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La Deesis

Deesis en pórtico Catedral de Burgos

 

Deesis designa una representación de Cristo, generalmente entronizado, y flanqueado por la Virgen María y San Juan Bautista, en el arte bizantino.

Este grupo aparece prontamente en las puertas principales de las iglesias cristianas, indicando el papel de juez que se asignaba a la figura mayestática de Cristo, y que, situado a la entrada del Templo, simbolizaba el juicio final y el papel de Reino de Dios que se daba a la Iglesia y de bienaventurados a los admitidos en su seno. “Yo soy la puerta, si uno entra por mí se salvará”(Jn 10, 9).

 

 

Deesis en IconostasioEn el mundo ortodoxo las iglesias tienen un muro interior que separa a los fieles del lugar santo del altar, el iconostasio, dotado de tres  puertas. Sobre la central, llamada Puerta Santa que solo puede ser usada por el sacerdote durante el servicio religioso, se sitúa en lugar preeminente el icono de Cristo acompañado de más o menos santos. Pero estos no juzgan, oran al rey de la gloria.

 

En ambos mundos, católico y ortodoxo, se utilizó la palabra deesis para describir imágenes de la Virgen María y Juan el Bautista que acompañan  a Cristo. La piedad de los primeros cristianos entendió pronto que ellos dos tenían lugares privilegiados cerca de Cristo resucitado como corresponde a los primeros testigos de la divinidad de Cristo. 

 

Deesis con santos

Tras el siglo IX, la composición comenzó a aparecer en contextos que sugerían el tema de la intercesión, resolviendo la importante cuestión de cómo la Iglesia Triunfante podía colaborar a la implantación del dominio universal de Jesucristo. Con su nuevo énfasis en la intercesión, la deesis se convirtió en un elemento importante en las escenas del Juicio Final, donde la Virgen y Juan interceden por la humanidad. Desde el siglo XIX, el término deesis se ha aplicado exclusivamente a las imágenes de la Virgen y San Juan Bautista de pie a cada lado de Cristo con sus manos extendidas hacia él. 

Las cartas apostólicas las primeras comunidades  insistían en la necesidad de la oración: “Siempre en oración y súplica, orad en toda ocasión en el Espíritu, velando juntos con constancia, y suplicando por todos los santos. Pedid también por mí” (Efesios 6:18s).  En ambos casos la palabra “oración” es tomada de la palabra griega proseuche , la más comúnmente usada para “oración”.

Si a la “oración” le añadimos la dimensión de petición entonces la palabra empleada es  deesis, que describe más literalmente una necesidad o un deseo. Esta palabra expresa un clamor por la ayuda de Dios que expone nuestra incapacidad para llenar nuestras propias necesidades

 Deesis con santos

Esta palabra deesis se encuentra en Santiago 5:17s, donde se declara,  “Elías era semejante a nosotros en el sufrimiento, y rezó (palabra Griega deesis).insistentemente para que no lloviera, y no llovió sobre la tierra durante tres años y seis meses.  Volvió a rezar(deesis),, y el cielo dio la lluvia y la tierra produjo su fruto”.

Estas dos palabras Griegas, proseuche  y  deesis, aparecen juntas repetidas veces, como  en Filipenses 4:6, donde Pablo dice: “Nada os preocupe; sino que, en toda ocasión, en la oración (proseuche) y en la súplica (deesis), con acción de gracias, vuestras peticiones sean presentadas a Dios”.

Todo parece indicar que Pablo vincula estas dos palabras según el propósito: La palabra proseuche se enfoca en Aquél a quien se dirige la oración. La palabra deesis en la necesidad, o necesidades, que son presentadas delante de Dios.

Las manos de los que interceden pueden tener gestos diversos. Aparecen elevadas en la pura petición y extendidas al frente como si, habiéndolas ya recibido, señalaran a Cristo, única fuente de todas las gracias.

Deesis de Santa Sofía, Estambul

 La extensión de la deesis por el mundo cristiano expresa la importancia vital de la oración en la relación del hombre con Dios. Las manos son elemento esencial de nuestra conversación, en una comunicación no verbal pero rica en expresividad. A veces las manos indican lo que la lengua no sabe decir y, por ello, se emplean habitualmente en la oración.

 

Este mosaico apareció en  Santa Sofía cuando fue restaurada a principios del S XX y data de 1261. Está considerado como un pionero para el arte bizantino en época del Renacimiento, con sus tonos suaves, la intensa humanidad y realismo emocional en los rostros de las figuras.

Cristo lleva un ejemplar cerrado de los Evangelios en su mano izquierda y la derecha hace el signo de la bendición. Su expresión suave transmite la compasión de Dios por la humanidad.

A cada lado, María y Juan vuelven sus rostros hacia Cristo en señal de adoración. Todas las imágenes muestran una profunda espiritualidad, que son reflejo de las vivencias de los habitantes de Constantinopla en aquella época. "Deésis" Es el más famoso de los mosaicos de Santa Sofía. 

 

Cristo,detalle de la Deesis de Santa Sofía

 

En estas imágenes siempre se suele poner el nombre de Cristo en su iniciales griegas JC (Jesous) XC (Xristós). La aureola de Cristo tiene a veces la silueta de la cruz, y en la parte superior y a los lados las letras griegas O W N (O, OMEGA, N) que significan Yo soy el que soy y que traduce la fórmula de revelación divina del libro del Éxodo (3, 14) y del Evangelio de San Juan: Yo soy...

El hecho de que Santa Sofía sea uno de los edificios más famosos del mundo - una de las siete maravillas modernas, y la  extraordinaria calidad y belleza del icono hizo que fuese enseguida considerado como uno de los mayores tesoros del arte mundial y sigue siendo hoy en día. Hoy el Cristo de la Deesis se ha convertido en una de las imágenes más conocidas en el mundo entero.