, publicado por Castellani en 1555 para uso de los sacerdotes.

Liber sacramentorum: -> Sacramentario.

Libro: (rollos) simbolizan la Biblia, la Palabra de Dios. En iconografía se los ve en las manos del Pantocrátor, en la de los apóstoles, evangelizadores y obispos.

El libro o los papiros pueden estar abiertos o cerrados; cuando están abiertos lleva palabras de la Biblia, oraciones o reglas vida. El libro cerrado guarda la materia oculta, el abierto la materia manifestada, marcando aquello que dice Nuestro Señor: “Porque no hay cosa oculta, que no haya de ser manifestada, ni cosa escondida, que no haya de ser conocida, y de salir a la luz” (Lucas 8,17).

Lirio - azucena: símbolo de pureza y de la blancura, de la inocencia, de la pureza y de la virginidad. En la tradición bíblica es símbolo de elección, la elección del ser amado privilegio de Israel entre los pueblos en el Antiguo Testamento (Cant. 2, 1) y de la Santísima Virgen entre las mujeres. Simboliza también el abandono a la voluntad de Dios y así se lo muestra en las manos de la Virgen.

Lité (= súplica): en el rito bizantino, la gran oración de súplica que se hace durante la procesión de las vísperas. Se compone de peticiones en favor del pueblo y del mundo entero.

Liturgia (del griego léiton érgon = obra popular): hoy significa el culto público e integral del cuerpo místico, Cabeza y miembros (cf SC 7). En la iglesia griega tiene un sentido más restringido: significa la eucaristía (= la divina liturgia).

Liturgia [griega de Santiago]: es un Ordinarium Missae completo con los ritos y las fórmulas con ella relacionados, que representa probablemente el antiguo rito litúrgico de Antioquía y Jerusalén. El testimonio más antiguo se encuentra en un canon (32) del concilio de Trullano (692); pero ciertamente se celebraba mucho antes. Cayó casi en completo desuso desde el s. xn. La celebran hoy los griegos ortodoxos una sola vez al año, en la fiesta de Santiago (23 de octubre), en Jerusalén, Chipre y alguna otra iglesia.

Liturgia de las Horas: la oración de Cristo, con su cuerpo, al Padre. "Cristo Jesús, al tomar la naturaleza humana, introdujo en este exilio terrestre aquel himno que se canta perpetuamente en las moradas celestiales. El mismo une a sí la comunidad entera de los hombres y la asocia al canto de este divino himno de alabanza" (SC 83). -> Liturgia de las Horas 1164ss.

Lucernario (de lychnikón = lucernarium): en el rito bizantino es el oficio de la tarde, cuya parte central comprende los salmos 140, 141, 129, 116, con cuadro a diez -> estiqueros intercalados, el -> doxastikón, el -> theotókion, el -> éisodos y el himno de la tarde (-> Luz). Para los primeros cristianos era el rito con el que se saludaba a la luz, símbolo de Cristo, luz eterna e indefectible. Desapareció en el s. iv, a excepción de la laus cerei (= el -> exsultet pascual); sin embargo, se ha conservado en la liturgia ambrosiana. -> Eucaristía lucernaria; -> Liturgia de las Horas-> Salmos.

Lumen Christi (= la luz de Cristo o, mejor, tratándose del genitivo epexegético: "la luz que es Cristo"): aclamación diaconal cantada en la vigilia pascual cuando el diácono, teniendo en sus manos el cirio pascual y guiando la procesión, entra en la iglesia después de la bendición del fuego y antes del pregón pascual. El pueblo responde: Deo gratias (= demos gracias a Dios).

Lumen hilare: himno, recordado por san Basilio (f 379), que los cristianos recitaban para saludar al primer destello de la luz al atardecer. -> Luz; -> phós hilarón.

Lumi santi (de hágia phóta = luces santas): nombre griego de la epifanía en cuanto conmemoración de la luz traída por Cristo y manifestada por él en el bautismo.

Lustral [agua]-lustración (de lustrare = purificar): agua bendita con la que se asperja al pueblo y a los objetos para purificarlos y para exorcismos.

Luz: para la liturgia, la luz es símbolo de Cristo. Un ejemplo clásico es el himno lucernario de la liturgia de las Horas, phós hilarón: Oh luz gozosa de la santa gloria... -> Fuego; -> Elementos naturales.

Lychnikón: -> lucernario.

 

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Madrina-padrino: originariamente era el garante (sponsor) que presentaba a la iglesia el aspirante (catecúmeno) al bautismo, le acompañaba durante el catecumenado, en la celebración de los sacramentos de la iniciación cristiana y en la -> mistagogia. Su cometido hoy es el de ayudarle a encarnar en su vida el evangelio, despejar sus dudas, vigilar y acompañarle en el crecimiento de la fe y exhortarle a perseverar en la vida cristiana. Para los aspectos jurídicos, cf CDC, cáns. 872-874 (bautismo) y 892-893 (confirmación).

Magnificat: es el -> incipit del cántico de la Virgen María (Lc 1,46-55), que se proclama al concluir la oración de vísperas antes de las preces.

Maitines: antes de la reforma de la liturgia de las Horas era la oración nocturna destinada a santificar el último espacio nocturno antes de la aurora. Ha sido sustituido por el oficio de lectura, "aunque en el coro conserva el carácter de alabanza nocturna" (OGLH 57). "Puede recitarse a cualquier hora del día, e incluso en la noche del día precedente, después de haberse celebrado las vísperas" (OGLH 59).

Mandatum: el lavatorio de los pies que se realiza después de la homilía en la misa vespertina de la cena del Señor del jueves santo, en aquellos lugares donde lo aconseje el bien pastoral. El nombre demandatum proviene de la antífona que acompaña el rito: "Mandatum novum do vobis..."(= os doy un mandamiento nuevo..."; cf Jn 13,34).

Mandorla: (prefigura la almendra). Simboliza la presencia de Nuestro Señor Jesucristo, el misterio de la luz.

En iconografía es símbolo de la primera y de la ultima alianza entre Dios y el hombre. Da la noción de elemento escondido, cerrado e inviolable, es el secreto de la nueva vida.

Mandylion: -> acheropita.

Manípulo (del latín medieval manipulus = pañuelo): indumento ornamental usado por los nobles romanos como sudarium o para dar señales. Ornamento sagrado de la misma hechura que la estola, pero más corto, sujetado por medio de un fiador al antebrazo izquierdo sobre la manga del alba. Suprimido en la reforma del concilio Vat. II.

Manteles: lienzo con que se cubre el altar (cf OGMR 268).

Maphriano (= consagrador): en la jerarquía de la iglesia jacobita es el título que se da al que ocupa el cargo después del -> katholikós. Hoy el m. es el vicario general y asistente del katholikós.

Maranathá (= El Señor ha venido o Ven, Señor): antigua aclamación aramaica testimoniada por Pablo (cf 1 Cor 16,22), por Juan (cf Ap 22,20) por la Didajé (10,6). Es una confesión de fe en la parusía de Cristo, ejemplo de oración cristológica y usada por la comunidad cristiana en las celebraciones litúrgicas.

Marmítha: en el rito siro-caldeo es la subdivisión del salterio en dos o en tres sesiones.

Maronita: rama estrechamente emparentada con el rito siro-antioqueno, del que constituye una derivación. El rito m. halla su origen en las comunidades agrupadas alrededor de los monasterios de Siria central, y ante todo del que se había desarrollado sobre la tumba de un asceta de principios del s. v, Mar Marón.

Mártir-martyrium (de martyría = testimonio): la iglesia veneró muy pronto a quienes testimoniaron la propia fe con su sangre. I Santos, Culto de los. En el lugar del martirio (el martyrium) se reunían anualmente los cristianos para recordar al mártir, convirtiéndolo en centro de peregrinación posteriormente por haberse construido un edificio sagrado.

Martirologio: libro que contiene algunos datos esenciales relativos a los mártires y santos, incluidos en el calendario según el día de su muerte o de su conmemoración litúrgica. -> Libros litúrgicos; -> Santos, Culto de los.

Matroneo (de matrona = señora): lugar reservado a las señoras en las antiguas basílicas.

Mediante die festo, in: en el rito bizantino es la fiesta que recuerda el día 25 después de pascua, que se celebra el miércoles entre la cuarta y quinta semanas después de pascua. La fiesta se fundamenta en el texto de Jn 7,14-30.

Mediator Dei: encíclica fundamental sobre la liturgia, emanada por Pío XII el día 20 de noviembre de 1947.

Megalinario (de megalynó=magnífico): retornelo de los -> troparios de la novena oda del canon, que inicia con la primera palabra del Magníficat.

Melisma (de mélisma = canto): en el canto gregoriano, la sucesión más o menos larga de notas melódicas sobre una misma sílaba o vocal.

Memoria: antiguamente podía significar el "monumento funerario" o "capilla funeraria" sobre la tumba de un mártir. Hoy indica la celebración conmemorativa (obligatoria o libre) de un santo.

Memorial: en la cultura greco-latina, el m. quiere revocar un difunto o un acontecimiento; en la cultura judío-cristiana es recordar el acontecimiento salvífico de Dios, que se renueva actualizándose en la historia. En este sentido, la eucaristía no es sólo un recuerdo, sino actualización del sacrificio de Cristo en el hoy de la iglesia y tensión hacia la realidad gloriosa de Cristo resucitado. -> Anamnesis; -> Memorial.

Menáia (= meses): en el rito bizantino, la colección de 12 volúmenes (uno por mes) que contiene día por día los oficios de las fiestas fijas del Señor, de la Virgen María y de los santos.

Menológhion: nombre dado al -> sinaxario; colectar noticias para las fiestas del Señor, de la Virgen María y de los santos.

Mesonyktikón (= medianoche): oficio bizantino de medianoche.

Mesórion: en el rito bizantino, la duplicación de las horas menores del oficio en los días penitenciales. -> Liturgia de las Horas.

Metánoia (= cambio de mentalidad): mencionada en la const. apost. Paenitemini, de Pablo VI (17-2-1966) cuando dice: "Ad Christi Regnum nobis fas est accedere tantum metanoia". La m. se describe como "intima totius hominis mutatione, qua ipse cogitare, iudicare vitamque suam componere incipit ea sanetitate et caritate Dei perculsus, quae in Filio novissime manifestatae sunt et plene nobis impertitae" (EDIL 611). En los ritos orientales la m. es una inclinación o una postración realizada en signo de humildad y adoración.

Micrologus: obra de Beroldo de Constanza (+ 1100) que contiene indicaciones sobre la misa, las témporas, el año litúrgico. Tuvo gran éxito en el medievo. El método interpretativo alegórico que emplea es bastante moderado.

Miércoles de ceniza: primer día del tiempo cuaresmal, tenido en todas partes como día de ayuno; en él se impone la ceniza (cf Normas universales sobre el año litúrgico y sobre el calendario 29).

Ministerios: "En las celebraciones litúrgicas, cada cual, ministro o simple fiel, al desempeñar su oficio hará todo y sólo aquello que le corresponde por la naturaleza de la acción y las normas litúrgicas" (SC 28). Esta distinción de funciones convierte la asamblea en un cuerpo orgánico, expresión y manifestación del cuerpo místico de Cristo (1 Cor 12,12-30), y la liturgia en un conjunto armonioso en el que cada cual desempeña su propio papel (cf OGMR 58).

Minorista: antes de la reforma litúrgica se llamaba m. al clérigo que había recibido los -> ordenes menores.

Misa de presantificados: en el rito bizantino se celebra la m.d.p. los días cuaresmales; se comulga con el pan consagrado en una celebración eucarística anterior. La liturgia romana sólo celebra la m.d.p. el viernes santo.

Misa seca: el abuso medieval de celebrar la eucaristía sin consagración cuando se impedía la binación.

Misal: el libro litúrgico que contiene los textos eucológicos para celebrar la eucaristía. El M. antes de la reciente reforma era plenarium por contener también las lecturas. -> Misal.

Missale mixtum: es el libro litúrgico plenario hispano, que contiene los textos para el oficio y para la misa.

Mistagogia (= iniciación a los misterios): es el último período de -> iniciación cristiana, que se tiene después de haber recibido los sacramentos de la iniciación. En este período se profundiza en el misterio pascual mediante la meditación del evangelio, la participación en la eucaristía y el ejercicio de la caridad.

Misterio de la fe: aclamación anamnética después de la consagración en la eucaristía. Antiguamente, antes de la reforma litúrgica del concilio Vat. II, la expresión mysterium fidei en el canon romano estaba incorporada entre las palabras de la consagración del vino.

Mitra: toca alta y apuntada con la que los obispos se cubren la cabeza para algunas celebraciones.

Monición (de monere = exhortar): en la liturgia existen fórmulas, llamadas m., que invitan a la oración, como Oremus, Orate fratres, Sursum Corda, etc. Existen también otras m. que son explicaciones para introducir a los fieles en la celebración y disponerlos a entenderla mejor. Conviene que estén preparadas y asimiladas, que sean breves e incisivas (cf OGMR 68a).

Myróforos (portador de ungüento): las mujeres que fueron al sepulcro la mañana del primer día de la semana para ungir el cuerpo de Jesús (cf Lc 24,1).

Myron: en Oriente es el óleo santo consagrado por el patriarca o por el obispo para el sacramento de la confirmación y la consagración del altar.

 

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Nartez: vestíbulo de la iglesia en forma de pórtico, reservado primitivamente a los catecúmenos y a los penitentes públicos.

Natalis [dies]: -> Dies natalis.

Nave: parte central de la iglesia "reservada a los fieles, de modo que les permita participar con la vista y con el espíritu en las sagradas celebraciones" (OGMR 273).

Neófitos (de neóphytos = neonato): así se llaman los neobautizados por haber nacido a la nueva vida de la fe. Es el tiempo de la -> mistagogia.

Neomenia (de neomenía = nueva luna): la fiesta del novilunio.

Nocturno: así se llamaba cada una de las tres partes (primero, segundo y tercer n.) de los antiguos -> maitines.

Nona: una de las "horas" del oficio, incluida en la "hora intermedia".

Número áureo: los novilunios se repiten cada diecinueve años en las mismas fechas del año solar; de ahí la importancia de individuar el lugar que un año solar ocupa en el ciclo de los diecinueve años. Tal lugar es indicado por el n.á., que se obtiene sumando una unidad al año y dividiendo el total por el número 19: el resultado de la división es el n.á.; si el resultado es 0 (= cero), el n.á. es 19.

Nunc dimittis: es el -> incipit del cántico de Simeón (Le 2,29-32), que se reza en completas.

 

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O [antífonas]: se llaman así las siete antífonas del Magníficat que se cantan del día 17 al 23 de diciembre por iniciarse con esta exclamación.

Octava: espacio de ocho días, durante los cuales la iglesia celebra una fiesta. Actualmente sólo existe la o. de navidad y de pascua.

Ocurrencia: es cuando en un mismo día ocurren varias celebraciones. Se celebra el oficio de la que ocupa lugar preferente en la tabla de los días litúrgicas (cf Normas universales sobre el año litúrgico y sobre el calendario 60 y 59).

Odas (de odái = cantos): en el rito bizantino son: 1) los cánticos bíblicos del -> orthrós, 2) el conjunto de troparios poéticos del -> canon.

Ofertorio: tiene lugar después de la consagración en la eucaristía, cuando la iglesia reunida ofrece al Padre, en el Espíritu Santo, el cuerpo y la sangre de su Hijo Jesucristo. En este momento también los fieles se ofrecen a sí mismos (cf OGMR 55f).

Oficio divino: -> Liturgia de las Horas.

Oficio de tinieblas: antiguamente se rezaba o cantaba por la mañana los maitines y los laudes del jueves, viernes y sábados santos, en los que se apagaba gradualmente las quince velas colocadas en el candelero triangular.

Ofrendas: son principalmente el pan y el vino que se presentan al altar para la eucaristía. También se pueden aportar otras donaciones para los pobres o para la iglesia (cf OGMR 49-50).

Ogdóada: es la semana de ocho días, símbolo de eternidad, porque el número ocho trasciende la semana e indica el día escatológico. Además, el octavo día que sigue al séptimo (= sábado) es el domingo, día de la resurrección del Señor (1 Ts 5,2-10). Por la relación existente entre la resurrección del Señor en el octavo día y la celebración del bautismo, muchos baptisterios antiguos son octogonales (por ejemplo, el de San Juan de Letrán, el de Santa Sofía en Constantinopla, etc.).

Oikós: -> ikos.

Októechos: en el rito bizantino, el libro litúrgico de los ocho tonos. Contiene los textos poéticos para las vísperas, el oficio nocturno, el orthrós y la liturgia dominical e infrasemanal. Los textos están repartidos para ocho semanas, según los ocho tonos musicales.

Oleos santos: los tres óleos que el obispo bendice en la misa crismal del jueves santo: el crisma, el óleo de los catecúmenos y el óleo de los enfermos.

Onitha: en la liturgia siro-caldea, el canto antifonal alternativo. Existen varias antífonas, a saber: la onitha de Bem, antífona antes de la comunión de los fieles; la onitha de Quanke, antífona después de la salmodia al inicio del Qurbana; la onitha de Rase, antífona ofertorial; la onitha del evanghelion, canto antifonal después del evangelio, acompañado procesionalmente por los fieles mientras se conducen a los catecúmenos a la salida de la iglesia.

Opus Dei: en los ambientes monásticos, especialmente benedictinos, se llama así al oficio divino (cf Regla de san Benito, cap. 43), considerado como dominicum servitium.

Oracional: el libro que contiene las oraciones para la liturgia de las Horas. Se encuentran elementos esparcidos en los primeros -> sacramentarlos (Veronense y Gelasiano).

Oraciones presidenciales: son las oraciones reservadas al sacerdote celebrante, a saber: la plegaria eucarística, la colecta, la oración sobre las ofrendas y la oración después de la comunión (cf OGMR 10-13).

Oraciones sálmicas: las o.s., los títulos y las antífonas han contribuido grandemente a la inteligencia de los salmos y a su adaptación para la oración cristiana de la liturgia de las Horas. Según la norma de la antigua tradición, se rezan concluido el salmo y después de observar un momento de silencio (cf OGLH110,112).

Orarion: en los ritos orientales, la estola diaconal, adornada con tres cruces.

Oratio dominica (= oración del Señor): es el Padrenuestro.

Oratio fidelium (= oración de los fieles): la oración universal, que concluye actualmente la liturgia de la palabra (cf OGMR 45-47). Antes de la reforma litúrgica del Vat. II, en el rito romano se tenía la solemne oración universal sólo el viernes santo. -> Deprecatio Gelasü.

Oratio super oblata: oración sobre las ofrendas, antes del prefacio; antiguamente se llamaba Secreta.

Oratio super populum: antiquísima oración de bendición y de despedida, que se conservó en el rito romano sólo en el tiempo de cuaresma. En el Misal Romano de Pablo VI se ha vuelto a restaurarla, precediendo la monición diaconal: Inclinase vos ad bendictionem (= inclinaos para recibir la bendición).

Oratio super sindonem (= oración sobre el corporal): en el rito ambrosiano, la antigua oración que seguía a la antífona post evangelium; hoy es la oración que concluye la oración de los fieles.

Ordenes menores: antes de la reforma, los o.m. eran: el ostiariado, el lectorado, el exorcistado y el acolitado. Después de la reforma existen sólo dos ministerios: el -> lectorado y el -> acolitado.

Ordinario del lugar: "Por el nombre de o.d.l. se entienden en derecho, además del romano pontífice, los obispos diocesanos y todos aquellos que, aun interinamente, han sido nombrados para regir una iglesia particular o una comunidad a ella equiparada según el can. 368, y también quienes en ellas tienen potestad ejecutiva ordinaria, es decir, los vicarios generales y episcopales" (cf CDC, can. 134).

Ordines Romani: junto a los sacramentarios (eucología) y leccionarios (lecturas), encontramos en la antigüedad los libros de los Ordines. Contienen las ceremonias de las celebraciones litúrgicas. Se escribieron en varias épocas, que van del s. vio al x. M. Andrieu ha realizado la edición crítica de los O.R.(Les Ordines Romani du moyen üge, I-V, Lovaina 1931-1961), que consta de cincuenta O.R. subdivididos en diez secciones según los argumentos. -> Libros litúrgicos.

Ordo: equivale a la palabra rito; así, el ordo missae equivale al rito de la misa; el ordo baptismi, al rito del bautismo.

Orthrós (= aurora): para los bizantinos es el oficio del amanecer. Tiene un esquema diverso y mucho más amplio que el oficio del rito romano. En los días en que se celebra la eucaristía se une a ella. Con las vísperas son los dos momentos fuertes del culto cristiano cotidiano.

 

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Padrino: = madrina.

Paduense [sacramentario]: en la familia de los sacramentarios Gregorianos, además del llamado Hadrianum existe el P. (del manuscrito n. D47 conservado en Padua en la biblioteca capitular), dividido en dos partes; la primera es más rica (136 ff.) e importante. Es dificil establecer la historia entre el Hadrianum y el P. -> Libros litúrgicos.

Palia: en España se usaban dos clases de palias o hijuela; una redonda (= palia), que se ponía sobre la forma al preparar el cáliz; la otra, cuadrada, puesta dentro de los corporales, llamada desde muy antiguo hijuela.

Palio: insignia pontifical otorgada por el papa a los arzobispos y algunos obispos. Es una banda circular de lana blanca decorada con seis cruces negras que se coloca sobre los hombros, cayendo por delante y por atrás, confeccionado con la lana de dos corderos que anualmente son ofrecidos al papa en la fiesta de santa Inés. Especie de dosel colocado sobre cuatro o más varas largas, que sirve en las procesiones para que el Santísimo o la imagen que se porta sean protegidos de las inclemencias del tiempo o de otros accidentes.

Palma: el ramo, la rama verde se consideran símbolos de la victoria, de ascensión, de regeneración, de inmortalidad y de triunfo de la fe. A Nuestro Señor se lo recibe en Jerusalén con palmas. Una hoja de palma es llevada al Paraíso, una palma se utiliza en el entierro de la Santísima Virgen. 

En la biblia es signo de prosperidad (Sal 91,12) y de victoria (Ap 7,9). El domingo de ramos, en que se conmemora la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén, la p. significa victoria y martirio.

Paloma eucarística: copón suspendido del techo del baldaquín, o de una ménsula de hierro junto al altar, que tomaba la forma de paloma y guardaba las formas consagradas. La p. estaba en uso desde el s. v en los bautisterios para contener el crisma. A partir del s. xi se destinó a custodiar la eucaristía.

Palmatoria: especie de candelero bajo con mango y pie, que se encendía antes de la consagración en la eucaristía y alumbraba para dar la comunión.

Pan: es símbolo del alimento del alma, es el “pan de vida”. “Beith-El” : ” La casa de Dios” es la piedra alzada de Jacob, que se convierte en Beith-Lehem” : en “La casa del pan”, se transforma a la piedra en pan o sea en presencia substancial, en alimento espiritual. El pan bajo la especie Eucarística simboliza El "Cuerpo del Cristo" que se inmoló para nuestra salvación, es el pan sagrado de la vida eterna.

Panaghía (de pan-haghía = toda santa): es el título honorífico que la iglesia bizantina atribuye a la Madre de Dios. Por derivación, también se llama p. al pan bendecido en su honor y al medallón con la efigie de la Virgen llevada por el obispo. -> Encólpio.

Panegyrikón: homiliario bizantino que contiene las homilías de los padres y las narraciones hagiográficas para ser leídas durante el oficio o en el comedor monacal.

Panichída: el oficio fúnebre en el rito bizantino eslavo.

Pannychís (= la noche entera): la vela o vigilia litúrgica que se prolonga toda la noche. Se practica todavía hoy en algunos monasterios bizantinos. En Oriente, la vigilia pascual es la p. por excelencia.

Pantokrátor (= todopoderoso, omnipotente): en el arte oriental es la representación más frecuente de Cristo. Se representa su figura entera, como en muchos ábsides, sentado en el trono y bendiciendo. Más frecuentemente se representa sólo de medio cuerpo, enmarcado dentro de un círculo, con la derecha levantada en signo de bendecir y de autoridad y con la izquierda mostrando el libro de los evangelios.

Paráklisis: es el pequeño oficio en honor de la Virgen María, que se canta todas las tardes del 1 al 14 de agosto en preparación a la fiesta de la dormición o de la asunción en el rito bizantino.

Paraklitikí (de parakletiké = consolación): otro nombre dado al -> októechos, en cuanto contiene los cantos propios de exhortación y consolación.

Paramonia (de paramoné = permanencia): la palabra significa permanecer largo tiempo en un mismo lugar, como sucede en el rito bizantino en las tres grandes vigilias de las solemnidades de navidad, epifanía y pascua.

Parasceve (de paraskeué = preparación): para los hebreos era el día que precedía al sábado y en el que se preparaba lo necesario para la fiesta. Según el testimonio de los evangelios, fue el día de la muerte de Jesús (cf Mt 27,62; Mc 15,42; Jn 19,42; Lc 23,54). En el Misal de Pío V, publicado en el año 1570, el viernes santo se titulaba Feria VI in Parasceve.

Parástasis: en la liturgia bizantina, el oficio de difuntos.

Parimía (de paroimía = proverbio, parábola): nombre que se da a las lecturas de las vísperas en el rito bizantino.

Parroquia (de paroikéo "habito cerca", pero también "estoy en país extranjero). El CDC define la p. diciendo: "Es una determinada comunidad de fieles constituida de modo estable en la iglesia particular, cuya cura pastoral, bajo la autoridad del obispo diocesano, se encomienda a un párroco como su pastor propio" (can. 515). Acerca del párroco, véase también CDC, can. 519.

Parusía (de parousía = presencia, venida): retorno de Cristo al final de los tiempos (cf 1 Tes 2,19; 3,13; 5,23). En la liturgia la p. es la tercera dimensión: cada acción litúrgica es memorial de la acción de Jesús histórico, celebración en el hoy yen espera del retorno de Cristo.

Pascua annotinum: el primer aniversario de la pascua en la que se ha recibido el bautismo. En esta ocasión los neófitos celebraban una fiesta conmemorativa. Esta costumbre duró en Roma hasta el s. viii.

Passio: la narración evangélica de la pasión, muerte y sepultura de Cristo proclamada en el domingo de ramos (Mateo en el ciclo A, Marcos en el B y Lucas en el C) y el viernes santo (según san Juan).

Pasión [tiempo de]: tiempo litúrgico que comprendía la semana precedente a la pascua, del domingo de ramos en la pasión del Señor al sábado santo (Normas universales sobre el año litúrgico y sobre el calendario 30-31).

Patena: especie de bandeja pequeña o platillo, generalmente dorada, donde se deposita la forma durante la celebración eucarística. -> Objetos litúrgicos-> Vestiduras.

Paz: -> Rito de la paz.

Pedobautismo (de país = niño + bautismo): la costumbre antiquísima en la iglesia de bautizar a los niños, testimoniada ya en el libro de la Tradición apostólica de Hipólito Romano.

Penitenciales [libros]: así se llamaba en los ss. vii-viii a los libros que contenían el elenco de pecados e indicaban la satisfacción correspondiente. Fue la época llamada de la penitencia tarifada. -> Penitencia.

Penitenciales [salmos]: son los siete salmos definidos así por su contenido, y son los siguientes: 6, 31, 37, 50, 101, 129, 142.

Pentecostés (de penttekosté heméra = cincuenta días): la fiesta agrícola hebrea que se celebraba a los cincuenta días de la pascua. Pronto se le unió la memoria de la promulgación de la ley sinaítica. En el culto cristiano es la fiesta de la venida del Espíritu Santo, con la que se concluye el tiempo pascual. -> Triduo pascual. -> Pascua y Pentecostés.

Pentekostárion: nombre que se da en la liturgia bizantina al libro que contiene lo propio del período que va de pascua a penfecostés y el -> estiquero del salmo 50 para el -> orthrós.

Perícopa (de peri-kóptó = corte alrededor): pasaje que puede ser recortado dentro de un libro o capítulo de la biblia.

Phós hilarán: -> luz; -> himno de la tarde. Photixómenoi: (= iluminados); -> elegidos.

Pixide (de púxis = caja): copón en el que se guardan las formas consagradas.

Planeta: especie de casulla que se diferencia de la misma por tener la parte delantera mucho más corta.

Pluvial (de pluviale = capa para la lluvia): vestidura litúrgica usada por el sacerdote en la exposición eucarística, en las procesiones eucarísticas, en la celebración del matrimonio fuera de la misa, en la liturgia de las Horas. En la confirmación la usa el obispo (cf RC 19).

Polyéleos (= muy misericordioso): así llaman los griegos al salmo 135 porque en la segunda parte de cada versículo se dice: "porque es eterna su misericordia".

Pontifical Romano: libro litúrgico que contiene los textos y la normativa para las celebraciones reservadas al obispo. -> Libros litúrgicos.

Porciúncula: la pequeña iglesia de san Francisco que se encuentra dentro de la iglesia de Santa María de los Angeles, en Asís. Se le concedió indulgencia plenaria por Honorio III y posteriormente se hizo extensiva a las iglesias franciscanas y a todas las parroquias.

Portapaz: -> instrumentum pacis.

Postcommunio: la oración última de la eucaristía antes de la reciente reforma litúrgica. Hoy se llama oratio post communionem, volviendo al nombre antiguo.

Post nomina [oratio]: en la antigua liturgia franca era la oración después de la lectura de los -> dípticos.

Post pridie [oratio]: en la misa hispano-mozárabe, la oración parecida al canon romano.

Potérion: el cáliz en la lengua griega.

Praeconium paschale (= pregón pascual): unido al rito lucernario que caracterizaba la vigilia pascual, el p.p. o -> exsultet se remonta al final del s. III. Concluida la procesión con el cirio pascual encendido y llegado el sacerdote al altar, el diácono pone el cirio pascual sobre el candelero colocado en medio del presbiterio o junto al ambón, recibe la bendición del sacerdote presidente y proclama solemnemente el p.p., mientras los fieles permanecen de pie y con las velas encendidas en las manos.

Precatecumenado: período comprendido entre el primer anuncio del evangelio y el ingreso en el catecumenado. En este tiempo se evangeliza al aspirante, se fundamenta su fe y conversión y se le inicia en la oración y en la vida de la comunidad eclesial.

Prefacio (de praefari = decir delante): es el primer elemento de la plegaria eucarística. "El sacerdote invita al pueblo a elevar el corazón hacia Dios, en oración y acción de gracias...; en nombre de todo el pueblo santo glorifica a Dios Padre y le da gracias por toda la obra de salvación o por uno de sus aspectos particulares...; y toda la asamblea, uniéndose a las jerarquías celestiales, canta o recita el Sanctus" (OGMR54-55 a-b). Estructuralmente, el p. se inicia con un diálogo, una introducción (Vere dignum...), el embolismo central (Quia...), una introducción al Sanctus (Unde et nos...; Et ideo...) y se concluye lógicamente con la aclamación del Trisághión (Sanctus, sanctus, sanctus).

Preorté (De pró-eorté = antes de la fiesta): el día precedente a una fiesta.

Presantificados: -> misa de los presantificados.

Presbiterado: el segundo grado del orden sagrado.

Presbiterio: espacio que rodea al altar reservado al obispo y al clero.

Presbítero (= anciano): antiguamente se denominaba así al que había recibido del obispo la ordenación sacerdotal y colaboraba con él en la liturgia y en la salvación del pueblo.

Primera comunión [misa de]: es la celebración eucarística en la que el cristiano, después de un tiempo de preparación, recibe por primera vez la eucaristía.

Primera piedra [poner la]: cf RDI, pp. 15-23. La celebración del rito de la colocación de la primera piedra y la bendición del terreno de la nueva iglesia es conveniente que esté reservada al obispo diocesano.

Prokímenon (de prokéimenon = puesto delante): en el actual oficio bizantino, el versículo sálmico proclamado antes de la lectura bíblica y que ofrece una clave interpretativa de la lectura a la luz del misterio del día.

Proskomidía: preparación de las ofrendas en la liturgia bizantina. -> Próthesis.

Proskynesis: postración o inclinación en signo de adoración.

Prosómion: tropario sin melodía propia, cantado con la melodía de otro tropario.

Prosphorá (= oblación): en el rito bizantino, el pan del que se extraen las partículas para ser consagradas.

Próthesis: en el rito bizantino, la pequeña mesa colocada en el ábside menor, al lado norte, destinada a la preparación de las ofrendas y consumación de las santas especies después de la liturgia.

Protóclito (de prótos-kaléó = llamado antes): título honorífico concedido a san Andrés por haber sido el primero que Cristo llamó (cf Jn 1,40), así como san Esteban es el protomártir.

Psycopómpo (de psyché + pémpo = acompañar el alma: así se denomina al arcángel Gabriel, porque la iconografía cristiana lo representa acompañando a las almas al cielo.

Puerta: Simboliza el lugar de paso entre dos lugares, dos mundos, lo conocido y lo desconocido, la luz y las tinieblas. En la tradición judaica y en el cristianismo simbolizan el acceso a la revelación .

Se nombra a las puertas en el Antiguo Testamento y en el Apocalipsis. El Señor mismo dice:” Yo Soy la puerta si alguno entra por Mi estará salvado” (Juan 10,9). La puerta es el símbolo de la salvación, de la redención y es la justicia. También se la utiliza como símbolo en las oraciones a la Santísima. Virgen, que se refiere a ella como “Puerta del Oriente” y Puerta del Cielo”. Es símbolo de la posibilidad de acceso a una vida superior.

En el icono del “Descenso al Hades” el Cristo rompe y pisa las puertas del infierno como símbolo del triunfo sobre él. A Pedro el Señor le entregó las “llaves de las puertas del cielo”.

En el Apocalipsis el Cristo dice “Mira que estoy a la puerta y llamo. Si alguien oye mi voz y abre la puerta, entraré en su casa y cenaré con él y él Conmigo”. (Apoc.4,1).

La apertura de las puertas de la Nueva Jerusalén, del templo ideal simboliza el libre acceso del pueblo santo a la "Gracia de Dios".

Puertas reales: -> hághía. Puertas centrales en el Iconostasio, por donde entran los sacerdotes a la parte propia del sacrificio.

Púlpito: plataforma pequeña y elevada, con antepecho y tornavoz, construida en la nave principal de la iglesia para la predicación, los ejercicios piadosos y la proclamación de las lecturas en la misa solemne o cantada. Hoy día está casi en desuso. -> Lugares de celebración.

 

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Qanoná: en el rito sirio-caldeo, la aclamación doxológica proclamada en voz alta por el celebrante. ->Orientales, Liturgias.

Quddasa: en el rito siro-caldeo, la consagración, la anáfora.

Quincuagésima [domingo de]: se llama así al domingo que precedía inmediatamente a la cuaresma. En la reforma litúrgica del Vat. II se ha suprimido, como sexagésima y -> septuagésima.

Quilla: en el rito siro-caldeo, una especie de aclamación diaconal.

Qurbana (= ofrenda): en el rito siro-malabar significa la plegaria eucarística.

 

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Recitación: lectura-declamada en forma recitativo-melódica, con simples inflexiones de voz para indicar la puntuación del texto.

Recomendación del alma: -> Commendatio animae.

Rationabilis (traducción del griego: loghiké = relativo a la inteligencia): la palabra, que significa espiritualya en la biblia (cf Rom 12,1; 1 Pe 2,2), se encuentra en la liturgia con el mismo significado. Así, en el canon romano define rationabilem la ofrenda en la epiclésis Quam oblationem. La traducción castellana dice: "Bendice y acepta, oh Padre, esta ofrenda haciéndola espiritual..."

Rationale Divinorum Officiorum: es el título de una obra de Guillermo Durando (+ 1296), obispo de Mende, en la que el autor recopila íntegramente las prescripciones del oficio contenidas en los Ordines romani y dándoles una interpretación exageradamente simbólica.

Redditio symboli (= entrega del símbolo): como existía la -> traditio symboli, consistente en la enseñanza de los artículos de la fe a los catecúmenos en los domingos tercero y cuarto de cuaresma, también existía la r.s., que tenía lugar la mañana del sábado santo, que consistía en la recitación oficial del credo por parte de los catecúmenos, que aquella misma noche recibirían el bautismo, como signo de su creencia y de haberlo meditado. -> Iniciación cristiana

Refrigerium: antigua costumbre cristiana de comer junto a la tumba de un difunto, reservando parte de la comida para él. San Ambrosio en el s. IV lo prohibió a los cristianos por la estrecha analogía con las costumbres paganas.

Regina Coeli: antífona mariana que se recita al concluir el oficio divino en el tiempo pascual.

Reliquias [culto de las]: los restos mortales o los objetos o vestidos pertenecientes a un santo fueron venerados desde antiguo por la iglesia. La veneración de las r. tiene como fin único proclamar las maravillas que Cristo ha realizado en sus siervos, que son un ejemplo a imitar por los fieles (cf SC 111 ) .

Renuncia a Satanás: es el acto realizado por el catecúmeno (RICA 217) o sus padres y padrinos por él antes de ser bautizado (RB 73a, 124, 149); por tal acto se renuncia a Satanás, a sus obras y seducciones. Se repite cada año en la vigilia pascual, estando la asamblea de pie y con las velas encendidas en las manos (cf MR, Vigilia pascual 46; renovación de las promesas bautismales).

Responsorio: canto alternado entre el solista (o schola) y el pueblo o asamblea, que responde con un estribillo. Es la forma más antigua del canto litúrgico; tenemos un ejemplo en la liturgia eucarística en elsalmo responsorial.

Rito de la paz: dentro del rito de comunión en la eucaristía se encuentra el r.d.l.p., con el que los fieles imploran la paz y la unidad para la iglesia y para toda la familia humana, y se expresan mutuamente la caridad, antes de participar de un mismo pan (cf OGMR 56b).

Ritual: libro que contiene las fórmulas y la normativa que deben saber el sacerdote y los fieles para la participación y celebración de los sacramentos. -> Libros litúrgicos.

Rosa: es la manifestación, que surge de las aguas primordiales, por encima de las cuales se eleva y se abre. Es símbolo del renacimiento místico, de la iniciación a los misterios y a la regeneración. Símbolo de amor y don de amor.

En iconografía es la copa que recoge la sangre del Cristo, es símbolo de las llagas del Cristo, símbolo del renacimiento a través de ellas. Hay iconos de la Santísima Virgen con rosas en su pecho o en su mano, o rodeada de rosas y también hay un icono donde el niño Jesús está parado en una rosa y la Virgen le ofrece otra.

Rótulo de Rávena: se trata de un pergamino, mutilado al principio y al final, sobre el que se han escrito en caracteres unciales cuarenta oraciones relativas a la preparación de la navidad. El documento se encuentra en el archivo del Príncipe Pío y la edición crítica se encuentra en el apéndice de la edición del -> Veronense realizada por Mohlberg, en las pp. 173-178.

Rúbricas (de ruber = rojo): cuando en los ss. XI-XII la palabra entró en el lenguaje litúrgico, significó la normativa ritual y ceremonial indispensable para el correcto desarrollo de las acciones litúrgicas. En los libros litúrgicos la normativa siempre se escribe en color rojo. La reforma litúrgica actual ha reducido muchísimo el aparato rubrical para enriquecer con indicaciones teológicas y pastorales los libros litúrgicos. 

 

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Sacras: antes de la reforma litúrgica del Vat. II eran las tres tablas o cuadros colocados sobre el altar para ayudar la memoria del celebrante en la recitación de las partes invariables de la misa.

Sacramentario-Liber Sacramentorum: libro litúrgico que precedió al Misal. Contiene los formularios litúrgicos para la celebración de la eucaristía, de los sacramentos y de los sacramentales. Los principales son: el s. -> Veronense, el s. -> Gelasiano, el s. -> Bergomense. -> Libros litúrgicos.

Sacristía (de secretarium, sacrarium): en las iglesias es el lugar donde se revisten los sacerdotes para las celebraciones litúrgicas y donde se guardan los ornamentos y todo lo perteneciente al culto.

Salmista: quien proclama o canta el salmo responsorial u otro canto bíblico interleccional. Para cumplir bien con este oficio, es preciso que el s. posea el arte de salmodiar y tenga dotes para emitir bien y pronunciar con claridad (cf OGMR 67).

Salmo responsorial: -> responsorio; -> salmodia.

Salmodia: recitación modulada de los salmos. Puede ser ejecutada por un salmista o por el solista con la respuesta de la asamblea mediante el estribillo responsorial (salmo responsorial), o de forma antifonal (-> antífona), o coralmente por toda la asamblea.

Salve Regina: la más célebre de las antífonas marianas con que concluye el oficio divino. Obra de Ademaro, obispo de Puy en Velay (+ 1098).

Samaritana: [domingo de la]: en el rito ambrosiano, la segunda dominica de cuaresma, en la que se lee Jn 4,1-42.

Sanctus (= santo): el -> Trisághion de los griegos inspirado, y algo cambiado, en el himno de los querubines de ls 6,3. Es la -> aclamación que concluye el -> prefacio y es necesario continuar con el Vere sanctus para recuperar el sentido de la plegaria eucarística, interrumpida por la aclamación. Lo canta o recita toda la asamblea, uniéndose a las jerarquías celestiales (cf OGMR 55 b).

Santuario: la parte de la iglesia ubicada alrededor del altar y destinada al desarrollo de las funciones sagradas. En este sentido es sinónimo de -> presbiterio. Está o estaba separado de la -> nave por una balaustrada o cancel. En las iglesias orientales el s. tiene mucha importancia, en él se encuentra el altar, rematado por el cimborio, y está separado de la nave por el -> iconostasio.

Schola cantorum: la s.c. o coro ejerce un oficio litúrgico propio y le corresponde ocuparse de la debida ejecución de las partes reservadas a ella, según los diversos géneros del canto, y favorecer la activa participación de los fieles en el mismo (OGMR 63).

Scriptorium: en primer lugar, se denominaba el estilo con que se escribía sobre la cera; luego, en el medievo, la base sobre la cual se apoyaba el folio en el acto de escribir y, por extensión, el lugar en el que los amanuenses trabajaban. En paleografía litúrgica es importante el lugar donde se escribían los manuscritos para individuar la procedencia de un códice y facilitar la datación y la transcripción.

Secreta [oratio]: era el nombre que se daba a la actual oración sobre las ofrendas, cuando se recitaba en silencio o en voz baja.

Secreto o sigilio sacramental: es la obligación que tiene el confesor de guardar secreto del contenido del sacramento de la reconciliación y de no descubrir por ningún motivo al penitente (cf CDC, cáns. 983-984).Existen penas en el mismo CDC para quien viole el sigilo (can. 1388).

Secuencia: (de sequentia = proseguir): canto poético o prosa rimada que se canta antes del evangelio, después de la segunda lectura, en algunas solemnidades. Nació del canto sobre vocal que se aplicaba a la última sílaba del Aleluya. Para facilitar la vocalización se utilizan palabras, formando así una composición autónoma que se convirtió en secuencia. Mencionamos las siguientes: la secuencia pascual: Victimae paschali laudes, el Veni, sancte Spiritus para el día de Pentecostés y la famosa Stabat mater. Fuera de los días de pascua y pentecostés no son obligatorias (cf OGMR 40).

Sede: el lugar reservado al sacerdote celebrante para cumplir su oficio de presidir la asamblea y dirigir la oración. Ha de estar de cara al pueblo para facilitar la comunicación entre el sacerdote y la asamblea. Evítese toda apariencia de trono (cf OGMR 271).

Senatorium: antiguamente era la parte de la nave de la iglesia a la derecha del altar, que estaba reservada a los hombres.

Sentencias: En el salterio de la liturgia de las Horas, cada salmo va precedido, además de por el título sálmico, por una sentencia para fomentar la oración a la luz de la revelación cristiana, sacada del NT o de los padres (cf OGLH 111). Así, por ejemplo, el salmo 149 de los laudes dominicales de la primera semana tiene como título "Alegría de los santos" y como sentencia una frase de Hesiquio: "Los hijos de la iglesia, nuevo pueblo de Dios, se alegran por su Rey, Cristo, el Señor".

Septuagésima [tiempo de]: era, antes de la reforma litúrgica, un tiempo de preparación a la cuaresma. La cuaresma, tiempo de preparación a las fiestas pascuales, tenía a su vez tres domingos preparatorios a la cuaresma, a saber: septuagésima, sexagésima y quincuagésima. El domingo de septuagésima se celebraba setenta días antes del clausum paschae (= el sábado de la octava de pascua).

Sepulcro: se define así el lugar del altar que encierra las santas reliquias colocadas en el día de su consagración.

Sexagésima: -> septuagésima.

Sexta: hora menor que se celebra al mediodía. Forma parte de la -> hora intermedia.

Signo de la cruz: es el gesto distintivo de los cristianos. Toda celebración litúrgica se inicia con el s.d.l.c. para indicar que se celebra en nombre de la Trinidad.

Signo de la paz: -> rito de la paz.

Shemá [Israel] (= escucha, Israel): la típica oración hebrea, recitada dos veces al día y compuesta por los textos Dt 6,4-9 y 11,13-31.

Shemoné-esréh (= la oración de las dieciocho bendiciones): es para los hebreos la tefillá (= oración) por excelencia. También se llama -> amidah (= de pie) porque se recita estando de pie.

Simpatizantes: son los aspirantes al catecumenado. En este tiempo son evangelizados. -> Precatecumenado.

Sinergia (de syn-érgon = co-acción): la colaboración nacida de la unidad de energías. En los padres, la palabra intenta presentar la novedad de la unión de Dios y del hombre en Jesucristo mediante el Espíritu Santo. La s. del Espíritu Santo y de la iglesia es una noción clave para comprender el misterio de la liturgia (Corbon).

Solemnidad: la máxima clasificación del día litúrgico. Su celebración comienza en las primeras vísperas, el día precedente (cf Normas universales sobre el año litúrgico y sobre el calendario 11). Las solemnidades principales son: el triduo pascual, navidad del Señor, epifanía, ascensión, pentecostés, etc.

Sphraghís (= sello): era la señal con la que el amo marcaba a personas y animales de su propiedad. En la liturgia sacramental indica el carácter peculiar que imprimen en el alma los sacramentos del bautismo, confirmación y orden.

Stasis (de stásis = estación, pausa): en el rito bizantino, las s. son las sesenta antífonas que dividen las veinticuatro -> catismas del Salterio bizantino.

Statio [liturgia de la] (= lugar de parada): antigua acción litúrgica consistente en una procesión de una iglesia (llamada iglesia collecta = reunión) a otra (iglesia estacional), donde se celebraba la eucaristía. ElOrdo Romanus I describe todos los detalles de esta costumbre romana.

Stauróforo (de stáuros-féró = portador de la cruz): el que lleva la cruz en las procesiones.

Staurotheotokíon: un -> theotókion con alusiones a la cruz: la Madre de Dios al pie de la cruz; se recita los miércoles y los viernes.

Stichéros (de sticherón = versículo): el -> tropario intercalado entre los versículos de los salmos del lucernario y de los laudes (liturgia bizantina).

Sticologia: 1) lectura continua versículo a versículo del salterio, un -> catisma para vísperas y tres para el orthrós. Se trata de una costumbre bizantina monacal, omitida en las parroquias; 2) lectura de los versículos de un salmo intercalados por los troparios, los sticheros o apostichos.

Sufragios: oraciones y obras de caridad ofrecidas por los fieles difuntos. La celebración eucarística es el s. por excelencia. Los s. relacionan la iglesia peregrina con la iglesia celeste (cf LG 50).

Super oblata: -> oratio super oblata.

Suplemento del Gregoriano: llamado también: -> Hucusque por la palabra inicial de su prefacio. En el sacramentario Gregoriano enviado por el papa Adriano a Carlomagno faltaban muchos formularios por ser un sacramentario para uso del papa; fue necesario añadir los formularios necesarios. Durante mucho tiempo se afirmaba que -> Alcuino realizó el trabajo de completarlo; hoy la crítica reciente lo atribuye al abad Benito de Aniane.

Surraya: en el rito siro-caldeo, el canto compuesto por un salmo o parte del mismo, después de la segunda lectura del AT.

Synapté (= colecta): letanía diaconal al principio de las vísperas, del orthrós y de la eucaristía (liturgia bizantina).

Synaxario (de synaxárion = recoger): en la iglesia griega recoge un breve elogio hagiográfico del santo de cada día del año para el oficio divino. Designa también el -> typikón. -> Santos.

Synáxis (de synáxis = reunión): la asamblea, la reunión litúrgica para una celebración. -> Asamblea.

 

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Tabernáculo: -> Lugares de celebración.

Teándrico-teandrismo (de Théos + anér = Dios-hombre): con estas palabras se indica la unión de la naturaleza divina con la humana en la única persona de Cristo. La liturgia es una realidad teándrica por excelencia porque al celebrar la iglesia (cuerpo) los misterios Cristo (cabeza) está presente.

Tercia: hora menor que se celebra hacia las nueve de la mañana. Hora incluida en la -> hora intermedia.

Theotókion: I tropario en honor de la Madre de Dios (= Theotókos).

Theotókos (= Madre de Dios): es el título dado a María en el concilio de Efeso (431).

Título sálmico: -> Salmos.

Tracto: algunos versículos de un salmo que se cantaban o rezaban inmediatamente antes del evangelio en la misa de ciertos días. Su característica originaria era la de ser ejecutado por un cantor de un tirón, sin interrupciones antifónicas o responsoriales por parte del coro o de la asamblea. -> Salmos.

Traditio symboli (=entrega del símbolo de la fe): en la antigua disciplina catecumenal existía la costumbre de enseñar de viva voz a los -> competentes los artículos de la fe del símbolo apostólico (credo) el tercero o cuarto domingo de cuaresma. A la t.s. le corresponde la -> redditio symboli.

Transitorium: corresponde a la antífona de comunión en el rito antiguo ambrosiano.

Triadikón: tropario en honor de la Trinidad o el canon triádico en el oficio nocturno del domingo.

Triduo (de tres-dies = tres días): tres días dedicados especialmente a la oración y celebraciones. En la liturgia el t. principal es el I Triduo pascual.

Triódion (= de tres odas): canon que comprende tres odas, rezado los lunes y viernes de cuaresma. Se llama también así el libro de la cuaresma (cf -> pentekostárion).

Trisághion (= tres veces santo): la triple aclamación Santo Dios, santo fuerte y santo inmortal, ten piedad de nosotros que se encuentra en la liturgia eucarística oriental al inicio de la liturgia de la palabra, en la pequeña entrada. Esta aclamación, sacada de Is 6,3, inicialmente cristológica y presente en las actas del concilio de Calcedonia (451), se amplió luego dándole un sentido trinitario. Se menciona en los -> improperios del viernes santo mientras se adora la cruz.

Tropario (de trópos = modo, forma o tono): composición poética de variable duración, cuyo ritmo se fundamenta sobre el acento tónico. Los más antiguos se remontan al s. v. Estos formaron luego parte de las sucesivas composiciones litúrgicas de los kontákia, de los iki y de los cánones. Con frecuencia el t. es el desarrollo de una antífona sálmica.

Tropos (de trópos, entendido como desarrollo armónico): texto breve que durante la edad media se interpolaba en un texto litúrgico, bien aprovechando una frase musical sin letra en el canto o bien dotándole de melodía propia.

Turgama: en el rito siro-caldeo, el himno cantado antes de la epístola y del evangelio.

Thymiatérion: incensario.

Typiká: en la liturgia bizantina, el grupo formado por los salmos 102, 145 y las bienaventuranzas (Mt 5,3-12). Precede a la pequeña entrada, sustituyendo a las tres antífonas. El oficio de los t. es de origen palestinense; era un oficio de comunión para los días alitúrgicos (como los presantificados en cuaresma, de origen constantinopolitano).

Typikón: en el rito griego es el libro litúrgico que contiene las ceremonias y rúbricas. También se llama así, por extensión, el reglamento de un monasterio.

 

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Urbi et orbi (= para la ciudad y para el mundo): expresión usada por los papas para referirse a la ciudad de Roma y a toda la iglesia. Se emplea principalmente en las bendiciones solemnes en las que se concede indulgencia plenaria. 

 

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Valedictio (= despedida): es la última recomendación a Dios y la última despedida dada a un difunto. -> Commendatio animae.

Vara: De su vara Moisés muestra la fuerza y el milagro de Dios, se convierte en serpiente y en agua.

La vara florida de San José marca la protección a la Santísima Virgen.

Vela: ver Cirio.

Velatio [sponsae et virginis] (= velación de la esposa y de la virgen): esta costumbre litúrgica se remonta al s. iv y procede de la tradición pagana del velamen flammeum con que se cubría a los esposos a modo de nube (de ahí el verbo nubere = desposar). Tanto para las vírgenes como para los esposos —que son signo de una misma realidad esponsal—, la v. contiene un sentido fuertemente pneumatológico. -> Matrimonio1246.

Veronense [sacramentario]: es el más antiguo de todos los -> sacramentarlos. Contiene una colección de formularios procedentes ciertamente de Roma y probablemente de los mismos archivos lateranenses. Bianchina fue el primero que publicó en 1735 esta colección de libelli y la tituló Sacramentario Leonianoporque creía que el papa León era el autor de los formularios. Hay textos del papa Gelasio, Virgilio, el mismo León y otros por identificar todavía. Es la primera y más importante fuente de la eucología romana. Los formularios fueron compuestos en los ss. vi-vii y están distribuidos según los meses del año civil y no según el año litúrgico, como en el sacramentario Gelasiano. El manuscrito, que se encuentra en la biblioteca de Verona, está mutilado y faltan los primeros folios, que comprenden los meses de enero a abril. -> Libros litúrgicos.

Viático (= provisiones para el camino): con este nombre se indica el sacramento de la eucaristía dado a los moribundos, según las palabras del Señor: "Quien come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo le resucitaré el último día" (Jn 6,54). "A ser posible, el v. debe recibirse en la misa, de modo que el enfermo pueda comulgar bajo las dos especies, ya que, además, la comunión en forma de v. ha de considerarse como signo peculiar de la participación en el misterio que se celebra en el sacrificio de la misa, a saber: la muerte del Señor y su tránsito al Padre" (RUE 26).

Victimae paschali laudes: es el -> incipit de la célebre -> secuencia pascual atribuida a Vipo, capellán del emperador Conrado II (+ 1050).

Vid: es un árbol sagrado en el Antiguo Testamento (Jue. 9,13 y Dt. 32,37). Israel ve a la vid como “árbol mesiánico” (Miq. 4,4 y Zac. 3,10). La sabiduría es una vid que hace germinar la Gracia (Echos. 24,17).

El símbolo de la vid se transfiere al Verbo Encarnado; el Mesías es como una vid. Jesús dice; “Yo soy la Vid” (Juan 15,1). En las parábolas la viña designa el Reino de Dios (Mateo 21,28). La vid es el origen del vino y el vino simboliza la sangre de Nuestro Señor que es derramada para nuestra salvación y es dejada como camino, en la "Última Cena", para nuestra redención por la comunión (común- unión).

En iconografía prefigura “el árbol de la vida” y en el mensaje apocalíptico es símbolo de la salvación, de la "Eucaristía" y de la "Vida Eterna" (Apocalipsis 14,18).

Vigilia: costumbre de prepararse a una solemnidad o a un acontecimiento extraordinario permaneciendo en oración toda la noche precedente. La vigilia madre de todas las vigilias es la pascual, que sirvió de modelo para otras vigilias, como la de navidad del Señor, pentecostés, etc. La v. adquiere un sentido escatológico a la luz de la parábola de las vírgenes (Mt 25,6) y de la invitación a vigilar que dirige Cristo a sus apóstoles (Mt 13,35-36). Cf OGLH 70-73. ->Triduo pascual.

Vísperas: es la oración de la tarde, cuando ya declina el día. Se da gracias por cuanto se nos ha otorgado en la jornada y por cuanto hemos logrado realizar con acierto. Hacemos también memoria de la redención por medio de la oración que elevamos "como el incienso en presencia del Señor", y en el cual "el alzar de las manos" es "oblación vespertina" (Sal 140,2). Cf OGLH 39. -> Liturgia de las Horas.

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Yóser (= creador): la primera palabra y el nombre de una de las dos bendiciones que preceden al -> shemá. -> Oración y liturgia.

Ypakoé: tropario propio para los domingos y los días de gran fiesta. El sentido de la palabra es incierto (quizá deriva del akoúó = escuchar) y expresa una invitación a prestar atención en la lectura y en la escucha.

 

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Zéon: en el rito bizantino, el agua caliente que se mezcla con el vino en el cáliz después de la inmixtión,mientras el sacerdote dice: "Fervor en la fe y lleno del Espíritu Santo". Nicolás Cabanillas ve en este acto el descender del Espíritu Santo sobre la iglesia.

Zikkarón: -> anamnesis; -> Memorial.

Zummara: en el rito siro-caldeo, el canto compuesto de salmos que se canta después de la epístola

 

NOTA: Este Vocabulario litúrgico bizantino está inspirado en los trabajos de las siguientes páginas

http://ec.aciprensa.com/wiki/Vocabulario_lit%C3%BArgico_bizantino

http://www.lovecrucified.com/catolico/diccionario/a_diccionario.htm

http://www.mercaba.org/LITURGIA/NDL/vocabulario_liturgico.htm  

http://www.jose-aguilar.com/scripts/php/search-abc/#puntoc

http://myslide.es/documents/tecnica-policromado.html

Croquis de una  basilica cristianizadaToda la adecuación  del espacio litúrgico debe perseguir el fácil ejercicio de sus funciones principales: la función sacrificial, y la función de casa de oración para el pueblo de Dios. Así mismo, debe tener en cuenta el carácter simbólico de la ornamentación toda; y mantener la fidelidad a la tradición recibida; y aportar al templo la cultura y el arte propios del lugar y del momento en que se construye.

La función sacrificial exige del templo una cuidadosa planificación para que los “materiales” litúrgicos y los sujetos de la asamblea tengan lugares adecuados y se respeten mutuamente. El centro será siempre Cristo, presente en el altar y en la cruz. El ambón, sede de la Palabra, ocupará un lugar desde el que pueda proclamarse con toda propiedad a la asamblea. Todos los sujetos –celebrante, acólitos y pueblo- deberán tener un horizonte único, todos mirarán a Cristo, tanto durante la liturgia de la Palabra, como eucarística.

Al terminar el sacrificio del altar, la iglesia no queda vacía. La presencia sacramental del Señor exige que el Sagrario tenga una presencia teológica sólida para que el templo pueda cumplir su función de “casa de oración”, de lugar sagrado por la presencia real de Jesucristo.

Vamos a exponer el complejo trabajo de planificar la construcción de un  templo católico siguiendo el siguiente índice:

  1. LA ORIENTACIÓN DEL EDIFICIO DEL TEMPLO
  2. GRANDES ESPACIOS LITÚRGICOS
  3. DISTRIBUCIÓN EN PLANTA

 4. EL PRESBITERIO

  1. Altar
  2. Ambón
  3. Cruz
  4. Sede
  5. Cátedra

 5. EL LUGAR DE LOS FIELES

  1. Nave
  2. Coro

6. EL SAGRARIO

7. OTROS ESPACIOS LITÚRGICOS

    7.1.-DISPOSITIVOS LITÚRGICOS FRENTE AL ALTAR

  1. Puertas y Accesos

  2. Baptisterio

  3. Contra-ábside y Contra-coro

     7.2.-OTROS ESPACIOS

  1. Sacristía

  2. Cripta

  3. Atrio

 

1.-LA ORIENTACIÓN DEL EDIFICIO DEL TEMPLO.

En una página anterior hemos hablado de la dimensión cósmica del templo cristiano. Es una dimensión que se busca y simboliza a través de la orientación de su planta y la situación de la Cruz. El edificio mira a oriente y trasmite un profundo significado histórico, cósmico y escatológico. La Cruz, alzada sobre el suelo, no sólo dirige la oración de toda la asamblea en una dirección común, sino que atrae todas las cosas hacia ella.

Por razones históricas, las iglesias del mundo occidental miran a Jerusalén, el lugar del Templo veterotestamentario y patria de Jesús. Es decir, miran a Oriente.Los Padres de la Iglesia insisten en que es conveniente volverse hacia oriente durante la plegaria. Las razones teológicas aducidas, claramente resumidas por santo Tomás, son:

1º.- porque el movimiento de los astros viene de oriente, mostrándonos  la majestad de Dios;

2º.- porque nuestro movimiento natural es volver al Paraíso terrenal, que existió al Este;

3º.-porque Cristo, que es la Luz del mundo, aparece desde Oriente (Zac 8,7), y Daniel dice que «creció hacia el Oriente»(Dan 8,9);

4º.-y, finalmente, porque “el camino de los reyes viene de Oriente” (Ap 16,12).

 

El Oriente es para el cristiano el símbolo del lugar por donde aparece el Salvador: “nos visitará el sol que nace de lo alto” y, por ello, todas las iglesias cristianas están orientadas hacia el sol naciente. La luz entra con el primer rayo de sol e incide sobre el hastial del presbiterio, lugar donde se coloca el Cristo Pantocrátor, autor de todo lo creado, Señor del tiempo y de la historia.

Por el contrario, el Occidente, por donde el sol se oculta, es considerando como el reino del Mal, de las tinieblas y de la muerte; por eso el muro de la fachada occidental se reserva para la salida al exterior, al espacio profano aún no evangelizado, y sobre él se coloca el icono del Juicio Final, ya sea en el interior,  como en los mosaicos de las iglesias bizantinas, ya en el exterior, en los bajorrelieves de las iglesias románicas.

Mirar a la Cruz

La búsqueda de la unidad en la oración en común es determinada por la situación de la cruz, ya en el altar, ya en un lugar próximo a él. La Cruz y el altar simbolizan a Cristo y hacia él, verdadero y único Templo de Dios, se dirige la mirada y la oración de toda la Asamblea,

El Norte y el Sur del templo también tienen simbolismo cósmico y escatológico. El Norte es la región del frio, del hielo, espacio asociado al mal, a Satanás. En el lateral norte de la iglesia se coloca la puerta del baptisterio, por donde entran los que provienen del mundo profano para ser bautizados. El Sur, como origen del calor y de la luz del día, evoca el Paraíso prometido, la idea de Cristo iluminando con su gracia toda la tierra.

Esta búsqueda de la luz explica suficientemente porqué el templo cristiano adopta desde el principio la forma alargada de basílica y no, por ejemplo, la redonda que, en principio, parece más adecuada para conseguir que todos los fieles oren en una misma dirección.

2.-GRANDES ESPACIOS LITURGICOS

Partes del templo catolicoLa Misa es un relato dramatizado, lo que quiere decir que no sólo está compuesto de palabras, sino también de movimientos, de gestos y de cánticos. Los que hablan, se mueven, gesticulan y cantan son cuerpos que ocupan un espacio. La expresión latina templum procede de la raíz tem, que significa "cortar"; así, pues, templum no quiere decir otra cosa que "lo recortado, lo demarcado" .

Esa demarcación separa un espacio sagrado del espacio profano: una región sagrada, separada y protegida de lo que la rodea, y una región profana, o no sagrada, accesible a todas las gentes. Desde muy pronto, los cristianos se reunían en locales especiales para la "partición del pan". Después serán las catacumbas, y más tarde, a partir de Constantino, las iglesias.

Una vez dentro del templo, el espacio sagrado no tiene una “densidad” homogénea. El máximo nivel de sacralidad se halla en el sagrario o tabernáculo, lugar en el que se conservan las especies consagradas bajo las cuales está presente Cristo Jesús; el mínimo corresponde al atrio, lugar de tránsito entre lo sagrado y lo profano; en medio,  se encuentran el presbiterio, lugar destinado al altar y a los sacerdotes, y la nave, lugar de los fieles.

El discurrir de la liturgia asigna a cada uno de los lugares de culto que componen el templo una “carga o acento de sentido” más o menos intensa. El espacio del templo y su disposición es un "discurso" que "habla" a los fieles creyentes. De esta manera, cada clase de sujetos sabe de antemano dónde debe ubicarse. El atrio, por ejemplo,  es un espacio de paso, de entrada y salida, en el que lo profano se mezcla con lo sagrado, y lo sagrado con lo profano. Allí se encuentran y se saludan los conocidos. En algunas localidades, allí esperan, aún hoy, los pobres de solemnidad la limosna de las almas caritativas. Por lo mismo, el  "acento de sentido" que en él se pone es débil, casi nulo.

Planta y alzado iglesia romanicaEn las naves, que constituyen el espacio más amplio del templo, se distribuyen los fieles dispuestos a participar en el rito de la Misa. La actitud de participación incluye un conjunto de posturas y de disposiciones con las que se pone de manifiesto la presencia y el sentido de lo sagrado: silencio, recogimiento, espera... Evidentemente, su “acento de sentido” es mucho mayor.

El presbiterio, por su parte, está destinado al celebrante y sus acompañantes. La presencia de lo sagrado se acentúa con la presencia de las personas consagradas para el culto, con los ordenamientos que los distinguen, con los objetos que los rodean; en consecuencia, el "acento de sentido", de lo sagrado, sube al más alto nivel de tonicidad. Y como sitio central del presbiterio, se encuentra el Sagrario o tabernáculo, lugar donde se guardan las especies consagradas, y donde la presencia de Cristo sigue siendo real: lugar sacratísimo por excelencia, lugar de la tonicidad culminante en el ámbito total de lo sagrado.

 

3.-DISTRIBUCIÓN EN PLANTA

Al iniciar la planificación de la iglesia, el arquitecto ha de resolver la colocación de espacios diferenciados que atiendan las siguientes necesidades:

1º -la liturgia de la Palabra, que es proclamada a la asamblea, pide un espacio escénico dirigido hacia el pueblo convocado.

2º.-la liturgia eucarística es oración y acción de gracias en común, y por tanto implica  una dirección común de las miradas de los presentes.

Son las dos partes de la celebración eucarística que requieren soluciones simbólico-espaciales diferentes que manifiesten su diversa naturaleza.

3º.-el crucifijo es el lugar que atrae las miradas de todos los presentes, pueblo y celebrante. La cruz de Cristo es el foco donde el Misterio de Dios abraza el cosmos, la historia y la humanidad entera. Hacia Él se orienta la oración litúrgica y Él representa el “paso” del pueblo reunido hacia Dios.

4º.-Finalmente, una última consideración se deriva de la presencia permanente de Cristo en el templo a través de la eucaristía en el sagrario Esta presencia convierte el templo en una teofanía continua y da un valor al espacio litúrgico que sobrepasa la mera devoción. La estructura y distribución de los espacios en el templo han de posibilitar y hacer visible que la acción del fiel que se acerca al sagrario para la adoración le incorpora a la liturgia de la Iglesia, a la propia oración de Cristo al Padre.

 

 

 

 

Página en construcción

El Sagrario

En los primeros siglos nació la costumbre de reservar las especies sacramentales. Se guardaban primeramente en las casas y luego en los Templos. Así estaban dispuestas siempre para los enfermos. Era natural que los fieles expresaran su veneración y adoración ante la presencia del Señor en ese entonces. Ahora sabemos que es Dios mismo sacramentado quien habita en este lugar. Es, por lo tanto, el lugar más importante de toda la Iglesia, aún más que el altar.

SagrarioEste fue el origen de los sagrarios otabernáculos. Hechos de diferentes formas o estilos. Pero, no debemos perder de vista que el fin primario y principal de la reserva de las sagradas especies en la Iglesia fue la administración del viático. Los fines secundarios son la distribución de la comunión en las Iglesias fuera de la misa, y adoración de nuestro Señor Jesucristo oculto.

Sólo a partir del siglo XII la Iglesia organizó un culto eucarístico público, después de las controversias sobre la presencia real. Durante mucho tiempo se adoptó la costumbre de reservar el Pan de Vida en una pequeña torre o en una paloma eucarística suspendida encima del altar. También las especies eucarísticas se reservaron en la Sacristía.

A partir del siglo XVI se introdujo la costumbre de fijar establemente el Sagrario sobre los altares. La historia de la conservación del Santísimo Sacramento tuvo una última etapa cuando se fijó el Sagrario sobre el Altar mayor de las Iglesias (vale decir sobre el más importante). Esto se mantuvo hasta el Concilio Vaticano II.

Claro está que en muchos templos se encuentra ubicado cerca del altar principal, pero algunos prefieren que el Sagrario esté en una capilla aparte, para que sea un lugar de oración y adoración personal y comunitaria. Lo importante es que exista un Sagrario que los fieles reconozcan fácilmente para que puedan escuchar la dulce voz que les llama: “Vengan a Mí los que se sienten cargados y agobiados porque Yo los aliviaré” (Mt 11, 28).

Las características del lugar de la reserva de la santísima eucaristía vienen bien señaladas en la Instrucción General del Misal Romano, del que se extraen las siguientes indicaciones:

314. Para cualquier estructura de la iglesia y según las legítimas costumbres de los lugares, consérvese el Santísimo Sacramento en el Sagrario, en la parte más noble de la iglesia, insigne, visible, hermosamente adornada y apta para la oración.

Como norma general, el tabernáculo debe ser uno solo, inamovible, elaborado de materia sólida e inviolable, no transparente y cerrado de tal manera que se evite al máximo el peligro de profanación. Conviene, además, que se bendiga según el rito descrito en el Ritual Romano antes de destinarlo al uso litúrgico.

315. Por razón del signo conviene más que en el altar en el que se celebra la Misa no haya sagrario en el que se conserve la Santísima Eucaristía.

Por esto, es preferible que el tabernáculo, sea colocado de acuerdo con el parecer del Obispo diocesano:

a) o en el presbiterio, fuera del altar de la celebración, en la forma y en el lugar más convenientes, sin excluir el antiguo altar que ya no se emplea para la celebración (cfr. n. 303);

b) o también en alguna capilla idónea para la adoración y la oración privada de los fieles,que esté armónicamente unida con la iglesia y sea visible para los fieles.

316. Cerca del sagrario, según la costumbre tradicional, alumbre permanentemente una lámpara especial, alimentada con aceite o cera, por la cual se indique y honre la presencia de Cristo.