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Croquis de una  basilica cristianizadaToda la adecuación  del espacio litúrgico debe perseguir el fácil ejercicio de sus funciones principales: la función sacrificial, y la función de casa de oración para el pueblo de Dios. Así mismo, debe tener en cuenta el carácter simbólico de la ornamentación toda; y mantener la fidelidad a la tradición recibida; y aportar al templo la cultura y el arte propios del lugar y del momento en que se construye.

La función sacrificial exige del templo una cuidadosa planificación para que los “materiales” litúrgicos y los sujetos de la asamblea tengan lugares adecuados y se respeten mutuamente. El centro será siempre Cristo, presente en el altar y en la cruz. El ambón, sede de la Palabra, ocupará un lugar desde el que pueda proclamarse con toda propiedad a la asamblea. Todos los sujetos –celebrante, acólitos y pueblo- deberán tener un horizonte único, todos mirarán a Cristo, tanto durante la liturgia de la Palabra, como eucarística.

Al terminar el sacrificio del altar, la iglesia no queda vacía. La presencia sacramental del Señor exige que el Sagrario tenga una presencia teológica sólida para que el templo pueda cumplir su función de “casa de oración”, de lugar sagrado por la presencia real de Jesucristo.

Vamos a exponer el complejo trabajo de planificar la construcción de un  templo católico siguiendo el siguiente índice:

  1. LA ORIENTACIÓN DEL EDIFICIO DEL TEMPLO
  2. GRANDES ESPACIOS LITÚRGICOS
  3. DISTRIBUCIÓN EN PLANTA

 4. EL PRESBITERIO

  1. Altar
  2. Ambón
  3. Cruz
  4. Sede
  5. Cátedra

 5. EL LUGAR DE LOS FIELES

  1. Nave
  2. Coro

6. EL SAGRARIO

7. OTROS ESPACIOS LITÚRGICOS

    7.1.-DISPOSITIVOS LITÚRGICOS FRENTE AL ALTAR

  1. Puertas y Accesos

  2. Baptisterio

  3. Contra-ábside y Contra-coro

     7.2.-OTROS ESPACIOS

  1. Sacristía

  2. Cripta

  3. Atrio

 

1.-LA ORIENTACIÓN DEL EDIFICIO DEL TEMPLO.

En una página anterior hemos hablado de la dimensión cósmica del templo cristiano. Es una dimensión que se busca y simboliza a través de la orientación de su planta y la situación de la Cruz. El edificio mira a oriente y trasmite un profundo significado histórico, cósmico y escatológico. La Cruz, alzada sobre el suelo, no sólo dirige la oración de toda la asamblea en una dirección común, sino que atrae todas las cosas hacia ella.

Por razones históricas, las iglesias del mundo occidental miran a Jerusalén, el lugar del Templo veterotestamentario y patria de Jesús. Es decir, miran a Oriente.Los Padres de la Iglesia insisten en que es conveniente volverse hacia oriente durante la plegaria. Las razones teológicas aducidas, claramente resumidas por santo Tomás, son:

1º.- porque el movimiento de los astros viene de oriente, mostrándonos  la majestad de Dios;

2º.- porque nuestro movimiento natural es volver al Paraíso terrenal, que existió al Este;

3º.-porque Cristo, que es la Luz del mundo, aparece desde Oriente (Zac 8,7), y Daniel dice que «creció hacia el Oriente»(Dan 8,9);

4º.-y, finalmente, porque “el camino de los reyes viene de Oriente” (Ap 16,12).

 

El Oriente es para el cristiano el símbolo del lugar por donde aparece el Salvador: “nos visitará el sol que nace de lo alto” y, por ello, todas las iglesias cristianas están orientadas hacia el sol naciente. La luz entra con el primer rayo de sol e incide sobre el hastial del presbiterio, lugar donde se coloca el Cristo Pantocrátor, autor de todo lo creado, Señor del tiempo y de la historia.

Por el contrario, el Occidente, por donde el sol se oculta, es considerando como el reino del Mal, de las tinieblas y de la muerte; por eso el muro de la fachada occidental se reserva para la salida al exterior, al espacio profano aún no evangelizado, y sobre él se coloca el icono del Juicio Final, ya sea en el interior,  como en los mosaicos de las iglesias bizantinas, ya en el exterior, en los bajorrelieves de las iglesias románicas.

Mirar a la Cruz

La búsqueda de la unidad en la oración en común es determinada por la situación de la cruz, ya en el altar, ya en un lugar próximo a él. La Cruz y el altar simbolizan a Cristo y hacia él, verdadero y único Templo de Dios, se dirige la mirada y la oración de toda la Asamblea,

El Norte y el Sur del templo también tienen simbolismo cósmico y escatológico. El Norte es la región del frio, del hielo, espacio asociado al mal, a Satanás. En el lateral norte de la iglesia se coloca la puerta del baptisterio, por donde entran los que provienen del mundo profano para ser bautizados. El Sur, como origen del calor y de la luz del día, evoca el Paraíso prometido, la idea de Cristo iluminando con su gracia toda la tierra.

Esta búsqueda de la luz explica suficientemente porqué el templo cristiano adopta desde el principio la forma alargada de basílica y no, por ejemplo, la redonda que, en principio, parece más adecuada para conseguir que todos los fieles oren en una misma dirección.

2.-GRANDES ESPACIOS LITURGICOS

Partes del templo catolicoLa Misa es un relato dramatizado, lo que quiere decir que no sólo está compuesto de palabras, sino también de movimientos, de gestos y de cánticos. Los que hablan, se mueven, gesticulan y cantan son cuerpos que ocupan un espacio. La expresión latina templum procede de la raíz tem, que significa "cortar"; así, pues, templum no quiere decir otra cosa que "lo recortado, lo demarcado" .

Esa demarcación separa un espacio sagrado del espacio profano: una región sagrada, separada y protegida de lo que la rodea, y una región profana, o no sagrada, accesible a todas las gentes. Desde muy pronto, los cristianos se reunían en locales especiales para la "partición del pan". Después serán las catacumbas, y más tarde, a partir de Constantino, las iglesias.

Una vez dentro del templo, el espacio sagrado no tiene una “densidad” homogénea. El máximo nivel de sacralidad se halla en el sagrario o tabernáculo, lugar en el que se conservan las especies consagradas bajo las cuales está presente Cristo Jesús; el mínimo corresponde al atrio, lugar de tránsito entre lo sagrado y lo profano; en medio,  se encuentran el presbiterio, lugar destinado al altar y a los sacerdotes, y la nave, lugar de los fieles.

El discurrir de la liturgia asigna a cada uno de los lugares de culto que componen el templo una “carga o acento de sentido” más o menos intensa. El espacio del templo y su disposición es un "discurso" que "habla" a los fieles creyentes. De esta manera, cada clase de sujetos sabe de antemano dónde debe ubicarse. El atrio, por ejemplo,  es un espacio de paso, de entrada y salida, en el que lo profano se mezcla con lo sagrado, y lo sagrado con lo profano. Allí se encuentran y se saludan los conocidos. En algunas localidades, allí esperan, aún hoy, los pobres de solemnidad la limosna de las almas caritativas. Por lo mismo, el  "acento de sentido" que en él se pone es débil, casi nulo.

Planta y alzado iglesia romanicaEn las naves, que constituyen el espacio más amplio del templo, se distribuyen los fieles dispuestos a participar en el rito de la Misa. La actitud de participación incluye un conjunto de posturas y de disposiciones con las que se pone de manifiesto la presencia y el sentido de lo sagrado: silencio, recogimiento, espera... Evidentemente, su “acento de sentido” es mucho mayor.

El presbiterio, por su parte, está destinado al celebrante y sus acompañantes. La presencia de lo sagrado se acentúa con la presencia de las personas consagradas para el culto, con los ordenamientos que los distinguen, con los objetos que los rodean; en consecuencia, el "acento de sentido", de lo sagrado, sube al más alto nivel de tonicidad. Y como sitio central del presbiterio, se encuentra el Sagrario o tabernáculo, lugar donde se guardan las especies consagradas, y donde la presencia de Cristo sigue siendo real: lugar sacratísimo por excelencia, lugar de la tonicidad culminante en el ámbito total de lo sagrado.

 

3.-DISTRIBUCIÓN EN PLANTA

Al iniciar la planificación de la iglesia, el arquitecto ha de resolver la colocación de espacios diferenciados que atiendan las siguientes necesidades:

1º -la liturgia de la Palabra, que es proclamada a la asamblea, pide un espacio escénico dirigido hacia el pueblo convocado.

2º.-la liturgia eucarística es oración y acción de gracias en común, y por tanto implica  una dirección común de las miradas de los presentes.

Son las dos partes de la celebración eucarística que requieren soluciones simbólico-espaciales diferentes que manifiesten su diversa naturaleza.

3º.-el crucifijo es el lugar que atrae las miradas de todos los presentes, pueblo y celebrante. La cruz de Cristo es el foco donde el Misterio de Dios abraza el cosmos, la historia y la humanidad entera. Hacia Él se orienta la oración litúrgica y Él representa el “paso” del pueblo reunido hacia Dios.

4º.-Finalmente, una última consideración se deriva de la presencia permanente de Cristo en el templo a través de la eucaristía en el sagrario Esta presencia convierte el templo en una teofanía continua y da un valor al espacio litúrgico que sobrepasa la mera devoción. La estructura y distribución de los espacios en el templo han de posibilitar y hacer visible que la acción del fiel que se acerca al sagrario para la adoración le incorpora a la liturgia de la Iglesia, a la propia oración de Cristo al Padre.

 

 

 

 

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